Viajando desde Estados Unidos hasta Argentina
Escribe: MIrta1972
Somos una familia Argentina con tres hijos, viajando por carretera desde Estados Unidos hasta Argentina destino final, si Dios asi lo permite,
Viajando por Costa Rica
Cartago, Costa Rica — jueves, 2 de diciembre de 2010
Ya en Piedras Blancas con la frontera con Costa Rica, estábamos llegando a las 9:00 am y nos desocupamos de la frontera a las 3:00 pm, estuvimos 6 horas pero no porque había desorganización sino que había demasiada gente cruzando, en la parte de inmigración cuando llegamos estábamos en una fila casi de una cuadra, pero gracias a Dios, estaban atendiendo más rápido a las familias que estaban con menores, buenísimo, dije yo, inmediatamente nos fuimos a esa fila y nos atendieron rapidísimo, solo faltaba la parte de aduana, ahí fueron otras horas más, pero después de una larga espera ya estábamos en territorio Costarricense pudimos apreciar las bellezas de paisajes que se imponían ante nuestros ojos, transitamos un camino que por cierto no estaba muy bueno debido los baches que se encontraban en la panamericana, anduvimos hasta llegar a Liberia ya dentro de la provincia de Guanacaste, teníamos que buscar un lugar para descansar.
Hablamos con el encargado del hotel si nos podíamos quedar en el parqueadero al cual accedieron, no sin antes pagar diez dólares, por supuesto que nos proveyeron de luz para poder cocinar, en el “Hotel Guanacaste” es donde nos estaban dando alojamiento, mientras nos instalábamos, nos encontramos con otros viajeros que ya habíamos tenido la oportunidad de encontrarnos en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, ellos eran una pareja joven que estaban viajando en una camioneta de 1985, Dodge, eran procedentes de Francia, y la habían comprado en Montreal, Canadá, y estaban tratando de venderla ya que para cruzarla en barco hasta Francia, las autoridades de Francesas no permiten vehículos viejos al territorio francés, según ellos.
Ese día chequeando la cuenta de banco nos dimos cuenta que los números estaban en rojo lo cual era una alerta, de que teníamos que hacer algo para generar dinero, mientras buscábamos la forma de hacerlo, teníamos que buscar una Iglesia donde pudiéramos congregarnos, mientras permanecíamos en Liberia.
En Costa Rica la moneda oficial es el Colon y el plato principal se llama el “casado” que se complementa de arroz y frijoles negros o rojos acompañados con huevos o pollo frito y el plátano frito. Luego de congregarnos en una Iglesia Bautista de Liberia, el pastor nos dio una ofrenda de veinte dólares y una carta para presentarla por si buscábamos trabajo, luego de eso nos fuimos a la costa del pacífico para ver si podíamos conseguir algún trabajo en un hotel, nos fuimos con poco dinero y poca gasolina hacia las zonas de las playas, llegamos a playa “Hermosa” y nos quedamos una noche a dormir en la playa, un señor que tiene un negocio de comida en la misma playa nos proveyó de electricidad por esa noche.
Lo increíble de todo esto es que Costa Rica estaba en invierno, pero solo porque llueve constantemente todos los días, de hecho tiene dos épocas verano e invierno, pero el invierno prácticamente las temperaturas son de 25 a 35, en algunas ocasiones, y lo que más agota es el calor húmedo, ya que todos los días está lloviendo, si no amanece lloviendo de seguro a la tarde empieza la lluvia, en las zonas de las playas, la gente estaba en el mar como si fuese verano, yo aproveche a entrar al mar, el sol se veía bastante débil, pero a la vez engañoso, ya que cuando Salí del mar y miro me había quemado todo, el problema no era en el momento iba a ser después, cuando me empezara arder todo. Lo lindo es que nunca me ha gustado estar en el mar y a la vez que lo hago me quemo.
Al día siguiente me levanté temprano y me fui a los hoteles para preguntar por trabajo y me dijeron que estaban en temporada baja, asique decidimos seguir el camino hacia “San José” capital de Costa Rica, en el cual pasamos una noche en el parqueadero de un supermercado, que por cierto al principio el gerente no nos dejaba quedarnos, luego de dialogar con el gerente y que no nos permitía quedarnos, le dije gracias y que Dios lo bendiga, mientras entrabamos a comprar algunas cosas estábamos comprando cuando nos avisan que el gerente había cambiado de opinión al respecto de quedarnos pero le doy gracias a Dios que el hablando el corazón de esta persona para que nos permitiera quedarnos esa noche ahí.
Al día siguiente temprano continuamos viaje hacia la, no teníamos mucho dinero, pero tampoco era conveniente quedarnos en la ciudad de San José, ya que lo imprescindible era acortar camino mientras más se podía sabíamos que solo teníamos que gastar para la gasolina y algunas cositas para comer, los niños sabían hasta donde tenían que limitarse con la comida, sabían que había muy poco dinero es que por eso no pedían nada, solo lo que nosotros le comprábamos, se que a veces tenían ganas de comer algo especial pero en esos momentos no se podía, se portaban como caballeritos no protestaban por nada.
Cuando íbamos por la panamericana habían tramos que requerían demasiados frenos ya que eran subidas y luego venían bajadas un poco complicadas, por lo tanto se requería frenar constantemente, entonces llego un momento que los frenos empezaron a fallar, ya era más difícil de frenar e incluso hacían demasiado ruido, luego de un trayecto largo ya era imposible continuar, vimos que había una bajada bastante peligrosa de seguir, corríamos el riesgo de que no frenara y provocar un accidente, asique le preguntamos a unhombre donde se encontraba un taller y nos dio las indicaciones, que gracias a Dios estaba bien cerquita, al llegar al taller ya era solo ruido de metal los frenos, ya estábamos en la provincia de Cartago, más precisamente en Ochomogo.
Llegamos al taller con solo 22 dólares en el bolsillo, cuando en el taller desarmaron la rueda el problema era más grande ya que los frenos tocaban metal con metal, tuvieron que enviar a reparar el plato que con la misma fuerza que hacían los frenos se había roto, la gente arreglo el plato nos cobraron 20 dólares, los muchachos del taller no nos cobraron nada, de ser así nos hubiésemos quedado sin nada de dinero, les comentamos del viaje, nos sacamos fotos con ellos, la mano de Dios estaba nuevamente ahí, Dios no nos abandonaba, mientras arreglaban los frenos yo oraba al Señor que pusiera su mano en el corazón de los mecánicos y que consideraran que no teníamos mucho dinero, el Señor escuchó mis oraciones, ya que en su palabra el dice “pedid y se os dará” Mateo 7:7, y eso es lo que hice le pedí con tanta fe al Señor que al finalizar el trabajo los mecánicos dijeron que no era nada.
Pero les regalamos una hielera por todo el esfuerzo que habían hecho, la verdad que cuando uno entrega todo en manos de Dios las cosas se resuelven de una manera increíble, lo que es difícil para nosotros, para Dios nada es imposible.
