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Viaje a Calakmul y Tikal

Escribe: grehelo
Una Navidad diferente. Salimos al mediodía rumbo al sureste perfectamente pertrechados con todas las tonterías adquiridas en nuestro último viaje a USA: GPS, reloj con brújula, altímetro y barómetro y la nueva cámara digital.

 

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Dia 2°: De Coatzacoalcos a Chetumal

Coatzacoalcos, México — miércoles, 3 de junio de 2009

Después de dar cuenta de algo del desayuno que ofrece el hotel, a las 8:30 poníamos rumbo a Tikal, Guatemala. Una jornada de carro larga. La primera parada, en Escárcega para estirar las piernas y poner gasolina.... pero después de buscar un rato, en ninguna de las tres gasolineras hay gasolina, ni de la roja ni de la verde. A esperar a la pipa. Tuvimos mucha suerte y solo tardó una hora. Invertimos un par de horas en lo de repostar en Escárcega. A la salida del pueblo, compré un bidón de 20 litros .... no sé para qué, pero eso provocó la falta de gasolina, que hiciera esa estupidez.

El bidón había contenido esencia de fresa, con lo que la estupidez fue mayor. Este contratiempo provocó que en Chetumal pusiéramos fin a esta etapa. La búsqueda de hotel la solucionaron dos féminas que paseaban haciendo ejercicio por la zona de lo que debe ser el paseo marítimo de Chetumal ( bastante bonito, por cierto, al menos de noche). Uso el término fémina, porque es el que mejor se adapta, ya que la edad estaba bastante bien camuflada por algunas operaciones estéticas. Nos mandaron al hotel Noor ( $1000). Excelente elección, la verdad. Frente al mar. Moderno y cómodo.

Después de instalarnos, salimos a dar un paseo por la zona. Cerca hay un restaurante El Portón y un Sam´s Club. Si van al Sam´s, hay que abrigarse bien, pero muy bien. Comimos en el restaurante que hay en el hotel, pero que no es del hotel. Realmente muy bueno y muy a gusto y relajado. Estábamos nosotros, una pareja de chicas tomando café y una familia de extranjeros cenando. Si el tranvía turístico no hubiera pasado con tanta frecuencia y con un volumen de música que hacía temblar el piso, hubiéramos cenado más tranquilos todos, sin tanto sobresalto. Después de la cena dimos un paseo para el otro lado del paseo marítimo.

Siempre me han llamado la atención los adornos de Navidad en las ciudades con tanto calor, aunque lo tienen entre naco y no está mal. Fue un buen paseo para relajarse antes de descansar. El día siguiente sería incierto.

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Navidad en Chetumal

   

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