Diarios de viaje > Cerdeña, Europa
Cerdeña, la isla sin dueño
Escribe: Nandinho
Gobernada más de 500 años bajo la corona de Aragón, la isla autónoma de Cerdeña resiste el paso del turismo de playa intentando reivindicar su importante patrimonio cultural
Capítulo 1
Cerdeña, la isla esmeralda
Cerdeña, Italia — martes, 19 de julio de 2011
Vereis, tengo que reconocer que escapando del tiempo revuelto de Galicia, me hice una escapada a Cerdeña buscando sobre todo sol y playas. No os voy a contar cosas que podeis encontrar en cualquier guia de viaje pero sí algunas impresiones sobre mi escapada de una semana a la isla mediterránea.
Primero, deciros para los que esteis interesados, que me hice el viaje en coche, unos 1000 km hasta Barcelona y luego ferry de la compañía Grimaldi hasta Porto Torres, al noroeste de la isla. Otras 12 horas de viaje que realizamos comodamente instalados en un camarote exterior.
Lo primero que me llamó la atención de la isla fué la dureza del paisaje. Cerdeña es verde si, pero realmente no existen grandes bosques. La vegetación es basicamente arbustiva, mediterránea, muy aromática. La sequedad del terreno y el viento casi constante modela este paisaje abrupto. Y el calor. Aunque no era excesivo, unos 32º, la humedad es muy alta así que la sensación de bochorno es constante.
Las carreteras son estrechas, sin arcén, a veces con muchas curvas y mal bacheadas, lo que hace que recorrer 80 km te lleve aproximadamente hora y media. Por cierto, los sardos conducen a toda leche, las lineas continuas son orientativas y te puede adelantar un "quinquecento" a toda velocidad encima de una curva. Al poco tiempo, un gallego como yo que vivió tiempos peores en la conducción galaica, se acostumbra a todo. También deciros que el gasoleo estaba muy caro, más de 1,6 euros/litro pero si conducís moderadamente el consumo baja mucho. De todos modos para los que os decidais a conducir por Cerdeña mucho ojo.
Nuestro destino era una casa en la Ciaccia, en mitad de la parte norte de la isla, casi a medio camino entre Porto Torres y Olbia, la capital de la costa esmeralda. No es una gran zona, ni muy bonita pero nos permitia visitar en tiempo razonable todo el norte de la isla ya que el tiempo no daba para más.
La costa que visitamos es absolutamente variada, playas enormes de arena blanca o tostada alternan con calas pequeñas y rocosas. Por supuesto llevaros gafas de buceo para hacer snorquelin. Aunque los fondos no tienen mucha vida en comparación con otras zonas que yo he visitado, el color del agua, la sensación de "volar" en ese mar transparente, es increible. Todas las playas tienen algo en común, el maravilloso color del mar sardo. En una misma cala es posible ver toda una graduación de color que va desde el verde esmeralda al azul oscuro casi negro. Y transparente, increiblemente transparente. No se parece al mar de Croacia o de Grecia que yo conozco. Es distinto. Las playas son absolutamente maravillosas. Por cierto dos cosas. Compraros una guia de playas que venden en las librerías y kioscos. Se trata de "Playas de Cerdeña" una publicación de R. Balzano ed. de 9,90 euros. Divide la costa en 8 partes y a través de fotos y mapas con alguna indicación adicional os permite visitar las playas más espectaculares de la isla. Os lo recomiendo encarecidamente. La segunda cosa es que os lleveis una sombrilla. Me lo vais a agradecer.
Cerdeña no es nada barata. Efectivamente se puede comer en Trattorias y pizzerias (atención al horario de cocina que en casi todas partes cierran sobre las 2 de la tarde, algo inaudito para mi) a precio razonable, pero os aconsejo comprar en hipermercados si quereis algo más. La cadena Sissa está por toda la isla.
