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Cuba, ¿es que acaso existe el "Hombre Nuevo"?
Escribe: Alcione2
Entre Enero y Febrero de 2010, estube viajando 31 días por Cuba, interesado en conocer esa sociedad y ese pueblo tan distintos, alojándome siempre entre familias cubanas, a veces saliéndome de los circuítos turísticos y con suficiente tiempo para compartir con los cubanos; y puedo decir que no importan los prejuicios, o las ideas verdaderas o falsas que uno tenga: Cuba siempre te va a sorprender, si buscas conocer la vida de su gente y mantienes los sentidos alerta para conocer otro mundo.
Cienfuegos, en busca de un Reactor
Cienfuegos, Cuba — jueves, 22 de julio de 2010
Estos franceses de Luisiana pidieron permiso al gobernador español José Cienfuegos para instalarse en el descampado que, luego de años de trabajo, terminaría procreando una gran cudad. En el Palacio donde está la municipalidad, flamea la bandera municipal de Cienfuegos, que es como la bandera francesa pero más bonita, por que le hicieron algunos arreglos que le quedan muy bien. Le dicen “la perla del sur”, y si se lo merece, es por lo bien conservada que está, aunque a mí me gustaron más Trinidad y sobre todo Sancti Spíritus.
En Cienfuegos hay edificios que demuestran algunas características del período romántico en que fue fundada, que es, además, el período de mayor esplendor de la economía de Cuba. Una de las características del romanticismo era el gusto por todo lo que tuviera que ver con la Edad Media, así que algunos edificios tienen formas góticas; otra característica del romanticismo es el gusto por lo exótico, por lo raro, lo diferente, y en el caso de la arquitectura de Cienfuegos, se eligieron en aquellos tiempos los adornos árabes o moriscos, como cosa verdaderamente rara, muy rara en Latinoamérica; se los ve como parte de la arquitectura en algunos edificios, y sobre todo, como adornos de las rejas de las ventanas. Lamento decirlo, pero visitando Cuba, uno entiende por qué la UNESCO se demoró tanto en darle la distinción de Patrimonio de la Humanidad a Valparaíso. No hay punto de comparación.
Me habían dicho que Cienfuegos no es muy turística, que no tiene muchas cosas para ver; y, de hecho, la ciudad tiene fama de ser un oscuro centro industrial. Pero es muy interesante visitarla, aunque lo de ciudad industrial lamentablemente es cierto; el escudo de la ciudad dice: “Fe, Trabajo y Unión”, y por lo menos, la segunda palabra se cumple; se ven chimeneas industriales en los alrededores, no hay tanta gente que trabaja “un día sí y un día no” y conversa en las plazas, ni tanta gente en los parques, ni tantos niños en las plazas, aunque siguen siendo cantidades importantes si los comparamos con ciudades de otros países.
Aquí se creó un importante centro industrial: hay fábricas de cemento, hay refinerías de petróleo y de azúcar, están los astilleros, hay una fábrica de papel, procesadoras de frutas, de refrescos, de caña; se levantaron porque se recibió mucha ayuda de la Unión Soviética.
Cuando Rusia era comunista, invirtió muchos recursos en esta ciudad y en esta región; hubo relaciones todavía más estrechas entre el antiguo mundo comunista con esta región que con las demás regiones cubanas; los rusos trajeron recursos, bienes de capital y tecnología; lo más importante fue que quisieron desarrollar una central atómica, que quedó casi toda construida, pero no alcanzó a funcionar antes de que el mundo comunista desapareciera; así que la Ciudad Nuclear, como se la llama oficialmente, está ahí, como un cadáver.
Por broma hice la pregunta de que si acaso no tenían una bomba atómica por aquí cerca, pero la señora del museo no se lo tomó muy bien. Se me olvidó que Estados Unidos, desde hace años, intenta acusar a Cuba de intentar desarrollar bombas atómicas, todo para incluir a Cuba dentro de los países del “Eje del Mal” y justificar un ataque, pero la comunidad internacional no ha respondido a esos intentos. De todas formas, hay cubanos que saben de ese asunto, y las consecuencias de ser incluidos en el eje del mal podrían ser muy serias para ellos. Hay cubanos que están informados acerca de las mentiras que se dicen de ellos en la prensa “libre” del extranjero, y que están muy molestos y son muy sensibles frente a eso. Les molesta y se ponen a la defensiva, y con razón, cuando se pregunta si acaso les gustaría ir a vivir al extranjero, por que recuerdan el tema de los balseros y todas las falsedades y prejuicios, y la mala imagen del país que se desarrolló en esos años.
