Bolivia I

Escribe: dgdb
Ya casi una añito de viaje y ahora toca Bolivia, no se ni por donde, ni cuanto tiempo, ni nada, solo que entramos...

 

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De paseo al Parque Mariscal Santa Cruz

Cochabamba, Bolivia — lunes, 3 de enero de 2011

Nos despertamos y desayunamos en la habitación antes de echarnos a la calle. Lo primero que visitamos fue la terminal de buses (a un par de cuadras) y enterarnos de horarios y precios de transporte para salir de aquí hacia Oruro. Hay bastantes horarios y los precios son todos parecidos, así que como no vemos problemas en salir, nos fuimos en busca de un transporte que nos acercara  al Parque Mariscal Santa Cruz, del cual habíamos visto unas fotos y nos apetecía conocer.
 
Tras 5 preguntas a distintas personas y con 5 respuestas completamente diferentes, no sé porqué, pero nos fiamos del último y caminamos hasta la calle San Martin. Ahí esperamos un rato hasta que el bus letra Y pasó y nos dejó a una cuadra de la entrada del parque.
 
La entrada al parque es de 2 bolivianos por persona y está claramente  destinado a la familia, barbacoas, juegos de niños, “piscina”, estanque con barquitos, en fin, para pasar el día entretenidos. Nosotros lo visitamos en media hora y nos llamó la atención que aparte de pagar por entrar, hay que pagar por todo lo demás que quieras usar, desde el servicio a la barbacoa (por todo). Los precios no es que sean muy altos, pero como venga un matrimonio con más de dos chiquillos, ya los veo con problemas ese mes, porque si metes aun crio ahí será para que disfrute, y claro a pagar jejejje.
 
El día estaba soleado por el momento y estábamos un poco vagos, así que nos sentamos en un banco y comenzamos a charlar. Para cuando miramos el reloj, ya llevábamos mas de tres horas ahí sentados y vimos como las nubes tornaban a negras, por lo que pusimos pies en polvorosa. Ya en la salida el agua estaba encima y como estábamos sin comer desde el desayuno, entramos a un comedor cercano y preguntamos por qué tenía de comer. Como no nos apetecía ni la comida ni los precios, le preguntamos a la mujer si nos hacía unos huevos fritos y cuanto nos cobraba. La mujer desapareció y al momento apareció con dos bocatas de huevo, así que nos lo comimos y seguimos ahí a esperar que escampara.
 
Casi otras dos horas de palique y el día ya estaba echado. Tomamos otro micro que nos acercó al centro en la misma puerta del parque por 1,5 cada uno. Luego dimos un paseíto por calles cercanas al hotel en busca de un zapatero para un remiendo y después a tirarnos a la cama que ya anochecía.
 
Sobre las 20.30 salimos a cenar a un comedor cercano y con las mismas a la habitación.


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