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Un día maravilloso

Escribe: Diegoept
No sólo las alturas andinas de Venezuela cuentan con el clima privilegiado de las montañas. Algunos de los rincones de la Cordillera Central de la Costa también son guardas de estas bellezas,...

 

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Capítulo 1
 

Un día maravilloso

Colonia Tovar, Venezuela — miércoles, 11 de junio de 2008

No sólo las alturas andinas de Venezuela cuentan con el clima privilegiado de las montañas. Algunos de los rincones de la Cordillera Central de la Costa también son guardas de estas bellezas, de bosque nublados, de especies únicas, de gente de mejillas rosadas. Un lugar en especial ha llenado esta región, con su colorido, con su belleza, con su gente originaria de otros países remotos, y que hallaron un hogar en esta Tierra de Gracia. Su nombre, La Colonia Tovar, hogar en un principio de alemanes, y ahora de venezolanos. Para llegar hasta aquí se toma la vía del Junquito si se viene desde Caracas. También lo pueden hacer desde La Victoria, una vía muy bonita, pues tiene montañas completamente verdes, alucinantes. El pueblo es precioso.

Todas las casas tienen un estilo alemán que se conserva desde que llegaron los primeros habitantes de estas tierras. Sus calles empinadas son preciosas y perfectas para disfrutar en cada huequito entre las casas las hermosas vistas de la montaña. es sencillamente hermoso. La iglesia es muy linda, y en la plaza hacen algunos actos culturales de muy buena calidad. Las frutas son de las mejores, principalmente las fresas y los duraznos, exquisitos y enormes, completamente enormes. Si ya se han recorrido todo el pueblo, y quieren ir a conocer más, pueden hablar con la soperadoras de turismo de la zona y tomar un rústico a algunos emblemas culturales de la población, o al Monumento natural Pico Codazzi. Prefiero sinceramente este último, pues es más hermoso y emocionante.

En unos jeeps que parecen de la era de la fundación de la Colonia, te llevan a recorrer el verdor de estas montañas. es divertidísimo como manejan estos choferes, hasta parece que te vas a desbarrancar en cualquier momento. Las paradas son hermosas. Entre el bosque nublado te dirigen a El Cedro, el árbol más viejo del Monumento Natural.

Es gigantezco, se necesitan como treinta personas si mal no me acuerdo para rodearlo. Es muy lindo. Tiene como mil años. Más adelante te mostrarán El Muerto, un parbol hermoso al que le cayó un rayo encima y lo mató en el acto. Sin embargo, después de muchos años, permanece en pie.

Es una experiencia única, para compartir con los amigos o con la fmilia, o simplemente con Dios.

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