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Rumbo a Choquequirao... Unos km. a pie y otros caminando

Escribe: CHARRO1901
Esta aventura la hice en semana santa y recien me atrevo a redactar. No quise enfocarme en detalles tecnicos ya que Choquequirao ahora es mas comercial y hay mucha informacion al respecto. Mas bien quise enfocarme en lo que senti yo a cada paso que daba en la ruta.

 

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Cap III: El Gran Final

Choquequirao, Perú — sábado, 15 de noviembre de 2008

SABADO 22 DE MARZO...
Nuestro gran objetivo estaba relativamente cerca, así que ajustamos las alarmas a una hora razonable. Acomodamos las cosas, un aseo rápido y tras un suculento desayuno, a las seis en punto de la mañana, iniciamos los últimos tres kilómetros que nos faltaban.
Al comienzo el camino era más o menos recto, sin mucho esfuerzo que digamos. Luego de quince minutos a paso de grupo, llegamos hasta el Mirador de Sunchupata, fue ahí donde pude ver a lo lejos las primeras imágenes de los Andenes de Choquequirao. La motivación era cada vez mayor, pero el cansancio no le daba tregua a mis piernas. Tras una hora de recorrido por senderos llenos de vegetación, un puentecito de madera y muchas caídas de agua, llegue al Km. 31, unos minutos mas adelante un gran cartel azul me daba la bienvenida a Choquequirao en español, ingles e italiano, y me iba marcando el camino a seguir hacia la ciudadela.
A las 8:23 am del 22 de marzo, luego de mucho esfuerzo y sudor derramado, al fin pude lograr mi mayor objetivo. Delante mío, las primeras edificaciones en medio de la vegetación, grandes muros vigilaban mis pasos y un extenso camino de piedra me conducía a la parte alta del complejo, la sensación de estar ahí era indescriptible, trataba de no perderme el mínimo detalle y a la vez sacar la mayor cantidad de fotos.
En esos momentos, sentía que todo mi esfuerzo estaba siendo recompensado, tenia una lucha interna de sentimientos, alegría, tristeza, recuerdos que golpeaban mi mente, imágenes de seres queridos que estaban lejos, pero que también eran parte de esto.
Luego de una subida ya nada importante, llegue a la Plaza Principal y con eso, llego también la imagen que hasta hoy en día llevo tatuada en mi mente. '¡LO LOGRE CARAJO!' fue lo único que pude decir. La ansiedad me mataba, quería descubrir y recorrer la mayor cantidad de lugares. Si bien es cierto, sus construcciones no tienen la elegancia de Macchupicchu, a cada paso que daba sentía mucha admiración por la ingeniería de nuestros antepasados. Sus puertas trapezoidales, sus ventanas simétricas, sus techos a doble agua, hacen de Choquequirao una maravilla más de nuestro Perú.
Parecía que el tiempo se había detenido, la mayoría de sus construcciones estaban muy bien conservadas, que hasta llegue a alucinar, que en cualquier momento sus habitantes iniciales aparecerían para darnos la bienvenida.
Luego de casi una hora de recorrer esas edificaciones, subimos a la zona denominada el Ushno, un lugar de ceremonias, que ocupa toda una gran explanada desde donde se tiene una vista privilegiada de todo el complejo. Desde ahí pude ver innumerables construcciones levantadas al borde del abismo, grandes andenes que servían para sembrar y también de vivienda o depósito, canales de agua estratégicamente ubicados, que llevaban el agua por toda la ciudadela. Definitivamente magnificas construcciones de piedra hechas por alguna mente brillante.
En el Ushno estuvimos cerca de 40 minutos recorriéndolo de un lado a otro, desde allí la vista quitaba el aliento, abajo se veía el cañón del río Apurimac y al frente montañas cubiertas de nieve. Luego de un rato de lo mismo, nos sentamos a descansar y a comer algo, mientras platicábamos entre otras cosas, sobre los sacrificios que supuestamente ahí se realizaban a doncellas vírgenes. Felizmente en el grupo, ya no nos quedaban de ese tipo.
Había que continuar el recorrido, porque había aun mucho por admirar y poco tiempo para desperdiciar, bajamos por donde habíamos subido, cruzamos y admiramos nuevamente la Plaza Principal y nos dirigimos hacia el sector residencial, denominado Hurin, quizás el mas importante del complejo, ahí habían construcciones mejor acabadas y posicionadas, con acueductos y canaletas bien definidas e incluso una suerte de baño, donde imagino el Inca se aseaba o refrescaba en sus ratos de ocio.
