Recorriendo Perú

Escribe: Trotador55
Esta es la continuacion de nuestro primer pais visitado en Sudamerica que fue Ecuador, ya solo nos queda 13 mas, he intentaremos contar lo maximo que podamos para que sirva de ayuda a otros viajeros. Después de 5 meses escribiendo diarios sobre Ecuador...

 

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Chachapoyas. Perú

Chachapoyas, Perú — jueves, 23 de septiembre de 2010

Hoy a las 8 de la noche hemos salido camino de Chachapoyas en la compañía de transportes Kuelap y ha costado 40 soles por persona, el viaje ha durado 10 horas. Todas las compañías en las que se ha preguntado solo tienen horarios de salida a partir de las 8 de la noche.
El viaje ha transcurrido bien aunque un poco incomodo al intentar dormir en el autobús ya que no eran de los que llaman de cama.
A las 6 de la mañana hemos llegado, empecé a buscar hoteles y como siempre tengo que mirar por lo menos 10 antes de encontrar lo que buscamos, en esta ocasión hemos cogido uno que se llama Hostal Chachapoyas y esta a una cuadra de la plaza de armas, la habitación es nueva con colchones seminuevos y cómodos, la ducha con bastante presión de agua y caliente, televisión de cable y te cambian a diario las sabanas y toallas, solo ha faltado en esta ocasión el poder tener internet por wifi.
Chachapoyas está a unos 1.200 km de Lima, es la capital del departamento de Amazonia, esta a 2.335 m.s.n.m y cuenta con unos 25.000 habitantes, se la ve una ciudad bastante limpia y la plaza de armas está bien pintada y cuidada, una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido que, por primera vez en todo Perú los taxistas pasan al lado tuyo y no te tocan el claxon, no sé si es porque la policía se mete con ellos si lo hacen ya que está prohibido, o es que aquí han entendido que por mucho que toques el claxon a la gente, si no necesitas coger uno, no lo vas a hacer.
Según hemos visto aquí hay bastantes cosas que se pueden visitar, no creo que podamos verlas todas ya que el tiempo  se nos termina, pero intentaremos ver las más importantes. Según nos han informado en las cercanías de aquí están, Kuelap, la catarata de Gocta, La caverna de  Quiozta, Los sarcófagos de Karajía,  El pueblo de los muertos, y la laguna de los cóndores entre lo más importante, también hay otros lugares arqueológicos y museos.
El primer día lo hemos pasado buscando información, visitando la ciudad, y decidiendo que excursiones hacer de todas las que te ofrecen las agencias de turismo. Los precios no varían mucho de unas a otras ya que lo tienen pactado, pero dependiendo de la gente que tengan para cada salida puedes negociar algo los precios.
Hoy a las 8.30 hemos salido con la agencia Andes Tours hacia Kuelap, no está muy lejos (creo unos 70 km) pero debido a la mala carretera que hay hasta llegar allí, y  la  tremenda subida por esa carretera tan angosta hemos tardado 3 horas en llegar.
Este lugar es una ciudadela fortificada construida en la cima de una montaña a 3.000 m.s.n.m  que domina todo un valle  del rio Utcubamba. Esta ciudadela fue descubierta por casualidad en el año 1843 (otros dicen que fue en el 1949) cuando un juez tuvo que verificar la separación de unos terrenos en disputa.
El lugar fue construido por la cultura pre inca de los Chachapoyas que dominó desde el año 500 dc hasta que fueron conquistado por los Incas sobre al año 1400. En esta ciudadela vivían unas 3.000 personas en dos zonas, la alta para los mandatarios y clase alta, y la baja para la población, aquí se han encontrado unas 500 cabañas de tipo circular bastante grandes.
Los muros rondan los 20 metros de altura y las puertas de entrada las hacían de tipo embudo, al final de la entrada solo se podía pasar de uno en uno con lo que a los atacantes se les podía controlar y seguidamente enviarlos directamente a un tremendo barranco.