La señora del museo me indicó hacia a donde tenía que apuntar para hacer zoom y fotografiar la inconclusa Ciudad Nuclear (Central nuclear, más científicos viviendo alrededor, más obreros, más operarios = Ciudad Nuclear); dice que ahí viven personas de Cienfuegos, tienen sus mercados, sus colegios. Me dijo que para que la central atómica funcionara y diera electricidad, lo único que les faltó colocar fue… no me acuerdo, usó una palabra técnica, pero era lo único que les faltaba, cuando se cayó el bloque comunista y quedó todo ahí, inutilizable, por esa cosa que les faltó.
Ese mismo museo tiene restos y mucha información sobre los aborígenes de Cuba, los taínos, que ya están desaparecidos. Ese pueblo vivía en el neolítico, tenían unos dioses que se comportaban como humanos, pero con superpoderes, relacionados con la fertilidad y el buen clima. Tenían diferencias de clases sociales, igual que los primates y como todas las sociedades primitivas. Algún día, algún día…
En una sala de exposiciones, había una muestra de un concurso de historietas cómicas; en ese concurso se incluyó la categoría “autocaricatura”, y, todavía más extraño para el turista incauto, la categoría “sátira política”. Había algunos que criticaban la situación económica de Cuba, pero ninguno criticaba a los próceres de la Revolución; había otros que criticaban el comportamiento internacional de Estados Unidos. Había una historieta de tres actos; primer acto: una trampa para ratones con resorte y un queso en la punta; segundo acto: el resorte se suelta, el queso estalla para todas partes y la trampa se rompe; tercer acto: el ratón Mickey enojado y sentado al lado de lo que quedó de la trampa, como preguntándose “¿por qué no habré alcanzado a caer en la trampa?”.
La forma comunista de interpretar la historia, el “materialismo histórico”, está presente en todos los museos que he visitado en Cuba, está “OMNIPRESENTE”; también está en los textos universitarios y secundarios que he revisado. El dueño de la casa donde me hospedé en Cienfuegos me dijo que el profesor de historia no podía dar una interpretación personal de los acontecimientos, si no que tenía que interpretarlos de la misma forma en que lo hacen los comunistas. Esto debí ponerlo en el capítulo del lado oscuro, es parte de la falta de libertad de expresión y de prensa que hay en Cuba; por que en Cienfuegos también me metí en librerías a hurgar, y al igual que en las demás librerías cubanas, es imposible encontrar un libro que hable mal de la Revolución, que critique sus errores; libros que piensen distinto al comunismo sí, pero libros que critiquen a los próceres, no, ninguno.
Al igual que tanta gente, el dueño de la casa donde estuve se interesó por la situación política y económica de Chile. Como TODOS los cubanos con los que he hablado, la idea que tienen de Chile es que es un país que está bien económicamente, que no tiene grandes problemas, que es un ejemplo de economía capitalista, donde la gente trabaja y sale adelante. No tienen idea de las iniquidades, ni se imaginan que es un país lleno de violencia, eso lo piensan de México o Brasil, pero no de Chile. Con otra persona estuve hablando no me acuerdo de qué, pero en un momento dije “como Argentina, que es un país pobre…”, entonces mi interlocutor me respondió “si Argentina es un país pobre, ¿entonces qué es Cuba?”; ahí le tuve que explicar que Argentina es muchísimo más pobre que Cuba, que Argentina tiene en la capital a familias que hacen fila para conseguir alimentos de los basureros, a miles de personas viviendo en las calles; sólo hay que salirse un poco del centro para ver todo eso, no tenía una cámara filmadora en esos días, pero tengo testigos.
