Costa Sierra y Selva Sin Igual

Escribe: wayostein
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Capítulo 1

Costa Sierra y Selva Sin Igual

Chiquián, Perú — viernes, 23 de diciembre de 2005

Bueno, este es un viaje poco usual pero me imagino que igual hay más locos que la hacen. Son muchos kilómetros de viaje, los cuales no los recuerdo mucho pero toda la vuelta superó los 1,000 km. cruzando desde la costa, la sierra y la selva.

El recorrido se inicia en Lima, saliendo muy temprano para evitar el congestionamiento de la salida norte de Lima y tomar ese rumbo casi al alba con dirección a nuestra próxima parada: Chancay, donde desayunamos unos ricos chicharrones y que nos servirían para aguantar el resto del viaje.

Son casi 200 km. de carretera al lado del Océano Pacífico cuando se toma un desvío con dirección a las montañas. Pronto los amplios terrenos de cultivo de caña se convierten en una quebrada más estrecha y de pronunciados ascensos los que nos conducen a la parte más alta (abra) en Conococha. Dicho sea de paso esta laguna cada vez está más seca. De este punto se toma un desvío a Chiquián el cual cada día tiene más metros de pavimento.

Después de algo más de 350 km. y 6 horas aproximadamente, llegamos a Chiquián y es buen lugar para descansar, reponer fuerzas y admirar la Cordillera Blanca a la altura del Yerupajá, 3er. nevado más alto del Perú, y muy hermoso por cierto.

Chiquián es un poblado pequeño pero muy bonito y acogedor. Es centro de práctica de diversos deportes de aventura como el ciclismo, la escalada o el trekking. De aquí salen los turistas a darse la vuelta al Yerupajá que dura 14 días. Pero bueno, eso será para nuestro próximo viaje. Ahora nos queda seguir admirando la naturaleza y prepararnos para nuestra próxima etapa de travesía.

Al día siguiente salimos muy temprano de Chiquián después de un buen desayuno preparado en casa y empezamos a subir por la quebrada del río Pativilca, la que nos conduce al punto más alto del camino y que es divisoria de aguas atlánticas y pacíficas. Aquí también se encuentra el desvío para Antamina, pero es muy alto ya.

Pasando la cordillera iniciamos el descenso hacia el otro lado por la quebrada del río Chavinillo. Ahí se encuentra el poblado de La Unión donde se encuentra un importante vestigio Inca: parte del camino Inca y la zona de Huanuco Pampa, se dice que era una de las casas de descanso Inca a lo largo de este impresionante camino. Luego de la visita de rigor a este sitio, continuamos nuestro viaje como a la 1:30 pm luego de unas galletas con atún.

Seguimos bajando por la quebrada hasta llegar a la unión con el río Marañón, donde tomamos dirección aguas arriba y luego un desvío que nos haría pasar por Chavinillo y cruzar de nuevo una montaña para finalmente bajar hasta llegar a Huánuco, ubicado a orillas del río Huallaga. En total fueron como unas 10 horas para este segundo día de aventura, el cual nos llevó de la sierra a ya casi la ceja de selva.

El tercer día es muy bonito porque sales de una ciudad llena de gente como Huánuco y nos empezamos a internar en la espesa vegetación de la selva. Empiezan a aparecer bellas cataratas al lado del camino y la geografía se empieza a abrir para mostrarnos la llanura amazónica. Justo entre la llanura y las montañas está Tingo María, Un lugar privilegiado por la belleza del lugar y la cantidad de recursos que ella cuenta. No dudamos en visitar la cueva de las Pavas, la Cueva de las Lechuzas, observar el velo de la novia y ese famoso cerro que tiene la silueta de una mujer. Por su puesto no faltó la comida típica como el tacacho y la cecina o un buen juane con su cerveza San Juan. Es recomendable regresar temprano a Huánuco ya que esa zona es bien peligrosa por los constantes asaltos en la carretera de noche.

El cuarto día, bueno en realidad el quinto para nosotros ya que nos quedamos un día más en Chiquián, toca regresar a Lima pero esta vez por toda la Carretera Central que pasa por Cerro de Pasco, Junín, La Oroya, Ticlio y Lima.

No hay duda que en este tipo de paseos uno se da cuenta de la inmensidad de nuestro territorio y lo maravilloso que es al transformarse en todas sus magnitudes: cálidas playas con arena de mar, amplios valles de cultivo, inmensas quebradas y precipicios, densa vegetación en la selva y abundante agua.


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