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Arqueologia en la Cd de Mexico
Escribe: revetria
Recorrido por algunas Zonas Arqueologicas que se encuentran en la zona conurbada de la Cd de Mexico.
El Museo Nacional de Antropología de Mexico
Ciudad de México, México — sábado, 15 de marzo de 2008
Los orígenes del Museo se remontan a 1825, cuando se fundó el Museo Nacional de México. Con el paso de los años, esta institución vio crecer sus acervos y fue fragmentándose hasta que en 1906 se separó finalmente la colección histórica, arqueológica y etnográfica por mandato de Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública del gobierno de Porfirio Díaz, teniendo como sede el Palacio Nacional.
El 13 de Diciembre de 1940 se decretó la creación del Museo Nacional Antropología y se cambió al Castillo de Chapultepec. Ahí permaneció hasta la inauguración del edificio actual en 1964, en el Bosque de Chapultepec, por instrucción del presidente Adolfo López Mateos. Fue proyectado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez autor también de la Basílica de Guadalupe y del Museo del Templo Mayor.
Está concebido para albergar y exhibir el legado arqueológico de los pueblos que habitaron el territorio antes de la llegada de la Conquista así como para dar cuenta de la diversidad étnica actual del país. La colección del Museo Nacional de Antropología está conformada por numerosas piezas arqueológicas y etnográficas provenientes de todo México.
Entre algunas de las piezas más emblemáticas de la colección se cuenta la Piedra del Sol -que es el corazón mismo del museo-, las monumentales esculturas teotihuacanas dedicadas a los dioses del agua, el tesoro de la tumba del rey Pakal, así como un atlante tolteca traído desde Tollan Xicocotitlán. Además alberga el acervo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
Como estaba trabajando en la Ciudad de México, aproveche un fin de semana para visitar el Museo, por lo que me levanté temprano, a las 8, y en el centro de la ciudad, tomé un taxi al Bosque de Chapultepec, el cual me cobró 30 pesos. En la entrada te recibe Tláloc, el Dios de la lluvia de los mexicas, una enorme mole de piedra, y unos 100 metros adelante está el acceso al museo.
El museo está dividido en 23 salas permanentes, repartidas en 2 plantas, cada una dedicada a alguna de las culturas que florecieron en el territorio mexicano desde hace 3,000 años entre las que destacan la Sala Olmeca, la Sala Teotihuacana, la Sala Maya, la Sala Mexica entre otras de igual importancia. Asimismo el museo posee una sala de exposiciones temporales procedentes de otros museos importantes del mundo.
El Museo tiene forma de U invertida y para lograr un mejor aprovechamiento se debe empezar por el lado derecho, hasta terminar en el lado opuesto. El tiempo promedio para visitar todo el Museo es de 5 a 6 horas, por lo que hay que venir con zapatos cómodos y sin prisas. Es recomendable venir bien almorzado, aunque si deseas comer algo existe un restaurant en el interior, así como servicios sanitarios.
El Museo ofrece una visión diferente a la de otros museos, ya que además de mostrar piezas únicas del arte prehispánico, también cuenta con reproducciones de algunos de los edificios más destacados de las culturas mesoamericanas que nos sumergen en su cultura y su forma de vida. Por otra parte, la arquitectura del lugar es en sí misma un motivo de belleza ya que entre sus atractivos cuenta con un gran domo del cual cae una cascada de agua en homenaje a Tláloc, dios de la lluvia de los antiguos aztecas así como otros elementos que aunados a su colección lo han colocado desde su creación entre los más destacados del mundo.
En la planta baja se localizan las salas dedicadas a la introducción a la antropología y a las culturas arqueológicas del territorio mexicano, desde el Poblamiento de América hasta el Período Posclásico Mesoamericano, y están ordenadas según un criterio cronológico comenzando por el lado derecho hasta llegar a la sala Mexica. A partir de la sala de las culturas de Oaxaca, el orden de presentación es geográfico. Cabe destacar que la sala de culturas del norte está dedicada a pueblos que pertenecieron a la zona conocida como Aridoamérica, región que se extiende al norte de los límites de Mesoamérica. En el segundo nivel se encuentran las 11 salas de etnografía, donde se exponen muestras de la cultura material de los pueblos indígenas que viven en México en la actualidad.
La disposición de las salas del museo permite visitarlas de manera independiente y elegir cuál es de mayor interés y adaptar el tiempo de visita que puede ser de varios días, dada la extensión y número de piezas.