Y el dueño de casa de Cienfuegos me estaba entregando una imagen idílica de Chile; yo le hablé de los cientos de niños que a pesar de tener inteligencia y talento, no pueden ni siquiera terminar bien la enseñanza secundaria por que se tienen que ir a trabajar, de las condiciones de miles de campesinos pobres que viven en un cuartito con toda su familia, de los cientos de miles que sólo viven para trabajar en todas las clases sociales y que están llenos de deudas, de los que mueren esperando que los atiendan en el hospital, de los que viven por debajo de la línea de la pobreza… Me dijo que no sabía nada de eso, que los turistas chilenos con los que había hablado no le contaban eso; él criticaba algunas cosas de la situación cubana, de la economía cubana, y como en tantos otros casos en que uno conoce en Cuba a gente que critica la situación económica, uno piensa erróneamente que están contra la revolución, pero no siempre en así.
Seguimos conversando y yo le comenté algunas de mis opiniones más derechistas; entonces, para mi sorpresa, se puso a defender las ideas más revolucionarias que existen, un minuto después de criticar la economía cubana… ¿contradicción?... no, nada de eso. Creo que la postura política de la mayoría de la población es apoyar las ideas y los objetivos de la revolución, pero no por eso dejan de criticar la forma en que se han hecho las cosas, no por eso van a dejar de señalar los errores de la revolución, sobre todo los defectos de la economía y del sistema político.
A propósito del desconocimiento que tiene la población cubana sobre la situación de los países capitalistas, muchas veces me he preguntado ¿Qué está mostrando la televisión cubana?. Por que con dos dedos de frente uno se da cuenta que lo que le conviene al régimen es mostrar que en todos los países capitalistas hay gente desgraciada a un nivel que los cubanos ni si quiera son capaces de imaginar, por que nunca lo han visto, situaciones dramáticas que con sólo describirles de palabra, los cubanos se emocionan.
Al frente del museo está la Catedral, casi cayéndose. Muchos edificios religiosos, después de la Revolución, fueron abandonados, convertidos en bodegas, en establos, en comercios. La Catedral de Cienfuegos tiene estilo gótico por dentro, pero está toda descascarada, y casi cayéndose. La Iglesia como institución, está de verdad separada del estado, no recibe un peso del gobierno, y tiene serios problemas para mantenerse en pie. Aquí hubo, por parte del gobierno revolucionario, un serio, profundo y exitoso programa de descristianización, para borrar el cristianismo de la mente de las personas, borrarlo de su forma de comportamiento.
Lo que pasó es que las iglesias tomaban la comunión con explotadores, esclavizadores y con tiranos, y eso para la gente sencilla es muy difícil de entender. Entonces, con el triunfo de la revolución, salvo las personas que se mantuvieron en los cultos africanos (que no tenían ninguna relación con tiranos y explotadores) el pueblo cubano, en su mayoría, se fue separando de la religión, y hoy vive bastante al margen de la moral cristiana, de las ideas cristianas, si lo comparamos con los demás países de Latinoamérica.
Si bien es cierto que desde hace unos 15 años atrás se ha permitido la religión cristiana nuevamente, y ya hay más creyentes, para la mayoría, el cristianismo ni siquiera es tema. En el barrio de Regla, un sector periférico de La Habana, que por sus dimensiones debe tener unos 150.000 habitantes o más, hay una sola iglesia católica, y yo pude presenciar una misa allí. La gente, que eran unas 10 o 15 personas, no conoce bien el rito, los pasos a seguir; se paran y se sientan a destiempo, y no hay comunión, por que seguramente nadie está bautizado; la misa termina de golpe.
Yo pensaba que el cristianismo era la base de nuestra civilización, que sin él no se podía crear nada bueno entre nuestros pueblos, que era necesario para el mantenimiento del orden, que todos necesitamos creer en un castigo más allá de la muerte para portarnos bien… pero ahora, viendo cómo es, cómo vive, cómo siente y cómo se comporta el pueblo cubano, me doy cuenta de que con las ideas de la Ilustración, a las que tanta propaganda se les hace en Cuba, es suficiente.
