Este paseo fue muy gratificante para mi, lleno de emociones y de gratas sorpresas ya que no sabía que iba a encontrar al final del recorrido. Sabía que íbamos en busca de un reconfortante baño en una bonita cascada, llamada Chorrerón o El duro; que se encuentra muy adentro en el pueblo de Chuao, no supe más que eso, al igual que mis compañeros. Luego de una larga caminata de aproximadamente 2 horas, las cuales fueron divertidísimas, atravesamos ríos (tuvimos que llevar zapatos extras pues lo que teníamos se iban a mojar al atravesar varias veces los riachuelos que íbamos encontrando por el camino) matorrales, escondites, caminitos, etc. Ya una vez atravesado el primer charco de agua, nos enrumbamos hacia nuestro fantástico destino.
Vegetación por doquier, árboles frondosos, el olor a matas, a rustico, a vida salvaje… estábamos en plena montaña, en plena selva… lo cual me encanta, estar en contacto con la naturaleza que te conecta con tu interior de la mejor manera y te encara con los detalles hermosos de la vida… definitivamente te recarga las pilas… No hay camino trazado, lo que es maravilloso porque quiere decir que no es un sitio muy visitado porque se desconoce de él y de alguna manera también se conserva virgen por decirlo de alguna manera. (Así que tienen que contratar un guía)Tuve la suerte de que mi grupo fuera consiente en cuanto a no botar basura, así que cada uno de nosotros llevamos nuestras bolsitas y lastimosamente encontramos unas cuantas bolsas de chucherías y envases de refrescos, nos toco recogerlas y darle una ayuda a la naturaleza y agradecerle por tan majestuoso lugar y permitirnos gozarnos de su presencia.
Nuestro guía muy experto en su área, nos comentaba de la sorpresa que nos íbamos a llevar, y en efecto fue así. Unos minutos antes de ver tal cosa, ya se escuchaba el sonido del agua cayendo, nos emocionamos y corrimos al encuentro de ese regalo escondido que nos tenia Chuao, impresionada y feliz quede al estar frente a la cascada, estábamos solos, nos lanzamos al agua rica y fría, descansamos, comimos, nos llenamos los ojos de todo el verdor a nuestro alrededor y nos preparamos para regresar felices y jactados de nuestro logro. Lo recomiendo.