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Marruecos: un viaje a otro mundo y a otro tiempo

Escribe: babydollspain
Su ubicación geográfica entre dos mundos (Europa y el África Subsahariana) hace de Marruecos un país de gran riqueza cultural, donde la dualidad tradición-modernidad está presente por doquier. Ingresar a Marruecos es hacerlo en un país donde uno no puede evitar mirarlo sin experimentar la sensación de que Cronos detuvo su andar por los siglos de los siglos, es dejarse arrastrar por la fascinación de sus zocos, es vivir el espectáculo de su naturaleza indómita y después poder...

 

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Casablanca: Capital de un Reino

Casablanca, Marruecos — jueves, 1 de octubre de 2009

Con sólo nombrarla, Casablanca evoca todas las tragedias en una, inmortalizadas en la obra maestra que el cine nos regaló homónima con esta ciudad de leyenda.
La tragedia del amor imposible y traicionado: "De todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío".
La tragedia del abandono más cruel y nostálgico: "Si ella la resistió, yo también. ¡Tócala!".
Y la tragedia del desgarro inevitable: "Dijiste que yo tenía que pensar por los dos y es lo que he hecho. Y sé que tienes que subir a ese avión con Víctor, que es a quien perteneces. Eres parte de su obra, eres su vida. Siempre nos quedará París".

Casablanca es una ciudad moderna, cosmopolita donde las haya, nada que ver con la ciudad íntima y romántica que muestra Michael Curtiz en su obra maestra.
Es una ciudad de edificios y centros comerciales, de grandes avenidas, arrollada por la vorágine de los tiempos.
Pero basta apartarse un poco, alejarse del bullicio, para descubrir que aún conserva las tradiciones como una mancha en la piel que se resiste por más que la frotes.
Caminar por el puerto, ver cómo los pescadores descargan cajas y cajas de pescados y mariscos... pasar casi de puntillas sobre un reguero de sangre que un pescador intenta borrar con una manguera, aspirar el viejo olor a mar y cansancio...
Casablanca es una señora, una dama que esconde tras sus maquillajes y su pendientes toda la historia añeja de sus gentes.
Ingresar a la Medina Vieja es perderse en un laberinto de callejuelas colmadas de puestos de frutas, verduras, dulces y todo lo imaginable que se pueda ofrecer a la multitud de transeúntes.
Pero si hay un lugar emblemático de reunión en Casablanca es la explanada sobre la que se levanta la Gran Mezquita de Hassan II.
Esta construcción es un auténtico orgullo arquitectónico para todos los marroquíes y enfrentar los visitantes contra sus paredes es ver "colonias de hormigas" merodeando ante alguna golosina, de tan impresionante cicatriz abierta en su cielo.
Su minarete es el más alto del mundo (200 m) y en su cima hay un rayo láser que marca la dirección de La Meca con un alcance de 30 km.
Aquí no se hicieron las cosas a medias...

Pero hay un milagro que ocurre cada vez, al ponerse el sol, la noche transfigura Casablanca, los influjos de la luna le devuelven el misterio, la magia perdida en alguna kasbah del desierto, los ojos de bereberes errantes por dunas, el calor abrasante y el agua del prometido oasis...
Y caminar por el paseo marítimo (La Corniche) cuando la tarde ha caído, mirando el mar tranquilo y sosegado es un placer indescriptible.
El mismo Océano amenazante de Rabat aquí, la luna y las estrellas, lo vuelven solícito y romántico, entregado a los encantos de una ciudad seductora y llena de misterios jamás descifrados.
Pasear los 2 km que se recostan sobre estas arenas... detenerte algún momento y sentarte en la charla de algún amigo que finges escuchar mientras el océano absorbe tu pensamiento...
El Océano aquí se nutre de los sueños de los paseantes, viajeros o no, marroquíes que se permiten soñar donde han soñado tantos otros...
Viajeros que se permiten robar esos sueños forjados en leyendas y en besos.

Cuando llegas al faro El Hank te invade la nostalgia, pero te consuela la obligación de desandar el camino y poder recoger las ilusiones dejadas en él (o tal vez no...).
Casablanca sabrá quedárselas o regalarlas al Océano para calmar sus tempestades, cada vez y cada día con un nuevo milagro.
Volveré, seguro que volveré.
Hasta entonces...

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Últimos comentarios

martindaco dice:
Muy bonito tu relato, ese viaje debió de ser maravilloso por como lo recuerdas.
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babydollspain dice:
Cuando estuve hacía unos meses de los atentados en la Embajada española (2003) y se respiraba un ambiente enrarecido (la embajada está muy cerca del paseo marítimo), pero yo lo disfruté mucho.
Visité los cines más grandes y modernos de toda África allí en Casablanca, hay mucho que visitar, no sólo una Medina abarrotada de gentes y mercancías.
Te animo que lo hagas.
Un abrazo.

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mercyVega dice:
Me encanta, sigo leyendo el siguiente capítulo
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babydollspain dice:
Me alegro que te guste.
Un abrazo.

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Patagonyko77 dice:
Tal cual como lo has dicho en tu intro, es inevitable la brujula que nos recuerda la incomparable actuacion de Humphrey Bogart y la indescriptible belleza de Ingrid Bergman. todo lo demas un autentico manto que cubre el mito y nos ofrece un presente de leyenda. al menos eso me produjo ud con su relato. muchas gracias, me voy al proximo capitulo pues la lluvia me empapa el papel...
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babydollspain dice:
Lilo tienes que visitar Casablanca, dicen que quien tuvo retuvo... y aunque la modernidad y la vorágine de los tiempos la hayan transfigurado...seguro que encuentras mapas que te lleven al mito y al sueño...
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pibaes dice:
Me sigue gustando la historia, y lo único que hago con cada capítulo es acrecentar mis ganas de visitarlo.

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babydollspain dice:
Marruecos es la lámpara de Alí-Babá, allí la primavera dura más de 1 segundo...
No dudes en perderte por sus calles, es indescriptible.

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