Las iglesias siempre colocan en un lugar muy especial y muy notorio la canasta de las donaciones. En Cuba las necesitan de verdad.
Al día siguiente quise salir a navegar por la bahía de Cienfuegos (o bahía de Jagua), para llegar hasta el otro lado y visitar el castillo-fortaleza que protegía a la ciudad, llevando en mi interior la secreta intención de ir a la Ciudad Nuclear. Primero fui a tomar el ferry para cruzar, pero no daba con la dirección; le pregunté a una persona, y como otras veces, se ofreció a llevarme hasta el puerto de salida del ferry. Conversamos, y le rebelé mi secreta intensión; entonces me dijo que el había estado trabajando desde el principio en el montaje de equipos de la central atómica. En la guía Michelín sale que en Cuba uno puede encontrarse en la calle con medallistas olímpicos o científicos destacados; a mí no me ha pasado, pero bueno, me encontré con este tipo que trabajó en el montaje de la Ciudad Nuclear. Me contó que el proyecto se había iniciado en 1976, que de verdad era para solucionar el tema energético de Cuba y no para construir armas atómicas, que todo llegaba de Rusia, al mismo tiempo que personal ruso preparaba en la misma ciudad a los operarios cubanos; que estaba todo construido en cuanto a las habitaciones y los servicios para la población que iba a trabajar ahí, y que faltaron en realidad 35 piezas, y no una, como cree la gente en Cienfuegos; le costó pensar cual era la pieza más importante, pero al final de una explicación que no entendí, me dijo que las piezas más importantes que faltaron del reactor estaban relacionadas con la automatización.
El ferry tenía problemas y hoy no salía. Me dio las indicaciones para ir por la ruta alternativa, bastante más larga, en micro, 45 minutos hasta la entrada de la bahía, para subir a otro ferry que te deja al otro lado. Tenía que tomar, no un bus de turistas, si no los buses para cubanos; la Terminal estaba llena por que los que viven o trabajan al otro lado de la bahía no les quedaba otra que seguir esta ruta mientras el primer ferry no funcionara; yo saqué el boleto (4 centávos de dólar), pero no se sabía si iba a entrar en el siguiente bus o en el próximo, pues como dije había mucha gente; una pasajera anunció que el de las 11 de la mañana ya se había ido, y que había que esperar hasta la una; bueno, quise ir al cibercafé a escribir un correo sobre Trinidad y Sancti Spíritus mientras tanto, pero otra pasajera que había escuchado, me anduvo buscando por toda la estación hasta que me encontró y me dijo que en realidad el próximo bus salía a las 11:30. El bus estaba llenísimo, y todo el mundo estaba hablando; habían unos amigos que quedaron separados, uno le gritaba al otro “vente pa cá”, el otro le respondía “no se puede! Aquí no cabe un chícharo!”; tuve que practicar contorsionismo. No sé si quedé embarazado o fui papá.
La muchacha era pobre, pero me pagó la micro y el ferry; vive en el campo, bastante lejos de Cienfuegos; había ido al hospital por que tiene un problema en la garganta. En el ferry, que sale 20 centavos de peso cubano, vi como la gente, de apariencia sencilla, pagaba con un peso, y no esperaba el vuelto; algunos pagaban con esos billetes rojos de tres pesos y tampoco esperaban el vuelto… que raro… tres pesos cubanos son como 7 panes de la tarjeta… parece que los cubanos son un poco liberales con sus cosas materiales; hay un tipo de taxi que toman los cubanos, en que uno paga lo que uno quiere, o al menos eso me dijeron cuando a los choferes les pregunté cuanto valía el pasaje.
Aproveché el viaje en este ferry para ir sacando fotos y disfrutar del hermoso día; esta bahía fue minuciosamente explorada por Cristóbal Colón en su segundo viaje, y en estas tierras tuvo su encomienda el Padre las Casas. Al otro lado hay un pueblito de pescadores que se llama Paché; allí, la muchacha me consiguió un teléfono en una casa particular, la llamada valía 1 peso, yo tenía 5, la señora no tenía vuelto y no me quiso cobrar; yo sentí el impulso de regalarle los 5 pesos, pero me di cuenta de que vive mejor que yo.
