Charalá (Santader, Colombia)

Escribe: altovuelo
Este municipio santandereano está a cargo del señor Ángel Domingo Cruz Navas quien será su alcalde hasta el 2.011. Según el censo del 2005, Charalá tiene seis mil habitantes en su casco urbano...

 

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Capítulo 1

Charalá (Santader, Colombia)

Charalá, Colombia — martes, 15 de julio de 2008

Este municipio santandereano está a cargo del señor Ángel Domingo Cruz Navas quien será su alcalde hasta el 2.011. Según el censo del 2005, Charalá tiene seis mil habitantes en su casco urbano y cinco mil cuatrocientos en las veredas para un total de 11.400 habitantes en el municipio. Se trata de un municipio pequeño en población, pero grande en heroísmo.

A las 2:30 de la tarde salí en buseta desde el Terminalito de San Gil con destino a Charalá, población ubicada a 37 kilómetros. La carretera es preciosa por la abundancia de verde en todo el recorrido. A veces los árboles juntan sus copas en lo alto formando una tolda que da sombra y conserva la humedad de la carretera.

Por esta zona hay varios restaurantes que los sangileños frecuentan en los días festivos, como el 'Pesque y Coma', por ejemplo. Por esta misma vía se llega a El Valle de San José, desviándose a la izquierda y luego de atravesar el río Fonce. Me cuentan que en San José venden unos chorizos que son de fama en toda la región.

Más adelante hay otra desviación a la derecha que lleva hasta el Páramo, a solo 15 minutos en carro, otro pueblo famoso por la peregrinación que hasta allí se hace el 2 de Febrero día de la Purificación de la Virgen, que aquí se venera con el nombre de Nuestra Señora de la Salud. En El Páramo se practica espeleología pues hay una cueva tan grande que atraviesa el pueblo por debajo de un lado a otro.

Mientras avanzamos por la vía muy arborizada observo cómo cuelgan de los árboles cintas plásticas rojas. Un pasajero me explicó que las colocan allí los días de molienda para advertir a los conductores de la posible presencia sobre la vía de recuas de mulas cargando caña. Esta es una zona panelera por antonomasia.

En seguida nos encontramos las partidas para Ocamonte, un pueblo que queda a 30 minutos de las partidas. Allá hay una virgen enorme que colocaron en lo alto de una cuchilla y, según dicen los lugareños, 'en medio de dos ladrones: las antenas de Comcel y Movistar'. Esa imagen parece que es tan grande como el Cristo de Belalcázar en Risaralda. Desde la carretera se alcanza a distinguir el monumento, efectivamente entre dos antenas de telefonía móvil. Ese monumento lo construyeron hace más de un año y fue necesario contratar un helicóptero para subir hasta lo más alto del cerro la Jabonera, la imagen de la Virgen, partida en dos.

En la carretera nos encontramos con los buses de servicios especiales contratados por los organizadores del VII Encuentro Nacional de Caminantes. Traen a los andariegos que hicieron la ruta a pié desde Socorro hasta Charalá. La carretera está completamente pavimentada y en buen estado. La vegetación sigue presente a lado y lado de la vía, lo que hace de esta región una ruta muy agradable y fresca. Es una zona muy rica en aguas, se observan varias cascadas como la de Juan Curi tan alta que allí practican torrentismo los muy osados que se atreven a bajarla pegados a unos lazos. Más adelante se ve otra cascada muy alta denominada El Cáliz que de verdad tiene forma de copa invertida.

Se dice que en Charalá llueve dos veces en verano y cuatro veces en invierno. Con esta exageración lo que se quiere evidenciar es la riqueza hídrica de la zona. Cerca de Charalá hay tres charcos para disfrute de los turistas. El Negro, el Azufre, de aguas termales y el Lajas que tiene un tobogán natural formado por una gran piedra de varios metros de largo sobre la cual ruedan los bañistas antes de caer al pozo.

A la cuna de José Antonio Galán se llega por el barrio Los Conejos. A la entrada al pueblo se ve la piedra que registra el paso por allí del Libertador Simón Bolívar. En este municipio se celebra el Concurso Nacional del Tiple, parecido al Encuentro Nacional que se está realizando ahora en Envigado.

Debo confesar que al llegar al centro de Charalá, ver ese parque con un samán inmenso en el centro, el frontis de la iglesia tan hermoso, los majestuosos caserones de dos plantas que forman el parque, sentí una emoción increíble. Qué alegría y qué hermosura de pueblo este. Tiene algo, lo atrapa a uno desde el primer momento que pisa su suelo. Suelo que en su mayoría está cubierto con lajas de piedras grandes, planas y de gran solidez. Barichara, que significa 'barra florecida', es un pueblo muy bello, pero Charalá no es menos bonito.

El parque es una hermosura. Tiene en su centro un samán inmenso que expande sus brazos como queriendo abarcar toda el área verde. Debajo de sus ramas se siente la frescura que contrasta con el día de sol tan fuerte que hace hoy. También hay varias palmas esbeltas y muchos arbustos frescos y bien cuidados.

