Ciudad de Panamá en dos días

Escribe: punger
Dicen que Panamá es el "Puente del Mundo" y en nuestro viaje de Montevideo a Cancún, debimos transitar ese puente por dos motivos: Primero: que nuestra línea Aérea (Copa Airlines), hacía una...

 

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Capítulo 1

Ciudad de Panamá en dos días

Ciudad de Panamá, Panamá — domingo, 6 de mayo de 2007

Dicen que Panamá es el "Puente del Mundo" y en nuestro viaje de Montevideo a Cancún, debimos transitar ese puente por dos motivos:

Primero: que nuestra línea Aérea (Copa Airlines), hacía una escala obligada en ese país.

Segundo: que al investigar sobre Panamá descubrimos un país con muchos atractivos, dignos de ser disfrutados ya que el destino nos hacía pisar esta tierra por primera vez. Y nos dijimos: porque no?

Nos quedamos una noche más y conocemos algo de este país, que hasta el momento había sido una página en blanco en nuestro libro de viajes.

Fue así como comenzamos a planificar nuestra breve estadía en Ciudad de Panamá, de manera de sacarle el mejor provecho posible. Teníamos tan solo dos noches a la ida (lo que significaba un solo día completo en la ciudad) y un día más al regreso. Total: 2 días para descubrir una ciudad totalmente desconocida.

Nuestra agencia de viajes se encargó de buscarnos hotel y nos ofreció algunas variantes. En primera instancia optamos por un hotel ubicado en Punta Paitilla, llamado "Plaza Paitilla". Nos pareció maravillosa la vista que tenía este hotel. Pero luego nos ofrecieron otro, casi al mismo precio y un poco mejor en cuanto a servicios y ubicación. Finalmente nos decidimos por el Hotel El Panamá, ubicado en la zona de El Cangrejo, muy céntrico y sobre la vía España, unas de las principales arterias comerciales de la cuidad.

El hotel es recomendable, siempre y cuando no busquen tarifas bajas pues no es este el caso. Sin embargo, si no es eso lo que os preocupa, puede recomendarles este hotel como muy confortable, amplio, buenos servicios (hasta tiene una oficina de Copa Airlines allí mismo donde pudimos chequear los vuelos), buenos restaurants, y atención muy amable por parte de su personal. Lo elegimos entre otras cosas porque su ubicación era muy buena y el acceso a los principales atractivos turísticos se hacía muy fácil desde allí.

Llegamos a Panamá a las 18.30 hrs, cuando ya oscurecía y con un clima de más de 30º, que por cierto nos resultó un poco sofocante en relación a la temperatura de Uruguay. Su clima es muy tropical, húmedo y hay que tener en cuenta al viajar que básicamente existen dos estaciones: la lluviosa (desde mayo a diciembre) y la seca (desde fines de diciembre hasta abril). Nos enteramos luego que en la época lluviosa llueve todos los días, pero con calor que es más o menos uniforme durante todo el año.

En el aeropuerto nos esperaba Carlos, el chofer que nos llevaría hasta el hotel. La agencia que habíamos contratado para estos traslados era: Experience Panamá y puedo decir que se portaron excelente, con mucha puntualidad y profesionalismo.

Nos llevó al hotel y en el camino ya nos iba contando sobre los lugares por los que transitábamos. El mismo nos ofreció hacernos un tour por los lugares que nosotros deseábamos conocer al día siguiente. Nos gustó la idea, pues si bien sabíamos que en el hotel podríamos contratar ese servicio, nos parecía buena la posibilidad de hacer los dos solos ese tour, de manera que podíamos decidir donde ir, donde parar y que tiempo estar en cada lugar, ya que el se puso a nuestra disposición, a un costo por tiempo y no por lugar. Finalmente optamos por el tour mas largo: 6 horas y nos costó U$S 60 en total. Luego pudimos comprobar que el precio fue bueno ya que en el hotel te lo ofrecían por U$S 35 por persona y en menos tiempo.

Coordinamos la hora de encuentro para el día siguiente y nos fuimos a desempacar. Nuestra ansiedad nos impedía quedarnos quietos y a pocos minutos de haber llegado ya estábamos en la calle, totalmente perdidos por supuesto!!!

Tomamos vía España y preguntamos a alguien qué había para hacer o qué lugar nos recomendaba para comer y nos dijeron: bueno...por aquí no encontrarán gran cosa a esta hora (eran las 20.30 h más o menos).

