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Entre los Andes y un mar de sal

Escribe: brionesurrutia
Nuevamente el desierto me acoge cuando necesito perderme. El inhospito Sud Lipez en Bolivia y el gran salar de Uyuni fueron la eleccion de esta vez.

 

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Desayuno con flamencos

Cerros de Laguna Colorada, Bolivia — sábado, 29 de octubre de 2011

La noche en Laguna Colorada fue tan fría como lo esperábamos. El viento andino partía las mejillas y nos exigía entrar al refugio. Durante la noche, el ruido de los motores de nuestros vehículos rugiendo nos despertaba constantemente, el frio exigía encender los motores cada cierto minuto para que estos no se congelaran.

Abría el alba y nada podía ser mejor que un desayuno con flamencos. La laguna estaba pletórica de estos esbeltos y rosados habitantes de la puna y nosotros, expectantes y sorprendidos, nos deleitábamos con su presencia.

La sofocante altura me jugaba una mala pasada y mi día mejoraba a punta de analgésicos y mate de coca para soportar el dolor de cabeza. Ya abandonábamos la laguna y nos adentrábamos en un desierto surrealista, lleno de dunas y rocas de ángulos y formas impensadas. La fortuna de madrugar nos concedió el placer de tener dicho espectáculo solo para nosotros. Luego de unos minutos, ya estaba lleno de turistas posando para sus fotos de recuerdo.

Lo que seguía era un circuito por lagunas salpicadas entre montañas nevadas y desiertos. Ver los Andes de espalda, ver los cientos de ojos prístinos del desierto y ver las aves en la inmensa nada deleitarse con esos sorbos de vida te conmueve. Ramaditas, Cañapa y Hedionda serian las lagunas escogidas.  Ya al mediodía estábamos en Villa Alota, un pueblo perdido en el inmenso Sud Lipez, cruzado por la Avenida Mejillones, que recordaba el pasado litoral boliviano.

Luego del almuerzo, nos introdujimos en un valle estrecho, lleno de curvas, ovejas que corren, llamas que miran inmutables, perros que corren tras nuestro vehículo. Encajonada en medio del valle, un atisbo de vida nos recibía en San Agustín, un pequeño poblado a orillas de un rio, el único lugar donde teníamos comunicación con el mundo. Luego de pasar brevemente por el poblado, seguimos nuestro recorrido disfrutando cada kilometro del paisaje. Al caer la tarde, ya se vislumbraban las orillas del salar, y en un pequeño caserío, nuestra casa por esa noche, un hotel sencillo pero con una vista increíble, para ver como caía el sol sobre el salar.

Tips:

Lleven su saco para pasar la noche en Laguna Colorada, el clima es muy frio. Tambien lleven un pañuelo o cuello para cubrirse porque el aire de la montaña es muy frio y parte las mejillas!

Tiene que ver con: Qué llevar
En Cerros de Laguna Colorada, Bolivia


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