Llegamos a Salta a la medianoche. Otra vez en la ciudad. Autos. Gente caminando por todos lados. Estabamos cansados. Al llegar en la terminal nos ofrecieron un hostel por $35 con desayuno pero no había más lugar. Se llamaba el Andaluz en la Calle Córdoba 191.
Como era medio tarde decidimos ir al hostel de la cadena Hostel inn. La habitación con desayuno y cena salió $45 para socios y $52 para no socios. Y el hostel se hizo cargo del taxi que nos trasladó hasta el mismo.
A la mañana nos levantamos y nos fuimos caminando hasta la base del Cerro San Bernardo. Allí fuimos al teleferico y empezamos el ascenso.
Ascender y descender cuesta $10 por persona. Sacamos fotos panorámicas de la ciudad y tomamos unos mates en los jardines que armaron en el lugar.
Hoy conocimos a Flavia, una artesana que trabaja allí. Su especialidad son las miniaturas. En pequeñas botellitas de no más de 4 cm crea mundos en miniatura habitados por hadas. Un trabajo de mucha presición y paciencia. Nos contó que se fué a vivir a Salta por amor y allí estaba. De Río Negro a Salta. Un largo camino.
Por la noche fuimos a cenar a otra sede del Hostel. Comimos empanadas de carne. Luego fuimos a la calle Balcarce que está repleta de barcitos y peñas.