La sala de Introducción a la Antropología es la primera, entrando a mano derecha y está dedicada al estudio de la disciplina del hombre en sus aspectos biológicos, características físicas y culturales como la lingüística y los restos arqueológicos. En esta sala se muestra el significado y trascendencia de las civilizaciones americanas.
Originalmente se concibió como un espacio para acercar a los visitantes a las cuatro ramas en que se divide clásicamente a la Antropología, que son la antropología física, antropología social, etnología y lingüística. A partir de la reestructuración del museo iniciada en 1998, se consideró que los contenidos pedagógicos de esta sala estuvieran dedicados a dar cuenta de la evolución socio-cultural del ser humano, su diversidad y las relaciones entre el medio ambiente y las sociedades humanas. Es decir, en este espacio, el visitante se encuentra ante un recorrido por los procesos que concluyeron con la hominización de los antropoides y con la humanización de nuestros ancestros.
En esta sala se encuentra una reproducción del esqueleto fósil de Lucy, el primer ejemplar conocido del Australopithecus afarensis, descubierto por Donald Johansson en 1974. En el corredor final de la sala se encuentra un mosaico de hologramas con los rostros de personas originarias de diversas partes del planeta, dependiendo del punto de vista del visitante, también es posible observar la forma de los cráneos de los hombres que habitan en cada una de las regiones representadas en el mosaico. En el anexo denominado Introducción a Mesoamérica, se muestra un gran panorama de lo que se considera la zona cultural de gran riqueza al norte del continente incluyendo piezas representativas de su evolución y las relaciones económicas, culturales, estilísticas y tradiciones que permiten comprender las salas posteriores. Destacan los mapas, maquetas y dioramas
La sala de Poblamiento de América define la delimitación temporal de los primeros habitantes americanos hace 40 mil años y la organización para la supervivencia: caza y recolección, agricultura, población y relaciones con la naturaleza. Está dedicada al proceso de desarrollo de los primeros seres humanos que llegaron a América. Al igual que la sala Introducción a la Antropología, esta también fue objeto de la reestructuración del museo realizada entre 1998 y 2000. En este proceso recibió el nombre que lleva en la actualidad -entre 1964 y 1998 se llamó sala de los Orígenes- y se orientó hacia la evolución de las culturas indígenas americanas desde las primeras migraciones hasta la diferenciación de los pueblos mesoamericanos respecto al resto de las sociedades paleo indias.
La sala adopta la teoría del poblamiento temprano de América, que ubica las migraciones a través del estrecho de Bering hace 40,000 años. Por lo tanto, el guión museístico acepta como válidos los datos que ubican la presencia del ser humano en territorio mexicano alrededor de 30,000 años antes del presente. De acuerdo con algunos críticos como Christian Duverger, esta tendencia de la historiografía oficial mexicana está basada en pruebas débiles o tienen un propósito político.
Como quiera que sea, en la sala se exhiben maquetas que recrean el modo de vida de los primeros grupos humanos cazadores y recolectores que ocuparon lo que hoy es México y acerca al visitante a los procesos que concluyeron con la diferenciación de los pueblos mesoamericanos -entre otros, el desarrollo de la industria lítica, la domesticación de la calabaza, el maíz y otros cultivos, la sedentarización y el descubrimiento de la Alfarería-. Entre otras cosas, la sala cuenta con una colección de puntas de lanza confeccionadas en diversos materiales y procedentes de diversas partes de México y otros países adyacentes. También posee un conjunto de piezas relacionadas con el desarrollo de la agricultura, muestras fósiles de los primeros cultivos americanos y reproducciones del arte rupestre de sitios como la Sierra de San Francisco en Baja California Sur.
La tercer sala es la del Preclásico del Altiplano, y está dedicada a los pueblos que vivieron en el Altiplano central mexicano y zonas aledañas durante los primeros siglos de la civilización mesoamericana. En ella se muestran las primeras manifestaciones de la civilización en la que las aldeas se transforman en poblados con centros ceremoniales en los períodos: Preclásico Inferior (1800 a 1300 a.C.), Preclásico Medio (1300 a 800 a.C.) y Preclásico Superior (800 a 200 a.C.). Destacan las esculturas de Tlatilco, Cuicuilco y Tlapacoya.
