Mexico DF y Oaxaca
Ciudad de México, México — jueves, 17 de febrero de 2011
Introduccion
Este iba a ser un viaje distinto, iba a ser mi primer viaje solo, con una mochila al hombro, mochilero a los cincuenta años. Para mí todo un reto. Como mis conocimientos de ingles o francés no pasan del chapurreo, me decidí por Centroamérica, donde no debería tener problemas con el idioma. El vuelo de ida me llevó a México DF y el de vuelta lo hice desde Panamá dos meses después.Tengo que decir antes de relatar los pormenores del viaje, que no fueron pocos los que me advirtieron antes de empezarlo, que el mayor problema del viajar solo era ése , viajar solo. No por los problemas que siempre surgen y se tratan de solucionar con mayor o menor éxito sino por el hecho de estar tanto tiempo solo contigo mismo y para lo que -me decían y yo no ponía en duda- no se suele estar preparado en esta sociedad en la que vivimos. Pronto advertí que no viajaba solo, conmigo venían una sensación de libertad infinita, y cierta angustia, cierto miedo de no saber si saldría airoso de cada paso, de cada momento, de cada situación a la que me enfrentaría.
Estuve temeroso de ello un tiempo, de si me llevaría bien conmigo mismo y de la soledad de cada día pero poco a poco, no solo advertí que no era problema alguno sino que además notaba cómo a cada momento que pasaba me sentía más cómodo hasta el punto que he decidido hacer cada año un viaje solo. Es más, es altamente recomendable lo de hacer un viaje solo, a tu bola contigo mismo y tus reflexiones y con los caramelos –no siempre dulces- que te comes.Con cada kilometro recorrido sientes que vas creciendo, adviertes como crecen en ti sensaciones dormidas de libertad. Son tuyas y no de otros las decisiones, no son de la sociedad en la que vives, ni de tu mujer ni de tu jefe, ni vienen impuestas por el colegio de los niños ni por sus actividades extraescolares, ni por la reunión de la comunidad de vecinos… son decisiones tuyas y sientes cómo solo en ti repercuten, no tomas decisiones por los demás, sólo para ti. Y eso no se paga con nada.
MEXICO
Hecha esta reflexión diré que me monté en un avión con mi amiga Esperanza Jiménez camino de [b]México DF a donde llegamos el 23 de febrero a las 7 de la mañana, allí nos esperaba una amiga suya -Josefina, mujer de unos sesenta años- a la que conocía de mi anterior viaje cinco años atrás cuando me incorporé a las ayudas que Esperanza lleva realizando desde hace tiempo en un colegio de indígenas, regentado por salesianos, en Oaxaca. La ciudad de México DF requiere una visita para ella sola, es muy interesante y sólo los murales expuestos en el palacio presidencial de Diego Rivera merecen por si solo el viaje a la ciudad. Puedes estar delante de ellos horas y horas mirando cada una de las figuras y personajes de la historia mexicana allí recogidos. Mis compañeras de viaje me sacaron de allí, preferían la hamburguesería a la que fuimos a comer. Estuvo bien la mañana en el palacio presidencial. Cambio dinero a razón de 1 euro por 16,6 pesos mexicanos
A la mañana de 24 de febrero salimos hacia Oaxaca parando en Córdoba donde llegamos tras cinco horas de bus. Córdoba es una ciudad provinciana, coqueta, recogida, nada bulliciosa, con un punto decadente que vendría a advertir en muchas otras ciudades que me encontraría. A la tarde, en la plaza, había un baile muy ceremonioso. Bailes de galanteo, en el que el sombrero por parte de ellos y el abanico por parte de ellas tenían vital importancia. El director de la banda invitaba a una de las asociaciones de baile que allí se congregaban a presidir el baile y una vez situada su escuela en el centro el director de la misma invitaba a las otras asociaciones a que se sumaran a ellos. En cada nueva canción el director de la banda invitaba a otra asociación y ésta a su vez, una vez cogido el sitio principal, invitaba a las otras y así a cada canción. Lo vimos desde un precioso palacio hoy reconvertido a restaurante y donde se firmaron algunas de las alianzas necesarias entre los criollos previas a la independencia.
