Escribe: patriciabaigorria
Breve relato de mi recorrida por México lindo y querido. Desde el DF, pasando por Taxco, Puebla, Cholula, Chiapas y Oaxaca hasta llegar a las bellas y cálidas playas del Pacífico.
Oventic, territorio zapatista
Chiapas, México — miércoles, 18 de mayo de 2011
"La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes se desvelan y caminan la noche para alcanzarla" Subcomandante Marcos
Ni bien llegué a San Cristóbal de las Casas comencé a interiorizarme sobre la forma de llegar al caracol zapatista de Oventic.
Para quien no lo sabe (y a modo resumido) el zapatismo hace referencia a un movimiento formado por campesinos pertenecientes a diferentes grupos indígenas que en el año 1994 se rebelaron, en el estado mexicano de Chiapas, bajo las órdenes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. El levantamiento puso de manifiesto sus reclamos históricos ante la situación de extrema pobreza de los indígenas y campesinos de todo el país. Sus reivindicaciones eran (y son) por la propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, por un mejor reparto de la riqueza y por la participación de las diferentes etnias tanto en la organización del estado como de la República en su conjunto.
Muchas victorias y derrotas han conocido los zapatistas desde aquel 1 de Enero de 1994 hasta la fecha, sin embargo no es mi intención explayarme sobre este tema, sino sobre mis impresiones acerca de la visita a una de sus comunidades autónomas.
Y es que uno de los logros mas importantes del zapatismo ha sido la construcción de municipios autónomos, estructuras de organización en donde los miembros de las comunidades nombran a sus autoridades locales para que cumplan sus mandatos a sabiendas de que si no los cumplen serán revocados, porque aquí, en esta parte del sur de Chiapas, se manda obedeciendo.
Estos municipios autónomos se han ido articulando entre sí y formando unidades mayores que en un principio se dieron a conocer con el nombre de Aguascalientes y que hoy en día fueron sustituidos por los caracoles, como el caracol de Oventic, que es el que fuimos a conocer.
Camino a Oventic
Era nuestro último día en San Cristóbal y con Andrea nos levantamos súper temprano. Desayunamos en el hostal y después caminamos hacia la zona de las combis que se encuentra pasando el Mercado de Santo Domingo.
Llegar a Oventic es un viaje en sí mismo. Desde Sancris hay que tomar una combi, la cual no sale hasta que no está llena, por lo tanto nunca se sabe exactamente cuanto tiempo hay que esperar hasta iniciar el viaje.
Mientras esperábamos, un taxista se ofreció a llevarnos por 25 MXN (la combi nos salía 15 MXN), así que sin dudarlo nos subimos al taxi y partimos rumbo a Oventic. El camino hacía la comunidad atraviesa la selva y es bastante sinuoso, con curvas muy cerradas, sin ningún tipo de protección. Sin embargo la belleza de la selva es tan imponente que minimiza cualquier trastorno que el viaje pueda ocasionar.
Pasada una hora de viaje, empezamos a ver muchas casitas pintadas con consignas zapatistas. Sabíamos que nos estábamos acercando al lugar cuando vimos el primer cartel que nos informaba que ahora estábamos en territorio zapatista, el territorio de aquellos que mandan obedeciendo. Por fin habíamos llegado.
Llegados a la puerta del caracol, llamamos a uno de los compañeros que se encontraba haciendo guardia en la puerta y le contamos que queríamos conocer la comunidad. El compañero nos informó muy amablemente que debíamos esperar a que la Junta del Buen Gobierno nos autorizara para entrar.
A los pocos minutos 2 zapatistas (con sus respectivos pasamontañas) se presentaron en el ingreso y nos indagaron acerca de los motivos de la visita, de nuestra procedencia y de nuestras intenciones con el viaje. Luego volvieron a ingresar a la comunidad y nos hicieron esperar afuera.
Adentro del caracol, los compañeros iban y venían, supusimos que era una rutina de seguridad para cerciorarse bien de que no entre cualquier individuo a la comunidad.