Las ciudades que visitamos no son gran cosa. Porto Torres, Castelsardo, Olbia, Alghero fueron para nosotros una decepción. La explicación nos la dió la dueña del apartamento donde nos alojamos. Según ella Cerdeña siempre estuvo en manos de distintos gobiernos o atacada por piratas. Todos buscaban "prender", es decir, llegar, arrasar y llevarse lo que pudieron, pero no dejaron nada, no fundaron nada, no construyeron nada. Debido a esto los sardos huían de la costa hacia el interior donde llevaban un vida agropastoral. En definitiva, salvo pequeñas casas de imitación indiana o fachadas de colores, las ciudad son modernas, en el sentido de nuevas, sin barrios viejos de interés ni construcciones reseñables. Por contra el país posee un patrimonio cultural excepcional en forma de iglesias, fortalezas y los enigmáticos "nuraghes" torres megalíticas construidas por la civilización prehistórica sarda que, en todo caso, se encuentran muy poco cuidados. Desgraciadamente para los sardos la gente busca unicamente playas y sol y todo este patrimonio está infrautilizado y poco publicitado y muy descuidado. De todos modos si el calor os lo permite os aconsejo visitar el interior de la isla y buscar estas pequeñas joyas.
Tengo una crítica que hacer respecto de los italianos (espero que nadie se me ofenda) pero es que se les vé muy sobrados de turismo y hay poco respeto por sus propio patrimonio. No sabría distinguir cuantos de estos italizanos que me he encontrado son sardos o no. En general con la gende originalmente de Cerdeña que me he encontrado y con la que charlamos, su sentimiento es de poseer una cultura, una lengua y una forma de ser singulares, diferente de los italianos y el orgullo que tienen de sus cosas es evidente. Sin embargo los turistas que llegaban del continente mostraban más bien falta de respeto hacia todo. hemos visto escenas increibles de tirar basura en cualquier arcén desde un coche italizano o lo sucias que están muchas zonas de acceso a las calas. Un pena.
Poco más tengo que contaros. Tal vez una recomendación. Nosotros contratamos un paseo de un día en barco desde la localidad de Palau al archipiélago de la Magdalena con comida incluída. No os lo perdais por nada. Nosotros tomamos un barco el "Garibaldi" que salió del puerto de Palau a las 10:30 de la mañana y nos devolvió a la isla más allá de las 7 de la tarde. El paseo magnífico, visitamos playas increibles y la atención fué sencillamente extraordinaria. La señora que va relatando durante todo el viaje lo que estamos viendo muy simpática y divertida. Se le veía muy orgullosa de lo que nos estaba mostrando realmente entregada. Este archipiélago se encuentra en mitad del estrecho de Bonifacio que separa Cerdeña de su vecina Córcega. Visita obligada.
Del resto, perderos por la isla, contactar con la gente, que todavía no se sienten del todo italianos, y disfrutar de un paisaje absolutamente increible. En breve os cuelgo alguna foto en cuanto las descargue de la cámara.
Ciao!!!
Primero, deciros para los que esteis interesados, que me hice el viaje en coche, unos 1000 km hasta Barcelona y luego ferry de la compañía Grimaldi hasta Porto Torres, al noroeste de la isla. Otras 12 horas de viaje que realizamos comodamente instalados en un camarote exterior.
Lo primero que me llamó la atención de la isla fué la dureza del paisaje. Cerdeña es verde si, pero realmente no existen grandes bosques. La vegetación es basicamente arbustiva, mediterránea, muy aromática. La sequedad del terreno y el viento casi constante modela este paisaje abrupto. Y el calor. Aunque no era excesivo, unos 32º, la humedad es muy alta así que la sensación de bochorno es constante.
Las carreteras son estrechas, sin arcén, a veces con muchas curvas y mal bacheadas, lo que hace que recorrer 80 km te lleve aproximadamente hora y media. Por cierto, los sardos conducen a toda leche, las lineas continuas son orientativas y te puede adelantar un "quinquecento" a toda velocidad encima de una curva. Al poco tiempo, un gallego como yo que vivió tiempos peores en la conducción galaica, se acostumbra a todo. También deciros que el gasoleo estaba muy caro, más de 1,6 euros/litro pero si conducís moderadamente el consumo baja mucho. De todos modos para los que os decidais a conducir por Cerdeña mucho ojo.
Nuestro destino era una casa en la Ciaccia, en mitad de la parte norte de la isla, casi a medio camino entre Porto Torres y Olbia, la capital de la costa esmeralda. No es una gran zona, ni muy bonita pero nos permitia visitar en tiempo razonable todo el norte de la isla ya que el tiempo no daba para más.
