Los días venían jugándonos una mala pasada. Algunos días amanecía con un sol radiante y luego se nublaba y llovía, o viceversa. Así que al segundo día de inestabilidad decidimos aprovechar el tiempo y dijimos de ir a Chuy.
El motivo era sencillo: en Chuy todo lo que se vende es libre de impuestos, porque es una especie de frontera comercial uruguaya-brasileña, por lo cual todo lo que se podía comprar allá iba a estar casi a la mitad de precio de lo que nos salía en Punta del Diablo.
Una vez en Chuy, donde la mayoría de los vendedores son "gauchos" (del sur de Brasil), recorrimos un sinfín de centros comerciales, compramos al por mayor insumos de primera necesidad (cafe, leche, gaseosas, cervezas), y algunos regalos y artículos necesarios para algunos de los viajantes, como una cámara de foro o una memoria en mi caso.
El viaje a Chuy marcó un antes y un después. Por un lado, nuestra billetera se vió MUY aliviada. Y por otro lado, el tiempo comenzó a mejorar y la lluvia se fue alejando. De ahí en adelante, la mayoría de los días sería más que agradables, calurosos y soleados!