Viaje a Chiapas

Escribe: aurorauribe
Comenzaré por describirlo en pocas palabras: Chiapas es increíble! Una majestuosa naturaleza, gente amable, diversidad cultural, increíbles vestigios arquitectónicos y rica comida son algunas...

 

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Capítulo 1

Viaje a Chiapas

Chiapas, México — martes, 8 de febrero de 2005

Comenzaré por describirlo en pocas palabras: Chiapas es increíble!

Una majestuosa naturaleza, gente amable, diversidad cultural, increíbles vestigios arquitectónicos y rica comida son algunas de las maravillas que ofrece este estado ubicado al sur de la República Mexicana.

La aventura comenzó en Tuxtla en el verano del 2004, así que para esas fechas hacía un calor tremendo!!! aunque yo estaba feliz de poder disfrutar de ese clima, puesto que en Guadalajara (Méx) se estaba viviendo un temporal de lluvias bastante pesado y no me agrada pasar fríos. En esta ocasión viajé con dos amigas: Blanca y Karina.

Tomamos un avión desde la ciudad de Guadalajara rumbo a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, hicimos una escala en el Distrito Federal y después de poco más de tres horas de viaje llegamos a nuestro destino.

Nuestra primera visita fue al famoso Cañón del Sumidero para el cual existen dos maneras de recorrerlo, una es en lancha y la otra por un camino que va por el borde del cañón a través de sus cinco miradores.

Para comenzar escogimos ir a los miradores, cada uno tiene su nombre: La Ceiba, Coyote, El Roblar, El Tepehuaje y Los Chiapas. La vista que se puede admirar desde allí es increíble, sabía que el Cañón del Sumidero era espectacular pero no creí que me impresionaría tanto! el punto más alto llega a los 1000 mts. de altura. En el último mirador hay un restaurante de platillos típicos además de una tienda de artesanías. Este paseo se debe hacer en auto porque ningún colectivo llega hasta allá, nosotras lo hicimos en taxi y nos cobró $250.00 pesos por las tres horas –aproximadamente- que dura el recorrido.

Esa noche salimos a turistear un poco por la ciudad, primero fuimos al Parque Jardín de la Marimba... (precisamente estábamos hospedadas en un hotel ubicado enfrente) era sábado y había mucha gente, los más osados bailaban al compás de la música de marimba que un grupo en el kiosko central tocaba.

Más tarde nos fuimos a un antro llamado Piñas & Charlie’s, es un lugar divertido si es que te gusta bailar un poco de todo; desde rock, música latina y algo de electrónica. Ahí conocimos a tres chicos y una chica muy simpáticos, con los cuales fuimos a otra disco: Sky. Para mi gusto mucho mejor que la primera, pero había tanta gente que no se podía dar ni un paso. Esa noche tocó un grupo de rock muy bueno!

Al siguiente día nos lanzamos a Chiapa de Corzo, un pueblo situado a 15 kms. de Tuxtla para ir allí tomamos un taxi que nos cobró 30.00 pesos pero también hay colectivos que te llevan por 6.00

Ya en Chiapa de Corzo nos dirigimos al embarcadero para abordar una lancha y hacer el recorrido del Cañón del Sumidero ahora por el Río Grijalva. El trayecto dura dos horas aproximadamente de ida y vuelta, en el camino se puede observar La Cueva de los Colores, La Cueva del Silencio y El Arbol de Navidad. En la parte final se encuentra el Parque Ecoturístico Cañón del Sumidero. Ahí disfrutamos de un tranquilo día rodeados de una exhuberante naturaleza refrescándonos en una alberca con vista panorámica del cañón, muy recomendable. Otro atractivo del parque es la tirolesa con sus 700 mts. de recorrido, sí que fue divertido, aún más cuando mi amiga Blanca se estampó en un árbol en el trayecto final!! El parque también cuenta con tienda de souvenirs, restaurante, senderos para caminar o andar en bicicleta... eso entre muchas otras cosas. El recorrido por lancha –que no incluye la entrada al parque- cuesta 120.00 pesos y la entrada 160.00

Además de que el Cañón del Sumidero es un lugar hermoso e impresionante también tiene una interesante leyenda que enseguida contaré:

“Hacia el año 1524 el capitán Luis Marín intentó conquistar la región, pero al encontrar una férrea resistencia de los indígenas optó por la retirada sin dejar establecido ningún asentamiento para colonos españoles. Ante esta situación Hernán Cortés ordena en 1527 al capitán Diego de Mazariegos, atacara nuevamente los territorios que se habían revelado.