Fui al castillo, pero lamentablemente sólo se puede entrar al patio y la terraza, por que está en reparaciones (Feb 2010), de todas formas vale la pena ir por la vista que se tiene del pueblito y la bahía; después me consiguió los horarios de regreso del ferry y de la micro, y me dijo la forma de llegar a la Ciudad Nuclear.
Había que caminar unos dos kilómetros, pero me subí a una micro, que también se llenó. Para variar, me pagaron el pasaje.
Me di cuenta que en gran parte la Ciudad Nuclear es una ciudad normal, con seres humanos físicamente normales. Los autos, los negocios, los vendedores callejeros, los colegios, las farmacias, el hospital, y sobre todo, la ropa multicolor desplegadaza al viento en los balcones, todo hace suponer que es una ciudad cubana normal, si no fuera por los enormes esqueletos deshabitados y sin terminar, gigantescos edificios que iban a ser ocupados por obreros y científicos rusos y cubanos, pero que ahora son sólo una sombra, un fantasma que está ahí recordando otra época. En algunas partes abandonadas da la sensación de haber viajado en el tiempo. Pero igual que en todas las ciudades cubanas, hay mucha vida, mucho movimiento, la gente se grita en la calle, se hablan de un balcón a otro, se silban y piropean, se dicen “te amo”, gritan los precios de las cosas, están sentados en las plazas esperando que el tiempo pase…
A pesar de que de tanto en tanto se veía un militar, pude sacar todas las fotos que quise, tal vez por que parezco cubano o latinoamericano. Sin embargo, estaba en la Ciudad Nuclear pero no veía el reactor atómico por ninguna parte. Le pregunte a uno de esos militares que pasaba por ahí; estaba consiente de que existían las posibilidades de que me quitara la cámara, o hasta me tomara preso, o bien, con la típica amabilidad, me llevara hasta el reactor y hasta me hiciera una visita guiada gratis, de puro buena onda; sin embargo no pasó ninguna de las dos cosas, amablemente me dijo que está a 6 kilómetros, y que no se podía llegar hasta allá, por que no me iban a dejar pasar. Pero me dijo que, desde tal edificio, podía subir y sacarle fotos, que no era necesario pedir permiso para asomarse al balcón, por que en esos edificios hay balcones en la parte de la escalera exterior; así que me dirigí a una de esas torres.
Pedí permiso a unas personas que estaban tomando el sol afuera, y me mandaron a hablar con el encargado del mantenimiento. Este tipo, que vive en el primer piso, me atendió muy bien, me hizo pasar a su casa, me dijo que a la terraza no iba a poder ir, por que está ocupada por militares; pero que podíamos ir hasta el piso 15 en ascensor y sacar fotos desde allí. El ascensor soviético tiene sus mañas; en el camino me explicó que ya sea adentro o afuera del afiebradamente denominado “Eje del Mal”, Cuba jamás podrá ser invadida, que todos están dispuestos a morir por su patria, que Estados Unidos se metería en algo peor que Vietnam, vamos, que era un comunista redomado. Me dijo que todo lo habían hecho los rusos, el edificio, el ascensor, el reactor, las copas de agua que están al lado, las calles, el colegio, todo.
También me contó que en la ciudad viven muchos rusos, que se quedaron aquí, se casaron con cubanas; también hay muchas rusas, que se casaron con cubanos, en general prefirieron los de raza negra. También creía que “sólo faltó una pieza”, yo le expliqué que habían sido más según lo que me habían contado.
Después me invitó a tomar un café en su casa y me presentó a su señora. Ahí conversamos bastante, sobre la imagen errónea que se tiene sobre Chile y los demás países capitalistas; él estaba mejor informado. Coincidimos en que los cubanos no valoran lo que tienen y se quejan por que a veces no hay aceite o shampoo; pero él dice que cuando mueran Fidel y Raúl, no va a pasar lo que le creo yo, por que se están preparando otros jóvenes, y por que las ideas comunistas van a sobrevivir y están muy arraigadas en la gente.
