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Mendoza-Chile '11

Escribe: gmcal
Una provicia increíble.

 

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Capítulo 1
 

Resumen del viaje

Ciudad de Mendoza, Argentina — lunes, 10 de enero de 2011

Luego de comer unos sándwiches un 1ro de enero por la tarde cuatro personas de veintipocos años y que no nos conocíamos demasiado nos concentramos en acomodar bien el equipaje en el auto con el fin de encarar los casi 1000 Km. que separan San Rafael de la Ciudad de Buenos Aires. El reloj indicaba las 21 hs. al momento de partir. El primer tramo fue el Acceso Oeste el cual indicaba que una vez más el rally más importante del mundo se corría en nuestro hermoso país. Pese a la cantidad de gente ubicada en las banquinas y al tránsito de los vehículos de la carrera, logramos atravesar el primer tramo sin mayores demoras. Sin dudas la peor parte del recorrido hacia Mendoza es la ruta 7 hasta Junín; ciudad en la que la ruta 188 nos recibió en mejores condiciones. Se puede decir que hasta destino la ruta está impecable. Lo que no abundan son las estaciones de servicio por lo que es recomendable no esperar a vaciar el tanque. Dos paradas fueron suficientes para abastecer al auto y engañar a nuestros estómagos. Eran ya las 8 hs. cuando el hermoso paisaje de Valle Grande nos sorprendía con sus contrastes entre montañas de piedra y escasa flora, y el río Atuel bañando las orillas repletas de sauces.

Decidimos acampar en Rincón de la Ensenada, un camping que resultó ser menos de lo que esperábamos. Cuatro noches fueron suficientes para conocer el valle y realizar algunas actividades “extremas” como ser rappel, tirolesa, trekking, y alguna remada en el embalse. Nuestro rumbo cambiaría al conocer a otro grupo de viajeros: 8 mujeres dispuestas a recorrer toda la provincia mochila a cuestas. Sumándonos a su recorrido, el quinto día nos dirigimos hacia El Nihuil, el primer embalse para la obtención de energía eléctrica de la cuenca del río Atuel. En el recorrido por el cañón pudimos observar las diferentes formaciones rocosas debido a la erosión del viento y la lluvia. Luego de unos 40 km de ripio (por momentos complicado) llegamos a la villa El Nihuil.

Un lugar con poca vida. Después de recorrer un poco la zona y los improvisados campings dimos con el Club de Pescadores. Un lugar muy lindo para pasar no más de un par de días. Y así fue. Dos noches bastaron para descansar en ese lugar tan tranquilo en el que las actividades náuticas son casi la única oferta. Un intercambio de palabras entre los cuatro bastó para decidir que nuestro próximo destino sería el elegido por ellas. Esta vez esperando un poco más del lugar.  

La séptima noche la pasaríamos en Los Reyunos; más específicamente en el Club de Pescadores. Un lugar casi paradisíaco al que se accede por un camino de ripio durante unos 20 minutos. Nos esperaba un hermoso embalse con aguas que van del verde al turquesa encerrado entre hermosas montañas grises. Nos quedamos en el camping dos noches. La estadía nos permitío apreciar la belleza del lugar y realizar algunas actividades como ser wakebord y trekking. Nos habríamos quedado más tiempo. Pero nuestro viaje debía continuar. Esta vez nos separaríamos de las chicas. Salimos temprano destino a
Valle Hermoso, un lugar al que se accede desde Las Leñas por un camino de ripio.

Camino a Las Leñas dimos con muy lindos paisajes y algunas formaciones semejantes a profundas lagunas. Una vez llegados al reconocido centro de ski, el cual en verano es casi un pueblo fantasma, nos dirigimos al complicado camino de ripio que nos separaba del destino. Esta vez el camino fue el que ganó. Una calzada sin mantenimiento obligó a que un auto común como ser un Megane 2002 diera media vuelta antes de quedar desarmado o clavado en una gran zanja. En el regreso hacia Malargüe, un intercambio de palabras con gendarmería nos convenció de que el único paso fronterizo transitable Mendoza-Chile era el del Cristo Redentor. Decidimos pasar la noche en el primer lugar que pudiéramos para poder partir al día siguiente hacia el país vecino. Un llamado por celular bastó para ubicar a las compañeras de viaje. Se habían dirigido hacia Malargüe en donde iban a pasar un par de noches. Sin dudarlo demasiado viajamos hasta esa pequeña ciudad que distaba a menos de una hora de entonces nuestra actual ubicación.