A la orilla del Río Grijalva se dieron las más cruentas batallas. Cuentan las leyendas que tras varios días de combates, los indios Chiapas fueron completamente derrotados y después de destruir los conquistadores el Templo dedicado al dios supremo Motove, establecieron la primer Ciudad que ellos fundaron en esta tierra el primero de marzo de 1528 llamándola Villa Real de Chiapa.

Los indios Chiapa se reorganizaron para lograr nuevamente su libertad al mando del Cacique Sanguieme tomando por fortaleza las cuevas dentro del Cañón del Sumidero desde donde empiezan una nueva rebelión, hostigando a los españoles y a los indígenas aliados. Pero el poder de los españoles fue superior y capturaron a Sanguieme. Los rebeldes chiapanecos fueron adentrándose en el Cañón hasta que, al tener claro que no tendrían libertad casi 15 mil indígenas se arrojaron desde la parte más alta del Cañón a las aguas del río Grijalva terminando en el heroísmo este acto.”

Esa noche fuimos a cenar al restaurante más famoso de Tuxtla: ‘Las Pichanchas’, donde la especialidad es la comida chiapaneca y un show de baile regional. Es recomendable llegar temprano, sobre todo en temporada alta porque se llena completamente.

Después de cenar partimos rumbo a Palenque, fue un viaje de aproximadamente seis horas y chorrocientasmil curvas! El único malestar del viaje fue el aire acondicionado del autobús, ya que no iba preparada para pasar ese frío.

Llegando a Palenque nos fuimos al lugar donde nos hospedaríamos: El Panchan. Son unas cabañas muy monas rodeadas por la exótica naturaleza que ofrece la selva, está ubicado a cinco minutos del sitio arqueológico. Eran las ocho de la mañana, pero ya comenzaba a hacer calor, nos dirigimos con el administrador de las cabañas Chato’s y nos brindó la única cabaña que tenía disponible en ese momento. Estaba hasta el final del camino, no tenía baño privado y lo tuvimos que compartir con una que otra hormiga y un simpático pollo que terminamos adoptando como mascota. Lo primero que hicimos fue darnos un baño en la rústica regadera que prácticamente estaba al aire libre.

Después nos lanzamos al restaurante principal del lugar para desayunar e irnos a visitar las famosas ruinas de Palenque. Y qué puedo decir yo de Palenque!!?? Cualquier descripción se quedaría corta, pero la combinación ruinas-selva le da un toque exótico y místico que lo llena de una energía muy especial.

Palenque es una antigua ciudad Maya que tuvo un importante dominio político y económico en la zona de la cual quedan importantes vestigios arquitectónicos como los edificios ‘El Palacio’, ‘El Templo de las Inscripciones’ (en el que se encuentra la tumba del Rey Pakal) y ‘El Templo de la Cruz’.

Casi comenzando el recorrido, cuando admirábamos El Palacio yo me quedé atrás y perdí a mis amigas, cosa que la verdad no lamenté mucho que digamos porque así pude disfrutar del lugar a su máxima expresión. Me metí en cada recoveco, en cada ruina, observé y sentí todo lo que Palenque transmite. En particular hay unas ruinas alejadas de las grandes construcciones a las cuales no va mucha gente y se pueden disfrutar grandiosos momentos de tranquilidad, ahí anduve vagando hasta las cinco de la tarde que es la hora en que cierran.

Ya de regreso a El Panchan, por la noche fuimos a cenar a uno de los restaurantes que tienen, la especialidad de la casa es la comida italiana y mexicana –muy rica-, para amenizar se presenta un grupo tocando música tranquilona, además de un performance de danza con fuego, muy bueno!

Las dos noches que fuimos allí estaba completamente lleno, la mayoría de los clientes son extranjeros sobre todo europeos. El lugar está cubierto por una gran palapa y las mesas iluminadas por una vela... todo rodeado de árboles, muy lindo!

El tour del siguiente día fue hacia las zonas arqueológicas de Yaxchilán y Bonampak. En el Panchan contratamos una excursión que nos salió en 500.00 pesos e incluía el transporte, el desayuno y la comida, pero lo que no incluía era la entrada a los lugares. Me pareció un poco caro, pero en fin!

