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Mis Respetos a la Primera Ciudad en la Costa del Pacifico Americano; Panamá Viejo

Escribe: jimenez225
Comían lo que hallaban, gusanos, bichos, monos, lagartos, serpientes y cuando no encontraron más hirvieron los cueros de sus botas y correas y la masticaron hasta volverla papilla y tragarlo. Los mosquitos no les dieron tregua, las fiebres los consumen y los vómitos no desaparecen. Todos los días mueren. Pero Morgan los alienta a continuar. Les promete el mayor botín de sus vidas y ellos le siguen a pesar de la mortandad diaria.

 

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Capítulo 1
 

Mis Respetos a la Primera Ciudad en la costa del Pacífico americano: Panamá Viejo

Ciudad de Panamá, Panamá — viernes, 3 de abril de 2009

Le pusieron Panamá Viejo para diferenciarla de la otra Panamá, la actual. La vieja murió joven. Tenía 152 años. La actual ya cumplió 338. Ignoro cuantos países han tenido dos ciudades con el mismo nombre, uno junto al otro, y encima, el privilegio de ser la primera ciudad en la costa del Pacífico.
Si la memoria no me traiciona -confío que no- en 1510, los españoles fundan Santa María la Antigua del Darién la primera ciudad, en el Atlántico americano en tierra firme. Poco después sale una expedición y descubre (1513) el Mar del Sur (hoy Océano Pacífico).
Durante la exploración del litoral los españoles encuentran un caserío de indios pescadores que ellos llaman "Bannabá", y poco después los españoles fundan PANAMÁ, (1519) la primera ciudad española en la costa pacífico en tierra firme. Hay tres versiones sobre el origen del nombre.
La más conocida es que los indios llaman "Bannabá" el lugar por la abundancia de peces. Todavía hoy queda algo de esa abundancia de peces.
La otra versión está relacionada con la abundancia de mariposas. Cuando fundaron la ciudad, en el mes de agosto, muchas mariposas sobrevolaron la recién fundada ciudad. Los indios llamaban estas mariposas "Bannabá". Trescientos años después siguen sobrevolando las mariposas.
La última versión tiene que ver con la abundancia de árboles que había en la región. El más abundante era el árbol Panamá (sterculia apetala). Todavía queda uno en el Panamá Viejo. Inmenso y frondoso e impresionante. Produce una nostalgia verla allí sola. Hoy escasean -la deforestación urbana los aniquiló-.
Me pareció bastante extraño que los españoles le pusieran un nombre indígena a una ciudad cuando siempre acostumbran ponerle nombres de santos a sus ciudades.
La estratégica ubicación de Panamá favoreció su rápido crecimiento. En poco tiempo fue centro del poder político de toda América. Todas las expediciones de descubrimiento salían desde aquí. Todo el oro y plata sacada de Perú y Ecuador era enviado a Panamá. Erigieron una grandísima catedral al que llamaron la Virgen de la Asunción cuya torre de seis campanas era tan alta que se veía allende al mar. La ciudad de Panamá se amuralló. Los ricos, los nobles y los prósperos comerciantes levantaron sus residencias adentro. Afuera, el pueblo vivió en los arrabales de Malambo y Pierdevidas.
Un siglo después, Sir Henry Morgan somete la fortaleza de San Lorenzo en la costa atlántica y al mando de 1400 hombres de mar, se internan en la densa selva. Saquearían la próspera ciudad de Panamá por tierra. Para eso tienen que atravesar 50 millas (80 km) de mortífera selva. Ellos son hombres de mar, no de selva. En poco tiempo la selva devoró la mitad. La otra mitad anduvo en harapos, muriéndose de hambre. Comían lo que hallaban, gusanos, bichos, monos, lagartos, serpientes y cuando no encontraron más hirvieron los cueros de sus botas y correas y la masticaron hasta volverla papilla y tragarlo. Los mosquitos no les dieron tregua, las fiebres los consumen y los vómitos no desaparecen. Todos los días mueren. Pero Morgan los alienta a continuar. Les promete el mayor botín de sus vidas y ellos le siguen a pesar de la mortandad diaria.
Y en esas mortales condiciones llegan al Pacífico en el puro hueso y en harapos. El gobernador de Panamá manda soltar un hato de furiosos toros en salvaje estampida con el fin de arrollarlos, pero ocurre que los toros terminan en las barrigas de los hambrientos piratas. Ante esta adversidad el gobernador desesperado manda evacuar la ciudad y vuela los depósitos de pólvora lo cual provoca un grandísimo incendio en toda la ciudad. Panamá arde por todos los costados, pero no impide que los piratas ingresen. Robaron, vandalizaron, asaltaron y violaron a cuanta mujer se les cruzo. Ni siquiera perdonaron los hábitos de las monjas. Asesinaron a su antojo y torturaron a los capturados para que revelaran donde escondieron los tesoros. Pidieron cuantiosos rescates por la devolución de las esposas capturadas. Cuando se hartaron, se largaron con 195 mulas cargadas de oro y plata no sin antes quemar lo que quedaba en pie de la ciudad de Panamá. La ciudad acabó arrasada por el fuego que se propagó de canto a rabo. Solo quedó en pie la torre de la Catedral de la Virgen de la Asunción.
Levantaron otra ciudad, (21 de enero de 1673) sobre un promontorio rocoso al borde del mar, a pocas millas, y se amurallaron como una ostra. La volvieron a llamar Panamá. Desde esta nueva ciudad se veía la torre de la Catedral de la Virgen de Asunción. Nunca se desplomó. Hoy, a más de 300 años sigue en pie. Hermosa, recordándonos que fue la primera ciudad de América en el Pacífico que existe hasta hoy como ciudad. Hoy la nueva Panamá se ha tragado la saqueada. Hoy la torre de Panamá Viejo es el ícono inequívoco de la ciudad. Y yo fui a rendirle mis respetos. Subí a su torre. Me estuve largamente en silencio y contemplativo, oteando cada piedra, cada vista y paisaje. Escuche los ensordecedores campanazos de las doce. Me quedé largamente en el Altar Mayor, con el azul cielo como techo. Camine y acaricie las piedras sillares de las dos Capillas (de la Ánimas y Concepción) y recorrí despacio la nave principal, como si estuviéramos en misa y terminé en el atrio con una tristeza embargante por lo que ocurrió en esta ciudad.