Aun nos faltaba mucho por admirar, así que aligerando el paso, decidimos llegar a la zona de las llamas, no niego que al comienzo pensé que eran camélidos que habitaban el lugar, luego de las explicaciones y las risas infaltables, supe que las 'llamitas', eran figuras de color blanco que adornaban los muros de los andenes de la parte inferior del complejo. Siendo estas de un tipo extraño, ya que no se tiene conocimiento de una decoración similar en otra construcción inca. A pesar que esto es algo único, yo decidí no ir, ya que para llegar ahí hay que descender media hora por un camino extremadamente empinado y peligroso y yo ya estaba sintiendo las molestias del cansancio.
De vuelta en la Plaza Principal, decidí recostarme a recargar mis energías en el lugar. No paso mucho tiempo, cuando una fina garúa nos volvió a poner en alerta. La hora de partir se acercaba, la nostalgia acompaño la despedida. Cansados pero muy satisfechos fuimos avanzando por el mismo camino que horas antes nos había llevado a Choquequirao, fue así que a las 12:53 de la tarde, comencé a recorrer los 32 Km. de regreso hasta Cachora.
El camino ya lo conocía, lo tenía al frente y en verdad me asustaba. Primero había que volver a Marampata lo más pronto posible, ordenar las mochilas que cargarían las acémilas, descansar unos minutos y emprender la bajada nuevamente hasta el fondo del cañón.
En el camino de regreso uno de los compañeros se puso mal, unos fuertes dolores lo aquejaban, todos nos volvimos médicos por un instante. Gastritis, envenenamiento y hasta brujería fueron los diagnósticos, al final ninguno adivino la gravedad del asunto.
A las 3:42 pm, se inicio el retorno, la mente la teníamos cargadas de imágenes y emociones que hasta el día de hoy son difíciles de borrar, el grupo iba disperso, pero sin problemas. De hecho que las bajadas son mas fáciles que las subidas, así que había que apurar el paso para llegar lo antes posible a Playa Rosalina.
En el caserío de Santa Rosa Alta, nos detuvimos un momento para descansar, era un poco más de la 5, ahí nos reencontramos con el amigo enfermo y la cosa no mejoraba, el dolor había aumentado y eso le impedía caminar, así que improvisando una camilla humana, dos lugareños ayudaron en su traslado. En ese momento el cansancio era aun manejable, pero sabíamos que quedarnos a tratar de ayudar sería mas parte del problema que de la solución, así que después de pensarlo, no nos quedo otra que continuar.
El camino nuevamente interminable, ya prácticamente era de noche y tuvimos que hacer uso de las linternas para no tropezar y terminar al fondo del abismo, solo a lo lejos el sonido del río nos indicaba que ya faltaba poco.
Al promediar las 7 pm, al fin llegamos al borde del río, lo único que quería era sentarme a descansar, así que no me importo mi miedo y el puente lo cruce prácticamente corriendo. En Playa Rosalina nos quedamos un poco más de una hora, el tiempo ya no importaba, nuestro campamento estaba a solo 2 Km. de ahí. Ya más relajados, unos aprovecharon dormir, otros refrescarse o hacer uso de los servicios higiénicos y el resto solo nos sentamos a esperar el momento indicado de continuar.
La subida a Chiquiscca me tomo casi hora y media, aunque a mi me parecieron cuatro. Comenzamos en grupo pero al final terminamos solo Liliana y yo, era una lucha constante por continuar, pero era imposible caminar con tremendo dolor, las rodillas ya no respondían igual, cada 10 pasos que dábamos nos deteníamos a descansar, eso se fue reduciendo a cada 2 o 3. El temor y las lágrimas se apoderaron de mi compañera y aunque yo no estaba tan alejado de lo mismo, tenía que mostrar fuerza para no derrumbarnos los dos ahí mismo.
De rato en rato, el grito de ¡Wayraaa! me daba aliento y me indicaba que tan lejos estaba, no faltaba mucho, aunque en ese momento yo no estaba tan seguro de eso.
Al final no se a que hora llegue a Chiquiscca, lo primero que hice fue darle un gran abrazo a Liliana por el valor que demostró, luego no pude más y me senté en el primer lugar que encontré. Ahí las noticias recibidas del amigo enfermo eran desalentadoras, aun estaba allá afuera en alguna parte del camino, luchando contra el dolor y el cansancio, aunque nunca solo ya que Wilder, no lo dejo un solo un instante.
Luego de tomarme no se cuentos litros de agua y conversar un rato, acordamos continuar la caminata a las 2 de la mañana, aun faltaban muchos kilómetros hasta Cachora y de ahí un largo viaje hasta Lima, y muchos tenían que llegar el lunes temprano a trabajar. Felizmente yo no tenía el mismo problema de tiempo, así que mi idea fue quedarme un tiempo más a reponerme bien y ver luego el modo de regresar a Lima.

