Viaje por Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán

Escribe: Mario_Alfredo_mRaL
Descripción de mi viaje de enero de 2012 por tierras mayas en México

 

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Xamanhá, Cobá y Tulum

Cobá, México — miércoles, 11 de enero de 2012

Por primera vez en el viaje me quedé dormido casi todo el camino en autobús, en parte por cansancio y en parte por la densa neblina que no dejaba apreciar nada del paisaje nocturno. A las 5 de la mañana llegué a Playa del Carmen y me fui rápidamente a la playa para apreciar el amanecer, regresé a la terminal a intentar dejar mi mochila en paquetería, la cual un letrero anunciaba abría a las 6, pero seguía cerrada a las 6 y media, así que no quise retrasarme más y me fui por la playa cargando hasta el fraccionamiento Playacar, donde aún pueden observarse algunos edificios de la antigua ciudad maya de Xamanhá, me costó mucho trabajo caminar sobre la arena con el peso, pero finalmente llegué a observar los primeros edificios mayas, según había investigado, a lo largo de la avenida principal se pueden observar tres grupos, recorrí dos, con claro estilo costa oriental del posclásico, pequeños y con claros signos de decadencia. Cuando me dirigía al último grupo que visitaría, un policía se me acercó y me dijo que no podía estar “paseando” por ahí, lo cual me molestó ya que en ningún lugar decía que estuviera prohibido y visitar patrimonio nacional no debería ser motivo de sanción. Mi enojo aumentó cuando ya rumbo a la playa para salir de ahí me encontré con una pareja de extranjeros en actos indecorosos por el mismo fraccionamiento, y quienes de ninguna manera fueron tratados como yo, los dejaron hacer lo que quisieron. El malinchismo en mi país es algo repugnante, después de eso no me quedaron ganas de volver a Playa del Carmen jamás, así que deseché cualquier idea de quedarme ahí más tiempo y salí rumbo a Cobá a las 8 de la mañana.

  Debido a los horarios de autobuses aquel día di un rodeo primero yendo a Cobá y luego volviendo a Tulum. En Cobá llegué a otro de los lugares que tanto había deseado visitar, que aunque comparando la extensión del sitio con el área explorada se llega a la conclusión de que es muy poco lo que se puede apreciar de la grandeza del lugar, esto no quita que sea impresionante. Lo primero que hice fue buscar donde dejar mi mochila, pues no hay ni terminal de autobuses ni paquetería, me tardé un rato buscando para terminar dejando mis cosas en la bodega de los empleados de limpieza en la caseta de servicios del sitio arqueológico. Después me sorprendí gratamente al enterarme que se podía rentar bicicletas para visitar los conjuntos abiertos al público, que se encuentran separados entre sí por distancias mayores a 1 km, andar en dos ruedas le da un toque particular al lugar. Mis ansias de ver el gran Nohoch Mul me hicieron dirigirme al grupo del mismo nombre de inmediato, pero me encontré de camino con el grupo de las pinturas, con su pirámide pequeña que conserva restos de color, así que me detuve para observar. Un poco más adelante llegué al juego de pelota del grupo C, con sus marcadores en forma de calavera.

  Como preámbulo a lo que venía divisé en un recodo del camino la estructura Xaibé, el cruce de caminos, donde se juntan varios sacbé, es un edificio extraño de forma oval y la mayoría de su escalinata es decorativa, es decir, no se puede subir.

