Crónicas de viajes y consejos útiles para viajeros

Escribe: CMPB
Si eres incapaz de imaginar el sueño de la perfección soñado por los hombres geniales que construyeron castillos y fortalezas, los que abrieron un camino en el desierto, los que se emocionaron al ver una gota de agua sobre el pétalo de una rosa o pintaron un cuadro para la humanidad; puedes viajar o visitar mucho, pero en realidad conoces poco. Replantea tu vida y tu sensibilidad.

 

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Marruecos

Casablanca, Marruecos — sábado, 17 de octubre de 2009

Nuestro destino final era Málaga en España, pero utilizábamos las formas más complicadas y los caminos mas difíciles para llegar a destino.-El motivo era muy sencillo; conocer, conocer y conocer la mayor cantidad de lugares, incrementar las experiencias y utilizar un método distinto en cada oportunidad en que nos era posible. Aterrizamos en El Galeao en Río de Janeiro y como nos quedaban muchas horas para abordar el vuelo de la Royal Air Maroc, nos internamos por el centro de Río y al llegar a Plaza Mauá abordamos el ferry a Paquetá. Con una guía en la mano, un gigantesco vaso de "suco da laranja" y una cómoda poltrona, pasamos horas y horas observando el lento transito de las embarcaciones, tomando el sol y leyendo cosas sobre nuestro próximo destino intermedio que era el que más nos interesaba: Marruecos.

Al atardecer, el último ferry, nos regresó al centro de Río y cruzando la plaza un autobús nos depositó en el Galeno nuevamente. Saqué el equipaje del locker y nos encaminamos al mostrador para hacer el check in del vuelo 363 cuyo destino era Casablanca, Málaga y Madrid.-Tenía pensado hacer una larga escala en Marruecos, así que allí desembarcaría para quedarme cuatro días y después hacer mi ultimo tramo a Málaga donde debía hacer algunas compras por encargo.

Llegué a Casablanca y me sentí estremecido, ya que el aeropuerto bastante precario me recibió con el calor típico del desierto. Me pareció ver a mi alrededor a los fantasmas de Humprey Bogart, Claude Rains e Ingrid Bergman, y caminando hacia la explanada me fui entonando, ó mejor aún desentonando " As Times Goes By " al mejor estilo de "tócala Sam".

Tomé un taxi y pregunté en español si me podía recomendar un hotel modesto pero con baño privado. El chofer, casualmente natural de Las Canarias me preguntó cuanto quería gastar y yo le contesté que no mas de 50 ó 60 dólares..

"Por esa plata en éste país puedo llevarlo a un gran Hotel con Fiesta incluida.
"Lo de Fiesta no me quedo muy claro, pero por la noche fue grande la sorpresa. Sobre un campo verde, aledaño al Hotel había un gran prado, que parecía una estupenda alfombra del mismo color por la prolijidad de su corte. Sobre éste manto color esperanza se enfilaban ordenadamente carpas multicolores pero de acentuado raso rojo y dorado que daban un toque lujosísimo. Cada una de ellas tenía manjares de las distintas regiones de Marruecos y eran atendidas por hermosas camareras que nos acercaban vajillas labradas. Números de música, canto y baile me empezaron a deslumbrar.

Indudablemente estaba dentro de "otra cultura" y todo me resultaba novedoso. Cuando la gente comenzó a dejar las carpas después de haber comido exageradamente, nos invitaron a salir al prado y allí comenzó "la carrera de la pólvora" Con caballos y jinetes muy diestros, esgrimiendo fusiles. Los corceles árabes eran el mayor atractivo , pero los reflectores, la acrobacia y los fuegos artificiales, transformaron la noche de Casablanca en una experiencia inusitada. Al otro día recorrimos la Mezquita de Hassan II y luego tuve que optar entre tres excursiones diferentes que prometían lugares históricos y deliciosos. Una se dirigía al sur, hacia Marrakech, otra por la costa hacia Rabat y Tanger, pero yo elegí Fes, la más antigua ciudad imperial fundada hace más de mil años por Idris II.

En un moderno microbus llegamos primero a Mohammedia luego Rabat ,después Meknes y finalmente Fes, donde pernoctamos. Muy temprano salí a recorrer sus zocos y en sus "kesarias" de un impresionante carácter pintoresco, nos sentimos invadidos de un encanto inagotable. Por la noche cenamos con odaliscas, citaras y mucho vino a nuestro alrededor. Después de un sueño reparador regresamos a Casablanca bordeando toda la costa desde Rabat, sus playas y piscinas al pié de la colina de Anfa y los modernos edificios con exuberante vegetación. Todos estaban entusiasmados con el tour hacia el sur, donde llegarían hasta Marrakech, pero mi próximo vuelo no me permitiría alejarme tanto de Casablanca.

En cada momento la acogida llena de cortesía y amable


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