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Voy por tercera vez

Escribe: metetto
VOY POR TERCERA VEZ Pasaron tres años de aquella gloriosa cumbre, y mi cabeza, lejos de olvidarla quería renovar aquella vivencia estremecedora. A si es que nuevamente empecé a soñar con volver a subir el “Coloso”. Sueño que se empezaba a materializar en entrenamientos, búsqueda de información, reuniones con gente de montaña, acomodamientos de horarios y tantas cosas mas que hacen a la logística de semejante proyecto – escalar el Aconcagua – Mi amigo guía “El Turco Mir”

 

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Capítulo 1
 

Voy por tercera vez al coloso de america

Ciudad de Mendoza, Argentina — martes, 7 de febrero de 2012

VOY POR TERCERA VEZ  Pasaron tres años de aquella gloriosa cumbre, y mi cabeza, lejos de olvidarla quería renovar aquella vivencia estremecedora.A si es que nuevamente empecé a soñar con volver a subir el “Coloso”.Sueño que se empezaba a materializar en entrenamientos, búsqueda de información, reuniones con gente de montaña, acomodamientos de horarios y tantas cosas mas que hacen a la logística de semejante proyecto – escalar el Aconcagua –Mi amigo guía “El Turco Mir” me dijo… ¡espero que esta vez te vengas con nosotros! es un guía muy experimentado, ahora prestador de servicios, nos conocemos desde los 17 años, vivimos muchas experiencias juntos y no había razón para decirle que no.Febrero del 2004 sería la fecha, sin compañeros definidos me iría con algún grupo armado que tuviera el Turco.  Pero había algo… mi cabeza se dividía entre la pasión que generaba la montaña con un proyecto así y mi “viejita” la cuál desde hace años sufría de la cruel enfermedad de Alzheimer. Los primeros días de agosto mi “mami” pudo descansar en paz.Todo cambiaba, se cerraban proyectos y se abrían otros y en el medio “El Aconcagua” que parecía más lejos y más alto que nunca.En víspera de año nuevo y con el apoyo incondicional de mi familia retomo la idea de hacer la expedición. El tiempo apremiaba, solo faltaba un mes y días para entrenarme y preparar todo. Fuertemente motivado y con el apoyo de amigos, empecé un plan casero de acondicionamiento físico, trotaba y caminaba a todos lados, mucha “bici” y “cerro Arco”. Mas ganas y corazón que entrenamiento pero ya estaba “jugado” la fecha se venía y estaba muy ansioso.Unos días antes conozco a mis compañeros de expedición, dos guías “gallegos” que venían a intentar hacer cumbre, motivados por lo que representaba para ellos una montaña tan importante en su currículum, y cuatro Cordobeses bien entrenados pero con cerros muy bajos en su haber. Mi amigo “el Turco” no era de la partida, ahora como prestador de servicio y empresario tenía que cuidar intereses por lo tanto desde su base en “penitentes” manejaría la logística. Nos presenta a “Nacho”  que sería nuestro guía.

En el Hostel que están alojados “Nacho” improvisa una charla para conocernos y definir los pasos a seguir en los próximos 15 días, tiempo promedio de la expedición.Febrero 9 10:00 AM partimos hacia “Penitentes” pasamos el día organizando las cargas que llevarían las mulas, haciendo algo de turismo y calentando un poco nuestros cuerpos al sol, “astro” que veríamos muy poco en los próximos días. El “Turco” nos da unos consejos y a dormir.Día 10: Confluencia, nubes que entran y salen, temperatura muy alta para el lugar. Se desata una tormenta de granizo y lluvia tropical, algo muy extraño “jamás llueve” comentan los entendidos… pero ahí estaba esa tormenta mojándolo todo. Como estaba previsto hacemos el trekking a “Plaza Francia” la majestuosa pared sur se mostraba entre nubes ante la mirada atónita de mis compañeros.