Me dijo que la próxima vez me quedara en su casa, que no me iba a cobrar nada, que recibe a mucha gente y que en esos días iba a llegar un nicaragüense perseguido por los militares golpistas de su país.
También se ofreció para que, si en caso mi enfermedad al colon empeora y tengo que tomar medicamentos, que le enviara la receta y el me los mandaba, que mucha gente hace eso. La señora es enfermera y me dijo que cómo era posible que no me quedara para mejorarme, o por lo menos para saber de verdad lo que tengo; en esa casa todos sabíamos que los médicos de los países capitalistas a veces diagnostican cualquier cosa con tal de iniciar un tratamiento caro; que ella en el hospital conoció gente que en el extranjero le habían dicho una cosa y en realidad tenían otra; yo le conté de mi caso, cuando me salió un orzuelo y un médico de la Clínica Alemana me dijo que había que operarlo (100 dólares), por que o si no me iba a quedar una marca para siempre, y el orzuelo se me pasó y hasta el día de hoy no sé donde está la marca, y no pagué un peso.
Después me dijo que me podía ir en la micro de las 4 y media, que recoge a los enfermos en el hospital y los lleva a sus casas, bordeando la bahía de Cienfuegos; salimos corriendo por que casi me deja abajo. Los enfermos no pagan la micro, pero los sanos que va recogiendo en el camino sí, de todas formas me pagaron el pasaje. Había un enfermo que vivía para el lado de la central nuclear; después de pasar por un control militar, da la casualidad que la micro pasó por al lado del reactor, a unos 30 metros, así que pude ver las instalaciones de cerca y le saqué una foto, que salió un poco movida, pero se ve bien.
De pronto me pareció estar viviendo una situación surrealista: estaba en una micro destartalada, en un país que a penas alcanza a producir los alimentos, y en frente mío había algo como del primer mundo, algo que no corresponde a la realidad del país, y además está ahí, como un fantasma, sin ser utilizado y sin ser desmantelado.
Después tuve 45 minutos de retorno, para meditar sobre lo que me había acontecido ese día, durante el tiempo que la micro bordeaba la bahía explorada por Colón y pasaba por las antiguas posesiones del Padre las Casas; mientras se alejaban los edificios abandonados y el reactor nuclear fantasma. Primero, el tipo que me lleva hasta donde sale el ferry, después la muchacha que me paga todos los pasajes, el encargado del edificio que sin conocerme me invita a su casa y me sirve merienda (once), la señora que me ofrece curarme las enfermedades; demasiadas cosas para un solo día. Si no me creen, los voy a entender. Nuevamente me preguntaba ¿de verdad puede existir una sociedad donde la gente se comporte así? A veces me parece que no soy yo quien ha vivido esas cosas, si no otro. O que todo fue un sueño, una ensoñación.
Después de la obsesión por conocer aunque sea desde afuera un reactor nuclear fui a conocer el Malecón de Cienfuegos, que es más corto, y quizá por eso mismo está mejor arreglado y cuidado que el de la Habana. Los atardeceres en ese malecón deberían tener una fama universal.
Al otro día volví a tomar una excursión a la Sierra del Escambray; lo que sucede es que, aunque sea a la misma zona geográfica, me percaté de que son excursiones distintas: la primera, la que sale de Trinidad, era más para caminata, una excursión de senderismo; la segunda, la de Cienfuegos, era para disfrutar de los paisajes y la naturaleza, más bellos y con más tiempo que la excusión anterior. Las piscinas naturales son más grandes, y hay más.
Aquí ocurrió un problema: una pila de la cámara fotográfica, de mala calidad, que me costó la mitad de la original, terminó por dar todo de sí y se rompió, derramando el contenido dentro de la cámara. Sólo dañó la función de grabar la foto en la memoria, pero por lo tanto, me quedé sin cámara fotográfica. Les digo que la usé muy intensamente, durante 14 horas al día, sin exagerar, por eso la pila no aguantó, se venció; por eso no me arrepiento de haber comprado esas pilas baratas, por que me permitieron tomar muchas fotos, a todo lo que quería, cosa que no hubiera hecho de haber tenido sólo una pila más de las originales; muchas fotos buenas no existirían.