Llevábamos más de 30 minutos de espera cuando no me aguanté las ganas de ir al baño. Como Bernard (un austriaco que había conocido en Sancris) tambien quería ir al baño, decidimos preguntarles a los compañeros de la Junta a donde quedaba el sanitario más cercano. Grande fue nuestra sorpresa cuando, ante la necesidad que les planteamos, nos abrieron la puerta y nos dejaron ingresar hasta el baño del hospital que es un espacio al cual acceden solo los miembros de la comunidad. (Les recuerdo que aún no habíamos obtenido la autorización para entrar al caracol, por ende, a la salida del baño volvimos a salir y seguimos esperando.)
Pasados otros 20 minutos por fin obtuvimos la autorización. Ingresamos al caracol e hicimos una caminata junto con 2 compañeros zapatistas que nos iban contando la historia del lugar mientras recorríamos las distintas cooperativas, la escuela primaria, el salón de actos y la cancha de básquet.
Una vez ahí dentro es imposible no pensar en el enorme aporte que este movimiento ha hecho en el mundo, organizando a los pueblos autónomos en la lucha contra el saqueo global, devolviéndole autonomía y dignidad a gente que históricamente fue masacrada, tratada como animales y confinada al olvido mas absoluto.
Es cierto que la lucha no ha terminado y que sus demandas siguen intactas, pero es imposible no emocionarse viendo como fruto de su determinación y organización han construido sus escuelas y centros de estudio. Ellos, que estuvieron abandonados y obligados a morirse de hambre, ahora tienen viviendas y hospitales dignos y se han liberado de esa opresión histórica que los castigó durante más 500 años. Indudablemente hoy en día, los zapatistas representan uno de los focos de resistencia más importantes a la globalización capitalista del mundo.
Finalizado el recorrido, con los compañeros de la Junta del Buen Gobierno fuímos al comedor en donde almorzamos unas tortillas. El comedor es el punto de reunión para la comunidad y es un lugar que está plagado de postales y murales que recorren la trayectoria de la lucha del movimiento zapatista.
Habían pasado unas horas cuando decidimos volver para Sancris. Fue el momento de comprar algunos recuerdos y de despedirnos de los compañeros, que para nuestra sorpresa, se habían quitado el pasamontañas para saludarnos y agradecernos por la visita. Las gracias se las dimos nosotros, por su aporte, por su ejemplo, por su determinación, por su lucha.
Ya fuera del caracol y con la sensación de haber cumplido un sueño, hicimos dedo y emprendimos el retorno a Sancris, subidos en la parte de trasera de un camión que transportaba obreros y que amablemente aceptó llevarnos.
El camión nos dejó en la iglesia de San Andrés de Larraiznar. De ahí tomamos una combi y volvimos a San Cris a preparar las valijas. Andrea se volvía al DF y yo me iba para Oaxaca a recorrer un poco esa ciudad y a conocer las playas del Pacífico.
Tips:
Las combis para Oventic salen pasando el Mercado de Santo Domingo, conviene ir temprano ya que el viaje dura un poco mas de una hora.
Tiene que ver con: Transporte
En Chiapas, México
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Últimos comentarios
que tal te sentiste en esta comunidad ?
Sin lugar a dudas, la matanza de estas personas es un pasaje bastante negro en el gobierno del Zedillo, que lastima
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Me gustó mucho conocer el caracol, sobretodo por el respeto que le tengo al movimiento zapatista. Cuando todo parecía perdido, ellos alzaron su voz y le dijeron al mundo. "Acá estamos y vamos a pelear por lo nuestro" y no es poco lo que consiguieron, creo que haber logrado la autonomía y tener acceso a vivienda, educación y salud digna es un avance en su lucha. Por supuesto que falta mucho aún pero a pesar de eso siguen siendo uno de los focos de resistencia más importantes a la globalización capitalista del mundo.
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