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Mi primera cumbre " la gran aventura"
Escribe: metetto
LA GRAN AVENTURA - ACONCAGUA
Esta historia comienza allá por julio o agosto de 99¨ cuando nos encontrábamos en un cerro de nuestra amada montaña.
Era de noche y estábamos en un refugio guarecidos de una intensa nevada, entre charlas y relatos típicos de montaña, decidimos llevar a cabo el sueño de nuestras vidas, que era subir ese cerro que tantas veces habíamos visto desde lejos “ el Aconcagua “.
A sí es que investigamos, estudiamos nos entrenamos y en enero del 2000 con la l
Mi primera cumbre
Ciudad de Mendoza, Argentina — martes, 7 de febrero de 2012
Ya estaba todo listo, equipos chequeados, licencias en nuestros trabajos, cuerpos acondicionados y nuestras vidas acomodadas, preparados para partir hacia esa ilusión gestada casi un año atrás, sin cometer los mismos errores de la vez anterior y con una experiencia muy importante a cuesta.Así es que después de reyes, con algunas ausencias justificadas: Hugo (abogado), alias “cepillo”, Mario (empleado de Vialidad) fanático de la fotografía, el porteño colado Rodrigo (cocinero profesional) alias “flecha veloz” y yo (vendedor de computadoras) esta vez guiados por Horacio Cunietti, partimos hacia el cerro mas alto de América. Comienza esta aventura el día 7 por la mañana cuando muy temprano suena el despertador y se mezclan emociones de despedidas, ansiedad, temor, adrenalina y algo mas, quizás el combustible necesario para encender la maquina y subir.Ya en confluencia a tres horas de marcha desde horcones pese al frío y fuerte viento estábamos muy bien de ánimo y enchufados. Comimos abundante, tomamos jugos y descansamos, dándole más atención a “flecha” que no se sentía muy bien.En la mañana después de un fuerte desayuno salimos con rumbo a Plaza Francia (pared sur) con el objetivo de aclimatar un poco.Ya sobre el medio día estábamos en la base de la pared de casi tres mil metros de hielo y roca. Nos encontramos con un campamento de mexicanos que le prestaban apoyo a dos compañeros que estaban colgados allá arriba en el gran glaciar superior. Se veían como dos puntitos en esa inmensidad blanca, nos quedamos paralizados observando tanta técnica y coraje, casi demencial!Nuestro guía, hombre muy experimentado y profesional del tema intercambiaba comentarios con los mexicanos. Nos pasamos la tarde con ellos, tomamos, comimos algo sacamos fotos y con la promesa de volver a vernos, retornamos a nuestro campamento en confluencia para descansar ya que nos esperaba un largo día hasta plaza de mulas.Era entrada la tarde, hacia mucho frío y el viento nos había azotado de frente y a lo largo de más de veinte Km., cuando por fin, superada la “cuesta brava” vemos las carpas multicolores de “mulas”, nuestro hogar por los próximos tres o cuatro días.Muy cansados y con un hambre voraz nos recibe Víctor Herrera, - personaje de colección -, era nuestro anfitrión, y prestador de servicios, maneja el transporte de mulas y da de comer a los andinistas.
Don Víctor nos presenta a sus colaboradores que por lo general son estudiantes de la escuela de guía, el “largo” y la “peti” Silvina, ellos son muy amables y serviciales, nos preparan una picada y té caliente, luego una buena cena y por último a dormir, nos esperaban días duros de aclimatación.Los siguientes dos días pasaron entre caminatas al glaciar horcones, fotos, comidas y un porteo a Nido de Cóndores (5400 m), todo listo para empezar a trepar, motivados y ansiosos.El plan a seguir era Plaza Canadá, Nido, Berlín y a la cumbre.Día 15, ya en Berlín la emoción y la tensión era grande, habíamos pasado varios días juntos superando dolores de cabezas, náuseas y otros síntomas de aclimatación. Todo ello sumado al cansancio que se hacía notar, pero estábamos enteros, el equipo se había afianzado y nos sentíamos muy unidos. Ya estábamos soñando con abrazar la cumbre.El día previo nos hidratamos bien, las comidas abundaban en hidratos de carbono y grasas, había que estar en forma. En la sobre mesa de la cena, Horacio nos alentó dándonos fuerza y tranquilidad. A las cuatro de la mañana salíamos, había que ganarle a las nubes que todos los días cubrían la cumbre cerca del medio día. Nos quedan pocas horas para intentar dormir y relajarse, iba a ser un día muy largo...