Tips:

Para ingresar al sitio hay que pagar $3 USD y puedes recorrer todas las instalaciones. Se recomienda visitar el museo a pocas cuadras.

En Ciudad de Panamá, Panamá


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Últimos comentarios

un viajero dice:
wWoWwW .....excelente relato , eso me da más emoción todavia, ya que pronto ire a Panama llego allá el 5 de junio y estaré 12 días en tu lindo país ... muchas gracias por publicar cosas tan lindas y tan ilustrativas hey ya vote por Bocas del Toro para que sea una de las 7 maravillas del mundo .... voten por México tambien va???

saludos tapatios

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llocatel dice:
Me encantó tu relato! Sobre el final se me puso la piel de gallina, muy emotivo! No tenía idea de que esa fuera la historia de Panamá Viejo. Te felicito! Saludos desde Buenos Aires, Leti
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explorador1973 dice:
Lindo relato, muy chévere. También confío en estar pronto en las bellas tierras del istmo. Es tan refrescante recorrer nuestra América morena
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elisabethcarreraspaz dice:
Hermoso relato...gracias por compartirlo....
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estelasenlamar dice:
Me gustan tanto los diarios que relatan las historias del lugar, y este esta muy bonito!!! gracias por tantos detalles y por escribir con tanta pasion...
saludos

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Itzelopez dice:
Que viva Panamá
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un viajero dice:
Muy bueno tu relato, y te felicito por la linda experiencia que compartes con nosotros, un abrazo
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un viajero dice:
Buen relato
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jesusoctavio dice:
Santa maria la antigua quedó en Colombia, en el departamento del chocó, hoy está una población llamada balboa.
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nenadiaz dice:
exelente y ameno relato, claro que ya existian grandes ciudades en las costas del pacifico americano (Chan Chan y otras ) antes de la llegada de Colón.
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Cuicanitentli dice:
Que lindo! Yo ya estuve ahí en 1997 y me encantó!
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majocar dice:
Me encantó este relato tan lleno de historia ...de la tan desconocida (y perdóname) para mi que es esa ciudad tan linda. Una más que deseo conocer.
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Amarillosa dice:

Qué escalofriante todo lo ocurrido en tu tierra amigo,pero ya ves el final es tan reconfortante para todos....valió la pena,suerte amigo y que viva Panamá!

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rosalba_ortiz dice:
Gracias por agregarme, te envio un saludo desde Mexico
Rosalba y Angel Claude

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amparozapatahenao dice:
me encanto, gracias por compartir tus lindas experiencias en ti hay un espiritu grande de viajero, te felicito un abrazo desde Colombia....
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un viajero dice:
¡un día estare en el campanario!
¡¡¡Que bello relato José, que bello!!!

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nicoba09 dice:
Excelente! Verdaderamente dan ganas de visitarlo despues de tu relato.
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PUMORI dice:
Jiménez, después de haber estado en esa torre y en todo ese lugar, lastimosamente bastante deteriorado, que pena, me has hecho revivir un poco lo que aquellos pobres hombres pudieron soportar en ese saqueo. Panamá fue muy grande en aquella época ahora sigue siendo grande!.
Un saludo desde España, 500 años después todo es diferente.

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