DOMINGO 23 DE MARZO...
La idea inicial de salir a las 2 quedo en el olvido. La salida fue pasada las 5. Ya no me sentía tan molido, ya no había razón de quedarme, así que decidí continuar. Además, como mandado por los Apus, aparecieron algunos caballos y mulas, que contratamos para que nos sirvan de ayuda en la subida hasta Capuliyoc.
Nuestro compañero enfermo había llegado en el transcurso de la noche y su salud no era de las mejores, el dolor le impedía movilizarse con normalidad, así que con mucho esfuerzo, lo subimos a uno de los caballos.
Luego de despedirnos de algunos muchachos del grupo, que decidieron terminar el recorrido caminando, empezamos la cabalgata. Pasamos por Cocamasama (2010 msnm) y luego del serpenteante camino, llegamos nuevamente al Mirador de Capuliyoc, esta vez la vista era todo un privilegio, con el Padreyoc siempre vigilante al frente y el inmenso cañón que teníamos adelante, que hasta intimidaba. Era el momento de los agradecimientos y de la despedida formal, así que nos sentamos a descansar en las piedras y prolongamos lo más posible el descanso para seguir admirando todo.
Desde ahí, el trayecto lo haríamos a pie. Ya habíamos sorteado la parte más difícil, así que cerca de las 9 de la mañana comenzamos el último tramo. El adolorido amigo siguió a caballo un trecho mas, donde le dio alcance una persona del centro de salud de Cachora, que había sido alertada por los amigos que ya habían llegado. Fue la última vez que lo vi, ya que fue llevado de emergencia hasta Abancay por los fuertes dolores que tenía en casi todo el cuerpo. El diagnostico final fue, una fuerte peritonitis, con perforación del estómago, que le ocasiono una grave infección. Ese episodio ahora solo es parte del recuerdo y una anécdota para recordar, pero en ese momento si no fuera por la rápida acción y decisión de los integrantes del Grupo Wayra, quizás en estos momentos hubiera estado escribiendo otro tipo de diario.
El camino desde ahí es plano, sin mucho desnivel, aunque tampoco sencillo, ya tenía encima algo más de 50 kilómetros recorridos desde que comencé. El sol otra vez me sofocaba a cada paso que daba y el agua ya estaba por terminar. A lo lejos ya podíamos ver el pueblo de Cachora, parecía que no faltaba mucho. Al promediar las 11 am, llegamos a la entrada del pueblo y nos cruzamos con un cartelito que decía 'Faltan 30 minutos' o algo así. Luego de meternos por caminos imaginarios, chacras aledañas y riachuelos benditos, que calmaron mi sed, llegamos al gran cartel de INC, que 4 días atrás nos había dado la bienvenida, la foto de rigor y a continuar.
No se en que momento perdí el camino, eso me llevo a continuar por uno mucho mas largo, pasando por grandes plantaciones de caña y maíz, y ver los hitos Km. 2 y Km. 1 en ese orden. Ya ni renegar podía, mi caminar era desastroso. En ese momento recordé que estábamos en Semana Santa y que era probable que estuviera pagando mis pecados, pero no me iba a detener.
Faltaban pocos minutos para el medio día, sabía que no me faltaba nada para llegar, pero sentía que no avanzaba a cada paso que daba, yo mismo interiormente me repetía una y otra vez: ¡Vamos, vamos! ¡Falta poco!, hasta que por fin pude llegar a la última cuesta, en ese momento me detuve, gire a ver el camino recorrido, tome de la mano a mi compañera de aventura y como había hecho a mi llegada a Marampata, ese último tramo también lo hice corriendo.
No estoy seguro a que hora exactamente ingrese a la Plaza de Armas de Cachora, no se si fueron minutos antes o después del medio día, ya que importaba. Lo que si sabía y estaba muy seguro, era que luego de 64 kilómetros recorridos, la caminata por fin había terminado.
En esos momentos la emoción me gano, las lágrimas se confundieron con mi sudor, un gran abrazo era mudo testigo de eso, lo había logrado a pesar de las innumerables dudas que tenía de hacerlo. En silencio recordé las palabras de mis amigos, recordé lo vivido y lo sufrido en el viaje, recordé a mis seres queridos, a mi Abuelo, que es mi cómplice en estas locuras y volviendo un poco a la realidad, también recordé que aun estaba en Cachora y me faltaba todavía un largo viaje hasta Lima.
No creo que les interese como fue el viaje de regreso a Lima, aunque se lo imaginaran, llegamos como a las 11 de la mañana del lunes, muchos de los muchachos se fueron de ahí a trabajar, mientras que otros perdieron el día de trabajo, pero igual todos teníamos la misma sonrisa de satisfacción que nos había dejado visitar Choquequirao.
Para terminar y prometo que es lo último, solo quería agradecer a todos los que hicieron posible que cumpla mi sueño, no se si algún día me aburra de todo esto, pero mientras lo averigüe, continuare con el mismo entusiasmo que sentimos todos los locos aventureros que nos gusta dormir en el suelo, comer a la volada, sentir frío o calor y llegar a los lugares mas alejados... CAMINANDO.