Luego continuamos el viaje hacia la ciudad de Cartago, mientras íbamos por la carretera vimos una Iglesia bastante grande, con una emisora de radio incluida en el mismo predio de la Iglesia.
La Iglesia se llama “Visión de Multitudes”, es una iglesia Evangélica, pero independiente, cuando llegamos hablamos con el guardia, luego de entregarnos un gafete de visitante, el personal de la radio nos mostraron las instalaciones de la misma. Luego pedimos hablar con el pastor de la Iglesia, pero en las Iglesias Independientes se denominan “apóstoles”.
Nos hicieron pasar a la oficinas estuvimos esperando un tiempo considerable, después de la espera tuvimos la dicha de hablar con el apóstol, el cual se mostró amablemente e interesado en nuestro viaje, nos invitaron para el servicio de la tarde al cual por supuesto asistimos, después del servicio hablamos con una pastora, la cual nos dijo que el que tomaba las decisiones finales era el apóstol, que solo ella era pastora asociada de esa Iglesia, después de volver a dialogar con el “apóstol” y de plantearle la situación que necesitábamos el parqueadero para quedarnos esa noche dentro de las instalaciones y que solo íbamos a ocupar electricidad, nos respondió que tenía que hablar con el administrador, y que al día siguiente nos daba la respuesta, que si queríamos nos podíamos quedar frente a la Iglesia, en la vereda, ok, gracias, dijimos y nos fuimos a la Motor home.
Al día siguiente temprano, seguíamos frente a la Iglesia, y necesitábamos urgente conseguir algo para generar dinero, Alberto fue y habló con el guardia y pidió hablar con el apóstol, para ver que había decidido, a lo cual le respondieron que el “apóstol: estaba ocupado en su programa radial, y que él no podía hacer nada ya que él era solo un empleado.
Entonces luego fui yo y hable con la misma pastora “asociada” que había hablado en la noche anterior, y le dije que solo venía a darles las gracias porque se habían acercado a nosotros para preguntarlos como habíamos pasado la noche y si necesitábamos algo, y se quedó asombrada y no entendía nada, me preguntó que quienes habían ido a preguntarnos eso, que ella no se acordaba de que había ido, por eso le digo, esto porque nadie apareció, aparentemente en esta iglesia no les importan al prójimo, le pregunte de que tenían miedo, y me dijo de que nosotros le fuéramos a robar, no, le digo está muy equivocada, jamás haríamos una cosa así, le puse un ejemplo, le digo que pasaría se en estos momentos se presenta una persona “indigente”, ustedes la recibirían, si me dijo, muy segura, a lo cual yo respondí, lo dudo si ni siquiera nos han ayudado a nosotros menos a un “indigente”, porque lo único que les importa a ustedes es el dinero que hay en el bolsillos de las personas, y no ven el corazón de las mismas, donde queda el amor de cristiano que profesan, lo que he llegado a la conclusión referente a ustedes es que se dicen ser cristianos de boca pero no de hechos, y me retire.
La verdad que en el momento me sentí un poco molesta con esta situación, pero después de reflexionar sobre el caso, me di cuenta que Dios de alguna manera nos estaba diciendo que nos fuéramos de ese lugar, y también Dios me hizo ver una cosa, que ser cristiano no es solo ir a la iglesia y orar oraciones largas, ni tampoco levantar las manos y decir yo creo en Dios, no es eso, ser cristianos es sobre todo hacer lo que el Señor nos mandó hacer, es amar al prójimo como a nosotros mismos, dar de comer al que tiene hambre, dar abrigo al que tiene frio, que nos amemos los unos a los otros y que tengamos compasión para con los demás hermanos, y compasión para los que todavía no conocen al Señor, y ser misericordiosos, ese es el verdadero cristiano, y alabar al Señor de corazón, como dice la biblia, en Marcos 7:6 “Este pueblo me honra con los labios. Pero su corazón está lejos de mí”.
Cuando nos fuimos de la Iglesia, estuvimos preguntando a unos policías de alguna Iglesia Bautista, la dirección que nos dieron fue de la misma iglesia que acabábamos de salir, entonces anduvimos buscando hasta que le preguntamos a un kiosquero, y el nos dio la dirección exacta de la Primera Iglesia Bautista de Cartago, que así se llama la iglesia que nosotros fuimos, cuando llegamos eran las diez de la mañana, hable con la secretaria que nos dijo que el Pastor recién llegaba a las tres de la tarde, entonces decidimos esperarlos si bien eran varias horas para hacerlo, no quedaba otra que esperarlo.
Mientras estábamos esperando los niños comenzaron a tener hambre, en esos momentos no teníamos electricidad para preparar comida, pero si teníamos unas sopas, que solo se preparaban en microondas, asique decidí pedirle el microondas a la secretaria, la cual amablemente me prestó la cocina para que prepara las sopas, si bien para tomar sopa no estaba el clima ya que hacía mucho calor, pero algo debíamos comer, luego de cocinarlas se las di a los niños, y seguimos esperando, a que llegara el pastor. Al rato la secretaria nos dijo que lo podíamos esperar adentro, nos bajamos y los esperamos dentro de las instalaciones de la iglesia.
Mientras los esperábamos empezaron a llegar el grupo de la unión femenil para su reunión semanal, que la realizan todos los viernes, muy amablemente mientras iban llegando se iban presentando y saludándonos, luego me invitaron a la reunión de ellas, accedí, y me pidieron que les contara un poco nuestra historia, les comenté todo lo sucedido y como habíamos llegado hasta Costa Rica, les resumí en breve un poco el viaje, luego de la reunión compartí una café con ellas, las cuales amablemente me dieron una ofrenda, nos dieron permiso para que nos quedáramos en la iglesia, bueno en la vereda de la misma ya que para adentro no tenía un patio grande para que entrara la motor home, no era muy seguro estar en la vereda porque no conocíamos la zona, tampoco sabíamos que tan peligroso era el lugar.
Cuando se hizo de noche,dormir ahí no era muy bueno, por eso decidimos buscar el parqueadero de un hotel, pero no pudo ser dado que el hotel más cercano quedaba a un kilómetro de donde estábamos y de noche no había garantía para viajar, entonces decidimos hablar en una gasolinera si nos podíamos quedar esa noche ahí ya que estábamos viajando y buscábamos un lugar seguro les dijimos, accedieron, solo que teníamos que esperar hasta las nueve de la noche por que una de las partes de la gasolinera la cerraban y la abrían recién al día siguiente a las seis de la mañana, eran las 8:30 pm, esperamos media hora hasta que nos dieron el ok, que podíamos estacionarnos en ese sector, la gasolinera seguía abierta las 24 horas, y hasta tenia guardia, asique un poco más segura era, estacionamos y a dormir, no teníamos electricidad, al día siguiente antes de las seis de la mañana, salimos nuevamente a la Iglesia.
