Diarios de viaje > Galicia, Europa

¡Buen Camino!

Escribe: ctorralba
Mil veces había oído decir que hay que hacer el Camino al menos una vez en la vida. Me alegro de haberlo hecho, y a buen seguro repetiré. No sé si otra ruta, no sé si en bicicleta... pero lo haré de nuevo porque es una de experiencia única. He viajado a lugares te todo tipo, conozco muchos países, he estado en pensiones, en hotelazos, en baretos cutres y restaurantes renombrados... me he acercado a otras culturas... pero hacer el camino no se parece a nada.

 

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Haciendo la mochila y llegada al Cebreiro

Cebreiro, España — viernes, 26 de febrero de 2010

Para alguien cuyo único deporte habitual es el "levantamiento de vidrio", plantearse El Camino de Santiago era una cuestión peliaguda ¿me estaba dejando llevar por unas ganas insensatas? ¿sería mi cuerpo, que estaba adoptando peligrosamente la misma forma que mi sofá, capaz de asumir el reto?

Inconsciente que soy, lié a unos amigos y nos dispusimos a planificarlo. Respecto al cuándo, teníamos claro que no queríamos hacerlo en verano, para evitar la masificación de la ruta... porque para caminar rodeado de gente como si fuera Gran Vía, mejor ya nos quedábamos por aquí... Valoramos los inconvenientes de hacerlo ahora, que el frío aprieta y la lluvia es particularmente inclemente... Nos informamos, y nos enteramos de que no había problema con encontrar abiertos los albergues, ya que los de la Xunta están abiertos todo el año y algunos sitios como Triacastela, Sarria y Santiago tienen además albergues privados.

A la hora de planificarlo, tuvimos también en cuenta que el albergue público de Santiago, el situado en el Monte do Gozo, está fuera del centro urbano... así que decidimos quedarnos en un hotelito en el centro para poder celebrar convenientemente el fin de nuestra "hazaña". Respecto al dónde, consideramos que el Cebreiro sería un punto de partida suficientemente intrincado para unos inexpertos. Respecto al cómo: a pie... Aunque quisimos contratar la ayuda de uno de esos servicios que te llevan las mochilas de tramo en tramo, consultamos con Itineris y nos dijeron que hasta Semana Santa no empezaban... no nos rompimos más la cabeza y decidimos ir de la forma tradicional. Para eso fuimos en avión a Lavacolla, y luego cogimos un autobús que nos llevó al Cebreiro. Los billetes pudimos comprarlos directamente en la web de Alsa gracias a la información que leí en internet. Por un poco más de 15€ llegamos a Pedrafita desde la estación de autobuses de Santiago (el bus desde el aeropuerto fatal) en cerca de 3 horas y media. Nada mal.

Salimos un viernes, con intención de hacer el camino con calma, llegando a Compostela el sábado siguiente, y quedándonos esa noche para disfrutar de la ciudad un día más... y regresar el domingo para ya el lunes reincorporarnos al trabajo y a la rutina. El Cebreiro, por sí mismo, ya merece la pena la visita. Está situado a 1.300 metros de altitud, entre las sierras del Caurel y los Ancares.  Se han rehabilitado las "pallozas", las viviendas prerrománicas típicas de esa zona, para que podamos hacernos una idea de cómo era la vida en aquellas épocas. Gracias a que la familia compartía espacio con el establo y el pajar podían sobrevivir a los duros inviernos de la zona . También nos acercamos a visitar el Santuario en el que cuentan que se produjo el milagro del Santo Grial cuando un paisano se acercó a oír misa a pesar de la gran nevada que estaba cayendo. Al verlo muerto de frío, un fraile le preguntó despectivamente que cómo, a pesar de la tempestad, acudía a la iglesia únicamente para ver un poco de pan y un poco de vino en sus manos.

Según la leyenda, durante la Consagración el vino adquirió apariencia de sangre, y el pan de carne, al mismo tiempo que la imagen de la Virgen se postraba de rodillas para reverencia al cuerpo y a la sangre de Cristo. La noticia del milagro llegó a oídos de los Reyes Católicos, que visitaron el Santuario y regalaron a los monjes un relicario en el que se supone que todavía se conserva la carne y la sangre y que se puede ver en la capilla del Santo Milagro. Este cáliz es uno de los símbolos de Galicia y figura en el logo de la Xunta. Cenamos en un restaurante de la aldea y nos fuimos a dormir temprano, ya que nos tocaría madrugar durante toda la "aventura".

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Te envidio un montón porque yo también hubiera querido hacer el camino de Santiago pero no tengo fuerzas ni años para hacedrlo.
De todos modos leyendo el tuyo, he ehcho un poquito.
Saludos de Meknes

Publicado

soniavasquez dice:
Muchas gracias por "publicitar" tan bien mi ciudad de acogida. Me ha encantado.
Meknes: cuando quieras, anímate... ni idea de la edad que tienes (eso entre mujeres no se pregunta ¿verdad?) pero mis abuelitos lo hicieron con 70 años y otro matrimonio de similar edad (eso sí, toda la familia le hicimos de "coche escoba" para llevarles las mochilas...) ¡¡pero hicieron todo el Camino Inglés!!
Mi abuela siempre lo recuerda como una de las mejores experiencias de su vida. Tiene anécdotas para contar a sus tataranietos, ja, ja

Publicado

ingridus99 dice:
Q bella experiencia, emocionante relato, es uno de mis viajes pendientes, ya estuve en Santiago de Compostela pero me falta hacer el camino, espero hacerlo antes q termine el año santo. saludos desde Lima, Perú.
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