Las bases de dichas cabañas se conservan muy bien al igual que los dos pequeños pozos que tenían, uno para guardar los alimentos y el otro para sus momias. El complejo tiene unas 7 hectáreas y con unas preciosas vistas, dentro del complejo puedes ver algunos de los pocos árboles de Quina que quedan por el Perú y muchas  Bromelias.
Los Chachapoyas se unieron a los conquistadores Españoles para expulsar a los Incas que allí vivían y con los que nunca se habían llevado bien, pero al final tuvieron que abandonar la ciudadela ya que fueron contagiados con la enfermedad de la viruela que trajeron los conquistadores. Del millón de habitantes que se calcula vivían en todo su imperio solo quedaron unos 3.000.
Para construir dicha ciudadela,  se usaron el doble de piedras que se ha necesitado para construir las pirámides de Egipto, y había que subirlas desde el fondo del valle por los trabajadores tardando en subir una semana por piedra y por hombre.
El lugar es interesante de visitar y más cuando vas con un buen guía que te explica todo, la entrada cuesta 12 soles y 7 si tienes el carnet ISIC, desde donde se deja el vehículo hasta la cima hay que hacerlo andando todo es subida pero no muy empinada, se tarda unos 25 minutos.
Al día siguiente contratamos otra excursión, esta seria para ver el pueblo perdido y después ir hasta otro lugar que es donde están los sarcófagos de Karajía. Por estas dos excursiones cobran unos 65-70 soles
Salimos sobre las 8.30 am y fuimos directamente hasta el pueblo de Luya, allí es donde te tienes que registrar y pagar la entrada, (4 soles para todo el mundo) desde allí hicimos unos 10 km pasando por fincas hasta llegar a una pequeña explanada donde se deja el vehículo. A partir de ahí todo a patita, estábamos a 2.400 metros y había que bajar a los 1.800 metros, cuando vi el camino de bajada y su pendiente ya me empecé a acojonar, pues todo lo que se baja hay que subirlo. Con nosotros venían una mujer de 82 años, el conductor de 58 años, por lo que pensé que no sería muy duro, pero a los 100 metros y antes de empezar a bajar en serio la mujer dijo que de ahí no pasaba, (y no me extraña ya que empezaba la zona de piedras y con banzos de medio metro) algunos lo pensarían y se quedaron rezagados, y los demás seguimos.
No voy a describir todo el viaje pero no era fácil, llegamos a un desfiladero desde donde ya se podía divisar la necrópolis, está edificada a la mitad de la montaña y son como pequeños cuartos con las paredes al borde del precipicio, para pasar de unas a otras hay que hacerlo con mucho cuidado y pisando sobre una plataforma que solo el verla se te podía paralizar el corazón.
5 de nosotros nos fuimos hasta allí y las vimos, el guía nos explico toda la historia de ese lugar y las fabulosas vistas que desde allí se podían apreciar, la verdad es que es una de esas cosas que se te quedan en la memoria, tanto del lugar  y todo lo que eso representaba a la cultura Chachapoyas, como el poder llegar hasta allí.
 Ahora venia el regreso, no voy a explicar lo dura que fue la subida pues sonaría a un quejica, pero sí que puedo decir que de los casi 10 meses que ya llevamos viajando y de todos los lugares que hemos visitado, este ha sido y con mucha diferencia el camino más difícil  y más duro que he hecho  hasta ahora.
Cuando llegamos arriba nos montamos directamente en la furgoneta, abrimos todas las ventanas para que nos diera el aire, y  volvimos hasta Luya pues allí habíamos encargado la comida. Después de comer al coche otra vez y de camino hasta Karajía, solo serian unos 15 km pero tardamos más de una hora en llegar, pues no solo la carretera era de las que llaman de Trocha (tierra y piedra machacada) si no que estaba llena de agujeros. Cuando llegamos la mayoría preguntábamos que a qué distancia estaba esos sarcófagos y se seria una bajada como la que ya habíamos sufrido esta mañana, cuando el guía nos dijo que era parecida aunque un poco más corta, ya directamente ni el chofer, ni la mujer mayor iban a venir, yo estuve  muy cerca de rajarme también pero no lo quise ni pensar y eche a andar.