  Seguí por el camino y llegué al final del mismo, entre los árboles podía alcanzar a ver la base de una estructura, preguntándome si era el lugar al que quería llegar, y luego al girar a la izquierda en una zona con un talud que lucía pronunciado desde donde me hallaba, vi el enorme Nohoch Mul, con su templo superior casi invisible desde el nivel del suelo, y ahí me llevé otra grata sorpresa, pues yo esperaba que al igual que muchas estructuras mayas de gran tamaño como las de Chichén Itzá y Uxmal no hubiera acceso a la cima, pero aquí si era posible subir. Las escaleras son bastante irregulares, el ascenso es difícil pero bien vale la pena, desde arriba la vista era hermosa, se puede apreciar claramente la naturaleza plana del terreno de la región, alrededor se extiende un gran manto verde, incluso se puede ver en algunos espacios la superficie de los pequeños lagos del lugar. Después de bajar me dirigí al grupo Macanxoc, y poco antes de llegar entré a un pequeño sendero por el cual llegué a la orilla del lago del mismo nombre, rodeado de selva, no me acerqué mucho pues en el lugar habitan cocodrilos, pero me gustó mucho el sitio. El grupo antes mencionado cuenta con varias estructuras casi en su totalidad cubiertas, sólo hay unas cuantas escaleras restauradas, pero se pueden admirar varias estelas con techos de paja. Para terminar volví a la zona de la entrada para visitar el grupo Cobá, donde hay un juego de pelota casi idéntico al que vi poco antes y cruzando éste, se llega a otra gran estructura a la que llaman “la iglesia”, ahí si estaba prohibido subir, pero al parecer es la escalinata mas empinada y se encuentra en un estado mas ruinoso que el Nohoch Mul. Hay otras estructuras que se pueden admirar parcialmente adjuntas a éste lugar.

  Dejé la bicicleta que había rentado y salí para recuperar mis cosas y luego ir a comer, pues me quedaba una hora antes de salir hacia Tulum. Tuve que esperar pues la encargada de la bodega había salido a comer, y luego caminé un poco fuera de la zona arqueológica hasta una pequeña fonda. Luego regresé a tomar el autobús.

  Llegué a Tulum alrededor de las 3 pm. Me dirigí a la zona arqueológica, ahí otra vez tuve el problema de donde dejar la mochila, el custodio me ofreció cuidarla en la caseta de entrada, pero me dio solo hasta las 4 para volver por ella. Tuve que recorrer el sitio muy rápido, pues aunque es reducido, quería meterme al mar en la pequeña playa que hay bajo el acantilado que bordea el lugar. El día estaba despejado y el cielo profundamente azulado dio a todo un marco magnífico. Ahí mismo, en Tulum comencé mis visitas a sitios mayas, fue el primero que visité en el viaje del 2000; regresar fue bastante grato. Cuando estaba en el mar, descansando del calor que ya me había agobiado, un arcoíris se dibujó contra el acantilado. Por desgracia en fotografía no se alcanza a apreciar, pero fue un toque grandioso a la ya de por sí impresionante vista del castillo sobre las rocas, junto a la abrupta costa. A pesar de lo fugaz, fue un buen regreso al inicio.

  Cuando regresé a la caseta del custodio ya estaba a punto de retirarse, así que llegué justo a tiempo. Tomé la mochila y caminé pensando en regresar así hasta la terminal de camiones, pero ya estaba bastante adolorido de los hombros, estaba bastante harto de esa enorme mochila, tanto que no quise pasar otro día visitando sitios sin tener donde dejarla, motivo por el cual eliminé mi proyecto de visitar Comalcalco el último día de mi viaje, pues tendría que ir en las mismas condiciones de entonces; terminé tomando un taxi, y debido a que no encontré paquetería, lo más que pude hacer fue ir a un café internet frente a la terminal de camiones y platicar por Messenger con Diana, que por suerte encontré “conectada”, fue una “charla” muy agradable para mí.

  Salí rumbo a Valladolid a eso de las 7 pm, llegando cerca de las 9 de la noche, ya sólo pude caminar hasta el hostal del fraile, donde había resuelto quedarme pues era muy barato, como no soportaba el sudor que me escurría por la cara durante las horas más calurosas y se acumulaba en mi barba crecida, ahora que por primera vez en varios días tenía a mi disposición un baño con todos los servicios, me di un baño y me rasuré por completo, lo que fue un gran alivio, me sentí al instante más ligero y cómodo y dormí como una piedra a pesar de que la habitación donde estaba tenía un aspecto algo desagradable, razón para que en adelante no quisiera quedarme en hostales.


Tips:

Rentar una bicicleta es algo muy recomendable por las distancias entre los grupos, además le da una dimensión muy especial al sitio.

Tiene que ver con: Imperdibles
En Cobá, México

Nadar en la playa bajo el acantilado, es pequeña pero hermosa

Tiene que ver con: Imperdibles
En Tulum, México

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostal del Fraile

Alojamiento: Hostel en Valladolid, México

Es un lugar pequeño y algo tétrico, solo para bajos presupuestos.

Tipo de viaje: Escapada | Ideal para: Solos y solas


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