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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Me ha emocionado leerte y sentir las sensaciones que viviste en el trayecto, las dudas, los miedos, la alegria, las ganas de conseguirlo.
todo esto que has vivido y has contado bien valio la pena para vos.
Nosotros lo podemos leer, pero ha sido tanta la fuerza que transmitiste al escribirlo que te acompañe en tu camino y fue comoestar ahi¡¡¡¡
Gracias viajero por compartirlo.
Un abrazo.

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siemprelibre dice:
Increible! ya me duelen las piernas de leer tan solo! que experiencia, una vez más la voluntad, el espiritu... llevado al límite...un encuentro con uno mismo que te permite ver tu optica de la vida, felicidades fue todo un desfío...espero algún día estar preparada para tal vivencia...

Abrazo
Paola

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dovy03 dice:
Wayraaaa !!!! que emocionante aventura ! la verdad que me tomo tiempito leer toda tu "Reconstrucción de los echos" jeje cuantas anecdotas , cuantas emociones mezclas de alegria , dolor , compañerismo , fé , en un momento de tu historia ya me daba ganas de gritar yo tambien Wayraaaa jajajajaja....pero que historia y yo que pense que solo algunos sufriamos caminando ahora veo que siempre hay un objetivo mayor detras de otro que cuando piensas que ya lo lograste todo aparece otra meta , Felicitaciones , si que la sufriste pero ahora recordarlo es emocionante no ? si me dio mucha penita con tu amigo nose que hubiera hecho yo si me hubiera encontrado ahi con un amigo enfermo que desesperante debe haber sido en medio de la nada a quien pedir auxilio , que bueno que no paso a mayores y todo se resolvio bien , Excelente aventura Felicidades y a seguir escribiendo que queremos leer mas aventuras , un abrazo !
Publicado

XNardaX dice:
Muy interesante tu relato, ya me imaginaba caminando y con dolor en las rodillas, y así como tú diciendome a mi misma tú puedes, ya falta poco, vamos.... y llegar al objetivo es muy gratificante, a pesar de todo los inconvenientes en el camino llegaste a la meta trazada bien Toño, querer es poder y con mucha voluntad todo se puede hacer. Felicidades !!!
Saludos, Narda : )

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luisilla dice:
Charrito ¡¡¡¡¡ termine de leer los 3 capitulos..... cuantas anecdotas ....
Me dio mucha pena lo de tu amigo pero optaron por la mejor opcion seguir avanzando y buscar ayuda.
Si que la sufriste, pero recuerda " Si se puede , Si se puede"...jajjaaa.... Felicidades ¡¡¡¡¡¡
Saludos

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un viajero dice:
...el grito de aliento..Wayraaaaa!!!! Me encantó seguir tu aventura, Charro...te felicito!!!!
Un abrazo.

Publicado

cscheuch dice:
uff...jeje pense que era un poco mas facil llegar a choquequirao..jeje
un abrazo amigo, tremenda aventura...

Publicado

Fuegia dice:
Una aventura espectacular. Una redaccion muy interesante, muy entretenida. Me rei sola un par de veces leyendo lo que escribiste. Muy ingenioso.
Te felicito

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