México!!!

Escribe: marianitasoteldo
Conocido en mi país como la Tierra del Mariachi, el picante y el Tequila; me dio a conocer que es mucho más que eso. Estuve tres semanas increibles en México.

 

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Turisteando por Cd. México

Ciudad de México, México — martes, 26 de octubre de 2010

El martes 26 de octubre, salimos muy temprano del hotel a eso de las 8am con destino al Museo Nacional de Antropología en primer punto. Preguntamos en el hotel, y nos dijeron que la estación más cercana era “Auditorio”, así tomamos el metro en Allende, (la más cerca que tenemos al hotel), dirección cuatro caminos cambiamos en Tacuba a la línea Naranja dirección barranca del muerto hasta Auditorio….

Desayunamos en el metro unas tortas y café. Nos bajamos en Auditorio y caminamos Reforma en busca de la entrada al museo, pagamos los 51mxp y comenzamos en el recorrido. El Museo es enorme, son muchas salas, y se necesita mucho tiempo para apreciarlo a cabalidad, sin embargo, nos dimos un muy buen pantallazo del sitio.

Recorrimos la sala Maya con especial interés, reafirmando todo lo que habíamos conocido en nuestras visitas a esos sitios arqueológicos.  Entramos a la sala Mexica, donde apreciamos la pieza principal del Museo, la piedra del calendario Solar Azteca. Su tamaño es realmente impresionante. Obviamente las fotos que inmortalicen el recuerdo. Y seguimos recorriendo, salas, y salas. Cuando consideramos que ya teníamos una buena impresión del sitio y que nuestro recorrido debía continuar, salimos del museo con dirección al Bosque de Chapultepec. Caminamos hasta la entrada del Bosque y a su vez a la entrada de la subida del Castillo, donde tomamos el tren por 15mxp de ida y vuelta.

Llegamos a la entrada del Castillo y pagamos los 51mxp. Y ahí estábamos en el Castillo de Chapultepec, sede del Museo Nacional de Historia. Y debo decir que este museo me encantó, me pareció fascinante y deslumbrante. Las vistas por demás hermosas, y los jardines bellísimos. Recorrimos sus salas, nos tomamos fotos. Al terminar la visita ya como a las 2pm o algo así teníamos mucha hambre. Y aun nos faltaba el Zoológico por agenda. Bajamos al Bosque y no se nos apeteció nada de comer allí, así que salimos a Reforma y le digo a Desiree para no caminar tanto tomar una buseta que nos acerque al Ángel y buscar por allí donde comer. Pero, tomamos la buseta en Reforma en dirección equivocada y fuimos a parar a “Bosques”. Ósea nos habíamos perdido. 

Nada del otro mundo tomamos la misma buseta en dirección contraria donde nos bajamos y nos quedamos en el Auditorio, aún con mucha hambre y ya sin ganas de conocer el Zoológico, nos vamos de nuevo al centro. Tomamos el metro y nos bajamos en Allende. Fuimos a Burguer King a comer. Como era temprano, decidimos dejar que el consumismo nos invadiera y nos pusimos a ver tiendas. Ya que tenía varios encargos que debía llevar a Venezuela y ya era martes y el viernes muy temprano regresaba y no le había parado a las tiendas. Y es que la verdad en un país con tanto por descubrir ir de Shopping queda en segundo plano.

Caminamos muchas calles del centro, esta vez mirando tiendas, y buscando los encargos, después de tener precisado varios sitios, a eso de las 6pm realmente cansada, subo al hotel y dejamos algunas bolsas. Y como el tiempo debe aprovecharse al máximo, salimos de nuevo a tomar el metro hasta “Balderas” para ir a la “Ciudadela”. Allí hacemos otras compras y regresamos al Centro en Metro. En ese recorrido, específicamente en la estación Bellas Artes casi me sacan del metro, de toda la gente que iba saliendo. Fue una lucha para que no me sacaran y no se me rompieran las bolsas. Fue horrible. Llegamos de nuevo a Allende y caminamos al hotel. Ya no quería hacer mas nada. Estaba muy muy muy cansada. Eran como las 8pm de la noche apenas. Así que acostada en mi cama, me conecte a internet y se me paso el rato hasta que llego la hora de dormir.
 