Es un área básicamente comercial y los comercios están cerrados ahora! Bueno, después de caminar un rato empezamos a sentir el cansancio acumulado y una súbita sensación de hambre nos hizo entrar en el primer lugar donde vimos comida: el viejo y querido, y nunca ausente Mc. Donalds! Jaja. No podía conformarme que estuviéramos comiendo una Big Mac en lugar de un sancocho panameño pero ya solo queríamos comer y dormir. Y así lo hicimos.

Al día siguiente, y luego de un rico desayuno, estábamos 8.30 am en el lobby del hotel esperando por nuestro guía. Para nuestra sorpresa no vino Carlos, sino Ricardo, un veterano panameño con la mejor onda y todas las ganas de mostrarnos su linda ciudad. Nos pareció fantástico poder conocer a alguien que por vivir siempre en Panamá le había tocado vivir varios hechos históricos, que nos contó en detalle, como por ejemplo: la invasión de USA en el año 1989 en busca del general Noriega o la muerte de los estudiantes panameños que en 1964 fueron masacrados por soldados estadounidenses mientras intentaban izar una bandera panameña en zona del Canal.

Para quienes no lo saben, les recuerdo que el canal de Panamá fue construido en su última etapa (1889-1914) por EEUU, quienes pusieron como condición para terminar la construcción que se le otorgara la concesión sobre el terreno en el que se construía el canal, para facilitar su mantenimiento y administración.

Desde entonces la zona del Canal era terreno norteamericano hasta el año 1999, en el que Panamá recupera la administración total del mismo. Las últimas cifras sobre la recaudación fiscal, producto de la actividad del canal, indican que en siete años de administración panameña se ha recaudado una cifra similar a la obtenida en 85 años de administración estadounidense!!! Esto sin duda implica un crecimiento importantísimo para el país en materia de ingresos, siendo actualmente la principal fuente de ingresos del país.

Ricardo nos contaba que pasan por el canal alrededor de 39 barcos por día y algunos han llegado a pagar hasta U$S 250.000.- Actualmente están por iniciarse las obras de ampliación del Canal, lo que sin duda llevará a un aumento de las tarifas a los barcos. Comenzamos nuestro recorrido por el Canal de Panamá a eso de las 09.00 am. Es muy importante saber que si uno quiere conocer este lugar deberá ir a esta hora, donde comienzan las charlas y recorridas por las instalaciones en el Centro de Visitantes Miraflores (el único que puede ser visitado hoy en día).

Hay tres terrazas de observación en donde se puede ver los barcos transitando por el canal así como el funcionamiento de las esclusas. Mientras tanto, por un altoparlante se va explicando en que consiste dicho funcionamiento y las maniobras que se hacen para que el barco pueda transitarlo (en español e inglés)

La entrada para extranjeros cuesta U$S 8 por persona, el paquete completo que incluye el ingreso a las terrazas de observación en los pisos superiores, acceso a exhibiciones, cafetería, restaurant y tienda de recuerdos. Hay varias salas de exhibiciones donde entre otras cosas, se pueden ver videos sobre la historia del Canal, su construcción, su funcionamiento, etc. Este video dura unos 20 minutos y es muy interesante ya que nos resume toda su historia y funcionamiento.

Es sin duda, una obra de ingeniería majestuosa y el orgullo de todos los panameños, que vale la pena visitar. Disfrutamos mucho esa hora y media, que estuvimos allí. Mientras, Ricardo nos esperaba en su auto. Al salir nos fuimos a recorrer la cuidad. Lo primero en conocer fue el Coastway o Calzada de Amador.

Es una hermosa calzada que une las islas de Culebra, Naos, Perico y Flamenco y que fue construida con el material excavado durante la construcción del Canal. Es ideal para caminar, andar en bicicleta, tanto en el día como en la noche. Además de poder disfrutar de maravillosas vistas de la ciudad de Panamá, la calzada cuenta con muchos restaurants, donde se puede almorzar o cenar en un entorno más que agradable. Es un lugar muy pintoresco y muy característico de esta ciudad. No he visto algo similar en mis viajes anteriores. Lo recomiendo mucho.

Luego seguimos recorriendo la ciudad, pasando por los puentes Centenario y De Las Américas, la zona de Punta Paitilla que es un área financiera caracterizada por rascacielos y edificios muy modernos, para luego ir al Casco Antiguo. Allí básicamente recorrimos sus calles y tomamos algunas fotografías. Como todo casco antiguo, sus viejas construcciones y calles empedradas hacen el deleite de los visitantes.

