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Norte de Italia (Abril/Mayo 2011)

Escribe: danielhr
Lagos de ensueño mezclados con pueblos medievales

 

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Descubriendo el Lago di Como

Como, Italia — viernes, 29 de abril de 2011

¿Y qué es lo que toca cuando comienzas un viaje y vuelas con easyyet o ryanair? ¡Pues qué te comes una hora de retrasoooo! ¡Bieeen! Plas, plas, plas.
Y así fue como llegamos a las doce y media de la noche al aeropuerto de Malpensa en Milán. Allí lo primero que hicimos fue ir a retirar el coche de alquiler en la caseta de AVIS, donde nos esperaba un italiano súper desagradable, que se conoce que no le sentó bien que el vuelo llegara con una hora de retraso, ¡manda huevos! Sin articular palabra alguna rellenó unos papeles, me hizo firmar otros y me indicó muy amablemente “over there” ¡Pues vale, tronco!
Cogimos nuestro Fiat negro y camino al hotel que nos fuimos, el cual estaba sólo a unos veinte kilómetros del aeropuerto y al lado de la autovía. Allí nos esperaba en la recepción un tipo súper amable con acento sudamericano, que nada tenía que ver con el primer recibimiento. Subimos a nuestra habitación y allí nos esperaban las tres camas separadas, tal y como pedimos en el mail de reserva, dispuestas a ser ocupadas.
A las ocho de la mañana nos encontrábamos desayunando con un buffet riquísimo, especialmente los bollitos rellenos de chocolate recién horneados y la tarta de crostata de mermelada,¡ dios como podía haber estado tanto tiempo sin probar semejante delicia!
Y después de haber cogido unos gramitos de más, nos pusimos camino hacia Como.
En menos de una hora estábamos allí y después de dar algunas vueltas con el coche para ver si podíamos dejarlo en algún sitio que no hubiera que pagar y céntrico, jajaja, y viendo que la cosa estaba muy chunga, decidimos meterlo en un parking y no perder más el tiempo.
Como estábamos bastante céntricos, muy cerca del embarcadero del lago, en unos pasos pudimos tener las primeras vistas de este mar interior, el tercero más grande de Italia.
¡Qué chulada! Era inmenso y todo rodeado de montañas. Después de la primera impresión, fuimos bordeando el puerto deportivo y nos dirigimos hasta un funicular, en la plaza Cavour, que en unos minutos te lleva hasta el pueblecito de Brunate, en lo alto del monte con el mismo nombre. La historia es que la estación donde te deja no es la zona más alta, sino que está un poquito más arriba, donde se encuentra el faro.
Así que nada propuse a mis amigos dar un paseíto hasta el mismo. Creo que se cagaron en mí durante toda la subida y luego se acordaron de algún familiar mío, pero lo importante es que conseguimos vencer a la cuestecita en tan sólo cuarenta minutos y a un ritmo aceptable.
Al final la excursión creo que mereció la pena ya que el premio con el que nos encontramos fueron unas vistas espectaculares del entorno del lago y de uno de sus brazos. Unas cuantas fotos de rigor con las vistas, el faro y las tres cruces de la cima, un rato para recrearnos con el paisaje y vuelta otra vez para abajo.
Una vez fuera de la estación del funicular, quince minutos a pie bastarían para plantarnos en las taquillas del embarcadero de donde salen  los barcos que te llevan a la casi totalidad de los pueblos importantes del lago. Después de valorar varias opciones, al final decidimos optar por ir directos a Bellagio, con paradas en algunos pueblos pero sin poder bajar, y disfrutar tranquilamente de este pueblecito, donde parece qué tiene una casita George Clooney.
En el trayecto decidí ir todo el rato en la parte menos cubierta del barco para poder apreciar mejor los pueblecitos colgados de las montañas y como éstas se funden con el agua. Un escenario de cuento. Un lugar idílico con decenas de lujosas villas en sus orillas y jardines sacados de la mejor película de época.
Parecía que Bellagio quería recibirnos  con sus mejores galas y el gris inquietante  del cielo que hasta ese momento amenazaba tormenta, se difuminó y dio paso a un cielo azul radiante.
Pero los que sí que me amenazaron con ahogarme en el lago fueron mis amigos sino comíamos inmediatamente, nada más desembarcar, pues eran ya las tres de la tarde. Así que nada, buscando, buscando, al final nos decidimos por una pizzería, algo inusual en Italia y bastante complicado de encontrar, je, je.
Con la tripa llena comenzaríamos a subir y a bajar callejuelas hasta llegar a la iglesia, para desde ésta tirar hacia abajo y llegar a un agradable paseo con jardines a un lado  y la orilla del lago al otro.
Y mientras que si una foto por aquí  y otra foto por allá, pues nos vimos envueltos en una conversación con unas italianas maduritas, ji, ji, ji. Después de un rato de risas y que si “Bella Spagna” y “Bella Italia” y “Bellas ragazzas”, bla, bla, bla, nos despedimos y nos fuimos camino hacia Punta Spartivento, el que se considera el mejor mirador del lago. En tan sólo diez minutos caminando estábamos en él y desde aquí pudimos apreciar los tres brazos que forman la enorme masa de agua.
Era el momento de la despedida, snif, y poner de nuevo rumbo hacia Como, pues no queríamos irnos sin verlo.
Nada más desembarcar, directos que nos fuimos a probar unos helados que estaban que te cagas de buenos y ya con ellos en la mano daríamos una tranquila vuelta por la ciudad, viendo lo más característico: el Duomo, obra maestra del arte lombardo; el Broletto, elegante edificio que fue sede del Ayuntamiento medieval; las calles del casco antiguo y la ribera del lago; acabando con la visión a unos cuantos metros de la elegante Villa Olmo.
Después de pagar veinte eurichis del parking, ya casi de noche, nos pondríamos camino hacia nuestro siguiente destino, al que llegaríamos pasadas las once. Una vez acomodados en la habitación de nuestro hotel en Desenzano, con vistas al lago di Garda, era el momento de caer rendidos por el cansancio.

Tips:

Si vas en coche no pierdas el tiempo en tratar de aparcar en el centro, vete directamente a un parking, lo agradecerás.

Tiene que ver con: Transporte
En Como, Italia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Una Hotel Malpensa

Alojamiento: Hotel en Cerro Maggiore, Italia

La ubicación para nosotros fue muy buena, pero depende de lo que quieras hacer, lo demás todo estupendo y un buffet desayuno contundente y todo riquísimo.

Tipo de viaje: Placer, Vacaciones | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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