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Perú

Escribe: dgdb
Despues de cinco meses viajando por Ecuador, me adentro en tierra santa en busca de nuevas experiencias...Cruzamos Aguas Verdes y llegamos al puesto fronterizo. Nos bajamos del bus y caminamos hasta las oficinas de sellado, rellenamos el formulario y hacer cola de nuevo...

 

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Cajamarca - Chiclayo

Chiclayo, Perú — martes, 14 de septiembre de 2010

A las 09.00 salimos de la habitación y fuimos directos a visitar el dichoso cuartito. Cuando llegamos estaba abierto (menos mal, ya no sabía que me encontraría). La entrada es de 5 soles y 3 al presentar la ISIC. No tenía ni idea de lo que me podía encontrar, ya que solo había oído hablar de él pero no había visto ninguna foto. Cuando crucé la puerta quede un poco decepcionado por lo que vi. Me imaginaba algo más que lo que allí había y era eso, un cuarto, ni más ni menos, con el suelo destrozado, una marca que fue la que indicó hasta donde llagaría el nivel del oro y una piedrota enfrente de ella.
 
Dicen que Atahualpa ofreció a Pizarro dos cuarto de esos de plata y uno de oro hasta donde su mano alcanzaba extendida (de ahí la marca) a cambio de su libertad. Se habla de que solo llegaron 5000 kilos de oro y 12000 de plata hasta que acabó en la horca, por lo que no se pudo completar el trato (ahí!!!! La impaciencia jejeje). No me extenderé sobre este tema ya que estoy cansado de que muchos peruanos me hablen del oro que se llevaron los españoles, como si fuera yo el que lo debe devolver, así que ….
 
Después de unas fotos de rigor, fuimos a visitar el complejo de Belén ya que al pagar esa entrada, había derecho a visitar un par de lugares más y por eso que esperamos a que estuviera abierto todo, para poder hacerlo el mismo día, aunque creo que se puede usar de un día a otro.
 
Visitamos el complejo de Belén que tiene un par de patios, una iglesia y un antiguo hospital de varones. Allí había 35 “habitaciones” con el espacio para una cama y una hornacina para una vela, era un tanto agobiante imaginarse a alguien enfermo ahí por mucho tiempo. Ahora lo tienen habilitado como museo con fotos y pinturas entre la sala principal y lo que era el comedor y la cocina. La visita me gustó pero no llevó mucho tiempo, además tampoco disponíamos de él.
 
De ahí cruzamos la calle y entramos en lo que era el hospital de mujeres que también era otro museo. Este era más grande que el anterior y con más cosas que ver. Aquí hay una réplica de cómo eran los “cuartos” de entonces, con su cama y su vela, me llamó la atención como eran, sobre todo el tamaño, lo veía un tanto angosto. Tras visitar ese otro museo y con el tiempo un poco justo, entramos a desayunar en el primer comedor que nos encontramos y de cabeza al hotel a por las mochilas y a parar un taxi que por 3 soles nos llevó a la terminal de El Cumbe, en la cuadra 1 de la Jr. San Martin.
 
Tuvimos que esperar poco y el bus salió puntual. La primera parte del trayecto lo pase dormido, tarde poco en coger postura, aunque tenía una familia numerosa con bastantes niños que revoloteaban por el bus como si fuera su primer viaje. A las 2 horas paramos en un comedor de carretera a que la gente almorzara, pero como yo tenía unas galletas, solo bajé a fumarme un cigarro y de nuevo me acomodé. El segundo tramo del viaje pusieron una película y los chiquillos se relajaron un rato, aunque creo que era la madre la que mas alborotaba, al menos estuvieron mansos un par de horas con la peli.
 
Las vistas que tuvimos en este tramo de camino me gustaron bastante, pasamos por una represa llamada Gallito Ciego y el color del agua con el sol sobre ella, era de un verde turquesa, apetecible para un baño, lástima que iba en bus.
 
Llegamos a Chiclayo a las 17.30, por lo que el viaje duro unas 6 horas largas y al llegar a la terminal, Javier se quedó con los trastos y me fui con un taxista a buscar hoteles. La verdad es que tuve suerte porque en el tercero que vi, me pareció bueno para alojarnos. Nos hizo un buen precio por que estaríamos varios días, los colchones eran decentes, el agua caliente funcionaba y teníamos internet, así que perfecto. Regresé a por el gallo y al hotel.
 
Con el taxista acordamos 2.5 soles por ir en busca de un hotel y otros 2.5 por regresar a por Javi y los trastos y llevarnos al alojamiento, así que todo por 5 soles lo vi de maravilla. Le dimos un sol de propinilla y nos instalamos en el hotel.
 
Con todo fuera de la mochila y ya recuperados del viaje, salimos a cenar y por no darnos muchas vueltas, entramos en la primera pollería que encontramos y le dimos matarile a un pollaco por 25 soles, con una buena fuente de papas fritas (vaya contrastes, o no comemos, o nos ponemos ciegos, no conocemos un término medio)
 
De ahí a la habitación a descansar, que los asientos del bus me han dejado el culo roto. Llegué a la habitación y otro resumen telegrama, no quiero pensar cuando me ponga al día.  

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Nuevo Amanecer

Alojamiento: Hotel en Chiclayo, Perú

Esta en un callejon no muy visible, los precios son de los mas comodos que vi. Havitaciones simples, dobles, matrimoniales y triples. Tiene tv cable, agua caliente decente, colchones de varios tipos (comprobar antes de declinarse por una habitacion, a nosotros nos les cambiaron) e internet inalambrico (buena señal). La limpieza no es su fuerte, pero los he visto peores. Las tarifas se pueden negociar depende de la duracion de la estadia, pero una doble se puede bajar de los 40 soles.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Solos y solas, Grupos


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Últimos comentarios

rioseco dice:
Lo que te digo, que os empachareis. Ja ja ja
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