Paramos en una tienda de artesanías donde vimos cosas muy bonitas, no muy económicas pero valiosas en cuanto a trabajo artesanal, como la cestería con colores muy bonitos o las típicas Molas que se podían conseguir desde U$S 5, según el tamaño y el motivo.

Las Molas es una artesanía textil realizada por la etnia KUNA, tanto en Panamá como en Colombia.. Se hacen en paneles o retazos de tela, formando diversos diseños, bastante complejos y coloridos. Luego se utilizan para colocar en la ropa, hacer almohadones, adornar billeteras, hacer cuadros, etc etc. A veces las ves colocadas en una remera, un delantal, etc., otras enmarcadas en madera o las pueden comprar sueltas y hacer con ella los que mas le guste (una almohadón, un cuadro).

Luego de esta parada de compras nos fuimos al Paseo de las Bóvedas, un sitio histórico precedido por la Plaza Francia, cuenta con un paseo llamado General Esteban Huertas que es muy bonito por estar lleno de buganvillas o veraneras como le dicen en Panamá, una flor hermosa que aquí en Uruguay se le llama Santa Rita; además de tener una magnífica vista de la bahía.

No tuvimos tiempo de entrar a los lugares de interés de la zona como son: el Teatro Nacional, el Palacio Municipal, la Catedral, etc. sino que simplemente nos limitamos a verlos desde afuera. Nos quedamos con muchas ganas de caminar el centro histórico, con tiempo y sin apuro, y entrar en cada lugar, cosa que haremos sin dudarlo de pisar nuevamente territorio panameño. Pero el tiempo apremiaba y había mucho por hacer en lo que restaba del día.

Luego de esta visita al centro histórico, nos fuimos a la zona de Panamá la Vieja, en donde en un principio se asentaba la cuidad y que fuera destruida por el pirata ingles Henry Morgan en 1671. Hoy se pueden ver los restos de lo que fue esa cuidad, tanto en su época prehispánica como en la colonial.

El sitio está bastante alejado del centro de la ciudad, y si están un poco escasos de tiempo yo diría que no ofrece tanto atractivo como para irse hasta allá. Pero sin duda se trata de un sitio histórico y el solo hecho de estar ahí, conocerlo, verlo, vale la pena, sobre todo para aquellos interesados en visitar sitios arqueológicos. Allí se destaca la torre de la Catedral que incluso puede ser vista desde la ruta, el fuerte de la Natividad, restos del Cabildo y otras construcciones.

Lo nuestro fue una recorrida por los alrededores, no entramos tampoco a este sitio ya que estábamos cerca de la hora de finalización de nuestro tour y debíamos regresar. De todas formas, Ricardo nos aclaró que el se detendría en los lugares que nosotros le pidiésemos solo que en tan poco tiempo quisimos conocer la mayor cantidad de lugares posibles y eso hace muchas veces que se conozca "cantidad" y no "calidad". Pero bue...! fue nuestra opción y la pasamos bien.

Al terminar el tour le pedimos que nos dejara en el centro comercial de Albrook, para pasar el resto de la tarde viendo que tenía Panamá para ofrecer en cuanto a compras. Ya Ricardo nos había adelantado que los precios eran muy buenos en los shoppings y que no valía la pena irse a caminar por las peatonales o calles comerciales, como vía España y Avenida Central ni a la zona libre de Colón (donde los precios en general son muy buenos pero si se compra en grandes cantidades). Y realmente es así! Albrook es enorme y se tarda unas 4 o 5 horas en recorrerlo todo y entrando en las tiendas. Y los precios son de locura!!

Comparado con los precios de Uruguay, todo costaba 2 o 3 veces menos. Y hablo de productos de marcas internacionales reconocidas, tanto de ropa, como de relojes, electrodomésticos, etc.

Si se buscan productos nacionales obviamente los precios bajan más aún. Realmente si van alguna vez a Panamá y salen con ganas de gastar $$$ , en Panamá encontraran cómo hacerlo.

Para que tengan una idea de algunos precios: hay relojes Swatch desde U$S 50 y por el mismo precio se pueden comprar un buen par de zapatillas deportivas NIKE cuando aquí en Uruguay se compran desde U$S 100 en adelante. Si hablamos de productos panameños, vi carteras en imitación cuero desde U$S 3!!, remeras por U$S 5, y así podría seguir. Almorzar en el shopping, nos costó U$S 7 (en total, dos personas) y un taxi desde Albrook hasta el hotel nos costó U$S 2.

