Recorriendo México en 50 días

Escribe: Oriele-Ruth
Después de años, si digo quince no exagero, por fin realice mi soñado viaje a México, aquí trataré de contarles mi experiencia.

 

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Xochimilco, un lugar lleno de flores y colorido

Ciudad de México, México — domingo, 25 de marzo de 2012

Ayer regresé de la encantadora Taxco, debo confesarles que el día anterior muy temprano por la mañana mientras recorría Taxco al amanecer me cruce con un hombre con apariencia de gringo que me saludo, yo, claro conteste amablemente y seguí mi camino, al terminar con la sesión de fotos busque un lugar donde tomar desayuno, ya eran pasadas las ocho de la mañana y tenía hambre, entre a un hotel frente a la plaza y qué creen, ahí estaba el gringo amistoso, que me miró con curiosidad, y continuó haciéndolo mientras tomábamos desayuno cada uno en su respectiva mesa, al terminar pasó por mi mesa y se despidió. Pero si ustedes creen que eso fue todo, pues no, a mi salida me estaba esperando y despues de presentarse (era efectivamente gringo) nos sentamos a conversar en la plaza, era joyero y estaba en Taxco en busca de nuevas piezas, me invitó a almorzar después del tianquis de platería,  a un corazón solitario como el mío podría haberle dado un brinco, pero no, no acepte y me fui al terminal para regresar al DF, Xochimilco esperaba por mi y yo estaba ansiosa de conocerlo.

Para llegar a Xochimilco me dirigí en una micro (autobus) a la central de autobuses sur, Tasqueña y de ahí tomé el tren ligero hasta la estación Xochimilco; desde ahí es muy fácil llegar a los canales, todo está muy bien señalizado, imposible perderse.  A mi llegada al primer embarcadero, hay varios, todo era como lo había visto tantas veces en fotografías, precioso, lleno de colores y música, pero me llevé una decepción porque no había trajineras (especie de botes) que fueran colectivos, todos eran para uso familiar o de amigos, y yo estaba sola, después de recorrer algunos embarcaderos y tratar de conseguir un buen precio (ya que lo que pagaba una familia completa yo lo tenía que costear sola) me convencí que no habría caso y contraté una trajinera, hice el recorrido de poco más de una hora, estuvo genial, gente por todos lados, trajineras con mariachis tocando música, claro yo contraté un par de canciones sólo para mí, jeje, hasta algunas fotos me tomé con los músicos.  

Paramos en un invernadero, había plantas de muchos tipos, pero a mí me llamaron la atención los cactus, tenían unas flores bien especiales, compré algunos para mi amiga mexicana y regrese feliz con ellos.  Cuando se los entregue a Olivia,  no vi el mismo entusiasmo que yo tenía  por las flores, después descubrí el por qué, las flores eran falsas, gran decepción, el enojo por el engaño me duró un buen rato, ni modo, a fijarme más la próxima vez, no todo es lo que parece.  Y como si eso fuera poco, al bajar de la trajinera el conductor me dice "se dió cuenta que este es un paseo familiar cierto?", como si yo no me hubiera pasado la última hora mirando con cierta envidia las otras trajineras tan llenas de gente y alegría.

En mi recorrido entre embarcadero y embarcadero me tenté con unas quesadillas en plena calle, en mi país jamás lo hubiera hecho, pero estaba en México y donde fueres haz ..........


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