No hubo casi ningun problema con las fotos de aquí en adelante: siempre hubo alguien que me prestó su cámara; primero unos turistas ingleses, dos padres y un niño, que andaban con 3 cámaras, y me prometieron mandar las fotos por internet cuando vuelvan a su país; el resto, cuando terminó la excursión y los días que siguieron, nunca faltó algún cubano que me prestara su cámara; además, como llevaba adaptadores, pude utilizar mis memorias. A la vuelta fui a un restaurante que está en la terraza de un palacio romántico-morisco, algo muy raro, sólo de leerlo es raro. Uno lo último que esperaría encontrar en un país caribeño son adornos árabes.
Pero también, rumbo al malecón entre Avenida 36 y Avenida 42, puede verse que Cienfuegos tiene un sector construido a principios del siglo XX, cuando tuvo una moda fugaz el neoclasicismo. Recomiendo a todo el mundo, al universo entero, que no pase de largo por este sector. Hay que detenerse un momento, hacer un esfuerzo por tomar plena conciencia de que se está en un lugar único, y así disfrutar mejor del bullicio, la vida de Cuba, en ese sector que es el mundo latino cubanoromano.
La cumbre de este estilo en esta ciudad es la Réplica de una parte importante del Partenón de Atenas que se encuentra en el cementerio Tomás Acea, un poco lejos del centro. Entre las tumbas de los antiguos esclavizadores, puede verse neoclasicismo a montones, en las estatuas que adornan sus inmerecidamente bellas tumbas; es otra parte más de la ciudad que parece sacada de otra época, en este caso, de la época clásica.
El teatro Tomás Terry también es de ese estilo; es uno de los tres teatros de gran prestigio de las provincias, junto al de Matanzas y al de Pinar del Río, y por lo tanto, cualquier artista de renombre en Cuba que actúe aquí de inmediato transforma el evento en un gran acontecimiento, un gran artista en un gran teatro. La noche en que me iba de Cienfuegos iba a haber un espectáculo de Danza Flamenca Fusión Contemporánea, yo lamenté perderme una vez más la posibilidad de hacer una de las cosas que tenía en mente al venir a Cuba: asistir a un teatro. Es tan conocido el Tomás Terry, que se paga sólo por verlo, aunque sea vacío.
Cuando entré, tuve la suerte de poder asistir a los ensayos de aquella obra, y como estaba casi sin gente, elegí el que creía el mejor lugar: segundo piso, de frente; me sentía como si estuviera en el palco preferencial, hasta que quise ver de cerca a las artistas que bailaban esa mezcla rara que es el flamenco fusionado, y supe lo que me había perdido. Creo que las eligen por su físico, pero en este caso lo amerita; todo sea por el arte. Todo su espectáculo fue bastante vanguardista, haciendo sonar muchas cosas que no eran instrumentos, pero de todas formas ellas les sacaban sonidos; cuando comenzaron a hacer sonar unas sillas de colegio como tambores, fue demasiada fusión para mí y por más belleza que había sobre el escenario, me retiré en puntillas.
El parque central de Cienfuegos es muy bonito, y eso lo saben cubanos de otras ciudades; pero a mí todas las plazas y parques centrales me parecieron bonitas. Cara dura, pedí permiso para subirme al campanario de la catedral de interior gótico que les contaba más arriba, pero sólo llegué hasta un piso intermedio, antes del campanario propiamente tal; de todas formas, fue mejor que nada. Este entrepiso del campanario, se había acondicionado para ser una sala de música. Allí estaban ensayando una profesora de música y sus alumnos. Después que los interrumpí varias veces en mi búsqueda de la toma perfecta del los alrededores del hermoso parque, empezaron a hacerme preguntas y supieron que soy chileno; casi como un homenaje, comenzaron a tocar tonadas chilenas.
Opiniones:
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Últimos comentarios
potrolatino dice:
Felicitaciones, un buen diario, bastante detallado y desprejuiciado. Cuba Va¡¡¡
Publicado
Alcione2 dice:
No me digas que lo leíste todo! jaja... Que paciencia.
