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Perú

Escribe: dgdb
Despues de cinco meses viajando por Ecuador, me adentro en tierra santa en busca de nuevas experiencias...Cruzamos Aguas Verdes y llegamos al puesto fronterizo. Nos bajamos del bus y caminamos hasta las oficinas de sellado, rellenamos el formulario y hacer cola de nuevo...

 

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Tour a Pueblo de los Muertos y Karajia

Chachapoyas, Perú — miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hoy de nuevo a las 07.00 nos pusimos en movimiento, preparamos las mochilas y camino al restaurante a desayunar. Mientras yo me fui a pedir los desayunos, Javier fue a hablar con la mujer de la agencia a ver si había gente para hacer la excursión. Cuando regresó me dijo que aun no estaba muy claro por el tema del precio, pero que si se haría, así que desayunamos y caminamos hasta el punto de encuentro. Allí estuvimos esperando a que se aclarara el número de pasajeros y si nos podía mejorar el precio. Solo pudimos rebajar 10 soles del precio oficial porque el número no era grande, así que valoramos la jugada y decidimos ir. Ayer nos ahorramos un buen cacho y hoy veríamos dos cosas en vez de una que podríamos hacer por nuestra cuenta, así que no nos salía tan mal. Pagamos 60 soles por cabeza y nos acomodamos en la furgoneta.
 
Nos volvimos a meter casi dos horas de viaje hasta el primer destino, Luya. Ahí encargamos el almuerzo y de nuevo proseguir camino hasta Lamud, donde compramos las entradas para “Pueblo de los Muertos” la ruina que iríamos a visitar. Aquí no aceptan la ISIC, así que 4 soles por cabeza y 5 minutos de espera mientras todos se registraban e iban al servicio. Aprovechamos a visitar la iglesia y la plaza de armas que lo tenían bonito, ambas cosas. Luego otro ratillo al carro y ascendimos hasta donde daba la pista, ahora toca caminar.
 
 
Estamos a 2400 m.s.n.m y descenderíamos hasta los 1800 más o menos. Tardamos una media hora larga en llegar a la entrada de los restos y la bajada fue una de esas que mientras la haces ya estas pensado en lo que ibas a pasar al regreso. Quise no pensar demasiado en lo que nos quedaba e intente disfrutar de las vistas. Lástima que había mucha neblina y no se veía con claridad, pero a lo lejos podíamos ver la catarata de Gocta, la tercera más alta del mundo, con más de 700 metros de caída. El sendero del descenso fue angosto, pero no era nada para lo que nos esperaba.
 
Llegamos al ingreso y habia un acantilado de muchos metros (no quise ni preguntar) y en mitad de la pared, se veían los restos fúnebres de mausoleos y sarcófagos incrustados literalmente en la pared. Fue impresionante, si ayer salí satisfecho, hoy estoy boquiabierto. Caminamos hasta los mismos restos por un camino artificial hecho desde el año 1000 d.c. que parecía un balcón de piedra sobre el acantilado. Fue verdaderamente impactante y un poco de acongojo también, caminar por encima de esas piedras que no sabes si después de tantos años van a ceder hoy contigo encima.
 
Esto también pertenece a la cultura Chachapoyas y lo hacían para enterrar a su gente ya que ellos veneraban a la montaña y era una especia de metáfora, algo así como que si nacían de la montaña, como un hombre del vientre de la madre, en su muerte deberían retornar a ella, la verdad es que no me enteré muy bien de eso, estaba más pendiente de donde pisaba y acordándome de cerrar la boca de las vista que tenía desde allí del valle. También se podía ver desde lejos una serie de sarcófagos colocados en una especie de cueva en el acantilado, pero es inaccesible, a no ser que seas escalador y estés dispuesto a colgarte por ahí. Nosotros antes del ingreso, trepamos unas piedras para ver unos de cerca y la verdad es que era alucinante ver los lugares que buscaban para hacer los entierros y evitar que fueran profanados o destruidos por el clima. La verdad es que después de todo el tiempo que paso, se ven restos por varias partes de esa montaña, desde huesos a sarcófagos rotos,  así que los terremotos o el mal tiempo destrozó lo que en su día debió ser un autentico cementerio en vertical. Tras un rato por allí y la sesión de fotos de rigor, comenzó la verdadera aventura.
 