En el parque abunda el verde y los contertulios se sientan en los muros y bancas a compartir con sus amigos. Se trata de un espacio tranquilo y apacible. Precisamente en el centro del parque de Charalá está la estatua de José Antonio Galán, el mártir comunero, exhibiendo la antorcha de la libertad en su mano derecha, en una actitud altiva, desafiante, e invitando a los suyos a protestar ante la injusticia de los nuevos impuestos y restricciones para la explotación de la sal.

Y es que esta es tierra de héroes. En Charalá nacieron no solo José Antonio Galán, sino Vicente Acevedo y Gómez, el del florero del 20 de Julio. Antonia y Elena Santos líderes también de la Revuelta Comunera nacieron aquí. Los papás de Luis Carlos Galán vivieron y se casaron en Charalá, su tierra natal. El 4 de Agosto de 1.819 se realizó la Batalla de Charalá que duró dos días y en la cual murieron cuatro mil charaleños. Esta batalla fue fundamental para el grito de independencia porque gracias a la valentía de los patriotas de Charalá las tropas españolas al mando de Barreiro llegaron muy diezmadas a Boyacá en donde el 7 de Agosto se puso fin a la guerra de independencia.

A Charalá lo bañan dos ríos: el Pienta y el Táquiza, los cuales se unen luego para formar el río Fonce que pasa por San Gil. La carrera 16, la que pasa por el atrio de la iglesia termina al sur en la Capilla del Cementerio y al norte en la ermita de Jesús Nazareno. Se dice que allí se enterró la pierna de José Antonio Galán Zorro cuyo cuerpo, luego de ser desmembrado, fue repartido en señal de escarmiento a los principales municipios de la región.

La plaza principal de Charalá es bella. Está adornada con casas de balcones individuales muy bien conservados; la Alcaldía municipal junto a la Casa Cural y el Edificio del Café son las construcciones más representativas y hermosas. Aprovecho los minutos a 150 pesos para hablar con mi novia y familiares.

La iglesia charaleña es preciosa, con vitrales variados por su tamaño, buen gusto y las escenas que representan. En su mayoría los vitrales están ubicados en lo alto de las naves y permiten el paso de luz suficiente para iluminar el templo, que es muy claro gracias también, al color blanco de los muros. Las estaciones del vía crucis son en alto relieve de yeso muy bien terminado.

El altar principal en madera de fino acabado, tiene arriba el retablo de Nuestra Señora de Monguí. Al fondo y a la derecha hay una capilla con un altar decorado en oro en donde se expone el Santísimo. La baldosa es de un diseño tan escaso como hermoso. Al entrar por la puerta principal hay un salón donde actualmente el grupo juvenil exhibe ornamentos antiguos de colores diversos, diseños únicos y muy bien conservados.

Desde un costado de la plaza le hice señas a una señora que miraba desde su balcón para que me permitiera subir hasta allí y tomar unas fotos. Muy amable la matrona me mostró su casa de corredores amplios y espacioso comedor. Me di cuenta entonces que los charaleños son además gente amable y generosa. Hacia el occidente hay un club con piscina y todos los alrededores del pueblo lucen verdes y fértiles. Esta es una tierra privilegiada y acogedora.

Bueno, estaba feliz en Charalá pero debía regresar a San Gil para ir hasta Socorro donde debía celebrarse hoy la inauguración del VII Encuentro de Caminantes. Un sitio que me faltó visitar fue la Casa de la Cultura en donde me cuentan que hay un museo de historia muy completo y un fresco grande con la imagen de Antonia Santos.

Bajé a la plaza que lleva el nombre de esa heroína en donde una vez más pagué los $ 4.000 para ir como copiloto hasta la capital de la provincia de Guanentá. Mi posición de privilegio me permitió observar todo sin perder detalle. Pero lo mejor fue que Javier, el conductor de la buseta, es una persona culta que conoce mucho de historia y se desempeñó muy bien como mi guía turístico mientras hicimos el regreso.

De Charalá también se puede llegar a Confines por una vía, me imagino que sin pavimentar. Javier me cuenta que cerca de Charalá sale también una carretera que va hasta Duitama y mide solo 76 kilómetros. Y es que si uno observa en el mapa, encuentra que para venir a Charalá desde San Gil hay que devolverse hacia el sur, hasta el punto que la cuna de José Antonio Galán queda casi a la misma altura que Oiba. De todas maneras el día que pavimenten esa vía será mucho más rápida la comunicación de Bucaramanga con Bogotá. Ojalá este sueño se haga realidad pronto. Por ahora como que ha habido dificultades en esa zona con una secta religiosa Tao que quiere tener autonomía sobre el territorio que habitan en ese sector.

A tres kilómetros de San Gil está Miranda, el sitio desde el cual se inicia el Canotaje por el río Fonce y que termina en el Parque El Gallineral. Esta actividad deportiva se practica sobre todo los fines de semana y de Bucaramanga vienen muchos deportistas a disfrutar la corriente del río.


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