Al día siguiente salimos hacia Rio Manso un pequeño pueblo en el estado de Oaxaca donde en un lugar idílico tienen el colegio cuyo nombre es Cecachi. Méjico es un país de grandísimas desigualdades desde el muy rico –de allí es el hombre más rico del mundo- hasta el más mísero de los indígenas. Niños y niñas indígenas hasta un total de casi doscientos reciben una educación tratando de que lleguen a mayores en igualdad de condiciones que el resto de mejicanos. Su obra la puedes ver en www.cecachi.mx .Pasé en Rio Manso un mes hace cinco años viendo la labor allí realizada y colaborando haciendo un inventario que se necesitaba para recibir ayudas del gobierno mexicano a la vez que aprendía cosas acerca de la cultura mitxe y chinanteca de donde proceden la mayoría de los niños.
Hice -además del inventario de cuanto allí había- de todo, de cuidador en el estudio, hasta colaboré poniendo el techo de una pequeña iglesia que se estaba haciendo (manda huevos, allí subido sin arnés alguno a diez metros de altura… yo, que despotrico de la iglesia católica cada vez que tengo ocasión), hice de cuidador en las excursiones de los niños, de censor de trabajadores que estaban allí chupando del bote… y también de chofer de todo quisque y sobre todo del padre Isidro en sus misas por las aldeas alrededor del Cecachi. Pues eso hice el domingo del 27 de febrero, taxista del P. Isidro, responsable espiritual y creador del Cecachi que a sus más de 80 años hace su recorrido por los pequeños pueblos de alrededor de la parroquia de Rio Manso para decir hasta tres misas solo por la mañana. Mientras él decía su misa yo hablaba con la gente. En uno de esos pueblos, en Rio Chiquito, me cuenta un señor una vez que me gané su confianza, cómo el cultivo clásico del chile o del maíz ya apenas da y como en un terreno de apenas cien metros cuadrados cultivando marihuana se consigue diez veces más dinero que en 2,5 hectáreas cultivando maíz.
Asumen unos riesgos mínimos por cuanto todo el mundo lo sabe y está escondido en plena selva, donde acceder es casi imposible y ni siquiera desde el aire se ve. Es un secreto a voces.En estas comunidades para poder presentarse alcalde o a algún cargo importante hay que haber trabajado para la comunidad antes, de éste modo hay que haber sido sacristán, encargado de la escuela, de la sanidad… En estos días estaban muy soliviantados porque se presentaba gente que no había trabajado para la comunidad y había broncas continuas por sospechas de compra de votos por parte de estos y es que en todas partes cuecen habas. Por la tarde estuve en una reunión de ganaderos – son más ricos que los agricultores- y todavía hay rencillas como en las películas del oeste entre unos y otros. Se puede considerar que en aquella zona un hombre con apenas treinta reses es medianamente rico.El día siguiente lo pasé por el pequeño pueblo saludando a gente conocida de la vez anterior recabando datos acerca del centro , hablé con los profesores antiguos que me tenían confianza, con las monjas que allí había… todas las impresiones iban al mismo lado : había una deriva en el centro en lo económico .
No me gustó lo que me dijeron: desde que el centro estaba desde la perspectiva económica en manos de un sacerdote mejicano del mismo pueblo, la mayoría de los gastos que el centro necesitaba hacer iban a parar a su familia y no como hasta entonces cundo se trataba de repartirlos lo más posible entre todos los habitantes. He colaborado con ellos durante estos cinco años mientras la administración caía sobre el padre Isidro, pero ahora no es lo mismo y después de pensarlo mucho he dejado de colaborar con ellos, transmitiendo mis ayudas a los padres trinitarios. Además siguen teniendo un componente religioso más allá de lo razonable. Hasta treinta actos religiosos llegué a contar. Demasiados para mí.Al margen de esto pasé un par de días fantásticos. Bañarse en el rio aprovechando que los niños hacían la colada ó jugar al futbol en un partido divertidísimo de treinta contra treinta y con tres balones a la vez no tiene precio.