Ahora hay que subir lo que hemos bajado y tenemos más de una hora de ascenso a ojo (unos 2.5 km largos). Yo me preocupaba por la rodilla del gallo (a ver quien tira de él para arriba) pero después de un rato, comencé a preocuparme más por mí. El pecho no me daba más, el aire no me entraba (me cago en el tabaco!!! solo en momentos como estos me acuerdo del mal que me hace). La verdad es que me consoló ver a otro chico “sano” joven,  vegetariano y no fumador que estaba como nosotros o peor, así que poco a poco y con bastantes paradas llegamos los tres arriba, el sano y nosotros dos, los tres últimos claro. Ya arriba nos dimos cuenta que probablemente esta ha sido la salida más dura que hemos hecho desde que salimos de España. El mirador del cóndor de Puno fue un aperitivo para la que nos metimos aquí. Pero no me arrepiento ni lo más mínimo, este sitio puede ser el que más me ha gustado de todo lo visitado hasta ahora y además no es muy visitado, que es lo que más me gusta.
 
Ya en el carro recobramos el aliento y bajamos hasta el pueblo a comer. Allí nos dieron una sopa y de segundo la pata de un pollito anoréxico y unas papas fritas frías (a petición nuestra el menú, no la temperatura ni la cantidad). Después de la de esta mañana me comía una vaca hasta con cuernos, pero en fin, diremos que es por mantener la dichosa línea. Luego otra cosa que me molestó un poco, pero nada extraño ya.
 
Le dijimos a la mujer de la agencia de mañanita que no deberíamos ir a un lugar en el que solo te dan plato a la carta, que ya que nos gastábamos el dinero en una excursión, dejaran la libertad de elegir el gasto del alimento a cada uno, el que quiera 20 y el que quiera 3. Así que acabamos en un comedor convencional y la mujer del comedor, al ver que se bajaba una furgo llena de “gringos” se debió frotar las manos y de pronto el menú ya no valía 3 o 4 soles, valía 6. No es los dos soles, es la mentalidad de la que ya me empiezo a aburrir, si ves que son extranjeros, pide más. Era un comedor como los que comemos todos los días y solo en Lima o en un lugar muy especifico y ya con otra “categoría” hemos pagado ese precio. Lo descarado fue que había otras personas allí comiendo y a la hora de cobrar, los hicieron pasar a la cocina para que no se viera lo que los lugareños pagaban, en fin, no le doy más vueltas.
 
Un cigarrito pa abrir el pecho y de nuevo a la furgo al próximo destino. El conductor que teníamos hoy no conocía el camino, así que entre eso, la música alta y el guía no le indicaba o no hablaba lo suficientemente alto, nos dimos unas vueltas al pueblo antes de conseguir enlazar con la vía que debíamos, vaya tropa!!.
 
Tras casi otra hora de viaje llegamos a Cruzpata, el pueblo donde dejaríamos el vehículo de nuevo, compraríamos los boletos (3 soles cada uno, precio único) y caminaríamos supuestamente otra media hora de bajada (vaya día). La verdad es que el guía nos asustó un poco respecto a la inclinación del sendero, pero después de esta mañana, esto es coser y cantar. Mientras bajábamos nos cruzamos con algún visitante más y veíamos que subían sofocados pero no lo vi demasiado, así que espero que el ascenso no sea muy duro, porque había zonas que tenían miga.
 
Llegamos al ingreso y el “pájaro” del guía nos engatusó diciendo que  a los pies del valle había unas ruinas, así que todos mirando para abajo y cuando llegamos al lugar indicado y nadie veía nada, nos dice “es mentira, miren ahora arriba” y vimos de frente 6 sarcófagos de 2 metros de altura en mitad del otro acantilado, impresionante. Estos son igualmente de los Chachapoyas y tiene pelotas donde hacían sus entierros. Estos sarcófagos son los más grandes encontrados y son únicos en el mundo por la forma de realizarlos.  
 