Al día siguiente Miércoles 27 de Octubre, nos levantamos igual temprano, y fuimos a desayunar en el Samborns de la Casa de los Azulejos. Era imposible perder esa visita, caminamos hasta allí porque la teníamos a pocas cuadras. Luego nos tomamos las respectivas fotos en el Palacio de Bellas Artes, que a mi parecer es uno de los edificios más hermosos de la ciudad. Lamentablemente estaba en mantenimiento cuando fui y unos andamios deslucían su fachada. Entramos a Bellas Artes para admirar sus obras de arte por dentro y no es tan ostentoso como imagine, realmente es muy sobrio y sencillo. Luego camine por el eje central hasta la Alameda, vi el Hemiciclo a Juárez, y regrese al Sears para desde el 8vo piso en su cafetería tomarme una chamoyada y obtener excelentes vistas de Bellas Artes completo.

Luego nos acercamos al Zócalo, el cual estaba repleto con los preparativos del día de muertos, así que no pude apreciarlo como es normalmente, otro motivo para regresar. Estaban haciendo la representación de un gran panteón, así como el árbol de la muerte florida, había ya una tarima instalada, y se instalaba todo lo que tal celebración ameritaba. Entramos a la Catedral Metropolitana, y no era tampoco como la imaginaba por dentro. Seguimos caminando e intentamos entrar al Palacio Nacional, para la exposición “200 Años Orgullosamente Mexicanos” pero ese día fue intento fallido, porque son muy estrictos, y yo tenía unos chocolates que había llevado desde Venezuela y querían que los botara, a lo cual me negué, pues ese día vería a Gil y se lo regalaría.

Así que seguimos nuestro camino y decidimos que el consumismo nos siguiera invadiendo, además que ya faltaba poco para regresar y muchas cosas por comprar. Mi hermano me preguntaba a cada instante a través de mi teléfono si ya le había comprado su nuevo teléfono, así que mejor lo iba a comprar para que me dejara disfrutar. Si hay algo positivo que decir del control de cambio en el que vivimos, es que cuando viajamos muchas cosas nos salen considerablemente más económicas que comprarlas en Venezuela, entre ellas los celulares.  Debido a que las compramos con dólar a precio preferencial. Claro eso si la tarjeta de crédito es autorizada.
Afortunadamente ese día compramos los celulares (porque Desiree se compro uno nuevo para ella también) sin mucho problema con las tarjetas. Caminamos muchísimo, bueno ya eso no es novedad, pasamos todo el viaje caminando mucho. Ya como a las 4pm, nos daba hambre y comimos una comida sin mucho encanto, y seguimos comprando otras cosas. Como a las 5pm subimos un rato al Hotel para descansar los pies, y como a las 6.30pm fuimos al mirador de la Torre Latina, pagamos 60mxp por subir, me pareció caro en comparación con los precios de las entradas a otros sitios.

Desde arriba pudimos apreciar lo inmenso que es el DF, una urbe enorme que se pierde entre calles, calles, avenidas, circuitos, eje, autopista; en ese momento conversaba con Gil para vernos, pero el aun estaba complicado con unas cosas del trabajo y me dijo que todavía se demoraría un poco. Permanecimos en el mirador, hasta que anocheció y las calles se convirtieron en muchas luces diminutas que parecían sin fin en esa ciudad tan grande.
 Bajamos al sitio de encuentro acordado, el Starbucks dela esquina de Madero con no me acuerdo que calle, y ahí esperamos a Gil un buen rato; mientras tanto nos deleitamos unos ricos frapuchinos.

Cuando por fin llegó al pobre se le notaba cansado; que gusto conocerlo y sentir la buena vibra que transmite, agradecer con un pequeño gesto toda la ayuda brindada en los previos en la creación del itinerario, estaba acompañado de sus nuevas compañeras de trabajo, unas chicas mexicanas, pero no del DF, muy buena onda también con las que tuvimos el placer de compartir un rato esa noche. Gracias por el tiempo y que a pesar de la ocupación del trabajo, pudimos conocernos personalmente.