En punto de las seis de la mañana (de la madrugada!!) estábamos esperando a la persona que sería nuestro guía. De camino se hicieron poco más de dos horas, primero hicimos una parada para desayunar a un restaurante muy bonito que está de camino y después fuimos a Frontera Corozal en donde abordamos una pequeña embarcación que nos llevó a través del río Usumacinta hasta Yaxchilán. El paisaje es hermoso, sólo se ve selva, selva y más selva, el recorrido es de 25 kms.

En Yaxchilán las ruinas no están tan bien conservadas como en Palenque, pero eso no le quita para nada lo interesante. Uno de los edificios importantes está subiendo una colina, algunos atrevidos nos subimos a la parte más alta para poder observar desde allí la inmensidad de la selva Lacandona (la-cachonda, para los cuates). Algunos de los edificios aún conservan restos de inscripciones, pintura mural y dinteles que narran historias sobre los reyes y los linajes que gobernaron esta ciudad.

Después nos fuimos a Bonampak, que es una zona más pequeña, ya que no se ha explorado en su totalidad. El mayor atractivo es el llamado Edificio I, con tres habitaciones en cuyos muros interiores se conserva una muestra del arte pictórico maya en un poco más de 112 m2 de pinturas que representan una larga batalla.

Al siguiente día decidimos tomar otro tour que nos llevara a Misol-há y a cascadas de Agua Azul. Comimos nuestro último desayuno en el Panchan y nos despedimos de ese mágico, encantador y bello lugar.

Misol-há está a unos 25 kms. de Palenque yendo por la carretera hacia Ococingo. Es una cascada con una caída de 30 mts. y está rodeada de una exhuberante vegetación, en realidad es un lugar pequeño, pero vale la pena conocerlo.

Lo malo de ir en excursión es que limitan mucho el tiempo que te dan para estar en cada lugar, ahí sólo nos dieron media hora y aunque no hay más que ver que la cascada y una pequeña cueva sí resultó insuficiente.

El guía, después de haber ‘regañado’ a mis amigas por llegar quince minutos después de la hora pactada, nos llevó a las cascadas de Agua Azul.

De las cosas que más me llamaron la atención es la gran cantidad de restaurantes que hay a lo largo del camino por el que se recorren las cascadas. De gente... ni qué decir! había un chorro de turístas, gente dándose un chapusón para refrescarse un poco, aunque yo no me metí porque para mi gusto el agua estaba muy fría.

Eso sí, hay que tener cuidado de ver en dónde se mete uno porque hay partes en que se forman remolinos y puede resultar peligroso. De hecho fuimos testigos de un accidente con fatales consecuencias, un chico se metió donde no debía y desgraciadamente no sobrevivió para contarlo.

En verdad que es un lugar muy bonito y hay mucho que explorar, el acampar allí debe ser una experiencia emocionante. Los que saben dicen que es recomendable ir cuando no es temporada de lluvia, ya que el famoso azul de sus aguas puede resultar imperceptible.

Cuando salimos de Agua Azul fuimos a la carretera a esperar un camión que nos llevara a San Cristóbal de las Casas. De camino se hicieron unas tres horas –no recuerdo bien-, pero lo que sí recuerdo perfectamente fue el cambio de clima porque mientras en Palenque disfrutábamos del verano en todo su esplendor... en San Cristóbal estaba bastante fresco y hasta nos tocó un poco de lluvia.

El hospedaje allí no es problema porque abundan los hoteles y hostales. Ese día ya no hicimos gran cosa, sólo salimos a bobear un poco y a cenar.

Si se piensa en hacer compras en Chiapas, es recomendable hacerlas en San Cristóbal porque todo es muy barato. Lo que más se vende son los textiles y un sin fin de artesanías que venden los indígenas de la zona, una cosa curiosa es ver lo que han hecho de la imagen del Subcomandante Marcos porque se pueden encontrar ‘marquitos’ en encendedores, lápices, montando un caballito y un largo etcétera.

En nuestro segundo día de estancia en San Cristóbal tomamos un pequeño tour a las comunidades cercanas de San Juan Chamula y Zinacantan. El primero es un pueblo bastante interesante habitado por una comunidad indígena tzotzil que habla su propia lengua, llevan su propio traje y siguen su propia cultura y religión. Definitivamente lo más llamativo es su peculiar iglesia que, aunque por fuera no parece ser nada del otro mundo, a la primer mirada que uno echa en el interior llega el asombro.