Oír por la tarde una misa cantada por ciento cincuenta niños tampoco. Creo que aquí los niños pasan los mejores años de su vida. Son indígenas y nunca han salido de su aldea muy a menudo situada en mitad de la selva, no conocen por tanto nada y te asfixian a preguntas. Casi siempre quieren saber es cuánto se tarda en ir a España a la que casi todos sitúan al lado de los EEUU, en el norte como dicen ellos. Una vez más las monjitas me “engañaron” vendiéndome unos manteles. Tengo la casa llena de manteles - yo no sé freír un huevo- de cada uno de los viajes en los que acabas no pudiéndote negar a colaborar, es así no hay que darle vueltas.Al día siguiente empezaba mi viaje de verdad, me acercaron a Tuxtepec -donde está la fábrica de la cerveza Coronita- y desde allí me subí a un bus que me llevaría a Tuxla Gutiérrez (480 $ mexicanos) para empalmar con otro hasta S. Cristóbal de las Casas a donde llegué a las 11:30 de la noche tras rece horas de buses.
Ya volaba solo, ya iba solo, ya estaba solo…. y asustado. En el último bus me senté al lado de un mexicano arquitecto de nombre Eric que no solo me fue contando lo que debía ver sino que hizo de guía el dia siguiente. Me invitó a dormir en su casa, pero para entonces yo estaba acojonado y desdeñé la invitación, me conformé con que me acercara a un hostal para dormir (250 pesos mexicanos). Llevaba casi dos mil dólares encima de repartidos por los calzoncillos, los calcetines, el cinturón, la pernera del pantalón, la verdad es que si te atracan no sirve de nada porque te deja en pelotas y hala a mamarla, pero yo en esos momentos creía en los pajaritos de colores. Es un error.
Hay cajeros automáticos en montón de sitios y te puedes apañar muy bien con ellos sin necesidad de llevar tanto dinero encima. Me conto mi amigo Eric ante las preguntas relativas a Chiapas y al subcomandante Marcos, que si bien todo aquello se ha diluido y que estaban en la sierra de origen en la que viven en un movimiento autogestionario de cooperativas, me dijo que bajan a la ciudad a vender sus productos y que no ocasionan ningún problema, son queridos. Me confesó que el movimiento zapatista de hace años había servido para poner a Chiapas en el mapa y que las inversiones del estado federal en el departamento de Chiapas habían subido ostensiblemente, una vez más se ponía de manifiesto lo de quien no llora no mama. Todo se solucionó políticamente con una amnistía para los guerrilleros y ahora camina más o menos bienLa ciudad es bonita, acogedora y aunque es inevitable encontrar turistas por las calles más pintorescas no es agobiante su presencia. Está considerada una de las ciudades coloniales más bonitas. Además desde allí se pueden hacer excursiones por los alrededores que yo no hice por si no luego no tuviera tiempo de lo que luego me arrepentí a tenor de lo que me dijeron otros viajeros con los que me crucé en el camino.
