el relato sera breve para que lo lean sabrosamente.
con un lejano rumor de gentes y pueblos inquietando el corazon, con los ojos llenos de horizontes y espejismos, estabamos mi compadre y yo esa lejana tarde en que cargamos los equipajes a la parrilla de la ts-125 que compre de loco a un campesino desarrapado en una vereda olvidada del norte del valle; ya era tarde para escalar la brumosa linea que divide las tierras bravas del tolima y quindio. pero pudo mas la sed del alma que el pronostico del tiempo. no fue facil, pero la recompensa era buena en la cumbre, la famosa aguadepanela con queso del mirador. eran las 10 cuando llegamos a Cajamarca y las 12:00 arribando el espinal. cansados del sillin desmadrado que casi me deja sin prole y sin hombria, arribamos a un hostal de esos cuyas bovedas recuerdan el macondo de Garcia Marquez, las veraniegas casas costeñas donde retoza el guajiro y el niche.
ya sentia que estaba en otra cultura, con otra gente y me alegre de haber hecho el viaje.
y aun cansados y todo, habia que celebrar. !compa, que dice uste! yo disco. y vos -me dijo-
pues cantina. -caresellazo- dele, yo cara, uste sello. -terminamos metidos en una jodida cantina, acompañados de dos escualidas mujerzuelas, buscando dinero facil- bebimos hasta caernos de borrachos y terminamos caminando en la alta noche, cantando canciones viejas, ebrios de amor y vino cantando canciones viejas. , con una sonrisa de satisfaccion en la cara, por las calles solitarias del espinal.
.... si a uno solo le interesa saber lo que paso despues...seguro que lo termino todo.
es solo para saber si la gente lee los diarios, si no es asi para no botarle corriente,.