El día que salimos para Colón, lo hicimos en bus y aunque el viaje es corto, casi una hora, es bastante incomodo, los buses quieren tener el cupo más que completo para empezar el viaje, ocasionando retrasos, durante el trayecto suelen colocar butacas en el pasillo donde acomodan personas, después nos dimos cuenta que el viaje a Colon es mejor hacerlo en tren. La terminal es como un mercado, es una cosa terrible, la verdad la mayor parte de la ciudad está muy descuidada y fea, solo vi una parte donde hay un centro comercial y un Hotel elegante, lo demás es descuidado y las mismas personas, del hotel te recomiendan con susto que no salgas a caminar ya dicen es muy peligroso para los turistas y es que la diferencia se ve rápidamente, en el centro donde muchas personas andan en chancas, algunos sin camisa, un gran porcentaje de negros, las casas parecen que nos las hubieran pintado hace muchos años.
Afortunadamente nuestro fin era la zona franca que es como una inmensa fabrica de muchos bloques, encerrada y bien vigilada, debes registrarte para ingresar, aquí la mayoría de los negocios son para mayoristas, pero aun así se encuentran muchos almacenes que venden por unidades artículos como: ropa de marca, tenis, perfumes, electrodomésticos, en fin es tan amplio que te dan un mapa, cuenta con lugares para comer algo.
El siguiente día en la mañana visitamos las exclusas de Gatún que son la otra parte del canal de Panamá que limitan con el océano Atlántico, es agradable ver las exclusas con su proceso de llenado y vaciado de agua, cuando las compuertas se abren y cierran para que los barcos puedan pasar, los turistas aprovechamos para tomar algunas fotos, luego almorzamos en Colón y regresamos a Ciudad de Panamá.