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Islas Comores: el archipiélago africano
Escribe: Budha
Con una precaria infraestructura turística, el encanto de las Islas Comores tendrá que ser descubierto casi en solitario por los visitantes. El gran atractivo de las Islas Comores, pese a la inseguridad generada por la inestabilidad política, reside en su naturaleza salvaje y marcadamente tropical. Recorridas por volcanes activos y paisaje paradisíacos aseguran un viaje exótico.
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Islas Comores: el archipiélago africano
Comoras — miércoles, 18 de mayo de 2005
La oportunidad de estar al pié de un volcán todavía en actividad, como el Karthala, en la isla de Ngazija (Grande Comore), con sus 2.361 metros de altura y la mayor cratera activa del mundo, es una experiencia única y seguramente inolvidable para los amantes del turismo exótico. La inmensa cantidad de cascadas en la isla de Nzwani (Anjouan) es también la garantía de un paseo por paisajes paradisíacos, así como el buceo en el cinturón de corales en Maore (Mayotte) ofrece un verdadero show de colores, contrastados con el magnífico azul del Océano Indico.
Entre las construcciones más interesantes de las Comores hay que señalar las que se encuentran en el típico barrio árabe de la capital. Una visita recomendada es la del museo del Centro Nacional de Documentación y de Investigaciones Científicas.
Cultura
Las islas Comores constituyen un conjunto étnico muy variado, tal y como suele suceder en la mayoría de las naciones formadas por islas. En este grupo destacan los africanos del continente, los polinesios, los comerciantes árabes y los persas shirazi.
Aunque el alcohol está prohibido y el lugar se encuentra atestado de mezquitas, la llamada diaria a la oración es menos ruidosa que en el resto de los países islámicos.
Las mujeres visten modestamente, y la costumbre de llevar el purdah ha sido sustituida desde hace tiempo por otra prenda llena de colorido llamada chiromani. Las mujeres de Comores utilizan una pasta amarilla hecha de sándalo y de coral que se aplican en el rostro bien a modo de máscara o bien con dibujos moteados.
La arquitectura por si sola justifica la visita a las islas. En el viejo barrio árabe (Arab Quarter) se percibe el origen suahili de las islas Comores con edificios llenos de soportales, balaustradas, contraventanas y puertas cuya celosía está meticulosamente tallada en madera. Estos edificios tan elaborados contrastan con los llamados bangas. Los bangas son desvencijados cobertizos construidos y decorados por jóvenes que buscan un lugar lejos del hogar paterno.
La única tradición que permanece en estas islas es la de la Gran Boda, o boda por todo lo alto. Estos enlaces, normalmente establecidos de antemano, suelen ser entre una chica joven y un hombre algo mayor. El novio debe pagar la comida de todos los habitantes de la zona durante los dos o hasta nueve días que puede durar la festividad llamada toirab. Además debe pagar una costosa dote a la que va a ser su esposa, la cual incluye preciosos vestidos, oro y joyas.
La boda suele dejar al futuro esposo casi completamente arruinado mientras los invitados le brindan sabiduría y le consideran en un nivel más elevado. El novio lleva una faja especial llamada m'ruma, la cual muestra su nuevo status. Las grandes bodas están reservadas a miembros de la alta elite de la sociedad y es utilizada para reforzar su status político y social.
Mohéli (Mwali)
Mohéli es la más pequeña, salvaje y la menos visitada de las islas Comores por lo que recorrerla puede ser toda una aventura. Debido a su tamaño y a la distancia en que se encuentra, ha sido muchas veces olvidada por el resto de las islas.
Selva tropical en el interior de la isla, playas de arena blanca y una enorme tranquilidad y sin embargo, si por algo se caracteriza Mohéli es por la falta: falta de industria, falta de mercancías, falta de desarrollo y falta de atención gubernamental.
La capital de Mohéli es Fomboni pero es más un lugar atrasado que una metrópoli bulliciosa. Apenas sucede nada y los extranjeros (mzungu) son vistos de forma extraña.
Anjouan (Ndzuani)
Antiguamente Anjouan podía ser un claro ejemplo de la vida en una isla tropical, debido a sus bosques, playas y campos de exóticos aceites como el ylang-ylang, jazmín, palmarosa, flor de naranja, etc. Hoy en día es la más poblada de todas las islas y sufre los efectos de la deforestación y la erosión del suelo.
La capital, Mutsamudu, consiste en dos calles paralelas conectadas por un laberinto lleno de callejones, tiendas y viejos edificios. Cerca de la mezquita Mosqueé du Vendredi se encuentra el palacio del sultán y la cascada Dziancoundré.
En la isla se puede realizar un gran número de excursiones, ver arrecifes de coral y playas de arena blanca en Chironi; visitar la destilería de ylang-ylang en Bamboa o dar un paseo por el casco antiguo, Hari ya Moundji, en Domoni. Este casco antiguo está lleno de derruidos palacios mandados construir por los sultanes entre los siglos XVI y XVIII.
Mitsoudjé
Situada a 11 kilómetros al sur de la capital, tiene una importante industria de madera tallada donde todos los objetos que venden están hechos a mano. También llama la atención la abundancia de tumbas de piedra repartidas por toda la ciudad.
Esto se debe a una leyenda del lugar en la cual los habitantes de Mitsoudjé creían que guardando el cuerpo de un hombre a quien creían santo y que se encontraba en la cercana Iconi, estarían protegidos contra los malos espíritus.
El santo había prometido protección a todo aquel que velase su tumba. De modo que construyeron varias tumbas en piedra para evitar que alguien lo robase.
Chissioua Ouénéfou
Una de las islas menos habitadas de las Comores es la pequeña isla de Chissioua Ouénéfou, justo cercana a la costa sur de Mohéli, cerca de Nioumachoua. Es parte de una reserva marina.
Esta isla tiene una preciosa playa de arena blanca en la zona sur, la cual resulta muy buena para acampar y es un excelente modo de observar a las tortugas marinas verdes. Estos animales, la mayoría de ellos extinguidos hace unos cuantos años, se mueven pesadamente por la isla de Chissioua Ouénéfou con toda la gracia que los caracteriza. Una nueva ley protege a las tortugas de su caza y captura.
Moya
La pequeña aldea de Moya, en la isla de Anjouan, es la clase de lugar donde la existencia del hombre parece algo muy remoto. Se encuentra tan desolada que la llegada de algún extranjero produciría un pequeño alboroto.
El lugar se encuentra rodeado por una fantástica playa y está protegido por un arrecife donde bucear puede ser una experiencia inolvidable.
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publicado el 24/oct/2008, 16.55
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