Los taxis son muy económicos y nos contaron que hace años que las tarifas no aumentan. Realmente vale la pena moverse en taxi, sobre todo si uno está corto de tiempo porque los costos son muy bajos. Pero eso sí! Hay que tener cuidado, pues como en todas partes, cuando te ven cara de extranjero intentan cobrarte más.

A nosotros nos había dicho Ricardo, que más o menos un taxi desde el centro comercial al hotel nos costaría U$S 2.50 y que no pagásemos más, de ninguna forma. Y resultó ser más barato aún. Pero cuando quisimos ir del hotel a Albrook, días mas tarde cuando volvíamos de Cancún, preguntamos en la puerta del hotel y nos dijeron U$S 10!!! Y claro que dijimos: No!!

Salimos a la calle y un taxista nos ofreció llevarnos por U$S 5!!! También dijimos Nooo! Hasta que finalmente paramos a uno que nos dijo U$S 2 y sabíamos que esa era la tarifa.

Por eso es conveniente averiguar primero con una fuente confiable y luego preguntar al taxista para verificar el precio, sino..... Ese día llegamos agotados al hotel, luego de un día movido, pero muy contentos pues lo aprovechamos al máximo y conocimos muchos lugares en un solo día.

Si bien estábamos cansados nos fuimos a hacer un poco de deporte en el gimnasio (para contrarrestar los desórdenes gastronómicos jaja) y luego un rico baño, cena en el hotel y a la camita.

Al día siguiente partíamos hacia México tempranito.

Luego de pasar casi dos semanas en México, volvimos a Uruguay, también vía Panamá, llegando allí como a las 10.00 am. Como nuestro vuelo a Montevideo salía al día siguiente a la mañana, teníamos casi un día entero para estar en ciudad de Panamá. Nuestro plan era recorrer a pie el centro histórico o volver al Causeway, pero al llegar llovía mucho, con mucho calor, y veníamos muy cansados ya que nos habíamos levantado a las 4 am para tomar el avión desde Cancún. Una vez que llegamos al hotel decidimos tomarnos este día para relajarnos y descansar, y a la hora del almuerzo nos fuimos hasta Albrook nuevamente.

Allí almorzamos e hicimos alguna compra y regresamos al hotel. Como la lluvia había cesado y el sol reaparecido, nos fuimos a disfrutar de la piscina. A la noche volvimos a cenar en el restaurant del hotel y comimos un rico ceviche y pulpo al ajillo. Probamos la cerveza Panamá, que debo decir es bastante suave, pero nos gustó.

El plato típico de Panamá es el sancocho, que se trata de una sopa a base de pollo, papa, yuca y ñame (un tubérculo) y lamento no haberlo probado pero el calor era tan intenso que solo se nos antojaban cosas frescas, como pescado y ensaladas. Un plato de sancocho cuesta alrededor de U$S 3.

También notamos que utilizan mucho la canela para las comidas. Comimos arroz con hongos, condimentado con canela (curioso sabor!), arroz con coco y plátano, etc. Utilizan mucho las frutas para mezclarlas con comidas saladas. Uno de los platos típicos es el plátano frito, así como también las empanadas de yuca rellenas de carne. Y sin duda alguna: los mariscos y pescados están a la orden del día. Los sirven deliciosos.

Ya sentíamos el sabor del regreso, ese sabor agridulce que uno siente cuando vuelve de un viaje. Por un lado, la felicidad de haber pasado unos días maravillosos, conociendo nuevos lugares, aprendiendo sobre otras culturas, y por el otro la pena que sentimos todos cuando dejamos atrás una nueva tierra para volver a nuestra rutina diaria. Pero también es agradable pensar en volver a casa, reencontrarse con la familia y los amigos, respirar el aire de "tu lugar". Eso también es muy grato. Por eso es que digo que es una mezcla de sabores y emociones.

Esa última noche en Panamá fue feliz y al hacer un balance de nuestro viaje, estuvimos de acuerdo en que valió la pena conocer este país, su gente tan amable y llena de energía, de vida, de ritmo tropical, abierta al visitante y orgullosa de su país. Nos encontramos con un país pequeño, como el nuestro, con cerca de 3.000.000 de habitantes pero que tiene un gran potencial para seguir creciendo económicamente y que posee una riqueza única: el Canal. Canal que une dos océanos, puente del mundo, puente de las Américas.

Panamá significa "abundancia de peces, abundancia de mariposas". Yo le agregaría: abundancia de calor humano, de alegría, de colores, de proyectos, de música. Pisar sus tierras nos dejó el mejor de los recuerdos, y la promesa de alguna vez volver por más.

Saludos viajeros!


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