Era demasiado temprano y día sábado a la iglesia no iba nadie, nos fuimos a recorrer un poco la ciudad, y volver a la motor home nuevamente, teníamos urgente que buscar un lugar seguro, ya que volver nuevamente a la gasolinera para dormir, no era muy buena idea, y los escasos recursos que teníamos tampoco ayudaban mucho, el día anterior unos hermanos habían dicho que iban a ir cerca de la una de la tarde para llevarnos a otro lugar, asique decidimos seguir esperando ahí dentro sin electricidad y calor que empezaba agobiar ya que en Costa Rica llueve constantemente y después cuando sale el sol.
El calor es un poco insoportable, eran las dos de la tarde cuando llego pastor Carlos Leyton de la primera Iglesia Bautista de Cartago, quien nos llevó, a la casa de la madre del Pastor Carlos Guzmán, la Sra. Elma Jiménez, junto a su esposo hace treinta años que ellos, decidieron convertir su hogar en un refugio para los niños que por circunstancias de la vida están sin familias, ellos les han abierto la puerta y les ha ensenado lo que es el verdadero hogar, cuando yo la conocí ella tenía 35 niños de todas edades, inclusive niños con discapacidades los cuales están en tratamiento, una beba de un año y tres meses hasta jóvenes de 23 años tienen esta familia, todos les llaman, “mama y papa” , la mayoría de ellos se los envía el gobierno para que ella se haga cargo, cuando uno entra a esa casa es todo bullicio, pero todos conocen sus reglas, los mayores ayudan a los mas pequeños a vestirse y a bañarse, si bien ellos tienen muchos voluntarios que vienen de diferentes partes del mundo ayudar, cuando yo visite ese hogar que se llama “Casa de pan”, habían una voluntaria de Francia quien hacía dos meses que ya estaba con ellos colaborando en la parte de la cocina, una voluntaria de Austria, que ya era la segunda vez que venía ayudar, cuatro personas eran provenientes de Estados Unidos, también ayudaban algunos con las tareas de los niños, otros con la parte de lavado de ropa, que por cierto son montones y montones de ropa apilada.
La casa era pequeña cuando ellos solo tenían a sus cuatro hijos biológicos, después cuando empezaron a llegar los primeros niños la casa se fue refaccionando, hoy es una casa de dos pisos con varias habitaciones, y mucho amor por parte del matrimonio para seguir brindando a cada niño que llegue, todos van a la escuela, algunas de las primeras que llegaron a esa casa hoy ya están casadas, e inclusive una vive cerca de ellos, y les ayuda económicamente y también con el cuidado de los niños, la nuera de la Sra. Elma, Ana es la que se encarga mayormente de la cocina, solamente al mediodía, ya que a la noche se encargan las chicas más grandes, tuve la oportunidad de ayudar en la cocina varios días, y la verdad que es una tarea dura, pero lo más grato es ver a todos los niños comiendo juntos y charlando, nunca se va a encontrar la casa en silencio, eso si se va dando la comida por etapas por que los horarios de escuela de los niños son diferentes unos van en la mañana temprano, mientras que los más chicos lo hacen en la tarde, pero cada uno sabe sus responsabilidades. Compartí en la cocina risas y compañerismo en conjunto con los voluntarios, que hacen más amena la tarea y mientras más colaboradores hay es más liviano cocinar, tuve que aprender un poco de la comida Costarricense, que por supuesto es mucho mas diferente que la comida Sudamericana, pero eso si es más fácil y económica.
También estuve colaborando con la parte del lavado de ropa, que eso es bastante trabajo, porque mientras se está lavando y secando siempre va un niño buscando sus uniformes para el colegio, luego en la parte de hacer pares de medias, eso sí, que era casi una tarea imposible, pero todo se hace para el bien de los niños, porque las caritas de ellos son únicas, todos son amables y muy educaditos, había una niñita de cinco anitos, Anita, se llama, ella llegó a ese hogar, por maltrato infantil, ella nació normal pero los padres le pegaban y hasta la habían quemado con cigarros, y en una ocasión le pegaron en la cabecita que le hundió el cráneo, y a raíz de eso tiene dificultades para hablar e inclusive debe caminar con aparatos ortopédicos, ya que el golpe en la cabeza le afecto la columna, la tuvieron que llevar a Estados Unidos para una operación donde le colocaron los aparatos que están sujetos a las caderas hasta las plantas de los pies, pero esa niña es un amor y una ternura tiene que es increíble, el amor que sus padres le negaron esta familia y muchas de las personas que están ahí, le brindan el doble, y Dios le ha brindado un hogar lleno de paz y tranquilidad.
Hay muchas historias de cada niño de los que han llegado, que lamentablemente no fueron bien recibidos en sus familias biológicas, pero siempre el Señor abre puertas para una nueva oportunidad y él tiene un propósito para cada uno de estos niños, que los que se les ha inculcado el amor al prójimo ellos van a seguir adelante en las obras del Señor.
Cuando yo me estaba ya por seguir de viaje le llegaron tres niñas mas, que también por maltrato infantil, me comentaba la Sra. Elma que en la noche se despertaban sobresaltadas y asustadas, las niñas a una de ellas le vi una cicatriz debajo del ojito y me comento la Sra Elma, que le habían traspasado con algo punzante, fue por eso que el Juez de menores había tomado la decisión de quitárselos a sus padres y entregarlas a ella, ya sin retorno definitivamente, ya no podían volver con sus padres, yo se que esas niñas, van a tener un futuro mejor al lado de esta familia, y que el día de mañana van olvidar todo lo que les sucedió cuando pequeñas, porque con la ayuda de Dios todo es posible.
Muchas veces hay padres y madres que creen que traer un hijo al mundo es una desgracia o un estorbo en sus vidas, que ellos vinieron al mundo a obstaculizar sus planes, pero lo que ellos no entienden es que si ellos tuvieron hijos es porque Dios se los envió, ya que los hijos son una bendición que el Señor nos da, que él nos pone como mayordomos de nuestros hijos para que los criemos y les enseñemos el camino correcto el camino de la verdad, y que sobre todo le mostremos las enseñanzas que él nos dejó, que es la Biblia. Por eso debemos agradecer cada momento de nuestras vidas por nuestros hijos y agradecerle al Señor que nos ha dado la oportunidad y el privilegio de ser padres y madres, y nunca sentirnos frustrados como tales, porque Dios nos eligió a cada uno de nosotros para que inculquemos a nuestros hijos el amor y la bondad, y sobre todo enseñarles a perdonar a todo aquel que nos ofende para sí, cuando ellos crezcan sigan sembrando esa semillita que a ellos mismos se les enseñó, el de perdonar y amar al prójimo, para crear una sociedad llena de amor, porque dice en la Biblia, en Proverbios 10:12 ”El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas”. Qué gran enseñanza que nos deja este pasaje, ya que nos enseña que cuando hay odio en el corazón de las personas lo único que despierta es peleas y agresiones, pero también dice que cuando hay amor se cubren todas las faltas, cuando tenemos en nuestro corazón a Jesús, nos invade una paz interior muy grande la cual a la vez genera amor hacia el prójimo, y el amor perdona las faltas, que las personas nos hagan.
