Diarios de viaje > Colonia del Sacramento, América del Sur
Una colonia del otro lado del charco
Escribe: yamila_maga
Aprovechamos un fin de semana largo y nos tomamos el barco que nos deja del otro lado del Rio de la Plata, en una excursion que nos llevo hacerla, menos tiempo del que pensabamos. Colonia de Sacramento es una hermosa ciudad, pero no es necesario tener tres dias para recorrerla, en un solo dia podes ver todo lo maravilloso que tiene.
Potpurrí a pie y en bicicleta
Colonia del Sacramento, Uruguay — domingo, 21 de agosto de 2011
Llegamos así a la puerta de la ciudadela, donde repetimos algunas fotos disfrutando que todavía no había llegado el grueso de la gente.
Cerca del muro notamos que se encontraba la otrora estación de tren de Colonia, por lo que nos dirigimos hacia allí para ver cómo la estación había sido reconvertida en una dependencia municipal. Hemos recorrido ya muchos lugares, y sigue resultando muy triste ver cómo un medio de transporte tan interesante como el tren ha perdido el protagonismo que debería tener. Realmente, una lástima.
Volvimos hacia el muro y bajamos al borde del rio para llegar a la altura del Faro, al que nos dirigimos con la intención de finalmente subir al mismo.
La entrada sale módicos 4 pesos argentinos por persona, pagamos nuestra entrada y tuvimos que esperar un poco para subir ya que la escalera caracol es tan estrecha que solo se puede subir o bajar por turnos… El ancho de hombros de Marce entraba justo!
El Faro tiene dos balcones, uno en la mitad y otro tras subir los 118 escalones que hacen la subida. Fuimos a uno y otro, sacamos fotos de la vista y algunas de nosotros, aunque estas últimas resultaban difíciles ya que el balcón era tan estrecho que no daba mucho ángulo fotográfico.
Bajamos al cabo de un rato y continuamos hacia el mástil que en la punta de esta bahía hace flamear una bandera gigante del país hermano.
Volvimos finalmente hacia la plaza mayor y como el día estaba muy agradable, decidimos almorzar en un restaurant que tenia las mesas dispuestas sobre la empedrada calle. Comimos unas excelentes pastas caseras en La Pulpería de los Faroles, que acompañamos con un postre final. Ese almuerzo sumó unos 750 pesos uruguayos.
Con la panza llenísima y contenta (realmente se come muy, pero muy bien en ese lugar) decidimos ir hacia el hostel para tomar un leve descaso que nos reponga fuerzas para comenzar la excursión que teníamos pensada por la tarde.
Alquilamos entonces en el centro unas bicis que iban a ser nuestro móvil para llegar a los lugares más lejanos de Colonia. Desde nuestro punto de vista, el alquiler resultó muy caro, la casa de alquiler Muña nos cobró 190 pesos uruguayos por la bici con cambios y 150 por la bici sin cambios. Demasiado caro!
Encaramos así hacia la Plaza de Toros, en el barrio San Carlos, distante a unos 5km del centro de Colonia. Un lindo recorrido para hacer por la costanera.
La Plaza de Toros realmente es imponente, un lugar gigante al que el paso del tiempo junto con la falta de mantenimiento lo convirtió en una triste mole medio derruida.
Rodeada por un alambrado y con algunos carteles que decían que había peligro de derrumbe, daba más intriga de ver su interior. Y como es de suponer, el tejido tenia algunos “involuntarios” agujeros por donde todos los turistas pasábamos a ver el lugar con peligro de derrumbe... si, nosotros fuimos parte de ese universo.
La construcción es realmente imponente, muy grande, pero de la misma manera que es su tamaño maravilla, su desgastado estado entristecía. Lleno de grafiti, estructuras oxidadas y cemento derruido, la mole se erigía tristemente en un rincón de las afueras de Colonia.
Retomamos el camino a bordo de nuestras ocasionales bicis, haciendo una pequeña parada en lo que el mapa marcaba como “El Frontón”. Otro edificación muy grande – pero no tanto como la Plaza de Toros – mostraba avanzados signos de abandono. Y en esta oportunidad no había lugar por donde pasar a ver su interior, por lo que tan solo bastaron algunas fotos en su alrededor.
Así entonces, emprendimos el camino por la costanera, haciendo eventuales paradas cuando la vista parecía ser digna de fotografiar.
El camino está bueno para hacer en bici, pero hay que tener en cuenta que así como tenemos muy buenas bajadas, también hay grandes subidas que intercambian identidad en los caminos de ida y vuelta.
Llegamos al centro y decidimos ir al barrio histórico a hacer una recorrida distinta, en dos ruedas. La verdad es que la calle con piedras y en subida no es una gran combinación, pero aun así, fue muy divertido hacerlo.
Devolvimos las bicis 10 minutos antes de que se cumpla la hora requerida (18hs), y nos dispusimos a buscar un bar para merendar. Encontramos uno al lado de donde habíamos almorzado y disfrutamos de unos ricos capuchinos con medialunas.
Con bastante tiempo a nuestro favor, decidimos dar una vuelta por la costanera y descubrimos que el atardecer//anochecer nos ofrecía muy lindas tomas fotográficas de las luces de la costanera de Colonia y del mar en contraste con el cielo rojo y azul oscuro.
Volvimos al hotel a descansar, hasta que se hizo la hora de la cena y nos dirigimos a un interesante restaurant de comida mexicana que descubrimos en nuestros recorridos del barrio histórico.
Llegamos, nos sentamos, nos acomodamos y en ese momento se nos acercó el barman para informarnos que la cocina no estaba abierta por la noche, por lo que solo era un bar en el segundo turno. Lamentamos ese detalle no menor, y nos fuimos de allí pensando entonces dónde podríamos comer, y con algunas recomendaciones del barman que se sentía culpable por no habernos avisado antes de hacer todo el despliegue de sacarse el abrigo y acomodarse.
Fuimos a una de sus recomendaciones, un restaurante que estaba en diagonal a la Iglesia, “El Viejo Barrio”. Era pequeño pero super acogedor y la atención era muy buena. Quizás tenga en contra que el pedido tardó bastante tiempo en salir. Comimos muy bien y con la panza contenta nos fuimos a dar una vuelta por el barrio histórico, sacando algunas fotos de las vistas nocturnas.
Fue un día largo, pero divertido… nos fuimos a dormir sabiendo que ya no quedaba nada por recorrer, por lo que el día siguiente iba a estar demasiado holgado.
Tips:
No dejen de alquilarse una bicis o motos para poder recorrer las partes mas alejadas, como las de Real de San Carlos, donde está la "Plaza de Toros"
Tiene que ver con: Transporte
En Colonia del Sacramento, Uruguay
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Arribando a Colonia
Colonia del Sacramento, Uruguay | 20 de agosto de 2011
-
2
Potpurrí a pie y en bicicleta
Colonia del Sacramento, Uruguay | 21 de agosto de 2011
-
3
Tres días en Colonia es demasiado
Colonia del Sacramento, Uruguay | 22 de agosto de 2011
En Colonia del Sacramento...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Potpurrí a pie y en bicicleta” con tus amigos en Facebook?