Como todo un caballero, al finalizar la noche nos acompaño hasta el hotel, no sin antes pasar por unas calles iluminadas del centro histórico, que se veían realmente lindas, en la esquina el Palacio de Correos (al que habíamos buscado en el día sin éxito), la casa de la moneda y el Museo Nacional de Arte.
 
El jueves 28 de Octubre, era según lo que creíamos nuestro último día en ciudad de México, y aun faltaban sitios por conocer y cosas por comprar. A primera hora de la mañana nos dirigimos al Palacio Nacional, para ver la exposición de “200 Años orgullosamente Mexicanos”, en la cual esta vez si nos dejaron entrar y valió la pena, excelente recorrido por la historia mexicana, que muestra a cada instante el sentido patriótico que los caracteriza como mexicanos. Al salir, nos fuimos en Metro hasta la UNAM, como una hora de recorrido, para conocer la Universidad Nacional de México que es patrimonio de la Humanidad.

La universidad es una verdadera ciudad, enorme como todo en DF, llegamos al Metro caminamos hacia donde se agarran las rutas internas tomamos la que nos llevara al Espacio Escultórico en primera instancia, no sin antes perdernos y dar unas vueltas demás en la ruta. Luego quería conocer el edificio de la rectoría con el enorme mural de Diego Rivera, así que tomamos un taxi hasta el sitio, para no volvernos a perder y ahorrar tiempo. Realmente una obra de arte. Lamento que mi paso por la UNAM fuera tan apresurado. Luego Metro nuevamente hasta Coyoacan y  taxi hasta la casa Museo de Frida Kahlo, pagamos la entrada de 55mxp y entramos a conocer un poco más sobre esta pintora mexicana.

En la casa hay innumerable detalles que te permiten imaginar, como fue su vida, en que se inspiro su obra, ver sus trabajos, ver su dormitorio, ver su taller, solo en los jardines esta permitido tomar fotos, la casa es pequeña pero a mi parecer merece la pena incluirla en el recorrido. Ya la 1pm, era la hora de nuestra  cita con Andrea, la tercera viajera que conocería en DF. Muy puntual, ella llamó que iba saliendo de su trabajo y que en unos minutos nos encontraríamos en la casa de Frida.

Andrea fue la primera persona que me respondió en el foro cuando anuncie mi visita a México, y desde entonces sabía que los mexicanos eran por lo general, personas muy amables y buenos anfitriones, menos mal que nuestros tiempos coincidieron para conocernos y compartir esa comida en el Mercado de Coyoacan, que por cierto estuvo deliciosa. Con tortilla hechas a la vista de nuestros ojos. Un verdadero placer Andrea.
Ya eran las 3pm Andrea debía volver a su trabajo y nosotras al centro a terminar nuestras compras, porque creíamos que sería nuestra última noche en la ciudad. Así que nos despedimos con un abrazo fraterno y con la promesa de seguir en contacto. Tomamos una buseta al Metro de Coyoacan y nos bajamos en Allende. Ya tan conocido por nosotras, que ilusas nos despedimos de las escaleras del metro como si ya no tendríamos que subirlas más.

Al llegar al centro, terminar con nuestras compras, a eso de las 6pm subimos a la habitación con algunas bolsas, yo comencé a buscarle puesto en la maleta que ya estaba casi lista desde la noche anterior. Terminamos de organizar el equipaje para no tener que preocuparnos por ello, y disfrutar lo que deparara la última noche en la ciudad.

Me llamó Gil, que estaba por el centro, así que nos fue a buscar al hotel con sus amigas del trabajo. Nos reunimos en el Lobby y salimos, la intención inicial era de festejo, pero como era Jueves en el Salón Sol de Madero no había ambiente fiestero, y el cansancio pegó. Así que solo fue una gran cena de despedida en los Bisques de Obregón en Madero.
Que Buena compañía, que grato ambiente, México ya superaba todas mis expectativas. Ya era mi última noche y aún había platos mexicanos que no había probado.

Y es que la gastronomía mexicana es extensa. Buena Platica, fotos del recuerdo, un chao con promesa de vernos en el Encuentro Internacional el próximo año y así me despedía de mi amigo. Ya en la habitación, llame a Cesar para ultimar detalles de la hora en la que nos recogería para llevarnos al aeropuerto y a dormir porque hay que madrugar.


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