Bueno todavía falta, no lo he terminado, eso que apenas lo único que tengo que hacer es cambiar los tiempos verbales y agregar alguna que otra cosa en los correos que escribía mientras visitaba Cuba a mis amigos.
Publicado
potrolatino dice:
Está demostrado que VIAJEROS.COM se ve y se lee en Cuba...sería bueno que publiques todas las fotos.
Hay otras páginas web que no se ven bien en la isla.
Saludos viajero.
Publicado
argonauta2006 dice:
Me encantó este diario. En medio de tanta oscuridad que nos traen los grandes medios de comunicación....se agradece un poco de luz. Son vivencias de alguien que ha palpado la realidad cubana. Cuba no es el paraiso...pero tampoco es el escenario dantesco que nos quieren mostrar. Viva Cuba y los Cubanos. Vivan los atardeceres en el Malecon habanero y cienfueguero. Saludos hermano chileno.
Publicado
oed48 dice:
Fantastico relato y me hizo acordar muchas de las cosas vividas en mi viaje por alli en el año 2000, a fines de octubre donde ademas padeci el huracan michel, que me demostro ademas la capacidad que tienen en defensa civil, es extraordinaria. hasta siempre,el relato es mejor del que yo hubiera hecho por lo tanto te felicito.
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byvicobe dice:
De lectura muy agradable, sin odios, lo mejor que he leído en estos últimos tiempos.
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Ferchissss dice:
Me encanto tu diario...!
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Atahualpa61 dice:
impulsas a recorrer tan bella y digna isla.
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Alcione2 dice:
Muchas gracias por sus comentarios. Iré subiendo fotografías poco a poco, pues no me sobra demasiado tiempo.
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altovuelo dice:
Solo me falta un capitulo para terminar de leerlos todos. Si le dediqué tanto tiempo fue porque me pareció muy interesante y entretenido. Mil gracias. Y a mi también me dan ganas de conocer esas realidades.
Discrepo en algo: hace poco estuve en Europa y me admiró ver jovenes limpiando vidrios de los autos. Pero sobre todo de Europa Oriental y muy excerpcionalmente. La verdad casi no vi pobres.
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Graveran dice:
No me canso de ler tus diarios de mi tierra. 5*
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25watts dice:
Te queria hacer un comentario sobre la religion, Por ejemplo aqui en Uruguay la gente no es muy catolica, la iglesia ha perdido mucha credibilidad y no participa en nada, no tiene peso en las decisiones gubernamentales, ni en la educacion, es mas Uruguay tiene una gran fuerza la educacion publica, y la educacion privada con peso es sin concepciones religiosas de ningun tipo, es mas Uruguay fue el primer pais laico, eso lo desarrollo Batlle y Ordoñez a principios del S. XX.
Publicado
Alcione2 dice:
Es verdad, por eso utilizan tanto los nombres Washington y Tabaré, por que no son nombres cristianos. Y tienen índices de criminalidad y violencia más bajos que otros países que se dicen muy católicos o muy cristianos.
Pero me parece que así y todo, por los uruguayos que conocí, en Uruguay tienen las ideas y tradiciones cristianas solamente menos desarrolladas que en el resto de los países vecinos, pero nunca ha habido en tu país una campaña de descristianización como en Cuba.
Saludos...
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Capítulos de este diario
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1
Habana la jóven, desde adentro
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2
El miedo es la clave
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3
Como Hemingway, pero sobrio
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4
El dinero es el demonio
Santiago de Cuba, Cuba | 17 de julio de 2010
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5
Comparando sistemas de salud
Santiago de Cuba, Cuba | 17 de julio de 2010
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6
Hasta la Victoria a veces
Santa Clara, Cuba | 17 de julio de 2010
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7
El lado oscuro
Santa Clara, Cuba | 17 de julio de 2010
-
8
Trinidad y Sancti Spíritus
-
9
Cienfuegos, en busca de un Reactor
Cienfuegos, Cuba | 22 de julio de 2010
-
10
Lugares de cubanidad
-
11
El Hombre Nuevo
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