Este fue el período más largo de la historia mesoamericana, tiempo en el que los diversos pueblos de la región fueron desarrollando sus rasgos más característicos y las redes de intercambio internacional. Las piezas procedentes del altiplano central que corresponden a esta etapa ponen en evidencia la importancia del contacto de los pueblos altiplánicos con las dos regiones mesoamericanas de mayor desarrollo en ese tiempo: el Occidente y la región Olmeca. Así lo revelan casos como el de Tlatilco, cuya primera cerámica comparte rasgos con la producida en sitios como El Opeño en Michoacán. Posteriormente, Tlatilco recibió una fuerte influencia olmeca, uno de cuyos testimonios más importantes es la pieza conocida como El Acróbata. Por su parte, las piezas procedentes de Cuicuilco aparentan una influencia más prolongada de los pueblos de Occidente, desde su florecimiento hasta su abandono.
La Sala dedicada a Teotihuacán, está dedicada a esa mística ciudad del Altiplano central de gran extensión y población que se desarrolló entre los años 100 a.C. y 750 d.C. la cual alcanzó un alto grado de civilización e influencia sobre otras zonas como la costa del Golfo de México, Oaxaca y la zona Maya. Destacan las reproducciones de elementos arquitectónicos de la pirámide de Quetzalcóatl, murales del Tlalocan, la máscara de turquesa de Malinaltepec, el brasero de Quetzalpapalotl, la estela de La Ventanilla y el monolito de Chalchiuhtlique.
La Sala Tolteca reúne datos y elementos de los grupos del altiplano central que se desarrollaron durante el Epiclásico (650-850 d.C.) en Cacaxtla, Xochitécatl y Xochicalco; en el Posclásico Temprano (859- 1250 d.C.) en Tula, Teotenanco y Los Volcanes; y en el Posclásico Tardío en Tenayuca. Destacan piezas como la Columna-guerrero, el Chaac-mol y la cabeza de guerrero coyote en concha nácar de Tula.
La Sala Mexica está ubicada en la posición central del fondo del museo con un espacio de mayor dimensión y colocada como un templo en el que destaca la Piedra del Sol, uno de los símbolos más importantes de la nacionalidad mexicana. En ella se encuentran piezas, ilustraciones y maquetas del pueblo mexica que se desarrolló en el Posclásico Tardío (1250- 1521 d.C.), y la creación de México Tenochtitlán. Destacan el monolito de Coatlicue, las esculturas de Xochipilli, Cihuateteo y la Piedra de Tizoc.
Aquí tomé un pequeño respiro. Ya llevaba 3 horas caminando y no había llegado ni a la mitad, pero valía la pena el esfuerzo, ya que es una experiencia inolvidable admirar estas invaluables piezas creadas por nuestros ancestros. Decidí visitar el restaurant y tomar un refresco para recuperar fuerzas.
De vuelta al Museo, continué con la visita a la Sala Oaxaca, la cual se encuentra a un lado de la Sala Mexica, la cual muestra elementos de las culturas zapoteca del período Clásico y mixteca del Posclásico que crearon ciudades como Monte Albán y elaboraron excelentes piezas de alfarería, urnas, estelas y joyas entre las que destacan las piezas de oro , jade (máscara del Dios- Murciélago) y cerámica policromada.
La siguiente sala corresponde a la del Golfo de México, la cual comprende a los diversos grupos que se establecieron en el litoral mexicano, entre ellos los Olmecas, una de las más antiguas (Preclásico) y otras provenientes del centro de Veracruz del Clásico y Posclásico como la cultura del Tajín y de la región huasteca. Destacan la cabeza colosal y el monumento 34 de San Lorenzo, Ver., el adolescente de Tamuín, una vasija mono de alabastro y varias hachas y yugos ceremoniales.
Sin lugar a dudas, una de las más impresionantes salas es la Sala Maya, la cual muestra el desarrollo de los pueblos del Sureste mexicano, Guatemala y Centroamérica que se desarrollaron desde el 1500 a.C. alcanzando un alto grado de civilización en innumerables centros ceremoniales y ciudades con una rica escultura y conceptos sobre el hombre y la naturaleza.
Destacan piezas como el dintel 26 de Yaxchilán, las figuras de Jaina, los vasos policromados, la excelente ambientación de la tumba de Pakal en Palenque y la reproducción de los murales de Bonampak.
La Sala Norte alberga materiales de las culturas de Aridoamérica en una extensa zona que va desde el actual estado de Querétaro hasta el sur de los Estados Unidos en la que habitaron culturas como la Chalchihuites, Casas Grandes, Hohokam, Mogollón y Anasazi. Destacan piezas de cerámica, textiles y entierros.
