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Los alpes franceses

Escribe: maraton
Fue ahí donde pude sorprender la tierna conversación de un niño francés de unos 6 años de edad a través de un teléfono móvil, con quién imagino era su padre... su Madre se había retirado discretamente unos pasos más arriba... enseguida compuse el escenario... por el motivo que fuera el padre no había podido acompañarlos en aquella excursión. El niño emocionado, le contaba a su padre lo que estaba viendo...

 

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Capítulo 1
 

Los alpes franceses

Chamonix, Francia — sábado, 5 de agosto de 2006

LOS ALPES FRANCESES

 Me encontraba a unos 2.500 metros de altura en los Alpes Franceses, llevaba un rato ascendiendo por un sendero hacia el glaciar Bionnassay, después de abandonar el ferrocarril de alta montaña al final de su recorrido en El Nido del Aguila.
Buscaba el mejor modo de atravesar un pequeño torrente que bajaba del Mont-Blanc. Fue ahí donde pude sorprender la tierna conversación de un niño francés de unos 6 años de edad a través de un teléfono móvil,  con quién imagino era su padre... su Madre  se había retirado discretamente unos pasos más arriba... enseguida compuse el escenario... por el motivo que fuera el padre no había podido acompañarlos en aquella excursión.
El niño emocionado, le contaba a su padre lo que estaba viendo... arriba... justamente unos segundos antes, como el telón de un escenario de teatro, las nubes se habían abierto y nos permitieron durante no mas de un minuto,  vislumbrar con nitidez y toda su belleza, la nevada cumbre más alta de Europa.
El niño, incapaz de expresar en palabras lo que sentía, se le ocurrió el mejor modo de hacer partícipe a su padre... le dijo... escucha Papá!  y acercó el teléfono a las aguas cantarinas del torrente que impetuoso bajaba por allí.
Jamás hubiera podido imaginar que este "maldito aparato" que tantas veces me amarga la vida con estúpidas conversaciones en algún transporte público y te sobresalta en el momento más inoportuno, pudiera alcanzar una categoría tan emocionante y poética, como la que viví aquella tarde en los Alpes.

Vamos a por el relato en sí. El tren cremallera que parte de la pequeña población de Fayed, cercana a Chamonix, a unos 580 metros de altura y asciende en unos 12 kilómetros hasta el mencionado Nido del Aguila a 2372 metros en un trayecto de 1 hora y 10 minutos.
Esto en verano, ya que en invierno la nieve le fuerza a quedarse en Bellevue a 1.794 metros.
El precio en verano (ida y vuelta) es de 25 Euros y hay trenes aproximadamente cada hora, hasta cerca de las 17.oo horas. Es recomendable reservar plaza.
Voy a dedicar unas líneas a Chamonix, ciudad eminentemente turista. Desde aquí, o sus alrededores parten los principales transportes al Montblanc.
La estrella es el Teleférico a l´Aguille du Midi a 3.842 metros. Tarifa 41 Euros. No lo usamos, dado que el cartel de niebla o viento en la cima permaneció en los tres días que permanecimos ahí.
Si que hicimos la excursión en el tren rojo que sube al Mar de Hielo (1.913 metros de altura) 24 Euros. El tren nos dejó en Montevers y abajo quedaba el Glaciar. Se desciende hasta el mismo mediante un pequeño teleférico o andando. Desde la estación inferior por medio de unos pasadizos colgantes te acercas al glaciar y por un túnel excavado en el hielo puedes hacer un pequeño recorrido por las entrañas de éste monstruo en inapreciable movimiento, pero que los diversos túneles que han tenido que hacer al desplazarse  lentamente la masa helada hacia abajo, dan testimonio de su movimiento.
Poco que hacer en aquella "nevera" natural excepto, fotografiarse junto a un perro "San Bernardo"... pero apuesto que el "barrilete de Cognac" estaba vacío, así que no me molesté en simular un desmayo!
De Chamonix, salen otros teleféricos mayoritariamente usados por los esquiadores. Los que les he mencionado son los principales.
Poco más que contar de la Ciudad... multitud de Tiendas, Hoteles y Restaurantes en un caótico trazado. Lo más agradable... es alzar la vista y esperar que el día sea soleado o al menos libre de niebla y se pueda contemplar los magníficos escenarios que rodean el valle.