Las preguntas y comentarios a cerca de tanta belleza, me la hacían a “mí” haciéndome sentir un veterano de esos lugares.
A medida que nos acercábamos al lugar denominado “mirador” vemos mulas y gente, con emoción unos guarda parques nos dicen que eran unos franceses que venían a conmemorar los 50 años de su ascenso por la pared sur, o sea… eran los que habían abierto y dado el nombre a la difícil “ruta Francesa” tenían mas de 70 años, era increíble verlos ahí, enteros y emocionados recordando esa epopeya. Imaginemos lo que habrá sido escalar la “sur” sin equipos, con ropas pesadas y zapatos   de cuero, derretir hielo con calentadores a bencina colgados en plataformas precarias… admirables.         Pasamos tres días en “Confluencia”, esperando un cielo azul para partir hacia “Plaza de Mulas”.Día 13: mas de siete horas de dura caminata hasta tomar la “cuesta brava” y de ahí una larga hora a “Mulas”, - la recompensa – nos recibe Claudia, esposa de mi amigo con té caliente, jugos y una fuerte merienda.Los próximos dos días se me pasan rápido, saludando gente amiga tomando algo de sol y tratando que mis glóbulos rojos se multipliquen, voy a necesitar cada molécula de oxigeno para aclimatar bien.Para el resto del equipo todo era nuevo, visitas al glaciar Horcones, practicas en el hielo con crampones y piqueta, fotos y mas fotos.La motivación se hacía sentir y entre charlas de sobre mesas se daba forma a una fuerte amistad e integración.

Día 16: comienzan los porteos de provisiones al campo 2 y 3, algunos miembros del equipo sienten los efectos de la altura – llegar a “Nido de Cóndores” fue duro, es un día clave en la expedición se sube con mucho peso de los 4200 a los 5000mt. Lina (geóloga de 50 años y Rafael de Valencia) dicen basta, con claros síntomas de MAM (mal agudo de montaña) toman la sana decisión de quedarse en “Mulas” el resto de nosotros descansaremos, nos hidrataremos y comeremos mucho, se viene el gran ascenso.Día 17 y 18: el mal tiempo nos impide subir al campo 2, vientos de mas de 100 Km. y mucho frío (15 bajo cero) hacen imposible salir de nuestras tiendas, los nervios y la impaciencia juegan un rol importante, la montaña nos hace saber que no se doblegará fácilmente. En la larga espera se necesita mucha motivación y fortaleza mental para no desistir.Ya me paso antes… contemplando esa inmensa mole de roca y hielo siento que me observa “que tiene vida” me invade una sensación difícil de describir, pero es como si me estaría dejando pisarla y hasta vencerla siempre que la cuide y no le falte el respeto.Día 19: logramos llegar a “Plaza Canadá” (campo 2) rápidamente montamos las tiendas un cielo gris plomo intimidaba, el plan era partir al otro día hacia “Nido de Cóndores” (campo 3) al caer la tarde comienzo a nevar intensamente. Se acuerda esperar un día mas esperando que mejore el tiempo, decisión que me vino muy bien, había estado muy descompuesto con vómitos y algo de fiebre. Uno de mis compañeros, Adolfo, (médico) me da algunas pastillas, puede ser síntomas de MAM (mal agudo de montaña) mi situación es crítica, si paso bien la noche sigo, si no,  se termina todo para mí.              

Por suerte me levanto como nuevo, quizás fue el cansancio o alguna comida, el caso es que “se hizo la luz” y pude continuar.Día 21: “Nido de Cóndores” estaba superado al medio día. Nuevamente armamos las tiendas, recogemos las provisiones porteadas con anterioridad. El plan era descansar, comer bien, hidratarse y planificar el ascenso a “Berlín”. Día 22 El tiempo nos da un respiro y partimos hacia la cota de los 6000 MT. (Campo 4) ahí la cosa ya es seria, el cuerpo siente la falta de oxigeno, el estado general se degrada, ya no hay recuperación posible, hay que estar fuerte o bajar… a esa instancia cualquier rescate se hace difícil.