Finalmente la ultima sala es la de Occidente y está dedicada la región de México que comprende los estados de Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero y parte de Guanajuato con un desarrollo desde el 1800 a.C. hasta 1521. Se da relación a culturas variadas como los Tarascos, la cultura Mezcala y Chupícuaro. Destacan varias figurillas antropomorfas y zoomorfas pertenecientes a entierros.
En la segunda planta del Museo se encuentran las Salas de Etnografía, y que consisten en un extenso conjunto de obras y testimonios de los pueblos indígenas vivos en México, organizados tanto por entidad federativa como por su relación con las salas en la planta baja. La gran variedad de etnias está representada por mixtecos, zapotecos, mazatecos, chontales, cuicatecos y huaves de Oaxaca; totonacos, huastecos y nahuas de la Sierra de Puebla; mayas, chontales y lacandones de Yucatán y Chiapas; tzeltales, tzotziles y tojolabales de Chiapas; mazatecos, otomíes, nahuas, purépechas, coras, huicholes, mayos, tepehuanes y taraumaras de las regiones centrales y del Norte de México.
Es difícil decir qué destaca o no dentro de la gran cantidad de objetos de estas salas, en las que hay magníficos ejemplos de cerámica, textiles, piezas de labranza, objetos religiosos, atuendos y fotografías invaluables, sin embargo cabe subrayar el hecho de que las condiciones de vida de estos pueblos invitan a reflexionar sobre el gran esfuerzo que han realizado por enfrentar la incomprensión, el hostigamiento, el aislamiento y el acceso a los medios de producción y cultura del resto del país.
Después de más de 6 horas de recorrido, abandoné el lugar con la enorme satisfacción de haber visitado uno de los Museos más importantes del mundo.
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Publicado el 16/mar/2010, 18.25 |
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Últimos comentarios
viajeramalaga dice:
Buen diario, yo visité el museo en el año 92, como dices necesitas tiempo, yo estuve unas 4 horas creo, quizás más y no lo terminé de ver, será que me fijo mucho en todo, pero es fascinante ese museo, yo almorcé dentro y seguí hasta que pude. Con tu relato me parece estar dentro, yo compré el libro donde lo explica todo, es un museo que merece dedicarle un día.
Publicado el 16/mar/2010, 22.04
estela_a06 dice:
Qué maravilla tu relato! Me ha encantado... es una buena forma de conocerlo (antes de ir) puesto que México está en un futuro no muy lejano entre mis próximos objetivos de viaje.
Muy claro, preciso, y has logrado algo magnífico! hacerme "cómplice" de tu recorrida.
Publicado el 19/mar/2010, 17.07
AntoNa dice:
La verdad, bellísimas fotos.... estuve viendo otros albunes y me pregunto: cómo no te conocí antes, cuando aún estaba en la facultad!!; me hubieras sido de tanta ayuda para rendir algunas materias!! jajaja!! Muchísimas gracias por todas tus fotos!!! saluditos!!!
Publicado el 19/mar/2010, 21.58
carmenparis dice:
me gustó mucho tu relato... me gustaría conocer algun día esta ciudad y poder visitar este Museo.. Gracias por contarnos lo que es ... saludos
Publicado el 22/mar/2010, 09.01
thomas73 dice:
Felicitaciones por el relato y las fotos increíbles!! Yo estuve en Julio de 2009 y a las 3 horas, me dolían las piernas; Cometí el error de haber ido; El día anterior a Teotihuacan.
Publicado el 23/mar/2010, 15.31
gianperu dice:
Interesante diario!!! Espero poder conocerlo el pròximo año cuando si Dios quiere vaya a Mèxico ya sea si es elgido o no Sede del IV Encuentro Internacional de Viajeros!!!
Publicado el 26/mar/2010, 22.10
sebastianseron dice:
muy bueno tu diario, a mi me encanta visitar vestigios de las culturas precolombinas de america y creo k mexico es una de esas, especialmente el mexico df, ojala alugn dia conozca esa ciudad!
saludos!
Publicado el 27/mar/2010, 18.56
martindaco dice:
Magnífico museo, estuve un día perdido en él.
Publicado el 10/may/2010, 00.30
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Capítulos de este diario
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1
El Museo Nacional de Antropología de Mexico
Ciudad de México, México | 15 de marzo de 2008
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Tenayuca, lugar amurallado
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