Día 16, 4:15 AM., con una luna espectacular comenzábamos a transitar los senderos hacia la cima, apagamos las linternas, hacemos un alto en el refugio independencia (6400 m), amanecía, el termómetro marcaba –18°c, pies y manos empezaban a congelarse y parecía que nuestros cerebros también, ya no se pensaba con claridad, la altura y el cansancio se sentían cada vez más.Luego de superar la interminable travesía nos encontrábamos en el pie de la famosa “canaleta”, al final de ésta, el filo hacia la cumbre. Es necesario hacer un alto, momento clave de la expedición donde la fuerza mental debe superar a las piernas, comienzan los pensamientos malignos como que hago acá?, no voy a poder ¡me duele esto o aquello, el guía lo sabe y nos pide tranquilidad y fuerza, ¡ya la tenemos ¡ nos dice, el “mito” está ahí frente a nosotros, el morro de la cumbre se recorta en el cielo azul oscuro.Estamos en el medio de la gran “canaleta” (6700 m), hace mucho frío, comienzan a llegar las nubes, falta el oxigeno y se avanza lento, Horacio y yo nos adelantamos un poco. Muy cerca se ve el filo que nos catapulta hacia el final, parece imposible pero ¡ estamos llegando ¡ podemos ver gente allá arriba, son unos brasileros muy fuertes que salieron con nosotros.Horacio se adelanta, me alienta gritándome, faltan veinte metros, estoy muy emocionado, debo parar a tomar aire... Por fin veo la cruz tan soñada.Ya más relajado... miro el paisaje, es más imponente de lo que esperaba, la pared sur asoma desde el filo del guanaco al final el abismo.Grandes montañas y valles quedaron abajo, desde Ushuaia a Alaska. Es maravilloso! pero lejos de sentir soberbia me invade un sentimiento de pequeñez ante tanta grandeza y perfección. Son las 13:30 y el cielo se cierra descargando una gran nevada, el resto de grupo esta por llegar, le gritamos cosas cómicas y palabras de aliento, ya lo logran ¡ por fin todos en la cumbre.Los abrazos y las lágrimas no terminaban nunca, la experiencia era muy fuerte, cada uno de nosotros la vivió a su manera.
Para algunos quizás fue una revancha deportiva o tal vez una superación personal, otros se la dedicarían a sus seres queridos o algún gran amor, nadie lo sabe, pero de algo si estoy seguro, se vivió intensamente y lo llevaremos grabado por siempre.La gente pregunta que se siente estar en la cumbre?, la respuesta la tendrá cada uno que la haya logrado, pero sin duda se siente satisfacción y alegría.Es una actividad solitaria, no hay público que te aplauda o victoree, conquistar una montaña es definitivamente una victoria personal, sin olvidar que es ella la que te lo permite.Ya dejamos atrás “esta gran aventura” vendrán asados, intercambios de fotos y anécdotas.El “centinela de piedra” seguirá ahí, inmutable, desafiante, esperando a otros andinistas con las mismas ilusiones que nosotros tuvimos para conquistarla ¡ ojalá lo logren ¡... Marcelo Ettolitre
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Últimos comentarios
Marui dice:
Hermoso relato, transmitís muchas emoción, maravilloso que lo hayan conseguido!
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natyscia dice:
me entusiasma tu relato... veo esa dificil cumbre mas cercana. El mundo de los sueños no tiene dueño...
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Capítulos de este diario
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1
Mi primera cumbre
Ciudad de Mendoza, Argentina | 7 de febrero de 2012
En Ciudad de Mendoza...
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