¿Extraterrestres construyeron la pirámide de Chichén Itzá?

Escribe: Negro_saenz
Es momento de desvelar uno de los misterios más apasionantes sobre la cultura maya de Yucatán: la construcción de una de las pirámides más famosas del planeta.

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

¿Extraterrestres construyeron la pirámide de Chichén Itzá?

Chichén-Itzá, México — viernes, 30 de mayo de 2008

Mi encuentro con el mundo Maya.

Desde mi llegada, me encontré con algo realmente sobrecogedor: Yucatán y sus misteriosas pirámides. Sus caminos fragmentados, sus selvas enclavadas en un entorno interminable. Un recorrido mágico en el que todo se vuelve sobrenatural en cada paso, nos vamos adentrando como en una máquina del tiempo y parece ser que, por momentos, asistimos a ese ritual extraordinario que significó la construcción de una las pirámides más perfectas en la historia de la Humanidad: Chichén Itzá. Y es que todo lo que rodea a este sitio es místico. No se puede ir a Yucatán con la noción cotidiana de nuestra realidad. Una vez que estamos ahí, conceptos como "ir a trabajar", "ver un partido de fútbol en la tele", "ir al antro con los cuates", parecen ser simples metáforas surrealistas cuando uno choca directamente con esta civilización que tuvo sus instantes de magnificencia y deslumbramiento: Ahí uno tiene que despojarse de todo lo que ha vivido desde chico para dar paso al asombro total.

Conocerla es asombrarse.

La pirámide de Kukulcán, para mí, la más perfecta que se haya construido, tiene sus bases matemáticamente bien definidas. Con sólo verla a distancia, ya te dan escalofríos con sólo verla de lejitos, en lo que va aterrizando tu jet privado. La pirámide, que está sostenida por una base cuadrada de 55.5 m. por lado, se construyó en honor a Kukulcán. Es un monumental edificio de nueve cuerpos escalonados y cuatro fachadas ornamentadas con representaciones de serpientes y tigres. Las cuatro escalinatas tienen 91 peldaños cada una, mismos que sumados a la de la entrada del templo superior equivalen a los 365 días del año (¡qué bárbaros!), por lo que algunos expertos piensan que es posible que se haya edificado con el fin de adorar al Sol; como ornamentación posee 260 cuadrángulos que representa el número de días que contiene el -Tzolkín- maya. Al pie de cada una de las balaustras se encuentra una colosal cabeza de serpiente emplumada de piedra. La cabeza descansa en el suelo, el cuerpo erguido para formar el fuste y la cola de cascabel doblada para sostener el dintel. No hay misterio en ello, es el resultado de la mezcla armoniosa de la arquitectura masiva de los Toltecas y el diseño refinado de los Mayas. Durante la primavera (21 de marzo) y con el otoño (21 de septiembre), fechas de los equinoccios, cuando la luz del sol proyecta una sombra en la escalinata norte, se produce un efecto visual de una larga serpiente que se arrastra hacia abajo para encontrarse con la enorme cabeza del animal que yace en el suelo... ¡qué miedo! Este efecto visual de la serpiente mide 123 pies. El fenómeno ocurre a las 3:00 p.m. y dura unos diez minutos. Se le ha llamado "el descenso simbólico de Kukulcán" (al tiro con los que se encuentre en su camino).

Aquí es donde uno empieza a sospechar inevitablemente de la increíble capacidad no sólo de abstracción que tuvieron los principales ejecutores de la obra para hacer que convivieran de manera natural el arte y la exactitud científico-matemática. La perfección del conocimiento maya provocó que los itzáes construyeran este edificio con una desviación de 20 grados 30 minutos y 30 segundos con relación al noroeste, lo que permite, en los equinoccios, que coincida con la eclíptica, ángulo de desviación que tiene la Tierra (estamos hablando de que los mayas, sin transbordadores espaciales, sin satélites orbitando el planeta, ya se habían dado cuenta que ¡caminamos de ladito!).

Por si esto fuera poco, en el Castillo de Kukulcán -como también se le conoce a la pirámide de Chichén Itzá- sus cuatro lados están dirigidos a los respectivos puntos cardinales. La construcción de la pirámide ocurrió en el año 800 después de Cristo y duró unos cinco años, para lo cual los arquitectos mayas primero levantaron una pirámide de seis a ocho metros de altura y sobre ella se edificó una segunda, sin pico y de 25 metros, como la conocemos en la actualidad. En palabras la arqueóloga Federica Sodi Miranda:

"Estudiado incluso por la NASA, El Castillo cuenta al pie de su escalinata norte con dos cabezas talladas en piedra de una serpiente emplumada conocida entre los mayas como Kukulcán, que durante el equinoccio de primavera e invierno -cobra vida- gracias a varios fenómenos arqueoastronómicos. Conforme se acerca la hora exacta del cambio de estación del año, primavera o invierno, la proyección del sol en la escalinata norte crea un efecto de luz y sombra que permite la formación de siete triángulos isósceles que parecen descender y formar el cuerpo de la serpiente maya. Unos 28 días después de este evento, con la aparición de la primera luna llena, la luz de -Selene- da forma al cuerpo geométrico de este dios, sólo que ahora serán seis los triángulos de luz que se formarán."

"A su vez (nos sigue contando la arqueóloga), tras 10 años de investigaciones y comprobación científica, el Instituto Nacional de Antropología e Historia validó recientemente un nuevo fenómeno conocido como solsticio. Este fenómeno consiste que en el verano la parte noroeste de la pirámide se ilumina y la sureste queda en sombra. El fenómeno se invierte en el invierno. Estos son tan sólo algunos de los secretos que han sido descubiertos en torno a esta obra arquitectónica cuyo significado religioso estaba íntimamente ligado a la actividad agrícola y que a pesar de los años, aún es referente entre la población maya para saber el destino de las cosechas."