Primero fabricaban las cabezas del sarcófago en el suelo, luego subían la cabeza junto con la momia y los palos requeridos. Colocaban a la momia en posición fetal y la bordeaban de palos. Utilizaban el material de detrás (escarbaban unas cuevas) con las que cubrían toda la momia y le daban la forma de sarcófago de barro. Desde abajo se ven una especie de balcón en mitad de la pared pero hacia adentro.
 
Este es el destino que queríamos visitar nosotros hoy por nuestra cuenta, pero no me arrepiento ni lo más mínimo de haber hacho el tour y conocer ambas cosas, se paga, pero me valió la pena sin lugar a duda, hoy he disfrutado y admirado con lo que he visto.
 
Dicen que después de la tempestad viene la calma, pues aquí a la inversa. Después de lo bueno, toca regresar a la furgo, así que armarse de valor y poquito a poco hasta la cima (1.5 km de ascenso aproximadamente). La verdad es que fue muchísimo mejor de lo que me esperaba y lo subí casi sin parar, un par de veces para recobrar el aliento y del tirón hasta arriba, y Javier igualito (esta como un chaval). Llegamos arriba y miramos el reloj, tardamos una hora y media en bajar, hacer la visita y regresar, así que yo creo que bien. Por cierto, esta vez fuimos los primeros con diferencia en llegar arriba, no los últimos como de mañana.
 
El día comienza a terminarse y queda poco tiempo de luz, así que a la furgo para hacer el tramo de trocha que peor esta con luz natural y de seguido hasta Chachapoyas. Como anécdota de esta segunda visita es que la vía de acceso vehicular hasta el pueblo, es de las peores que hemos recorrido en Perú, decir que es mala es ponerla buenos adjetivos.
 
Llegamos al pueblo y hablamos con la mujer de la agencia que nos invitó a un desayuno mañana (pero sin noche de por medio eh!!!) así que prometimos acudir y nos fuimos en busca de pan con el que hacernos unos bocatas en la habitación, pero no quedaba, así que entramos a un comedor porque leí que había tallarines y me apetecían.
 
Pregunte a la mujer de fuera si quedaban y me dijeron que si, cuando nos vienen a tomar nota, nos dicen que no, así que me levanté y me senté en el comedor de al lado que también lo tenía y misma jugada. Pregunto antes de sentarme, dicen sí, nos ponen la sopa y cuando traen el segundo dice que solo hay para uno, pero joder!!! Tan difícil es confirmar antes de responder, así que le dije a Javier que se los comiera y yo me zampé un arroz con un par de huevos. Luego resulta que tuve suerte porque según el gallo estaban malísimos jajajajaj que suerte la nuestra.
 
A la habitación a pegarnos una ducha de las buenas, y reorganizar la mochila que ya casi ni se cierra, colocar lo de frio en el fondo y preparar el repelente de mosquitos a mano que ya mismo estamos de cabeza en la selva y nos van a acribillar. A las 22.00 terminé con todo y comencé con las fotos y diarios así que hoy me acuesto tarde que otra vez, tengo más de 200, madre mía!!!
 
A las 23.00 comenzó nuestro vecinito de rigor, otro gallo desorientado. Pero que les pasa a los pajarracos en este país. En Ecuador me acuerdo que hubo uno que a las 4 de la madrugada nos daba la serenata, pero este creo que es el cuarto que tenemos de vecino que se pone a dar por el saco desde las 23.00 y no para en toda la noche, que les dan de comer!!!!

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Últimos comentarios

rioseco dice:
Llevais dos dias completitos, me alegro de vuestro buen estado de salud.
Publicado

Entyy dice:
Bonito diario, cuanto cuesta un hospedaje economico en Chahcapoyas, haber si me puedes recomendar uno
Publicado

dgdb dice:
Entyy en el capitulo 141 tengo la reseña de donde nos quedamos a dormir, saludos!!
Publicado

Entyy dice:
Ahora lo voy a leer, me falta poquito tiempo para el viaje
Publicado

dgdb dice:
Ok, suerte, es uno de los lugares que mas me gusto en Perú, increible pueblo de los muertos!!
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Entyy dice:
Gracias ya estoy en cuenta regresiva 5. 4, 3 ....
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