Todo un día caminando por la calle, viendo iglesias –te agotan- palacetes de los criollos , gentes de todos los colores y vestimentas inverosímiles hacen que a las ocho de la tarde no te vayas a dormir por vergüenza torera, así que sacando fuerzas de no sé donde una última vuelta de noche para descubrir en la plaza nuevos bailes –en casi todas las ciudades hay baile en la plaza cada día, a veces con orquesta , a veces con música enlatada- igual de ceremoniosos que los antes comentados y que sonaban a antiguo, a esos bailes de orquesta de los años veinte , de orquestas de Xavier Cuja , de Glen Miller pero en latino. Era agradable. Como tengo todo el tiempo del mundo hago cuentas y concluyo en que tengo unos 40 $ USA por día, ese es mi reto no gastar más de ese dinero en el viaje, al menos hasta que se incorpore mi amigo Sergio, que lo hará cuando me queden 12 o 15 días para regresar a casa.[/b]
Este iba a ser un viaje distinto, iba a ser mi primer viaje solo, con una mochila al hombro, mochilero a los cincuenta años. Para mí todo un reto. Como mis conocimientos de ingles o francés no pasan del chapurreo, me decidí por Centroamérica, donde no debería tener problemas con el idioma. El vuelo de ida me llevó a México DF y el de vuelta lo hice desde Panamá dos meses después.Tengo que decir antes de relatar los pormenores del viaje, que no fueron pocos los que me advirtieron antes de empezarlo, que el mayor problema del viajar solo era ése , viajar solo. No por los problemas que siempre surgen y se tratan de solucionar con mayor o menor éxito sino por el hecho de estar tanto tiempo solo contigo mismo y para lo que -me decían y yo no ponía en duda- no se suele estar preparado en esta sociedad en la que vivimos. Pronto advertí que no viajaba solo, conmigo venían una sensación de libertad infinita, y cierta angustia, cierto miedo de no saber si saldría airoso de cada paso, de cada momento, de cada situación a la que me enfrentaría.
Estuve temeroso de ello un tiempo, de si me llevaría bien conmigo mismo y de la soledad de cada día pero poco a poco, no solo advertí que no era problema alguno sino que además notaba cómo a cada momento que pasaba me sentía más cómodo hasta el punto que he decidido hacer cada año un viaje solo. Es más, es altamente recomendable lo de hacer un viaje solo, a tu bola contigo mismo y tus reflexiones y con los caramelos –no siempre dulces- que te comes.Con cada kilometro recorrido sientes que vas creciendo, adviertes como crecen en ti sensaciones dormidas de libertad. Son tuyas y no de otros las decisiones, no son de la sociedad en la que vives, ni de tu mujer ni de tu jefe, ni vienen impuestas por el colegio de los niños ni por sus actividades extraescolares, ni por la reunión de la comunidad de vecinos… son decisiones tuyas y sientes cómo solo en ti repercuten, no tomas decisiones por los demás, sólo para ti. Y eso no se paga con nada.
MEXICO
Hecha esta reflexión diré que me monté en un avión con mi amiga Esperanza Jiménez camino de [b]México DF a donde llegamos el 23 de febrero a las 7 de la mañana, allí nos esperaba una amiga suya -Josefina, mujer de unos sesenta años- a la que conocía de mi anterior viaje cinco años atrás cuando me incorporé a las ayudas que Esperanza lleva realizando desde hace tiempo en un colegio de indígenas, regentado por salesianos, en Oaxaca. La ciudad de México DF requiere una visita para ella sola, es muy interesante y sólo los murales expuestos en el palacio presidencial de Diego Rivera merecen por si solo el viaje a la ciudad. Puedes estar delante de ellos horas y horas mirando cada una de las figuras y personajes de la historia mexicana allí recogidos. Mis compañeras de viaje me sacaron de allí, preferían la hamburguesería a la que fuimos a comer. Estuvo bien la mañana en el palacio presidencial. Cambio dinero a razón de 1 euro por 16,6 pesos mexicanos
A la mañana de 24 de febrero salimos hacia Oaxaca parando en Córdoba donde llegamos tras cinco horas de bus. Córdoba es una ciudad provinciana, coqueta, recogida, nada bulliciosa, con un punto decadente que vendría a advertir en muchas otras ciudades que me encontraría. A la tarde, en la plaza, había un baile muy ceremonioso. Bailes de galanteo, en el que el sombrero por parte de ellos y el abanico por parte de ellas tenían vital importancia. El director de la banda invitaba a una de las asociaciones de baile que allí se congregaban a presidir el baile y una vez situada su escuela en el centro el director de la misma invitaba a las otras asociaciones a que se sumaran a ellos. En cada nueva canción el director de la banda invitaba a otra asociación y ésta a su vez, una vez cogido el sitio principal, invitaba a las otras y así a cada canción. Lo vimos desde un precioso palacio hoy reconvertido a restaurante y donde se firmaron algunas de las alianzas necesarias entre los criollos previas a la independencia.