El Pastor Carlos Guzmán junto a su esposa Carolina y sus hijos, nos recibieron en su casa y luego nos dejaron quedarnos en su Iglesia, en la cual nos dejaron las llaves de las mismas para que pudiéramos ocupar los baños al igual que la cocina, si bien también estábamos en la vereda de la iglesia, pero la zona era un poco más segura porque tenía un guardia que custodiaba de las cinco de la tarde hasta las cinco de la mañana, los vecinos de dos bloques le pagaban para que el vigilara todas las noches el vecindario, Isidro Valverde Peraza se llama este hombre, un gran ciclista en sus tiempos, nos contaba sus anécdotas de cuando el corría en bicicleta, con sus 74 años aun seguía andando en bicicleta, luego de que terminara su turno a las cinco de la mañana, luego de dormir un poco, se recorría sus cuarenta kilómetros diarios, y se mantenía con una vitalidad impresionante, cada persona que me he encontrado en el camino me han dejado un enseñanza grande, “don Isidro” , que así lo llaman en el vecindario donde el vigila, este hombre, me enseno que no importa la edad que uno tenga, porque la fortaleza esta dentro de cada ser humano de querer o no querer salir adelante cuando se quiere se puede y cuando se tienen las ganas de hacerlo, el me comentó que hace muchos años el se había dedicado a la bebida y bebía en grandes cantidades, que por el hecho de que el bebiera y llegaba borracho a su casa, su mujer no puedo soportar eso, ya que él nunca estaba en sus cinco sentidos se la pasaba en cantina tras cantina, hasta que un día decidió dejarlo, después de muchos fracasos y sintiéndose solo con sus hijos, y quedándose con muy pocos amigos, se dio cuenta que si seguía bebiendo iba a terminar por perderlo todo, entonces se dijo un día que él tenía que salir de esa vida que ha nada bueno lo llevaría, comenzó ir por propia voluntad a “Alcohólicos Anónimos”.
Al principio cuenta, “don Isidro” que no le fue fácil, porque el necesitaba del alcohol, pero su fuerza interior era más grande quesus necesidades por la bebida, fue así como continuo yendo, para recibir la ayuda que el tanto necesitaba. Luego de un tiempo su vida estaba dando un cambio, ya no dependía del alcohol, y eso era un avance bastante grande y un gran ejemplo para sus hijos, y fue así como comenzó su carrera ciclística, lo que lo hacía tener su mente en el deporte, y también poder ayudar a los que estaban en las mismas condiciones que algún día el había estado, el me comentaba, que si se puede salir de ese vicio que a nada bueno te conduce solo lleva a quedarte solo, porque la persona que bebe no solo se perjudica y se hace daño el solo sino que las personas que lo rodean sufren mucho más, viendo cómo se destruye, una persona que bebe todo el tiempo no se quiere ni quiere a su cuerpo lo suficiente, porque de ser así, no se destruiría poco a poco.
Luego “don Isidro”, nos presentó una compatriota nuestra que vivía a dos casas de la Iglesia, Marcela se llama y su esposo un sicólogo, nos fue a visitar y nos llevó unos panqueques con dulce de leche, y al día siguiente nos invitaron a la casa de ella a tomar mate. Estuvimos quince días en la Iglesia y ya era tiempo de continuar viaje.
Cuando nos estábamos por ir, nos dimos cuenta que los frenos comenzaban a fallar nuevamente, pedimos una cita al taller y nos dieron para el día siguiente a las siete de la mañana, había que quedarse un día más, al otro día llevamos la motor home para que el mecánico la arreglara, luego de haberla arreglado era cerca del mediodía era tarde para salir, ya que para cruzar el cerro de la muerte recomendaban hacerlo a la mañana por que después del mediodía hay mucha neblina y la visibilidad no es muy buena. Otro día más nos teníamos que quedar en Cartago.
Al día siguiente tempranito nos levantamos y nos fuimos a despedir de la Primera Iglesia Bautista de Cartago, porque fueron los primeros que nos hospedaron, hablamos con la secretaria quien nos comunicó con los pastores, uno de ellos Luis Leyton, quien dijo que fuéramos a la casa delç hermano porque nos iba a dar algunos contactos, para los siguientes lugares que debíamos pasar, y fue así que nos quedamos dos días más, en la casa del pastor, y por fin decidimos salir, a las 4:30 am, rumbo a Pérez Zeledón, que en ese lugar nos esperaban unos hermanos de la Iglesia Metodista, eran unos treinta minutos solamente para llegar al cerro de la muerte, se le llama así, debido que anteriormente cuando los lugareños tenían que cruzar ese cerro, y no había carreteras solo sus mulas, muchas de ellas morían e inclusive algunos hombres también porque les llevaba varios días cruzarlos, y debido que las temperaturas arriba descienden mucho, si actualmente para cruzar ese cerro en un vehículo lo normal son de tres a cuatro horas, cuánto tiempo seria en mulas, mucho tiempo.
El cerro de la muerte tiene una altura de 3.800 metros, que desde la cima del mismo se observan las cordilleras de Salamanca, que son las cordilleras que tiene Costa Rica, empezamos a subir el cerro, las carreteras bien amplias no están cerca del precipicio pero de todas maneras hay que conducir con mucha precaución, cuando comenzamos a subir no se notaba mucho, ya para eso de las seis de la mañana, nos detuvimos en el camino para sacar fotos y tomarnos un café, encontramos una cafetería, la cual también se hacen empanadas, no tienen el mismo sabor que las empanadas Argentinas pero estaba bien ricas, la masa en vez de ser de harina son de maíz, tomamos un café con empanadas, mientras charlaba con la dueña de la cafetería y también charle con el florista que tiene su negocio al lado, el paisaje del lugar donde estábamos era espectacular se podían observar las nubes de cerca, todo la parte de abajo cubierta de nubes, eso sí se empezaba a notar el cambio de clima, en Cartago, era caluroso y lluvioso, en el cerro también lluvioso pero frio, hasta tuvimos que abrigarnos bien.
Luego de terminar el cafecito, continuamos viaje, continué sacando fotos, muchísimas variaciones de vegetación, flores silvestres unas más bonitas que las otras, los arboles con unas formas únicas, continuamos un tramo más adelante y ya era medio día, nos detuvimos frente a un restaurante donde almorzamos, y desde la ventana del mismo se podía observar todo el paisaje y uno que otro mono saltando de rama en rama, eso si había que ser paciente para poder observarlos pero la recompensa era gratificante, luego de comer, continuamos nuestro camino cerro arriba, cada vez mas alto, íbamos todo en subida, y ya en la parte de arriba se podían observar las cordilleras de Salamanca, y el frio se hacía notar.
Cuando comenzamos las bajadas, los frenos empezaron a fallar, y se comenzaron a calentar, y por eso motivo no tenían la suficiente fuerza para frenar, tuvimos que pararnos en unos de los espacios que hay en la ruta, y esperar a que los frenos se enfriaran, para poder continuar, muy despacio, hasta llegar hasta el pueblo y encontrar un mecánico, mientras esperábamos se detuvo una camioneta de policía de forense, y nos dijo que continuáramos viaje despacio y el se iba a ir detrás, por si pasaba algo, se hizo el intento, pero no se pudo, no frenaba, solo se podía hacer con el freno de mano, entonces dijo el señor que buscaría ayuda.