La costa que visitamos es absolutamente variada, playas enormes de arena blanca o tostada alternan con calas pequeñas y rocosas. Por supuesto llevaros gafas de buceo para hacer snorquelin. Aunque los fondos no tienen mucha vida en comparación con otras zonas que yo he visitado, el color del agua, la sensación de "volar" en ese mar transparente, es increible. Todas las playas tienen algo en común, el maravilloso color del mar sardo. En una misma cala es posible ver toda una graduación de color que va desde el verde esmeralda al azul oscuro casi negro. Y transparente, increiblemente transparente. No se parece al mar de Croacia o de Grecia que yo conozco. Es distinto. Las playas son absolutamente maravillosas. Por cierto dos cosas. Compraros una guia de playas que venden en las librerías y kioscos. Se trata de "Playas de Cerdeña" una publicación de R. Balzano ed. de 9,90 euros. Divide la costa en 8 partes y a través de fotos y mapas con alguna indicación adicional os permite visitar las playas más espectaculares de la isla. Os lo recomiendo encarecidamente. La segunda cosa es que os lleveis una sombrilla. Me lo vais a agradecer.
Cerdeña no es nada barata. Efectivamente se puede comer en Trattorias y pizzerias (atención al horario de cocina que en casi todas partes cierran sobre las 2 de la tarde, algo inaudito para mi) a precio razonable, pero os aconsejo comprar en hipermercados si quereis algo más. La cadena Sissa está por toda la isla.
Las ciudades que visitamos no son gran cosa. Porto Torres, Castelsardo, Olbia, Alghero fueron para nosotros una decepción. La explicación nos la dió la dueña del apartamento donde nos alojamos. Según ella Cerdeña siempre estuvo en manos de distintos gobiernos o atacada por piratas. Todos buscaban "prender", es decir, llegar, arrasar y llevarse lo que pudieron, pero no dejaron nada, no fundaron nada, no construyeron nada. Debido a esto los sardos huían de la costa hacia el interior donde llevaban un vida agropastoral. En definitiva, salvo pequeñas casas de imitación indiana o fachadas de colores, las ciudad son modernas, en el sentido de nuevas, sin barrios viejos de interés ni construcciones reseñables. Por contra el país posee un patrimonio cultural excepcional en forma de iglesias, fortalezas y los enigmáticos "nuraghes" torres megalíticas construidas por la civilización prehistórica sarda que, en todo caso, se encuentran muy poco cuidados. Desgraciadamente para los sardos la gente busca unicamente playas y sol y todo este patrimonio está infrautilizado y poco publicitado y muy descuidado. De todos modos si el calor os lo permite os aconsejo visitar el interior de la isla y buscar estas pequeñas joyas.
Tengo una crítica que hacer respecto de los italianos (espero que nadie se me ofenda) pero es que se les vé muy sobrados de turismo y hay poco respeto por sus propio patrimonio. No sabría distinguir cuantos de estos italizanos que me he encontrado son sardos o no. En general con la gende originalmente de Cerdeña que me he encontrado y con la que charlamos, su sentimiento es de poseer una cultura, una lengua y una forma de ser singulares, diferente de los italianos y el orgullo que tienen de sus cosas es evidente. Sin embargo los turistas que llegaban del continente mostraban más bien falta de respeto hacia todo. hemos visto escenas increibles de tirar basura en cualquier arcén desde un coche italizano o lo sucias que están muchas zonas de acceso a las calas. Un pena.
Poco más tengo que contaros. Tal vez una recomendación. Nosotros contratamos un paseo de un día en barco desde la localidad de Palau al archipiélago de la Magdalena con comida incluída. No os lo perdais por nada. Nosotros tomamos un barco el "Garibaldi" que salió del puerto de Palau a las 10:30 de la mañana y nos devolvió a la isla más allá de las 7 de la tarde. El paseo magnífico, visitamos playas increibles y la atención fué sencillamente extraordinaria. La señora que va relatando durante todo el viaje lo que estamos viendo muy simpática y divertida. Se le veía muy orgullosa de lo que nos estaba mostrando realmente entregada. Este archipiélago se encuentra en mitad del estrecho de Bonifacio que separa Cerdeña de su vecina Córcega. Visita obligada.
Del resto, perderos por la isla, contactar con la gente, que todavía no se sienten del todo italianos, y disfrutar de un paisaje absolutamente increible. En breve os cuelgo alguna foto en cuanto las descargue de la cámara.
Ciao!!!
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