Al día siguiente salimos hacia Rio Manso un pequeño pueblo en el estado de Oaxaca donde en un lugar idílico tienen el colegio cuyo nombre es Cecachi. Méjico es un país de grandísimas desigualdades desde el muy rico –de allí es el hombre más rico del mundo- hasta el más mísero de los indígenas. Niños y niñas indígenas hasta un total de casi doscientos reciben una educación tratando de que lleguen a mayores en igualdad de condiciones que el resto de mejicanos. Su obra la puedes ver en www.cecachi.mx .Pasé en Rio Manso un mes hace cinco años viendo la labor allí realizada y colaborando haciendo un inventario que se necesitaba para recibir ayudas del gobierno mexicano a la vez que aprendía cosas acerca de la cultura mitxe y chinanteca de donde proceden la mayoría de los niños.
Hice -además del inventario de cuanto allí había- de todo, de cuidador en el estudio, hasta colaboré poniendo el techo de una pequeña iglesia que se estaba haciendo (manda huevos, allí subido sin arnés alguno a diez metros de altura… yo, que despotrico de la iglesia católica cada vez que tengo ocasión), hice de cuidador en las excursiones de los niños, de censor de trabajadores que estaban allí chupando del bote… y también de chofer de todo quisque y sobre todo del padre Isidro en sus misas por las aldeas alrededor del Cecachi. Pues eso hice el domingo del 27 de febrero, taxista del P. Isidro, responsable espiritual y creador del Cecachi que a sus más de 80 años hace su recorrido por los pequeños pueblos de alrededor de la parroquia de Rio Manso para decir hasta tres misas solo por la mañana. Mientras él decía su misa yo hablaba con la gente. En uno de esos pueblos, en Rio Chiquito, me cuenta un señor una vez que me gané su confianza, cómo el cultivo clásico del chile o del maíz ya apenas da y como en un terreno de apenas cien metros cuadrados cultivando marihuana se consigue diez veces más dinero que en 2,5 hectáreas cultivando maíz.
Asumen unos riesgos mínimos por cuanto todo el mundo lo sabe y está escondido en plena selva, donde acceder es casi imposible y ni siquiera desde el aire se ve. Es un secreto a voces.En estas comunidades para poder presentarse alcalde o a algún cargo importante hay que haber trabajado para la comunidad antes, de éste modo hay que haber sido sacristán, encargado de la escuela, de la sanidad… En estos días estaban muy soliviantados porque se presentaba gente que no había trabajado para la comunidad y había broncas continuas por sospechas de compra de votos por parte de estos y es que en todas partes cuecen habas. Por la tarde estuve en una reunión de ganaderos – son más ricos que los agricultores- y todavía hay rencillas como en las películas del oeste entre unos y otros. Se puede considerar que en aquella zona un hombre con apenas treinta reses es medianamente rico.El día siguiente lo pasé por el pequeño pueblo saludando a gente conocida de la vez anterior recabando datos acerca del centro , hablé con los profesores antiguos que me tenían confianza, con las monjas que allí había… todas las impresiones iban al mismo lado : había una deriva en el centro en lo económico .
No me gustó lo que me dijeron: desde que el centro estaba desde la perspectiva económica en manos de un sacerdote mejicano del mismo pueblo, la mayoría de los gastos que el centro necesitaba hacer iban a parar a su familia y no como hasta entonces cundo se trataba de repartirlos lo más posible entre todos los habitantes. He colaborado con ellos durante estos cinco años mientras la administración caía sobre el padre Isidro, pero ahora no es lo mismo y después de pensarlo mucho he dejado de colaborar con ellos, transmitiendo mis ayudas a los padres trinitarios. Además siguen teniendo un componente religioso más allá de lo razonable. Hasta treinta actos religiosos llegué a contar. Demasiados para mí.Al margen de esto pasé un par de días fantásticos. Bañarse en el rio aprovechando que los niños hacían la colada ó jugar al futbol en un partido divertidísimo de treinta contra treinta y con tres balones a la vez no tiene precio.