Ahora, pasemos a otra población que visitamos en el mismo viaje al regreso de Grecia y Turquía. Estábamos tan "fritos" del calor sufrido que decidimos al desembarcar en Italia y antes de regresar a España, buscar el frío de los Alpes.
Resultó como he mencionado, que prácticamente la lluvia y el frío no nos abandonó en Chamonix por lo que decidimos bajar de altura y buscar mejor tiempo.
Ello nos llevó al lago de Annecy.
Felizmente coincidimos allí con la "Fiesta del Lago" (5 de Agosto de 2006) y la gentil muchacha de la Oficina de Turismo nos informó que a 200 metros del Camping en que aparcamos nuestra Autocaravana, salía aquella tarde-noche un Autobús Especial que nos llevaría a la Fiesta y nos aguardaría para el viaje de regreso.
Fue una organización admirable. La policía cortó la carretera y dio prioridad al transporte público. Aún así nuestra modesta entrada de a "pié" nos obligó a una buena espera para asentarnos a orillas del lago.
En cuanto la noche ensombreció el magnífico escenario natural del lago en los alrededores de la Ciudad, empezó el espléndido espectáculo de luz y sonido con un castillo de fuegos artificiales como nunca antes había visto.
Casi todo el mundo estaba estirado en la hierba o cemento de la orilla, levemente protegidos de la humedad del suelo con toallas o mantas.
Nosotros que ya no tenemos edad para estos excesos nocturnos, fuimos socorridos por un amable matrimonio Francés que más preocupados en taparle los oídos a su aterrado pequeño caniche, que disfrutar del show, se apretaron para cedernos una plaza en uno de los escasos bancos de piedra en la zona y conseguimos sentarnos alternativamente mi Mujer y yo.
Resultó que también eran Autocaravanistas y el marido era ingeniero de pruebas de una Fábrica de neumáticos de carreras.
Como les decía, el despliegue pirotécnico durante mas de una hora,  acompañando una embriagadora música y una narración que nos llevó desde Marruecos (mil palmeras se dibujaron en el aire) por España y sus castañuelas, Estados Unidos con "Barras y Estrellas", aires gitanos con Rapsodia Húngara y varias más, para acabar con La Marsellesa acompañada de las bandas tricolores dibujadas en el cielo de la noche.
Verdaderamente un espectáculo para repetir y recomendar.

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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

chicheritos dice:
Hermoso albún de fotos y muy emocionante el relato, te felicito y te mando un saludo desde Bs As. Mariana
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mar1975 dice:
Hermoso lugar, preciosas fotos

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escapadadefinde dice:
Otro diario para añadir a "mis favoritos"
!Felicidades!

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maraton dice:
Gracias! ¿No creeis que es para tener envidia de un sistema educativo capaz de despertar esta sensibilidad en un niño de 6 años?
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martindaco dice:
Muy bonito tu relato maraton, hace muchos años que recorrí esos parajes, cuando los hijos eran pequeños...
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maraton dice:
Gracias martindaco! No había reparado en que me las había con un amigo "centenario" Yo por mi parte, he decidido cumplir a partir de ahora mi próximo treinta y un aniversario... de mis cuarenta años, claro.

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Cebre dice:
Los alpes son preciosos, solo tuve oportunidad de verlos en viaje. Me ha divertido tu relato sobre los celulares -tan inoportunos a veces y tan oportunos otras, como en esta ocasión-; sobre el San Bernardo, yo tampoco me habría desmayado si el barrilito estaba vacío.
Muy bellas las fotos. Saludos

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alele dice:
Hermoso relato, muy cierto lo del movil....
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alele dice:
Y muy bellas fotos.
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Fin de trayecto en el Nido del Aguila

   

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