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Chachapoyas de fiesta

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Por Fernando Vilchez SantistebanNo tenía idea de qué podía esperarme realmente cuando llegase a Chachapoyas. Por mi cabeza daban vuelta imágenes de un pueblo perdido de la selva, envuelto de...

 
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Chachapoyas de fiesta

Chachapoyas, Perú — miércoles, 21 de diciembre de 2005

Por Fernando Vilchez Santisteban

No tenía idea de qué podía esperarme realmente cuando llegase a Chachapoyas. Por mi cabeza daban vuelta imágenes de un pueblo perdido de la selva, envuelto de vegetación que servía de nexo para conocer Kuelap, Karajía, Bagua y otros lugares arqueológicos.

Llegué un sábado por la tarde, agotado tras el viaje de dos días desde Lima. Esta noche dormiré temprano, dije, en la habitación donde me hospedé. Pero, con gran sorpresa por mi parte, la noche es animada con la presencia de docenas de jóvenes que conversan en la Plaza de Armas, otros abarrotaban las discotecas y pubs. Los mayores recorren las tiendas y restaurantes muy animados. Es que Chachapoyas es todo un centro urbano, que equilibra muy bien el arte colonial con la modernidad.

Fundada en 1832, la ciudad cuenta con más de quince mil habitantes. Las casas, todas pintadas con cal, los viejos tejados y balcones con estilo europeo, dan testimonio que Chachapoyas fue en épocas pasadas una zona donde los españoles debían cruzar obligatoriamente para llegar al resto del territorio. Muchas familias españolas se alojaron aquí. Hicieron lo mismo ciudadanos alemanes, que por muchos años ocupan el distrito de Mendoza. Ahora sus originarios pobladores se entrelazan con los de Chachapoyas; producto de ello, son hermosas mujeres con un aire oriental del río Marañón y las frías tierras alemanas.

Mi llegada coincide con la fiesta patronal que se celebra el catorce de agosto de cada año, en honor a la Virgen de Asunta. La celebración comienza el día nueve con una feria artesanal, agraria y ganadera. El escenario de esta actividad es la pampa de Higos Urco, territorio donde se produjo la última batalla contra los españoles antes de la Independencia, el 8 de julio de 1821. Datos históricos narran que en esta lucha las mujeres del pueblo realizaron un papel muy activo. Ante la presencia del enemigo0, éstas se descubrieron los pechos, intimidando a los españoles, actitud que fue aprovechada por los guerreros chachapoyanos, derribando al enemigo rápidamente.

Empiezan los preparativos
Llegaban compradores de todo lugar. Las vacas lecheras eran las más cotizadas junto con las gallinas de corral. Por la noche, se vendían ricos platos hechos con yuca y carne de res; la chicha de jora nunca faltó.
Mientras tanto, en el pueblo, los mayordomos, al igual que otros pueblos, decoraban las calles con cadenetas, armaban pequeñas grutas con la Virgen de Asunta en las esquinas.

El diez de agosto se realiza la corrida de toros. Este año no tuvo mayor fuerza que en épocas anteriores por las continuas protestas que se realizan en contra del maltrato de los animales. Pero por la noche volvió la algarabía. La Plaza de Burgos reúne a cuatro bandas que compiten entre sí.
Los petardos no dejan de reventar. Los devotos de la Virgen se reúnen para observar el primer recorrido por el pueblo. Cerca de las diez de la noche las calles se desocupan. El movimiento está ahora en las discotecas.

Noches de espontánea amistad
Es fácil hacer amigos en Chachapoyas. Todos quieren invitarme un trago. Ellos consideran un acto descortés el no aceptar la invitación a beber. Pero cómo negarse a tragos tan ricos como el licor de leche o de mora, el poro-poro o el chuchuhuasi.
La música suena por muchas horas, la alegría es desbordante. Pronto amaneció y en la Plaza de Armas, incansables, las bandas de música aún tocaban sus huaynos melancólicos.

El día once se realiza la pelea de gallos, una actividad sólo para conocedores y criadores de estas aves. La "polla" o premio era de mil soles para el ganador, que rápidamente se la llevó. El doce es la corrida de chasquis. Esta es una antigua tradición que se asemeja a la actividad de los chasquis en el imperio incaico. Pero esta vez no es con fines de enviar mensajes de un pueblo a otro, sino de competencia. Cada provincia del departamento de Amazonas debía mandar a su representante y correr la ruta desde Kuelap a Chachapoyas. El ganador se lleva una caja de cerveza y abundante huarapo para todos.

Es este trago, producto del macerado de la caña de azúcar, que recibe un día especial. Es el festival de huarapo, que se celebra el trece. Las bandas nos acompañan con marineras y huaynos que invitan a bailar. Si uno no tiene pareja, pues no hay problema, todos están dispuestos a bailar. Bajo el cielo azul, el espíritu alegre de los pobladores y el sabor dulce y embriagador del huarapo, se forma un paisaje folclórico inolvidable.
Resulta curioso la devoción religiosa que hay en el pueblo. Lo divino con lo terrenal se conjugan en estas fechas para celebrar la mayor fiesta de Chachapoyas.

El momento crucial
Por la noche, la Plaza de Armas daba la bienvenida a la venerada Virgen de Asunta, vestida con ropas de seda blanca y gasas. Los fieles conducían a la virgen alrededor de la plaza. Los petardos no cesaban. Las puertas de la Catedral se abrieron de par en par. En el interior, el coro cantaba a viva voz cánticos de alabanza; el olor de flores invadía el recinto. Todo estaba listo para recibir en cualquier momento a la sagrada imagen.
Un silencio total invadió la Catedral cuando la virgen llegó. Todos elevaron una oración. Las puertas de la Catedral se cerraron. Mañana, catorce, era el día principal. Pero ya no abría más baile ni bandas. Esta vez la fiesta era toda una ceremonia religiosa.

Agotado, voy a descansar, pero esta vez con imágenes claras de una ciudad viva y auténtica, que no sólo sirve de paso a otros pueblos, sino que ella misma posee su historia, no dejándose arrastrar por costumbres de los foráneos.
Fotos extraidas de www.promperu.com/www.enjoyperu.com

VILCHEZ SANTISTEBAN, Fernando
vuelta_en_u@hotmail.com

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publicado el 21/dic/2005, 12.02
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Últimos comentarios

SHIRELEY1 dice:
Que bien describes sus costumbres, y leyendas de como vencieron a los españoles¡¡¡¡ Mmmmm....sus mujeres...jajaja..este relato me gustaria verlo en el cine¡¡¡. Todo parece una película..con ingredientes históricos, folkloricos que muestran una ciudad llena de vida. Gracias por toda esta maravillosa información.
Saludos.
Shireley.

Publicado el 1/ago/2007, 04.06 

franciscoavendano dice:
hola quisiera saber informacion!

por ejemplo, cuando lllegas a chachapoyas que cosas pouedes conocer?

si conviene mejor llegar hasta pedro ruiz y de ahi tomar un bus o algo para ir a las cataratas de gocta, para luego bajar hasta chachapoyas, y de ahi bajar a kuelap?

que empresas de transporte son las mas recomendables, y de paso cuanto demora llegar de un lado a otro, osea distancia y tiempo


y una cosa mas que otros lugares cerca de chachapoyas convendrian visitar?

Publicado el 13 de marzo a las 18.40 

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