Mientras tanto seguíamos esperando y la ayuda no llegaba, luego se paró un camionero, pero tampoco brindo mucha ayuda, luego de una larga espera decidimos continuar, despacio y encomendándonos a Dios, Él nunca nos había abandonado y tampoco lo iba a ser en estos momentos, en donde nuestras vidas estaban en peligro, ya que nos quedaba muchos kilómetros de bajadas, y así continuamos parándonos hasta que los frenos se enfriaran, y logramos llegar ya casi a la mitad de camino, para llegar a destino, nos detuvimos en un restaurante, que estaba de paso, en el cual nos encontramos con unos turistas de Estados Unidos, luego de comer y esperar a que los frenos se enfriaran y que tampoco nos podíamos comunicar con las personas que nos estaban esperando, que supuestamente íbamos a llegar a las nueve de la mañana, y ya eran las cuatro de la tarde, y nos teníamos que apresurar de llegar rápido al pueblo, porque a las seis ya oscurece.
Decidimos hacer el último intento hasta el pueblo, ya nos habían informado las personas oriundas de la zona que venían bajadas pero no eran peligrosas, pero de todas maneras había que tener mucho cuidado.
Seguimos viaje, muy despacio, para que los frenos no se calentaran tan rápido, cuando salimos del lugar se vino una lluvia que no se veía nada, pero marcha atrás no podíamos, asique había que continuar ahora era más riesgo, con muy pocos frenos y con lluvia, pero seguíamos confiando en el Señor, asique adelante, anduvimos como dos kilómetros y e vuelta los frenos se calentaron otra vez nos detuvimos, y esta vez en una subida, que era la última, y también la última bajada ya que el camino que continuaba era recto.
Pero parece que los problemas no nos querían dejar, porque al venir muy de despacio y frenando constantemente, se consumió demasiada gasolina, y al ser un vehículo grande y pesado para poder subir tiene que tener la gasolina suficiente para tener fuerza, cuando estábamos subiendo, se quería parar y no tenía fuerza ya que la gasolina era muy poca, y se aceleraba a todo lo que aba y mis hijos decían ”go, go, tu puedes”, hasta que gracias a Dios, llegamos y luego bajamos si ningún problemas, hasta que llegamos al pueblo.
Lo primero fue cargar gasolina, luego entramos a un taller de reparación de ruedas, y nos prestaron las herramientas para ajustar los frenos, y mirar comió estaban, ellos solo se dedican a parchar ruedas, pero llegó un camionero que nos ayudó a ajustar los frenos, si bien no se arreglaron del todo, pero por lo menos ayudaba a frenar un poco, luego de eso nos fuimos a la Iglesia, donde nos estaban esperando, esa noche dejamos la motor home parqueada afuera ya que por la altura no podía entrar, a nosotros nos habilitaron unos de los apartamentos que la iglesia posee, al día siguiente cuando yo me levante y fue a la motor home a buscar algunas cosas y me encuentro con las sorpresa de que nos habían robado, al principio fue una decepción grande ya que nadie nos había advertido que en esa zona robaban.
Se llamó a la policía pero tardo mucho en venir ya que la denuncia se tenía que hacer personalmente, mientras estaba esperando que llegara algún patrullero para que determinaran lo que se habían robado yo chequee algunas cosas que nos habían sustraído, fue lo siguiente una computadora personal, una cámara digital fotográfica, tres mochilas, una guitarra, un par de zapatillas, y comida, pero de todo esto siempre se aprende algo nuevo, el hecho que nos hayan robado, comprendí que hay que aprender a ser más cuidadosos y no estar confiados.
Hablamos con el encargado del hotel si nos podíamos quedar en el parqueadero al cual accedieron, no sin antes pagar diez dólares, por supuesto que nos proveyeron de luz para poder cocinar, en el “Hotel Guanacaste” es donde nos estaban dando alojamiento, mientras nos instalábamos, nos encontramos con otros viajeros que ya habíamos tenido la oportunidad de encontrarnos en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, ellos eran una pareja joven que estaban viajando en una camioneta de 1985, Dodge, eran procedentes de Francia, y la habían comprado en Montreal, Canadá, y estaban tratando de venderla ya que para cruzarla en barco hasta Francia, las autoridades de Francesas no permiten vehículos viejos al territorio francés, según ellos.
Ese día chequeando la cuenta de banco nos dimos cuenta que los números estaban en rojo lo cual era una alerta, de que teníamos que hacer algo para generar dinero, mientras buscábamos la forma de hacerlo, teníamos que buscar una Iglesia donde pudiéramos congregarnos, mientras permanecíamos en Liberia.
En Costa Rica la moneda oficial es el Colon y el plato principal se llama el “casado” que se complementa de arroz y frijoles negros o rojos acompañados con huevos o pollo frito y el plátano frito. Luego de congregarnos en una Iglesia Bautista de Liberia, el pastor nos dio una ofrenda de veinte dólares y una carta para presentarla por si buscábamos trabajo, luego de eso nos fuimos a la costa del pacífico para ver si podíamos conseguir algún trabajo en un hotel, nos fuimos con poco dinero y poca gasolina hacia las zonas de las playas, llegamos a playa “Hermosa” y nos quedamos una noche a dormir en la playa, un señor que tiene un negocio de comida en la misma playa nos proveyó de electricidad por esa noche.
Lo increíble de todo esto es que Costa Rica estaba en invierno, pero solo porque llueve constantemente todos los días, de hecho tiene dos épocas verano e invierno, pero el invierno prácticamente las temperaturas son de 25 a 35, en algunas ocasiones, y lo que más agota es el calor húmedo, ya que todos los días está lloviendo, si no amanece lloviendo de seguro a la tarde empieza la lluvia, en las zonas de las playas, la gente estaba en el mar como si fuese verano, yo aproveche a entrar al mar, el sol se veía bastante débil, pero a la vez engañoso, ya que cuando Salí del mar y miro me había quemado todo, el problema no era en el momento iba a ser después, cuando me empezara arder todo. Lo lindo es que nunca me ha gustado estar en el mar y a la vez que lo hago me quemo.
Al día siguiente me levanté temprano y me fui a los hoteles para preguntar por trabajo y me dijeron que estaban en temporada baja, asique decidimos seguir el camino hacia “San José” capital de Costa Rica, en el cual pasamos una noche en el parqueadero de un supermercado, que por cierto al principio el gerente no nos dejaba quedarnos, luego de dialogar con el gerente y que no nos permitía quedarnos, le dije gracias y que Dios lo bendiga, mientras entrabamos a comprar algunas cosas estábamos comprando cuando nos avisan que el gerente había cambiado de opinión al respecto de quedarnos pero le doy gracias a Dios que el hablando el corazón de esta persona para que nos permitiera quedarnos esa noche ahí.