Oír por la tarde una misa cantada por ciento cincuenta niños tampoco. Creo que aquí los niños pasan los mejores años de su vida. Son indígenas y nunca han salido de su aldea muy a menudo situada en mitad de la selva, no conocen por tanto nada y te asfixian a preguntas. Casi siempre quieren saber es cuánto se tarda en ir a España a la que casi todos sitúan al lado de los EEUU, en el norte como dicen ellos. Una vez más las monjitas me “engañaron” vendiéndome unos manteles. Tengo la casa llena de manteles - yo no sé freír un huevo- de cada uno de los viajes en los que acabas no pudiéndote negar a colaborar, es así no hay que darle vueltas.Al día siguiente empezaba mi viaje de verdad, me acercaron a Tuxtepec -donde está la fábrica de la cerveza Coronita- y desde allí me subí a un bus que me llevaría a Tuxla Gutiérrez (480 $ mexicanos) para empalmar con otro hasta S. Cristóbal de las Casas a donde llegué a las 11:30 de la noche tras rece horas de buses.
Ya volaba solo, ya iba solo, ya estaba solo…. y asustado. En el último bus me senté al lado de un mexicano arquitecto de nombre Eric que no solo me fue contando lo que debía ver sino que hizo de guía el dia siguiente. Me invitó a dormir en su casa, pero para entonces yo estaba acojonado y desdeñé la invitación, me conformé con que me acercara a un hostal para dormir (250 pesos mexicanos). Llevaba casi dos mil dólares encima de repartidos por los calzoncillos, los calcetines, el cinturón, la pernera del pantalón, la verdad es que si te atracan no sirve de nada porque te deja en pelotas y hala a mamarla, pero yo en esos momentos creía en los pajaritos de colores. Es un error.
Hay cajeros automáticos en montón de sitios y te puedes apañar muy bien con ellos sin necesidad de llevar tanto dinero encima. Me conto mi amigo Eric ante las preguntas relativas a Chiapas y al subcomandante Marcos, que si bien todo aquello se ha diluido y que estaban en la sierra de origen en la que viven en un movimiento autogestionario de cooperativas, me dijo que bajan a la ciudad a vender sus productos y que no ocasionan ningún problema, son queridos. Me confesó que el movimiento zapatista de hace años había servido para poner a Chiapas en el mapa y que las inversiones del estado federal en el departamento de Chiapas habían subido ostensiblemente, una vez más se ponía de manifiesto lo de quien no llora no mama. Todo se solucionó políticamente con una amnistía para los guerrilleros y ahora camina más o menos bienLa ciudad es bonita, acogedora y aunque es inevitable encontrar turistas por las calles más pintorescas no es agobiante su presencia. Está considerada una de las ciudades coloniales más bonitas. Además desde allí se pueden hacer excursiones por los alrededores que yo no hice por si no luego no tuviera tiempo de lo que luego me arrepentí a tenor de lo que me dijeron otros viajeros con los que me crucé en el camino.
Todo un día caminando por la calle, viendo iglesias –te agotan- palacetes de los criollos , gentes de todos los colores y vestimentas inverosímiles hacen que a las ocho de la tarde no te vayas a dormir por vergüenza torera, así que sacando fuerzas de no sé donde una última vuelta de noche para descubrir en la plaza nuevos bailes –en casi todas las ciudades hay baile en la plaza cada día, a veces con orquesta , a veces con música enlatada- igual de ceremoniosos que los antes comentados y que sonaban a antiguo, a esos bailes de orquesta de los años veinte , de orquestas de Xavier Cuja , de Glen Miller pero en latino. Era agradable. Como tengo todo el tiempo del mundo hago cuentas y concluyo en que tengo unos 40 $ USA por día, ese es mi reto no gastar más de ese dinero en el viaje, al menos hasta que se incorpore mi amigo Sergio, que lo hará cuando me queden 12 o 15 días para regresar a casa.[/b]
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