El camino era bastante mejor que el anterior, ni había tanta piedra ni estaba tan empinado, pero cuando nos cruzamos con otro grupo de gente que subía y les vimos las caras todas sudorosas nos hizo pensar. Ya casi al final del camino la bajada se hizo más difícil pero seguimos hasta que ya se veía el cartel de entrada y un banco para descansar, allí nos tomamos un descanso y seguimos unos 200 metros mas ya por un sendero hecho de madera.
Cuando levantamos los ojos allí estaban los 6 sarcófagos en una pequeña cavidad de la montaña, estarían a unos 25 metros de altura y se veían perfectamente ya que no solo están decorados con algo de pintura, si no que esos sarcófagos miden algo más de los 2 metros.
Según nos contaron así se enterraban a los grandes mandatarios y los guerreros más valientes, también son de la cultura Chachapoyas aunque con unas costumbres distintas a los demás enterramientos. Por allí había bastantes huesos humanos expuestos en las piedras inferiores pero nadie la toca, y mucho menos los locales ya que hay una creencia que si alguien los toca, por las noches se les presentara sus espíritus.
Desde el otro lado del camino también se podían ver más cuevas donde había habido más sarcófagos pero que ahora estaban vacios, según se cree esos sarcófagos datan de hace unos 1.000 años. La piedra de la montaña tiene distintos coloridos muy fuertes.
Esta excursión dura más o menos hora y media y es mucho más fácil que la de esta mañana y aquí sí que vienen más turistas.
El precio por entrar es de 3 soles y tampoco aceptan el carnet ISIC, después de vuelta hasta Chachapoyas que fue otras dos horas y media con lo que hemos estado unas 10 – 11 horas en hacer las dos excursiones.
Hoy hemos querido tener un día un poco más relajado, nos hemos levantado a las 9 y nos hemos dedicado a hacer unas compras, a buscar información sobre la malaria y los medicamentos que traemos, y a visitar los pocos lugares que nos faltaban de visitar en la ciudad; De lo que hemos visitado lo que más nos ha gustado ha sido el museo Santa Ana, que está en lo que antes era una de las primeras Iglesias que los Españoles construyeron aquí y que quedo destruida en el último terremoto del año 2.000.
También hemos ido a visitar el famoso pozo de  Yanayacu, que según dice la leyenda si bebes agua de él te quedas a vivir en este pueblo. Esto del pozo es una de las muchas leyendas que nos cuentan, pero en esta ocasión por no haber no hay ni pozo, solo está el cascaron y el hormigón  que han usado para cegar el pozo.
Lo que siento que para verle hay que subir una cuestecita larga y con las agujetas que hoy tengo en las piernas había algún tendón que se ha tensado como las cuerdas de una guitarra.
Todavía nos queda de visitar varios de las bonitas cosas que hay por los alrededores, por ejemplo las cataratas de Gocta pero no solo hay que andar bastante hasta llegar allí, sino que además nos han dicho que no cae mucho agua en este mes, según dicen es la tercera catarata más alta del mundo con sus 778 metros de caída. La otra cosa que nos habría gustado ver es el lago del Cóndor, pero para eso se necesita tres días y más de 20 horas de andar, con lo que lo dejaremos para los más deportistas.
Aunque Chachapoyas está considerada como ceja de selva,   esta ciudad será el último lugar donde hay una vida normal como la conocemos, a partir de mañana que seguimos viaje ya nos vamos a internar en la selva, y por los dos próximos meses más o menos nos iremos internando cada vez más y más. Solo tenemos información de cómo llegar hasta Iquitos, y desde Iquitos hasta el centro de Brasil navegando por el amazonas hasta la ciudad de Manaos, pero desde Manaos queremos bajar los creo 5.000 km por el amazonas hasta llegar a Bolivia y al no ser un viaje muy normal y mucho menos turístico la forma de hacerlo la tenemos que ir buscando día por día, no creo que haya muchos lugares donde podamos tener internet, pero las ocasiones que lo tengamos seguiremos dando información de cómo hacer ese viaje.


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