Al día siguiente temprano continuamos viaje hacia la, no teníamos mucho dinero, pero tampoco era conveniente quedarnos en la ciudad de San José, ya que lo imprescindible era acortar camino mientras más se podía sabíamos que solo teníamos que gastar para la gasolina y algunas cositas para comer, los niños sabían hasta donde tenían que limitarse con la comida, sabían que había muy poco dinero es que por eso no pedían nada, solo lo que nosotros le comprábamos, se que a veces tenían ganas de comer algo especial pero en esos momentos no se podía, se portaban como caballeritos no protestaban por nada.
Cuando íbamos por la panamericana habían tramos que requerían demasiados frenos ya que eran subidas y luego venían bajadas un poco complicadas, por lo tanto se requería frenar constantemente, entonces llego un momento que los frenos empezaron a fallar, ya era más difícil de frenar e incluso hacían demasiado ruido, luego de un trayecto largo ya era imposible continuar, vimos que había una bajada bastante peligrosa de seguir, corríamos el riesgo de que no frenara y provocar un accidente, asique le preguntamos a unhombre donde se encontraba un taller y nos dio las indicaciones, que gracias a Dios estaba bien cerquita, al llegar al taller ya era solo ruido de metal los frenos, ya estábamos en la provincia de Cartago, más precisamente en Ochomogo.
Llegamos al taller con solo 22 dólares en el bolsillo, cuando en el taller desarmaron la rueda el problema era más grande ya que los frenos tocaban metal con metal, tuvieron que enviar a reparar el plato que con la misma fuerza que hacían los frenos se había roto, la gente arreglo el plato nos cobraron 20 dólares, los muchachos del taller no nos cobraron nada, de ser así nos hubiésemos quedado sin nada de dinero, les comentamos del viaje, nos sacamos fotos con ellos, la mano de Dios estaba nuevamente ahí, Dios no nos abandonaba, mientras arreglaban los frenos yo oraba al Señor que pusiera su mano en el corazón de los mecánicos y que consideraran que no teníamos mucho dinero, el Señor escuchó mis oraciones, ya que en su palabra el dice “pedid y se os dará” Mateo 7:7, y eso es lo que hice le pedí con tanta fe al Señor que al finalizar el trabajo los mecánicos dijeron que no era nada.
Pero les regalamos una hielera por todo el esfuerzo que habían hecho, la verdad que cuando uno entrega todo en manos de Dios las cosas se resuelven de una manera increíble, lo que es difícil para nosotros, para Dios nada es imposible.
Luego continuamos el viaje hacia la ciudad de Cartago, mientras íbamos por la carretera vimos una Iglesia bastante grande, con una emisora de radio incluida en el mismo predio de la Iglesia.
La Iglesia se llama “Visión de Multitudes”, es una iglesia Evangélica, pero independiente, cuando llegamos hablamos con el guardia, luego de entregarnos un gafete de visitante, el personal de la radio nos mostraron las instalaciones de la misma. Luego pedimos hablar con el pastor de la Iglesia, pero en las Iglesias Independientes se denominan “apóstoles”.
Nos hicieron pasar a la oficinas estuvimos esperando un tiempo considerable, después de la espera tuvimos la dicha de hablar con el apóstol, el cual se mostró amablemente e interesado en nuestro viaje, nos invitaron para el servicio de la tarde al cual por supuesto asistimos, después del servicio hablamos con una pastora, la cual nos dijo que el que tomaba las decisiones finales era el apóstol, que solo ella era pastora asociada de esa Iglesia, después de volver a dialogar con el “apóstol” y de plantearle la situación que necesitábamos el parqueadero para quedarnos esa noche dentro de las instalaciones y que solo íbamos a ocupar electricidad, nos respondió que tenía que hablar con el administrador, y que al día siguiente nos daba la respuesta, que si queríamos nos podíamos quedar frente a la Iglesia, en la vereda, ok, gracias, dijimos y nos fuimos a la Motor home.
Al día siguiente temprano, seguíamos frente a la Iglesia, y necesitábamos urgente conseguir algo para generar dinero, Alberto fue y habló con el guardia y pidió hablar con el apóstol, para ver que había decidido, a lo cual le respondieron que el “apóstol: estaba ocupado en su programa radial, y que él no podía hacer nada ya que él era solo un empleado.
Entonces luego fui yo y hable con la misma pastora “asociada” que había hablado en la noche anterior, y le dije que solo venía a darles las gracias porque se habían acercado a nosotros para preguntarlos como habíamos pasado la noche y si necesitábamos algo, y se quedó asombrada y no entendía nada, me preguntó que quienes habían ido a preguntarnos eso, que ella no se acordaba de que había ido, por eso le digo, esto porque nadie apareció, aparentemente en esta iglesia no les importan al prójimo, le pregunte de que tenían miedo, y me dijo de que nosotros le fuéramos a robar, no, le digo está muy equivocada, jamás haríamos una cosa así, le puse un ejemplo, le digo que pasaría se en estos momentos se presenta una persona “indigente”, ustedes la recibirían, si me dijo, muy segura, a lo cual yo respondí, lo dudo si ni siquiera nos han ayudado a nosotros menos a un “indigente”, porque lo único que les importa a ustedes es el dinero que hay en el bolsillos de las personas, y no ven el corazón de las mismas, donde queda el amor de cristiano que profesan, lo que he llegado a la conclusión referente a ustedes es que se dicen ser cristianos de boca pero no de hechos, y me retire.
La verdad que en el momento me sentí un poco molesta con esta situación, pero después de reflexionar sobre el caso, me di cuenta que Dios de alguna manera nos estaba diciendo que nos fuéramos de ese lugar, y también Dios me hizo ver una cosa, que ser cristiano no es solo ir a la iglesia y orar oraciones largas, ni tampoco levantar las manos y decir yo creo en Dios, no es eso, ser cristianos es sobre todo hacer lo que el Señor nos mandó hacer, es amar al prójimo como a nosotros mismos, dar de comer al que tiene hambre, dar abrigo al que tiene frio, que nos amemos los unos a los otros y que tengamos compasión para con los demás hermanos, y compasión para los que todavía no conocen al Señor, y ser misericordiosos, ese es el verdadero cristiano, y alabar al Señor de corazón, como dice la biblia, en Marcos 7:6 “Este pueblo me honra con los labios. Pero su corazón está lejos de mí”.
Cuando nos fuimos de la Iglesia, estuvimos preguntando a unos policías de alguna Iglesia Bautista, la dirección que nos dieron fue de la misma iglesia que acabábamos de salir, entonces anduvimos buscando hasta que le preguntamos a un kiosquero, y el nos dio la dirección exacta de la Primera Iglesia Bautista de Cartago, que así se llama la iglesia que nosotros fuimos, cuando llegamos eran las diez de la mañana, hable con la secretaria que nos dijo que el Pastor recién llegaba a las tres de la tarde, entonces decidimos esperarlos si bien eran varias horas para hacerlo, no quedaba otra que esperarlo.