El grupo lo sabe, Adolfo (médico) y Javier (guía Español) deciden parar acá. Nacho, Jorge y yo muy motivados decidimos seguir hasta el final.
Día 23: 5:00 AM sin nubes y con mucho frío partimos hacia el objetivo 6.965 MT. 6:30 AM la sombra de la cumbre dibuja figuras extrañas en    Cielo, a nuestros pies un manto destellante de nubes como algodón, hacia el noreste la cumbre del “Ameghino”. A media mañana nos encontrábamos en el “portezuelo del viento” que da comienzo a la larga y pesada travesía (6.500 MT) desde ahí el paisaje era majestuoso, al oeste “El Cuerno” y el sistema de glaciares del “Gudfeld” mas atrás el imponente “Mercedario” de San Juan y hacia abajo el peligroso “gran acarreo”, Plaza de Mulas” aparecía como puntitos de colores. En este lugar se toma conciencia de gran altura que estamos.   Jorge con lágrimas en los ojos… dice basta !  muy cansado prefiere volver al Campo 4, quedaba la gran canaleta antes de la cumbre. Hacemos un alto para tomar decisiones, solo quedábamos Nacho y yo, las nubes que subían con velocidad y la parte mas difícil por transitar. Y ahí estaba… como hace 3 años atrás, nuevamente cerca de la gloria, con la cumbre sobre mi cabeza, sin dudar comenzamos a subir la gran canaleta.Por debajo de la nieve el hielo, con crampones y piqueta en lugar de los bastones se asciende seguro pero algo lento. Las nubes llegaron y un fuerte viento nos castiga de costado, las paradas para tomar aire eran cada cuatro o cinco pasos, estamos llegando al filo que nos dejará en la cima. 14:30 PM más de 9 horas de ascenso y mucha adrenalina transpirada, últimos metros, últimas piedras y una visión estremecedora, la gran pared sur asomando, pareciera venirse en cima de nosotros.

La recompensa, una solitaria cruz de aluminio esperando ser fotografiada. Nacho se comunica por radio con guarda parques ¡estamos en la cumbre! les dice… por segunda vez en mi vida estoy en el techo de América, me abrazo con mi compañero, de repente cesa el viento y se abre el cielo permitiéndonos disfrutar de esa gran emoción. Nuevamente sentí aquella sensación tan especial… ahí estábamos los dos solos parados en la cabeza de esa enorme montaña sin sentir miedo y con lágrimas en los ojos, confiados, inundándonos de tanta belleza. El ojo en la tormenta se cierra avisándonos que se nos acaba el permiso concedido.
El viento blanco se intensifica, estoy muy cansado, al límite de mis fuerzas, mi cerebro parece estallar, descendemos unidos con una cuerda para darnos seguridad.A medida que bajamos de altitud siento alivio, convirtiendo el largo camino de regreso en un agradable trekking hacia “Berlín”.Día 24: partimos hacia “Plaza de mulas” aprovecho cada metro, cada risco que atravieso, el haber estado antes me da esa posibilidad.

Al llegar al campo base (Mulas) casi era el fin de la temporada, la poca gente que queda nos reciben con vitoreo y abrazos, me siento muy alegre y orgulloso, entre en las “ligas mayores” dos cumbres no es para cualquiera… en la noche pese al cansancio voy al “Refugio Plaza de Mulas” (hotel) para saludar a mis amigos y llamar por teléfono a mi familia, me siento eufórico y con muchas ganas de volver para compartir mi alegría.Día 25: El regreso a Penitentes… igual que al comienzo, el mal tiempo nos acompaña, nieve en lo alto y mucha lluvia llegando a Horcones.    El “Turco” nos recibe en el puesto de guarda parques, un cafecito caliente y al transporte que nos traerá a casa.Para mí el fin de una exitosa expedición, para mis compañeros el compromiso de volver a terminar lo iniciado, para todos… unas inolvidable experiencia, la magia del Aconcagua estará siempre, a la espera de quienes quieran adentrarse en ella.  Marcelo Ettolitre       

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Últimos comentarios

ROD dice:
Marcelo, me emocione mucho con tu relato. Te felicito por ambas cumbres, como dijiste en tu relato, no es para cualquiera. Abrazo!
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aguasiempre dice:
Te felicito por insistir, insistir en algo que se ha convertido en una pasión de tu vida, muy buen relato de viaje!Saludos!!
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clau-dia dice:
guau , maravilloso! un sueño que no podre cumplir aunque fantaseo con realizarlo, pero como bien decis, no es para cualquiera. mis sinceras felicitaciones y mi respeto ante semejante proeza
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metetto dice:
Hola, gracias por tu comentario, la verdad que es una experiencia increíble que te marca por el resto de tu vida. Saludos
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natyscia dice:
que genial tu relato, super inspirador y emocionante!!
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