Está distante a solo 45 km de Igazú, hay muchas minas, así que elegimos la más antigua. Como era sábado, no había mucha gente, así que estamos muy cómodos, el guía nos llevó por las canteras, sacamos muchas fotos y escuchamos 3 explosiones. Luego pasamos al lugar de donde se tallan y pulen las piedras, y las que están para venta y exhibición.
Son una maravilla, hay un lugar mas privado para comprar las gemas talladas, además de las amatistas, hay topacios de varios colores, aguamarina, turmalina y bellas ágatas que forman caprichosos dibujos. Hicimos algunas compras y después de almorzar nos fuimos de allí, los chicos en la calle te quiere vender “todo, les compramos algunas cosas pero se amontonan tantos que tenes que decirles NO.
El otro paseo que realizamos fue al Free Shop, que está saliendo de la aduana argentina, para lo cual hay que hacer todos los trámites como si saliéramos del país.
El Free shop está muy bien puesto, vidriado, con fuentes. Cuando uno entra, tiene que dejar todo dentro de un bolso. Cada lugar de venta tiene un decorado específico, como el de perfumes y cosméticos con la Torre Eiffel.Miramos todos, y solo compramos perfumes y 1 licor. Lo que mas vimos que compraban fueron bebidas, algunos se llevaban cajas enteras. A la entrada había ofertas a U$S 10.- Entre los lugares a los que salimos a comer el mejor fue La Rueda, espectacular la comida y muy buena atención. El precio está acorde al servicio.
El último día en Iguazú estuvimos hablando mucho con Richard y Carlos, mis hijas se encariñaron con Aristo, Lince y la perra Morgan. Con Carlos nos quedamos cortos con el tiempo, tiene cientos de historias para contar sobre la selva, debería escribir un libro, creo que hicimos una muy buena elección con las cabañas.