Los sonidos del misterio.

Existen varios efectos acústicos que se presentan en la zona arqueológica de Chichén Itzá. Algunos de ellos son conocidos desde hace casi un siglo, otros tienen su descubrimiento en fechas recientes, pero su explicación científica es un hecho que se ha dado no más de diez años atrás. Por la falta de pruebas escritas es difícil determinar si los efectos fueron diseñados o son efectos casuales debido a la forma y dimensión de los templos en los que estos se presentan. Los fenómenos se presentan en la estructura de dos templos: La gran cancha del juego de pelota, la pirámide de Kukulcán. Los fenómenos presentes son: La perfecta comunicación acústica en el juego de pelota entre el templo norte y el templo sur; el eco en forma de chirrido producido en las escalinatas de la pirámide de Kukulcán; el efecto de la gota de agua presente en las escalinatas de la pirámide de Kukulcán; y el eco flotante creado entre los muros de la cancha del juego de pelota. David Lubman asegura que el eco generado es muy semejante al canto del Quetzal. A él se debe el nombre de "la cola del Quetzal" dado al fenómeno en el año de 1998. Anteriormente los guías de turistas mostraban el fenómeno diciendo que Quetzalcóatl contestaba a la palmada generada, a través de un eco, pero no mencionaban que se tratase del canto de un Quetzal.

Entonces, ¿quién o quiénes la construyeron?

Es notorio el ingenio de sus constructores, que levantaron la estructura sin suficientes conocimientos tecnológicos. Su construcción demoró un periodo sorprendentemente corto y habría empleado a 400 personas, cuando mucho, según arqueólogos expertos en el tema. Peter Schmmidt cree que la Pirámide de Kukulcán fue obra de un grupo de arquitectos mayas no identificado, "aunque cabe la posibilidad de que el diseño haya recaído también en una sola persona". Pudo haberse demorado cinco años. En su construcción habrían trabajado, como decía, de 200 a 400 personas. Algunos de ellos probablemente prisioneros de guerra. "Los mayas usaron básicamente dos técnicas para la edificación del Castillo", explica Schmmidt. Los mayas carecían del desarrollo tecnológico alcanzado por otros pueblos, de manera que levantaron sus edificios con técnicas muy rudimentarias. En primer lugar seleccionaban las piedras de canteras con piedras duras, las recortaban con martillos y las cargaban en hombros hasta la zona de la construcción (¡cuántas hernias produjeron esas ocurrencias!), porque no conocían el uso de la rueda, más que para la confección de juguetes. Precisamente por esto, seleccionaban las canteras más cercanas al sitio de la obra. Para subir las piedras a la pirámide, los mayas se auxiliaban de la técnica del plano inclinado, usando poleas, cuñas y palancas. Los mayas no conocieron el cemento, pero usaron en su lugar un poderoso aglutinante. Este consistía en una mezcla de corteza de árboles y cal -que obtenían de quemar piedra caliza- con lo que lograban una sustancia de una dureza increíble. También usaron la pintura. Originalmente, algunos escalones del Castillo estaban pintados de rojo "quemado".

Se desvanece entonces el sueño.

Al Hombre le gusta engañarse así mismo cuando empieza a jugar con los sueños: Imagina, alucina, le entra la duda por detrás (con y sin albur)... Los grandes inventos los ha dado el Hombre precisamente porque tuvo algún resquicio de curiosidad en su alma, parecida a una revelación religiosa. Si no, vayan y pregúntenle a Einstein (con su médium favorito) qué preguntas iniciales lo condujeron a descubrir su famosa Teoría de la Relatividad: ¡se van a morir de la risa!

A la pregunta expresa de quién diablos construyó las pirámides de Yucatán yo respondo con toda la seguridad (esa seguridad que mis propios sentidos apreciaron una vez que estuve allá) y que después de tanto darle vueltas y vueltas a la cabeza, de pensar, incluso, en seres más sofisticados que los que viven en este planeta, no puedo concluir de otra manera este veredicto: fueron los mayas mismos. Yo caminé, la ausculté cientos veces, la contemplé, la probé (está medio saladita), no pude subirme porque no me dejaron, y estoy totalmente de acuerdo, porque luego hay cada loco desquiciado que la maltrata, la mancha, la pinta, la orina, y se va deteriorando con los años. Incluso uno de sus costados se ha derrumbado ya por tales causas. Duré todo el día viéndola, como se le contempla a la novia los primeros días, con total deslumbramiento. Pero tuve que haber ido hasta el otro lado de México para tener la certeza de primera mano, calientita, y para echar a tierra el mito que de pronto nos seduce, producto del cine, los programas pseudo-científicos y revistas de dudosa veracidad: el sobrenatural. He realizado un viaje asombroso y me doy cuenta que, no sólo ya no pertenecemos a la civilización maya, sino que ahora la vemos muy de lejos, como turistas extranjeros de nuestra propia cultura. Ya no vestimos así, ya no hablamos sus dialectos y ya no construimos a su manera, con sus técnicas, devorados, inevitablemente, por el río implacable del capitalismo occidental.

Por lo tanto, ¿qué nos queda? Sólo el asombro: Contemplar lo que un día fuimos y nunca más volveremos a ser.


Publicado
Modificado
Leído 37870 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


 

Un choque directo con otra cultura

   

Capítulos de este diario

  • 1

    ¿Extraterrestres construyeron la pirámide de Chichén Itzá?

    Chichén-Itzá, México | 30 de mayo de 2008