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Rumbo a Choquequirao... Unos km. a pie y otros caminando

Escribe: CHARRO1901
Esta aventura la hice en semana santa y recien me atrevo a redactar. No quise enfocarme en detalles tecnicos ya que Choquequirao ahora es mas comercial y hay mucha informacion al respecto. Mas bien quise enfocarme en lo que senti yo a cada paso que daba en la ruta.

 

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Cap II: Todo en un solo día

Choquequirao, Perú — sábado, 15 de noviembre de 2008

VIERNES 21 DE MARZO...
Prácticamente estábamos listos, un poco más descansados y mejor alimentados. Las acémilas ya cargaban nuestras mochilas mas pesadas, no quedaba mas que amarrar bien los zapatos, ajustar los bastones, morral a la espalda y encender la que seria nuestra fiel compañera esa primera noche oscura, nuestra linterna frontal, y a caminar sea dicho.
Cuando el reloj marcaba la 1 de la madrugada, nuestros pies comenzaron el recorrido de lo que seria los primeros 32 Km. hasta las Ruinas Incas de Choquequirao (3061 msnm). Pasos lentos pero seguros, los grupos comenzaron a diferenciarse y a distanciarse, nosotros los mas lentos íbamos atrás, riéndonos y conversando de cualquier cosa, muy relajados, es que aun no sabíamos lo que nos esperaba en esos 64 Km. de ida y vuelta de recorrido.
Siempre he dicho que la noche es una excelente compañera, pero tengo que ser sincero, esta vez no lo pensaba así. Luego de algunos minutos de caminata, de haber dudado que ruta tomar inicialmente, de haber cruzado chacras aledañas y riachuelos escondidos, llegamos a un gran muro azul con letras blancas del INC que nos daba la bienvenida.
La caminata hasta ese momento no era muy exigente, algunas subidas y bajadas no muy pronunciadas. De rato en rato, trataba de recordar lo leído y escuchado, y me vino a la mente una frase que me dijo un amigo: 'Mira siempre al frente y admira el nevado'. Y yo en ese momento, entre risas me preguntaba ¿Qué nevado? Si no veo más allá de mis narices.
Eran las 3:38 de la madrugada y luego de un poco más de 10 Km. llegue al primer descanso del camino, el Mirador de Capuliyoc (2941 msnm), ahí nos agrupamos y aprovechamos al máximo el descanso. Desde ahí en otras circunstancias la vista seria increíble, con el Cañón del Apurimac (1550 msnm) adelante, que alberga al río del mismo nombre y el Nevado Padreyoc (5571 msnm) al frente, pero en esta ocasión no se podía ver mas que la sombra de la cordillera y la oscuridad de la noche. Minutos después de las 4 retomamos la caminata, Capuliyoc marcaba el punto de quiebre, había que iniciar la bajada al gran cañón, con sus más de mil metros de profundidad por un camino zigzagueante e interminable, que nos llevaría al que seria nuestro primer campamento... supuestamente.
Con el trascurrir del recorrido, la dificultad para caminar se hacía mayor y los descansos mas prolongados. El amanecer ya casi empezaba y con ello los primeros rayos de luz nos mostraban las primeras imágenes del coloso que nos acompaño silencioso esa noche, el Padreyoc.
Exactamente a seis para las 7 de la mañana, llegue al Km. 19 Chiquiscca (1836 msnm), ese supuestamente seria nuestro lugar de campamento, pero como ya se había hecho costumbre en todo el viaje, nada resulto según lo planeado. Así que a pesar del cansancio, del sueño y del hambre, mucho tiempo para reponernos no teníamos. Comimos algo ligero, nos tiramos al piso a descansar, nos abastecimos de agua y a retomar la jornada, la meta ese día era Marampata (2859 msnm).
A las 8:30 am, empezamos nuevamente el lento caminar y tras media hora en una constante bajada empedrada, llegamos a la orilla del río. Un hito de piedra nos marcaba el Km. 21 y un cartel nos señalaba el nombre del lugar, Playa Rosalina (1550 msnm). Teníamos al frente las turbulentas aguas del río Apurimac y en contraparte un inmóvil puente de casi 50 metros de largo que teníamos que cruzar si o si.
En lo particular tengo un miedo enorme a estar rodeado de agua, es por eso que me pierdo visitar tantos lugares lindos de mi país. Bueno, luego de las fotos de rigor y jugar un poco en el lugar para perder el miedo, comencé lentamente a cruzar el puente. No puedo negar que se me hizo interminable, pero ya estaba ahí y por mas miedo que tenia, no me iba a detener. En un momento antes de llegar al final del puente, levante la mirada y me di cuenta que no estaba en cualquier lugar, estaba a mas de mil metros de profundidad, en uno de los lugares mas hermosos del Perú, me sentí tan insignificante ante tanta belleza natural, pero que mas que sentirme mal, me considere un privilegiado al estar ahí.
Unos minutos antes ya había dejado Apurimac y ya daba mis primeros pasos en el Cusco. La cosa hasta ahí resulto complicada, pero sabía que recién comenzaba lo difícil, una subida muy pronunciada, que a buen ritmo y bien descansado tomaría un poco mas de 3 horas hasta Marampata, a mi me tomo algo mas.
