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Perú (Agosto/Septiembre 2011)

Escribe: danielhr
Ciudades coloniales, culturas milenarias, las inigualables ruinas de Machu Pichu y el misterioso pueblo inca, dunas inmensas, islas a rebosar de fauna, cataratas espectaculares, líneas misteriosas. Un país lleno de contrastes que tendría el placer de visitar durante tres inolvidables semanas.

 

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Señores de Sipán y Túcume

Chiclayo, Perú — domingo, 4 de septiembre de 2011

Sin darme cuenta, pues me pasé durmiendo en el pedazo sofá abatible, que casi se hacía cama, casi todo el trayecto, había llegado a las 04.30 de la mañana a la estación de buses de Chiclayo. Allí me entretendría durante más de una hora, poniendo al día algunas cosas, ante lo temprano que era y que estaba todo cerrado. A las 06.00 me pondría en marcha. Lo primero que haría sería irme dando un paseo hasta la estación de autobuses de la empresa Línea, que estaba a dos cuadras. Allí me sacaría un billete de bus hacia Trujillo a las 18.00 de la tarde (14 soles) y dejaría en consigna a mi pesado compañero de viaje, el mochilón. Luego un taxi (2,5 soles) me llevaría hacia el hangar de las combis con destino a Lambayeque (1,30 soles), donde llegaría a eso de las 07.00. Otra caminata de tres cuadras me haría plantarme, por fin, delante del museo de las Tumbas Reales de Sipán.

Pero, ups, eran las 07.20 y aquello no habría hasta las 09.00. No se veía un alma por allí, aunque a decir verdad, quien iba estar a esas horas. Así que nada, me tiré al suelo y allí sentado que estuve, casi dos horas, hasta la apertura (10 soles), dedicándome a cuadrar los días que me quedaban, pues no los tenía muy bien preparados.
La cultura moche o mochica data del S.I al S. VI. Era un pueblo que sustentaba su economía en la agricultura, cultivando maíz, papa, yuca. En la metalurgia consiguieron algo tan complicado como el dorado del cobre mediante oro y en la cerámica hicieron imágenes escultóricas y vasijas decoradas. Con toda esta información, acompañada de imágenes y esquemas, comienzan las primeras salas del museo.

Después se explica que Sipán era el lugar donde se asentaron. Era un santuario, al igual que otros de la zona, formado por dos pirámides truncas hechas en adobe, por diferentes generaciones. Y, justo en la parte delantera de éstas, sería donde se encontraron las tumbas de los hombres más importantes de su tiempo, ya que eran considerados como dioses y semidioses. Se han hallado hasta trece tumbas.
A continuación empieza el muestrario de infinidad de piezas valiosísimas y súper curiosas que se descubrieron, explicadas a la perfección y combinándolas con fotografías de cómo estaban en la excavación arqueológica. A mí me impresionaron piezas como un bastón de cobre representando un templo en miniatura, un collar de diez piezas de oro que representaban arañas llevando en el vientre el rostro de un personaje, sonajeros de oro y plata acompañados de narigueras de oro, entre otras muchas piezas.
Para finalizar un conjunto de figuras con movilidad y representando a los señores de Sipán y a su séquito, interpretan una melodía de la época durante cinco minutos. Está muy logrado.

Tras dos horas de lo más entretenidas, donde no pude tomar fotos, pues no te dejan ni siquiera meter la cámara o el móvil, salí del museo, bastante impresionado, pues no tiene nada que envidiar a muchos museos europeos.
Me encaminaría, entonces, a unas cuatro cuadras, desde el museo a la avenida principal de Lambayeque, donde tomaría una combi (1,50 soles) que me llevaría hasta el pueblo de Túcume, a unos veinte kilómetros de allí. Nada más bajarme, había como motos con cabinas en la esquina, que por 2 soles, una de ellas me dejaría en la puerta del museo de Túcume, a unos dos kilómetros. (12 soles).

Aquí se encuentra la más importante concentración de pirámides de adobe de la costa norte de Perú y entre ellas la más grande de América: la Huaca Larga. Todo ello lo pude ver de maravilla desde el mirador del Cerro Purgatorio. Aquí residieron unos señores con el lujo de casi dioses y alrededor de todas ellas, toda una sociedad de agricultores y un continuo contacto con pescadores y navegantes.
Una vez que bajé del mirador, me dirigí por otro camino de tierra a la huaca “Las Balsas”, donde se pueden ver los restos de un edificio de la época, decorado con relieves de barro.

A la vuelta vería con el llamado pueblo de los niños, con cabañitas y construcciones hechas para pequeñajos.
Al final, entre unas cosas y otras, me tiré dentro más de dos horas, pero a decir verdad, me pareció caro en comparación con otros sitios y para lo que se ve. A mí me defraudó un poco.
Para volver volví a coger la moto con cabina (2 soles) y luego en la esquina por donde pasa la panamericana norte, volví a coger una combi con dirección a Chiclayo (2 soles), que estaba a 30 km. Una vez allí y como te deja a las afueras, tomaría un taxi (3 soles) hasta la plaza de Armas.

Allí me daría una vuelta por la plaza y pregunté a una policía que qué tal estaba el mercado para visitarlo y me dijo que los Domingos no era muy recomendable porque había un grupito que se dedicaba a robar a los turistas y no de forma discreta. Así que pasé y me fui a dos cuadras de la plaza de Armas, a un restaurante que se llamaba Boom Boom y me metí para el cuerpo una papa rellena, un sándwich de tiras de pollo, un trozo de tarta de chocolate y una chicha morada. Y para terminar un jugo de fresa. (Todo por 16,50 soles).
Como salí rodando y ya eran más de las 16.30, decidí que para bajar la comida me iría dando un paseo a la estación de buses, donde llegaría sobre las 17.00.
Allí esperaría hasta la salida de mi autobús para Trujillo a las 18.00. (14 soles). En tres horas y media me plantaría en esta importante ciudad. Llegaba sin nada reservado, así que eché mano de la Lonely Planet y me decidí por el Hostal Solari, al que llegué en un taxi de los oficiales (5 soles).

En principio la habitación simple estaba por 80 soles, pero le dije al dueño que estaba en ese momento en la recepción, que a ver si podía reducírmelo un poco, y al final me dejaría por 60 soles cada una de las tres noches que pasaría allí, lo cual me pareció bien al estar a tan sólo dos cuadras de la Plaza de Armas.
Como había comido tarde, tampoco tenía mucha hambre, así que terminaría el día zampándome unos snaks que había en la habitación por un sol cada uno y un zumo de naranja fresquito que cogí del mini bar por 1,50 soles.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Responsabilidad    
Precio/calidad    

Transportes Línea

Transporte & Servicios: Bus en Chiclayo, Perú

Servicio de linea bueno y puntual.

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Boom Boom

Comida: Comida Casera en Chiclayo, Perú

Típico sitio con comida peruana de gran calidad y con mucha gente.

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos | Aconsejable para: Entretenimiento, Cocina local, Ocasiones especiales, Bajo presupuesto
Plato sugerido: Papa rellena


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