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St. Jean Pied de Port
Escribe: ropavieja
El fuerte viento dobla y rompe mi frágil paraguas, se me encienden las alarmas, mis emociones se bloquean cuando percibo un refugio cerca... abro la puerta, ya no cabe ni mi pequeña mochila, está lleno de peregrinos respirando una atmósfera viciada, desisto, no entro, continuo mi descenso, al menos mi chubasquero se está portando bien. La humedad ya está alcanzando mi segunda piel...
St. Jean Pied de Port
Coise-Saint-Jean-Pied-Gauthier, Francia — jueves, 12 de enero de 2012
En esta pequeña localidad de los Pyrenees Atlántiques franceses comienza el Camino Francés hacia Santiago de Compostela.
Se le considera la etapa más dura, veintiocho kilómetros. Y se deben salvar mil doscientos metros de desnivel.
Quizás, debido a esto, no son muchos los peregrinos que la recorren, iniciando así su camino en Roncesvalles, ya en el Pirineo Navarro.
No tengo intención de realizar el Camino de Santiago, solo deseo andar y conocer este tramo tan espectacular y que casi nada tiene que ver con el resto del Camino.
Tras atravesar un túnel vegetal, llego a Roncesvalles, un hervidero de peregrinos visitan la Colegiata el lugar más emblemático de este minúsculo núcleo urbano repleto de albergues y posadas para atender las necesidades de los que inicien andando casi ochocientos kilómetros hasta la ciudad gallega de Santiago.
Debo abrigarme más, el sol escasea y las nubes bajas penetran por el valle instalándose la niebla, y así seguirá también en la siguiente jornada, ocasionando problemas de localización durante la marcha.
Contacto con un taxi para que me traslade al País Vasco francés, a St. Jean Pied de Port, a media tarde me recogerá para traspasar la muga y pernoctar ya en tierras francesas, donde iniciaré mi caminata.
Dedico mis escasas horas antes de irme a dormir en visitar la fortaleza medieval de St. Jean y sus animadas calles conformadas por tiendas, restaurantes y albergues.
Me llama la atención el símbolo celta, aquí llamado Lauburu, en otros lugares adquiere otro nombre, aquí es el protagonista por excelencia, está presente en las puertas, vajillas, banderas... multitud de joyerías lo ofrecen en forma de colgantes y pulseras. Éste símbolo representa los cuatro elementos: tierra, agua, aire, fuego. Y representa también el bien y el mal. Pero ojo, el mal en la cultura vasca es relativo. La fuerza descontrolada de los elementos, las enfermedades, etc. No sería el demonio como en las creencias cristianas.
Representa también a las cuatro tribus vascas de la época prerromana: Autrigonia, Basconia, Caristia y Vardulia. Muchas veces se usa como estela funeraria.
A las seis de la mañana salto de mi cama de estilo medieval, más bien parece una cuna. Una fina lluvia apenas perceptible está cayendo, así estará casi todo el día. Es algo que no me gusta cuando camino. La etapa se hace interesante desde el principio. Las nubes bajas van a estar pegadas a mis huesos durante las siguientes ocho horas, principalmente en lo más alto del puerto, no puede ver nada a más de cuatro metros, me estoy perdiendo los paisajes, el bajo Pirineo Navarro. En algún momento se abre un claro y puedo admirar por debajo de mí interminables bosques de hayedos y algunos caseríos diseminados por las pendientes en irregulares praderas; lo llego a comparar con la amazonía. En la zona baja del puerto, la vegetación lo hace impenetrable.
En las primeras cinco horas todo el camino es de subida, atraviesa extensas zonas de helechos, en otras, las más altas, la vegetación desaparece, los únicos elementos que percibo son señalizaciones de madera y alguna cruz.
