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Un día en la Isla de Hornos, Entre Rios
Escribe: somoza
Similar a la clásica isla de los dibujos animados, la "Isla de Hornos" es un paradisíaco lugar ubicado en Colon, Entre Ríos. Consiste en un banco de arena donde la densa vegetación y la fauna...
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Un día en la Isla de Hornos, Entre Rios
Colón, Argentina — lunes, 4 de diciembre de 2006
Con amenazas como rayas, jabalíes, serpientes, arañas y lobos de río se convierte en una isla digna de ser explorada.
El día nos recibió con unas amenazantes nubecillas, que poco a poco iban comiéndose al sol.
Preparamos agua para el mate con un calentador artesanal y nos dispusimos a organizar el día. El plan electo fue ir a jugar al "naufrago" a la solitaria "isla de Hornos", pero sin "wilson".
Al mediodía fuimos a comprar unas empanadas y 3 gaseosas para después dirigirnos al camping "el molino" de donde sale un gomón hacia la isla. El viaje tarda unos 5 minutos y para nuestra sorpresa tuvimos que bajar del gomón unos cuantos metros antes de la costa. Pensando en que al tirarme el agua me llegaría hasta el cuello, me encontré con que apenas me llegaba a la rodilla. El desnivel del suelo es tan leve que nunca llegas a una gran profundidad y si te querés meter al río a nadar tenés que patear bastante!!
Una vez en tierra nos tiramos a contemplar un poco todo... La arena es increíblemente fina y blanca, tanto que cuando pisas hace un ruido extraño. Armamos una cancha de tenis improvisada y nos pusimos a pelotear un rato.
El sol iba desapareciendo de a poco y recordamos la fría respuesta del conductor de la lancha cuando le preguntamos "¿Saldrá el sol?"... "Reza por que no llueva..." También nos advirtió que tengamos cuidado al caminar por el agua, ya que en los lugares no poblados las rayas se entierran en el piso, y si la pisas te insertan la cola y mejor no seguir con las consecuencias... Otro punto a tener en cuenta era tener cuidado con los Lobos de Río, una especie de lobos de mar, pero mas chicos y muy agresivos.
Nos dispusimos a comer y nos quedamos conversando bajo la sombra de las nubes amenazantes.
Al fin llego el momento de la aventura y nos equipamos para entrar en la densa masa boscosa y para eso elegimos el camino costero. Era un camino muy encerrado donde los mosquitos reinaban en las sombras. De repente vi algo que me llamo mucho la atención, una suerte de altar religioso con velas derretidas y algunas flores no tan marchitas. Intentamos deducir de qué santa se trataba pero era muy desconocida, y más para nosotros que somos todos ateos. Supusimos que era algo de los pescadores o los marineros, porque la muchacha se sostenía el vestido en un océano con luna llena...
Volviendo por nuestros pasos un arbusto se empezó a agitar violentamente y todos nos paralizamos. Sin saber que hacer traté de "intimidar" yo a la criatura que en realidad nos intimidaba a nosotros y empecé a aplaudir fuerte. En un arranque nervioso un cuadrúpedo salió violentamente del arbusto y se escapó hacia la costa; era un perro salvaje que algún pescador dejo olvidado tiempo atrás.
Seguimos por el camino costero y tomamos la decisión de meternos en las entrañas del bosque, se escuchaban muchos ruidos de animales escapando, y uno en particular muy grande que hacia terrible ruido y sacudía ramas a lo lejos. De repente vimos una serpiente muerta enroscada en un árbol y una telaraña de inmenso tamaño.
La cosa se ponía cada vez más tensa y salvaje. Decidimos que ya era suficiente y comenzamos a volver, pero nos dimos cuenta de que ya habíamos pasado antes por ese lugar y estábamos dando vueltas en círculo. Perdimos un camino y no veíamos la forma de salir hasta que nos desorientamos y ya no sabíamos donde estaba el río. Así fue que nos subimos a unos árboles para tratar de ver, pero era tan densa la vegetación que nada se veía.
Decidimos volver sobre nuestros pasos y de casualidad vimos un camino escondido, que no era el que habíamos tomado antes. Seguimos por ese sendero y salimos a un abierto de plantas altísimas llenas de abejorros y a lo lejos se veía el quincho donde habíamos dejado las cosas, pero no había camino... "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." fue nuestra filosofía del momento y empezamos a atravesar esas plantas con bastante miedo de que nos salga una víbora o algún jabalí furioso, pero todo resulto bien y pudimos llegar al quincho al mismo tiempo que empezaba a llover. Al rato vino el gomón y todo se transformo en un recuerdo etéreo...
¿Practicas militares en la Isla?
Nos llamo mucho la atención la cantidad de cráteres evidentemente producidos por explosiones, por su perfección y borde negro. También encontramos balas de plástico en el piso. Le preguntamos al conductor de la lancha si se hacían practicas militares pero nos dijo que solo una vez, hacia bastante, hicieron un desplazamiento con paintball (balas de pintura). Si así fuera, que cosa seria capaz de crear semejantes cráteres?
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Calificación
3,27 de 5
3,27 puntos (1 votos) |
publicado el 4/dic/2006, 14.03
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Últimos comentarios
mochacharme dice:
hola somoza...muy bueno tu diario!..te cuento que lograste asustarme, asì que de ir ni pondrè ni un pie en el agua...jaja..en un momento parecìa la versiòn desconocida del Proyecto Blair Wicht...jaja...por diòs!!...buenìsimo...me gusta eso de contar lo anecdòtico de un viaje..Gracias!...saludos.
Publicado el 24/nov/2007, 10.06
somoza dice:
Jajajaa, sisi, es cuestion de trata de dejar plasmado lo mejor de los viajes! El resto son fotos...
Publicado el 25/ago/2009, 22.29
Ceci-Bernal dice:
ajajajaj
Publicado el 7/nov/2009, 15.19
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