La religión de los chamulas es única, una mezcla de catolicismo y de la religión de los mayas antiguos, por todas partes de la iglesia hay imágenes de santos... el principal es San Juan Bautista, no hay bancas, el piso está cubierto de hojas de pino y cientos de velas. En esa ocasión nos tocó ver algunas de las ‘curas’ que hacen allí adentro, ‘limpian’ el cuerpo de la persona con un huevo o con un gallo –al cual terminan sacrificando- también toman una bebida alcohólica llamada posh para relajarse. Todo un rollo místico, asombroso y curioso... pero lo que sí me causó gracia es que para las ‘curas’ también utilizan cocacola, ya saben, por aquello de los eruptos que es la manera en que ellos sacan ‘los malos espíritus’ del cuerpo.

Una cosa que nos recomendaron muy encarecidamente fue que no tomáramos fotografías ni video en el interior de la iglesia, de hecho... no se pueden tomar fotos a los tzotziles porque tienen la creencia de que les roban el alma.

Definitivamente es un lugar fascinante.

De Zinacantan visitamos su iglesia y la casa de unos indígenas que nos mostraron un poco de sus costumbres, de cómo utilizan el telar, nos hicieron unas ricas tortillas que comimos con frijoles y salsas que tenían ya preparadas, por último... nos vistieron con el típico vestido de novia tzotzil que nos hacía ver un poco chistosas.

Ya de regreso en San Cristóbal y por la noche nos dispusimos a ir a mover un rato el esqueleto y por petición de mis amigas fuimos a bailar a un lugar llamado Latinos, que obviamente tocaban música latina.

La mañana siguiente tomamos un tour que nos llevó a las grutas de Rancho Nuevo, cascadas El Chiflón y lagunas de Montebello, todo por 300.00 pesos.

Grutas de Rancho nuevo... impresionante, como lo deben ser todas las grutas.

Las cascadas El Chiflón es un lugar bellísimo que cuenta con cabañas y espacio para acampar, hay partes en las que se puede meter al agua sin ningún problema. Después de subir y subir y subir –no sé cuanto- llegamos a la cascada más grande, su nombre es Velo de Novia... grandioso! me quedé con muchas ganas de pasar una noche ahí porque es un lugar muy bello y romántico.

La siguiente parada fue en las lagunas de Montebello, de camino hicimos poco más de una hora. Montebello es un área protegida que se encuentra dentro de la selva Lacandona, hay más de 50 lagos que son famosos por las tonalidades de los diferentes colores de sus aguas. Es un lugar realmente hermoso... primero visitamos el lago llamado Pojoj que fue el más fascinante de los que conocimos, el agua es de un color azul tan intenso que me parecía estar en el mismísimo cielo.

Algunas agencias de viaje organizan recorridos por la selva durante varios días, esa sí que debe ser una experiencia muy emocionante.

Fuimos a otros lagos y ciertamente la tonalidad de sus aguas es un poco diferente. Al igual que en Agua Azul es recomendable ir en temporada de secas.

En la laguna llamada Montebello hicimos un recorrido a caballo para visitar dos cenotes enclavados en la selva, desgraciadamente tuvimos que conformarnos con apreciarlos desde lo alto porque bajar a verlos de cerca resultaba un tanto peligroso, o al menos eso nos dijeron.

Unas tres horas fueron las que estuvimos allí y nuevamente partimos rumbo a San Cristóbal.

El último día lo dejamos para hacer las compras que hacían falta, también fuimos al teatro a ver una obra que pretendía representar la batalla que se describe en los murales de Bonampak. Estuvo buena, la cosa fue que con tanta desvelada yo me estaba cayendo de sueño y estuve a punto de quedarme dormida.

Por la noche fuimos a bailar a una disco llamada El Circo, estuvo muy divertido! fue una de las mejores noches del viaje. Hay buena música, buen ambiente y es un lugar original.

Y bueno... eso es todo amigos! espero que más de alguno de ustedes tengan la dicha de poder conocer Chiapas, yo por mi parte me he prometido volver en un futuro no muy lejano.

p.d. Aquí podrán encontrar más fotos: http://au.latinowebs.com/chiapas/sumidero.html


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Cañón del Sumidero

   

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