Las tres horas siguientes son de descenso hasta Roncesvalles. Las finas gotas de agua se convierten en un verdadero diluvio, con viento incluido y un gran aparato de truenos, aunque el cielo se mantiene claro y los paisajes nítidos, se crea una luz especial, esto hizo que la tarjeta de memoria de mi cámara fotográfica se comenzara a llenar de instantáneas.
El fuerte viento dobla y rompe mi frágil paraguas, se me encienden las alarmas, mis emociones se bloquean cuando percibo un refugio cerca... abro la puerta, ya no cabe ni mi pequeña mochila, está lleno de peregrinos respirando una atmósfera viciada, desisto, no entro, continuo mi descenso, al menos mi chubasquero se está portando bien. La humedad ya está alcanzando mi segunda piel...
Decido parar y comer algo, la tormenta se ha tomado un descanso, me adelantan varios caminantes, muchos de ellos van en solitario, sobretodo son mujeres, entablo conversación con alguno de ellos. En el Camino de Santiago se pueden encontrar peregrinos de hasta cien nacionalidades. Algunos de ellos mantienen la queja de que el Camino ya ha perdido la espiritualidad que lo caracterizaba hace ya tiempo, pensaba... que… si buscaban espiritualidad se habían equivocado de lugar. Aquí... todo esta comercializado, mercantilizado, cualquiera ha montando unas cuantas literas en cualquier chamizo, o se ha puesto a servir el “menú del peregrino”, repetitivo y sin ninguna imaginación.
Son casi las tres de la tarde. Abajo... ya se percibe la Colegiata de Roncesvalles. Un caliente y económico”menú del peregrino” me espera sobre una mesa de la posada.
L’ESPOIR
Paladeando un puñado de tierra muerta en la placidez de los senderos silenciosos. Cardos, espinas. Baches de agua negruzca. Nubes de moscas me sobrevuelan, henchidas, transmisoras de enfermedades. El sol invernal me transmite alguna esperanza. Caricias. Fuego. Sombras. Melancolía.
Quiero admirarlo siempre, pero con ojos nuevos. La inspiración no existe.
En cada cruce de caminos escupo la pulpa babeada, en cada una de las cuatro esquinas. Me siento animoso, seguro.
Dejadme la esperanza. ¿Qué haré para mantenerme de pie, cada día, cada noche? La fina arena se desliza entre mis manos, sobre el camino. Cada noche, cada infierno.
Puse la mirada triste, nunca olvidaré el sonido de aquel tren. Escribiré una canción sobre este lugar. Dejadme la esperanza. Quién tuviera un día más.
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Últimos comentarios
buvar dice:
Juan, disfruté doblemente tu relato ya que me estoy preparando para hacer el camino con un grupo de viajeros, esperamos partir el 18 de agosto desde Roncesvalles, pero igual me gustaría ir a conocer. S. Jean Pied de Port. por eso te queria preguntar cuanto más o menos sale un taxi, desde Rocesvalles hasta allá???
La otra consulta es es que mes del año hiciste tú esa caminata.
Felicitaciones Juan, !!dusfruté mucho tu diario!!!
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ropavieja dice:
Hola Maria, lo hice en primavera, entre marzo y abril.
En Roncesvalles se pide un Taxi por teléfono, lo puedes compartir con otros peregrinos, que desean empezar en Francia, unos 5 euros cada uno.
Suerte y abrazos.
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Silvinita dice:
Otro relato maravilloso! Que sigan viniendo más!!!
Saludos.
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ropavieja dice:
Gracias Slvina.
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carmenparis dice:
me gusto mucho tu relato ..justamente ayer estuve al lado de la Torre Saint Jacques en el centro de Paris, donde comenzaba la Via Turonensis, uno de los 4 caminos en Francia de la peregrinacion hacia Compostela... saludos
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ropavieja dice:
Hola Carmen.
Gracias por tu comentario. Salud.
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St. Jean Pied de Port
Coise-Saint-Jean-Pied-Gauthier, Francia | 12 de enero de 2012
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