Mientras estábamos esperando los niños comenzaron a tener hambre, en esos momentos no teníamos electricidad para preparar comida, pero si teníamos unas sopas, que solo se preparaban en microondas, asique decidí pedirle el microondas a la secretaria, la cual amablemente me prestó la cocina para que prepara las sopas, si bien para tomar sopa no estaba el clima ya que hacía mucho calor, pero algo debíamos comer, luego de cocinarlas se las di a los niños, y seguimos esperando, a que llegara el pastor. Al rato la secretaria nos dijo que lo podíamos esperar adentro, nos bajamos y los esperamos dentro de las instalaciones de la iglesia.
Mientras los esperábamos empezaron a llegar el grupo de la unión femenil para su reunión semanal, que la realizan todos los viernes, muy amablemente mientras iban llegando se iban presentando y saludándonos, luego me invitaron a la reunión de ellas, accedí, y me pidieron que les contara un poco nuestra historia, les comenté todo lo sucedido y como habíamos llegado hasta Costa Rica, les resumí en breve un poco el viaje, luego de la reunión compartí una café con ellas, las cuales amablemente me dieron una ofrenda, nos dieron permiso para que nos quedáramos en la iglesia, bueno en la vereda de la misma ya que para adentro no tenía un patio grande para que entrara la motor home, no era muy seguro estar en la vereda porque no conocíamos la zona, tampoco sabíamos que tan peligroso era el lugar.
Cuando se hizo de noche,dormir ahí no era muy bueno, por eso decidimos buscar el parqueadero de un hotel, pero no pudo ser dado que el hotel más cercano quedaba a un kilómetro de donde estábamos y de noche no había garantía para viajar, entonces decidimos hablar en una gasolinera si nos podíamos quedar esa noche ahí ya que estábamos viajando y buscábamos un lugar seguro les dijimos, accedieron, solo que teníamos que esperar hasta las nueve de la noche por que una de las partes de la gasolinera la cerraban y la abrían recién al día siguiente a las seis de la mañana, eran las 8:30 pm, esperamos media hora hasta que nos dieron el ok, que podíamos estacionarnos en ese sector, la gasolinera seguía abierta las 24 horas, y hasta tenia guardia, asique un poco más segura era, estacionamos y a dormir, no teníamos electricidad, al día siguiente antes de las seis de la mañana, salimos nuevamente a la Iglesia.
Era demasiado temprano y día sábado a la iglesia no iba nadie, nos fuimos a recorrer un poco la ciudad, y volver a la motor home nuevamente, teníamos urgente que buscar un lugar seguro, ya que volver nuevamente a la gasolinera para dormir, no era muy buena idea, y los escasos recursos que teníamos tampoco ayudaban mucho, el día anterior unos hermanos habían dicho que iban a ir cerca de la una de la tarde para llevarnos a otro lugar, asique decidimos seguir esperando ahí dentro sin electricidad y calor que empezaba agobiar ya que en Costa Rica llueve constantemente y después cuando sale el sol.
El calor es un poco insoportable, eran las dos de la tarde cuando llego pastor Carlos Leyton de la primera Iglesia Bautista de Cartago, quien nos llevó, a la casa de la madre del Pastor Carlos Guzmán, la Sra. Elma Jiménez, junto a su esposo hace treinta años que ellos, decidieron convertir su hogar en un refugio para los niños que por circunstancias de la vida están sin familias, ellos les han abierto la puerta y les ha ensenado lo que es el verdadero hogar, cuando yo la conocí ella tenía 35 niños de todas edades, inclusive niños con discapacidades los cuales están en tratamiento, una beba de un año y tres meses hasta jóvenes de 23 años tienen esta familia, todos les llaman, “mama y papa” , la mayoría de ellos se los envía el gobierno para que ella se haga cargo, cuando uno entra a esa casa es todo bullicio, pero todos conocen sus reglas, los mayores ayudan a los mas pequeños a vestirse y a bañarse, si bien ellos tienen muchos voluntarios que vienen de diferentes partes del mundo ayudar, cuando yo visite ese hogar que se llama “Casa de pan”, habían una voluntaria de Francia quien hacía dos meses que ya estaba con ellos colaborando en la parte de la cocina, una voluntaria de Austria, que ya era la segunda vez que venía ayudar, cuatro personas eran provenientes de Estados Unidos, también ayudaban algunos con las tareas de los niños, otros con la parte de lavado de ropa, que por cierto son montones y montones de ropa apilada.
La casa era pequeña cuando ellos solo tenían a sus cuatro hijos biológicos, después cuando empezaron a llegar los primeros niños la casa se fue refaccionando, hoy es una casa de dos pisos con varias habitaciones, y mucho amor por parte del matrimonio para seguir brindando a cada niño que llegue, todos van a la escuela, algunas de las primeras que llegaron a esa casa hoy ya están casadas, e inclusive una vive cerca de ellos, y les ayuda económicamente y también con el cuidado de los niños, la nuera de la Sra. Elma, Ana es la que se encarga mayormente de la cocina, solamente al mediodía, ya que a la noche se encargan las chicas más grandes, tuve la oportunidad de ayudar en la cocina varios días, y la verdad que es una tarea dura, pero lo más grato es ver a todos los niños comiendo juntos y charlando, nunca se va a encontrar la casa en silencio, eso si se va dando la comida por etapas por que los horarios de escuela de los niños son diferentes unos van en la mañana temprano, mientras que los más chicos lo hacen en la tarde, pero cada uno sabe sus responsabilidades. Compartí en la cocina risas y compañerismo en conjunto con los voluntarios, que hacen más amena la tarea y mientras más colaboradores hay es más liviano cocinar, tuve que aprender un poco de la comida Costarricense, que por supuesto es mucho mas diferente que la comida Sudamericana, pero eso si es más fácil y económica.
También estuve colaborando con la parte del lavado de ropa, que eso es bastante trabajo, porque mientras se está lavando y secando siempre va un niño buscando sus uniformes para el colegio, luego en la parte de hacer pares de medias, eso sí, que era casi una tarea imposible, pero todo se hace para el bien de los niños, porque las caritas de ellos son únicas, todos son amables y muy educaditos, había una niñita de cinco anitos, Anita, se llama, ella llegó a ese hogar, por maltrato infantil, ella nació normal pero los padres le pegaban y hasta la habían quemado con cigarros, y en una ocasión le pegaron en la cabecita que le hundió el cráneo, y a raíz de eso tiene dificultades para hablar e inclusive debe caminar con aparatos ortopédicos, ya que el golpe en la cabeza le afecto la columna, la tuvieron que llevar a Estados Unidos para una operación donde le colocaron los aparatos que están sujetos a las caderas hasta las plantas de los pies, pero esa niña es un amor y una ternura tiene que es increíble, el amor que sus padres le negaron esta familia y muchas de las personas que están ahí, le brindan el doble, y Dios le ha brindado un hogar lleno de paz y tranquilidad.