En dicha pequeña ciudad paramos en un modesto hostel. La noche nos sorprendió con la “Fiesta del Chivo” donde 1025 animales asados tomaban protagonismo maridados con exquisitos vinos. En otras palabras: buena carne y vino rico y barato lograron, junto con espectáculos musicales, que nuestro cariño hacia la provincia (y hacia el tinto) crecieran aún más. La madrugada nos sorprendía ebrios y felices (¿serán sinónimos?).

Dispusímonos a dormir para al mediodía partir hacia Las Cuevas.

Abusando de la confianza que nos generaba el GPS unimos Malargüe con Tunuyán por medio de la ruta 40. 130 km de ripio en mal estado fueron motivo de malos humores y miedo a quedarnos sin vehículo. A la altura de Luján de Cuyo tomamos la ruta 7 donde comenzaría el camino de alta montaña. Hermosos paisajes nos sorprendían luego de cada curva. A los 2000 m.s.n.m. el auto empezaba a quejarse debido a la menor concentración de oxígeno obligándonos a conducir a elevadas vueltas. Junto con la altura, el apunamiento del motor fue creciendo pero sin generar mayores dificultades. A 3200 m. se encuentra el pequeño pueblo de Las Cuevas; un lugar muy particular debido a su geografía y su especial clima. Paramos en el hostel que queda a la entrada hacia el monumento del Cristo Redentor. El dormitorio se ubicaba a tres pisos por escalera los cuales eran suficientes para acelerar al máximo la respiración. La altura se hacía notar. La fría noche con sus casi 0°c nos obligó a dormir tapados hasta el cuello. Un exquisito y abundante desayuno en una pequeña casa de té enfrente del hostel nos brindó las energías necesarias para emprender nuestro viaje hacia la república de Chile. No sin antes ascender en auto hasta el monumento del cristo donde la combinación altura, viento frío y paisajes no dejaban de sorprendernos. Luego de unas cuantas fotos a 3900 m decidimos cruzar la frontera.

Exhaustivos controles en la aduana chilena nos demoraron aproximadamente una hora. Nuestro destino era Viña del Mar. Luego de manejar un par de horas por las carísimas rutas chilenas llegamos hasta la ciudad costera. Con ayuda de los famosos “trapitos” (cuida coches) conseguimos alquilar un departamento con comodidades más que suficientes para pasar las próximas dos noches. El pescado era una cita casi obligada por lo que decidimos ir hasta el puerto a comprar cualquier bicho que viniera del Pacífico. Y así fue, 15 dólares en productos fueron suficientes para preparar un riquísimo arroz con frutos de mar para 4 personas. Los parecidos con la ciudad de Mar del Plata no dejaron de sorprendernos. A la tarde fuimos a la playa y nos quedamos allí hasta ver el ocaso; el cual ocurrió alrededor de las 21.45 hs. A la noche decidimos ir a un boliche camino a Reñaca donde aún entrando gratis decidimos no consumir adentro debido a los precios elevados. Al mediodía siguiente debíamos abandonar el dpto. por lo que fuimos a descansar antes de emprender el viaje de regreso a nuestras casas pasando una noche en la Ciudad de Mendoza. 

La aduana argentina nos demoró unos 40 minutos antes de poder continuar el descenso hacia la ciudad. Mendoza nos recibía mucho más cordialmente que el país “hermano”. Puente del Inca y el Parque Nacional Aconcagua fueron paradas inevitables. Una hora de trekking por el parque nos acercó un poco más al centinela de piedra y los hermosos paisajes que nos seguía brindando la provincia. Una vez en la ciudad el destino volvería a juntarnos en un hostel con el grupo de chicas quienes nos recibieron con unas pizzas. Cenamos y sin más que unas charlas nos fuimos a dormir muy cansados por el largo viaje. A la mañana siguiente salimos a recorrer la ciudad. No teníamos mucho tiempo por lo que caminamos un par de horas. Lo que vimos nos gustó y nos quedamos con ganas de más. Pero ya no nos quedaba tiempo, el viaje había llegado a su fin.Publicado el martes, 25 de enero de 2011 a las 18.03

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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

Rubendario14 dice:
Maravilloso viaje y excelente relato.Felicitaciones y un saludo desde Ibague,Colombia.
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misslipo31 dice:
buen relato! me gusto mucho
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