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Salsipuedes de Iruya

Escribe: OnTheRoad
Para los seguidores de Lost, algo que escuchamos desde un principio, es que la isla te absorbe... algo parecido nos paso en Iruya, la montaña no te deja salir... Una aventura inolvidable, para tres citadinas en busca de relax.

 

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Principio del viaje - Salta ciudad

Ciudad de Salta, Argentina — sábado, 14 de marzo de 2009

En realidad, este diario debería haber comenzado aquí, pero mis impulsos me hicieron seguir el orden en base a lo que más me emocionó de este viaje.Llegamos a Salta con Andrea el 14 de marzo, después de haber planeado este viaje solo por 2 semanas. Por suerte fue algo que surgió de una charla un domingo, y pudimos hacerlo.A decir verdad, era nuestro primer viaje de mochileras, porque dada la velocidad con que elegimos, no contábamos con gran amplitud de vacaciones.Una vez que aterrizamos, no fue difícil que encontráramos traslado que nos llevara del aeropuerto al centro. Nos hospedaríamos por 2 días en Backpackers Home. Nos instalamos rápidamente, y salimos en busca de un desayuno. Luego de 7 cuadras estábamos en la Plaza 9 de Julio. Nos sentamos en un bar en una esquina, y mientras tomábamos nuestro café con leche, de fondo, la banda municipal ensayaba en la glorieta de la plaza, con grandes hits como la Marcha a San Lorenzo y Avda. de las Camelias.Con la panza llena y el corazón contento (va no tanto… el motor de esta escapada fue una decepción amorosa… y ya van…), llegamos a la Catedral. Como había misa, no pudimos más que echar un rápido vistazo, no fotos, y salimos a buscar el próximo atractivo. A media cuadra, el MAN, con sus niños momias y demás hallazgos del NOA.Pasamos por el Cabildo y vimos que estaban en preparativos el cambio de guardia de los Gauchos de Güemes, así que decidimos quedarnos cerca para no perdernos el espectáculo. Cuando por fin los caballitos ataviados con sus “paramontes”, emprendieron marcha, acompañados por la banda de la policía de Salta, nos acomodamos y pudimos ver el cambio completo. A todo esto, ya era estábamos a medio día, y nos debatíamos entre visitar la Iglesia San Francisco, o ir por nuestro almuerzo. Como muy creyente no somos… optamos por o segundo. Igualmente, frente a Doña Salta (lugar que ya nos habían hiper-recomendado), se encontraba la monumental iglesia, así que terminados nuestras empanadas salteñas, los tamales y las humitas (lo que come uno en vacaciones!!!), le hicimos una visita.El sueño nos ganó y quisimos volver al Hostel a dormir una siesta. Pequeña, porque como también teníamos pileta, queríamos disfrutar del día, y sociabilizar con el resto de la gente.Después del chapuzón y unos mates nos dirigimos al centro a contratar alguna excursión para el domingo. Como el lunes ya salíamos para Jujuy, solo podíamos hacer una de las excursiones que nos ofrecían. Elegimos Cafayate por Quebrada de las Conchas.Por la noche hubo Peña con asado en el Hostel. Por suerte nos toco una mesa copada, éramos 4 argentinos, 2 franceses, 3 holandeses, 1 italiana y 1 alemán. El resto de las mesas COPADAS por americanos. No debería decirlo, pero no me caen del todo simpáticos.Obvio después del asado, fuimos a la mítica Balcarce a conocer la noche salteña, la mesa completa, eso estuvo bueno. Lindos los salteños, muy producidas las mujeres.Nos acostamos a las 5.30, para levantarnos a las 6.30, pero creo que fue la hora que más disfruté haber dormido. A las 7 ya teníamos la camioneta de la excursión buscándonos por el hostel. Pasamos a buscar al resto de los pasajeros, y enfilamos para Cafayate. Debo confesar que a los pueblitos tabacaleros no les presté mucha atención, porque aún necesitaba despertarme.Por suerte hicimos un stop en un parador para desayunar. Se llamaba Posta de las Cabras, y obviamente casi todos los productos eran a base de leche de cabra. Recomendable, si pasan por ahí, el tostado de pan de campo, jamón y queso de cabra sino pueden hacerlo en sus casas).Luego de esa parada llegamos a Alemanía, un pueblito fantasma, ya que desde que el ferrocarril dejó de pasar, se paro todo tipo de actividad en el pueblo. Los pocos habitantes que quedan se dedican a la artesanía, que luego venden en las paradas de la Quebrada a los turistas.Demás está decir que el colorido del paisaje y las formas que los cerros son alucinantes (debido a las fallas tectónicas y a la erosión del viento y del agua, porque sí, creanló, alguna vez hubo mar en la Quebrada, por eso el nombre de “las Conchas”, porque si se mira bien, se encuentran fósiles de conchillas de mar incrustadas en las paredes).Llegamos a Cafayate al medio día, justo para almorzar, y dormir una siesta en la plaza principal. Sí, estábamos reventadas de la noche anterior, pero “sarna con gusto no pica”.Pegamos al vuelta a las 15.00 hs, para llegar a Salta a las 18.00. Pedimos que nos dejen en la base del teleférico, para disfrutar de la vista del Cº San Bernardo, y volvimos a bajar en teleférico, no estábamos para escalinatas…Esa noche, previa cena con nuestros amiguitos de la noche anterior, nos fuimos a la camita temprano, porque el lunes arrancábamos con Jujuy.

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