Escribe: TinchoCaliari
Ascender al Cerro Champaquí es una experiencia única e inolvidable. Transitar las Sierras por sus múltiples senderos, respirando profundamente el aire fresco y deleitándote con los impactantes paisajes que allí puedes descubrir, te permiten alejarte de los problemas y las inquietudes que acarreas en tu vida diaria.
Desafío Champaquí
Cerro Champaquí, Argentina — martes, 7 de febrero de 2012
Llegar a la cima, alcanzando los 2.790 msnm, es solo una de las recompensas al esfuerzo realizado. Cada arroyo de agua fresca y pura te invitan a seguir avanzando, descubrir los que se esconde tras cada recodo del camino.
Al iniciar la marcha sientes el peso de la mochila sobre tus hombros y piensas en todo el camino que te queda por delante, tu meta es alcanzar el punto más alto de las Sierras Grandes, pero al internarte entre los pinares y la vegetación serrana, la meta empieza a desdibujarse, cada paso es una meta alcanzada. Te detienes en cada balcón y contemplas el paisaje, distantes hacia el este puedes observar el cordón de las Sierras Chicas opacadas por una tenue bruma. La marcha continúa y cada curso de agua cristalina que atraviesas se presta para aliviar la sed que te apremia. Al llegar al filo del Cerro La Mesilla puedes contemplar a la distancia la cima imponente del Cerro Champaquí, en este punto comprendes que te estas adentrando en las sierras, la vorágine de la ciudad queda atrás, ahora solo estas tu y la naturaleza, solemnemente le pides autorización al Centinela de Piedra para ingresar en sus dominios y sigues adelante.
Recorres los senderos marcados en la piedra, hasta llegar al primer puesto serrano. Te quitas la mochila, te sientas en el suelo y recuperas tus energías. Sin embargo el camino te llama, queda mucho por recorrer y no puedes detenerte por mucho tiempo. Continúas la marcha y te internas cada vez más entre quebradas y tabaquillos acompañado por el trino de las loicas que te acompañan en todo momento. Si prestas atención puedes observarlas, a veces lejos y otras a tu lado. Con su pecho colorado henchido indiferente a tu paso.
Empieza a atardecer y divisas los refugios serranos que se encuentran en torno al Río Tabaquillos, a los pies del cerro. La primera etapa del viaje está cumplida, te quitas el peso de tus espaldas, estiras los pies y disfrutas de una rica merienda con pan casero y mate cocido con hierbas serranas. Con las últimas luces del día rememoras el camino transitado y piensas en el desafío que te espera para el día siguiente. La tranquilidad y el silencio de las sierras disuelven tus divagaciones que son arrastradas por el viento. Esta oscuro y de pronto sientes el rumor de un motor eléctrico, se encienden las luces y te preparas para cenar. Te unes a otros grupos, cada uno comenta sus experiencias y expectativas, pero todos comparten un objetivo, alcanzar la cima. De pronto sientes el repiqueteo de una guitarra y una vos que canta alegremente. El grupo se une a coro, todos ríen despreocupados y felices porque están donde quieren estar. La noche no se detiene, las estrellas titilan a la distancia y llega la hora de desplegar tu bolsa de dormir y acostarte a descansar.
Los primeros rayos del sol asoman por la mañana y te despiertas recuperado y ansioso. Sales y oteas el horizonte, el movimiento de las nubes y escuchas el trinar de las aves. Una brisa te recorre el cuello, volteas la mirada y te encuentras de frente con El Reino de Los Céspedes, no puedes dilatar mucho más tu partida, desayunas, colocas tu mochila nuevamente en tus hombros y te despides, la marcha debe continuar.
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Capítulos de este diario
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1
Desafío Champaquí
Cerro Champaquí, Argentina | 7 de febrero de 2012
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2
Ingreso al Reino de los Cespedes
Cerro Champaquí, Argentina | 7 de febrero de 2012
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