Mis rodillas estaban muy maltrechas y adoloridas, cada paso que daba era una tortura para mi. Así que luego de mucho esfuerzo y casi una hora de peregrinación, mis fuerzas se agotaron y mis piernas dejaron de responder, eso me obligo a hacer uso de los caballos que habíamos llevado de apoyo. También tengo que reconocer que el pobre animal sufrió más de la cuenta para llevarme, así que de rato en rato tenía que jalarlo yo a él.
No se cuanto rato me tomo llegar al caserío de Santa Rosa Alta (2290 msnm), punto casi obligatorio de descanso. Mientras platicaba y bromeaba con mis amigos y las personas del lugar sobre la experiencia del recorrido, aproveche en refrescarme lo más posible. Las fuerzas prácticamente estaban en rojo, pero el buen humor aun no me abandonaba.
Después de llenar las botellas nuevamente de agua y despedirme de los nuevos amigos, proseguí la marcha a paso de procesión, lamentablemente mis rodillas no parecían recuperarse, la cojera se instalo en mis piernas y eso hizo mi andar muy lento. A esas alturas, el rey sol ya estaba en lo más alto y sus rayos me daban directo a la 'azotea'.
Esta parte del recorrido, prácticamente la hice solo, sabía que mis amigos estaban dispersos por el camino, pero cada uno tenía una lucha personal contra su propio cansancio. Cada vez más seguido me detenía a descansar y a tomar agua, fueron innumerables las veces que repetí la misma acción. Fue en esos momentos que extenuado y en silencio pensé ¿Qué diablos hago acá? Felizmente que el tiempo, lo vivido, y de tanto en tanto los gritos de ¡Vamos, falta poco! ¡Ya llegas! o el ya tradicional ¡Wayraaa!, respondieron a mi estúpida pregunta.
A las 2:14 pm, después de interminables horas e incontables curvas, entre a la última recta del camino, al final de ella veía a Liliana que me daba ánimos y me apuraba con la mano. Sobre ella un cartel que si bien no leía lo que decía, me lo imaginaba. Descanse un par de minutos, tome un gran sorbo de agua, me ajuste bien los pasadores y esa ultima recta la subí... corriendo. A pocos metros del final, recién pude leer lo que decía el cartel... 'Marampata', no me había equivocado. Un poco más allá algunas carpas armadas y los amigos riendo, me confirmaban que el 'calvario' del día, al fin había terminado.
La emoción de estar ahí era increíble, un fuerte abrazo me devolvió a la realidad, ya había cumplido mi primera parte del trato, ahora vendría mi primera gran recompensa, así que solo me quede parado en silencio a admirar la grandiosa vista.
Me tomo algunos minutos recuperar el aliento, luego vinieron las fotos respectivas y a seguir hasta el campamento que se encontraba unos metros mas adelante. Algunos compañeros de viaje habían decidido continuar hasta las ruinas, para mi grupo de amigos y mucho más para mí, era suficiente caminata por ahora. Recogimos las mochilas que las acémilas habían subido y luego de la indecisión inicial, escogimos la posición donde armar nuestras carpas que nos cobijarían esa noche.
Casi una hora tomo recuperarme, en ese tiempo fueron llegando los últimos muchachos del grupo, luego de una rápida dormitada y ser 'agujereado' por los mosquitos, me levante a comer un suculento arroz a la cubana que había pedido entre sueños. Luego de los comentarios de ley y bromas de todo calibre, uno a uno fuimos desfilando hacía la 'ducha', que no era mas que una manguera amarrada a unos palos y cubierta de algunas telas raídas por el viento. Unos minutos en contacto con el agua helada, me sirvió para salir renovado y con ganas de 'joder' nuevamente a todos.
Casi al final del día, todos fuimos testigos del atardecer quizás mas bonito que mis ojos habían visto, armados de nuestras cámaras todos pugnamos por la mejor foto, y el sol mismo galán de telenovela, iba a un paso lento desapareciendo tras las montañas.
En poco tiempo la oscuridad se apodero del lugar y el frío de nosotros, tras charlar un rato y admirar la noche mágica plagada de estrellas fugaces que invitaban al deseo, nos metimos a las carpas para descansar y recuperar toda la energía perdida.
Como anécdota, antes de quedar profundamente dormido, entre los amigos quedamos salir unas horas mas adelante a tomar unos tragos para amenizar la noche, bueno eso quedo solo en idea, ya que yo me fui de largo hasta las 3 de la madrugada y de los tragos solo me quedo el recuerdo.

Publicado el 15/nov/2008, 04.13
Modificado el 5/feb/2010, 15.03
Leído 1011 veces

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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Nada se consigue sin esfuerzo y mas en este caso donde la recompensa seria ver esos paisajes aluciantes y las ruinas.
Te sigo en el camino.....

Publicado el 17/nov/2008, 22.46 

un viajero dice:
Una aventura en marcha...!!! sigo leyéndote...
Publicado el 22/dic/2008, 02.48 

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