Hay muchas historias de cada niño de los que han llegado, que lamentablemente no fueron bien recibidos en sus familias biológicas, pero siempre el Señor abre puertas para una nueva oportunidad y él tiene un propósito para cada uno de estos niños, que los que se les ha inculcado el amor al prójimo ellos van a seguir adelante en las obras del Señor.
Cuando yo me estaba ya por seguir de viaje le llegaron tres niñas mas, que también por maltrato infantil, me comentaba la Sra. Elma que en la noche se despertaban sobresaltadas y asustadas, las niñas a una de ellas le vi una cicatriz debajo del ojito y me comento la Sra Elma, que le habían traspasado con algo punzante, fue por eso que el Juez de menores había tomado la decisión de quitárselos a sus padres y entregarlas a ella, ya sin retorno definitivamente, ya no podían volver con sus padres, yo se que esas niñas, van a tener un futuro mejor al lado de esta familia, y que el día de mañana van olvidar todo lo que les sucedió cuando pequeñas, porque con la ayuda de Dios todo es posible.
Muchas veces hay padres y madres que creen que traer un hijo al mundo es una desgracia o un estorbo en sus vidas, que ellos vinieron al mundo a obstaculizar sus planes, pero lo que ellos no entienden es que si ellos tuvieron hijos es porque Dios se los envió, ya que los hijos son una bendición que el Señor nos da, que él nos pone como mayordomos de nuestros hijos para que los criemos y les enseñemos el camino correcto el camino de la verdad, y que sobre todo le mostremos las enseñanzas que él nos dejó, que es la Biblia. Por eso debemos agradecer cada momento de nuestras vidas por nuestros hijos y agradecerle al Señor que nos ha dado la oportunidad y el privilegio de ser padres y madres, y nunca sentirnos frustrados como tales, porque Dios nos eligió a cada uno de nosotros para que inculquemos a nuestros hijos el amor y la bondad, y sobre todo enseñarles a perdonar a todo aquel que nos ofende para sí, cuando ellos crezcan sigan sembrando esa semillita que a ellos mismos se les enseñó, el de perdonar y amar al prójimo, para crear una sociedad llena de amor, porque dice en la Biblia, en Proverbios 10:12 ”El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas”. Qué gran enseñanza que nos deja este pasaje, ya que nos enseña que cuando hay odio en el corazón de las personas lo único que despierta es peleas y agresiones, pero también dice que cuando hay amor se cubren todas las faltas, cuando tenemos en nuestro corazón a Jesús, nos invade una paz interior muy grande la cual a la vez genera amor hacia el prójimo, y el amor perdona las faltas, que las personas nos hagan.
El Pastor Carlos Guzmán junto a su esposa Carolina y sus hijos, nos recibieron en su casa y luego nos dejaron quedarnos en su Iglesia, en la cual nos dejaron las llaves de las mismas para que pudiéramos ocupar los baños al igual que la cocina, si bien también estábamos en la vereda de la iglesia, pero la zona era un poco más segura porque tenía un guardia que custodiaba de las cinco de la tarde hasta las cinco de la mañana, los vecinos de dos bloques le pagaban para que el vigilara todas las noches el vecindario, Isidro Valverde Peraza se llama este hombre, un gran ciclista en sus tiempos, nos contaba sus anécdotas de cuando el corría en bicicleta, con sus 74 años aun seguía andando en bicicleta, luego de que terminara su turno a las cinco de la mañana, luego de dormir un poco, se recorría sus cuarenta kilómetros diarios, y se mantenía con una vitalidad impresionante, cada persona que me he encontrado en el camino me han dejado un enseñanza grande, “don Isidro” , que así lo llaman en el vecindario donde el vigila, este hombre, me enseno que no importa la edad que uno tenga, porque la fortaleza esta dentro de cada ser humano de querer o no querer salir adelante cuando se quiere se puede y cuando se tienen las ganas de hacerlo, el me comentó que hace muchos años el se había dedicado a la bebida y bebía en grandes cantidades, que por el hecho de que el bebiera y llegaba borracho a su casa, su mujer no puedo soportar eso, ya que él nunca estaba en sus cinco sentidos se la pasaba en cantina tras cantina, hasta que un día decidió dejarlo, después de muchos fracasos y sintiéndose solo con sus hijos, y quedándose con muy pocos amigos, se dio cuenta que si seguía bebiendo iba a terminar por perderlo todo, entonces se dijo un día que él tenía que salir de esa vida que ha nada bueno lo llevaría, comenzó ir por propia voluntad a “Alcohólicos Anónimos”.
Al principio cuenta, “don Isidro” que no le fue fácil, porque el necesitaba del alcohol, pero su fuerza interior era más grande quesus necesidades por la bebida, fue así como continuo yendo, para recibir la ayuda que el tanto necesitaba. Luego de un tiempo su vida estaba dando un cambio, ya no dependía del alcohol, y eso era un avance bastante grande y un gran ejemplo para sus hijos, y fue así como comenzó su carrera ciclística, lo que lo hacía tener su mente en el deporte, y también poder ayudar a los que estaban en las mismas condiciones que algún día el había estado, el me comentaba, que si se puede salir de ese vicio que a nada bueno te conduce solo lleva a quedarte solo, porque la persona que bebe no solo se perjudica y se hace daño el solo sino que las personas que lo rodean sufren mucho más, viendo cómo se destruye, una persona que bebe todo el tiempo no se quiere ni quiere a su cuerpo lo suficiente, porque de ser así, no se destruiría poco a poco.
Luego “don Isidro”, nos presentó una compatriota nuestra que vivía a dos casas de la Iglesia, Marcela se llama y su esposo un sicólogo, nos fue a visitar y nos llevó unos panqueques con dulce de leche, y al día siguiente nos invitaron a la casa de ella a tomar mate. Estuvimos quince días en la Iglesia y ya era tiempo de continuar viaje.
Cuando nos estábamos por ir, nos dimos cuenta que los frenos comenzaban a fallar nuevamente, pedimos una cita al taller y nos dieron para el día siguiente a las siete de la mañana, había que quedarse un día más, al otro día llevamos la motor home para que el mecánico la arreglara, luego de haberla arreglado era cerca del mediodía era tarde para salir, ya que para cruzar el cerro de la muerte recomendaban hacerlo a la mañana por que después del mediodía hay mucha neblina y la visibilidad no es muy buena. Otro día más nos teníamos que quedar en Cartago.
Al día siguiente tempranito nos levantamos y nos fuimos a despedir de la Primera Iglesia Bautista de Cartago, porque fueron los primeros que nos hospedaron, hablamos con la secretaria quien nos comunicó con los pastores, uno de ellos Luis Leyton, quien dijo que fuéramos a la casa delç hermano porque nos iba a dar algunos contactos, para los siguientes lugares que debíamos pasar, y fue así que nos quedamos dos días más, en la casa del pastor, y por fin decidimos salir, a las 4:30 am, rumbo a Pérez Zeledón, que en ese lugar nos esperaban unos hermanos de la Iglesia Metodista, eran unos treinta minutos solamente para llegar al cerro de la muerte, se le llama así, debido que anteriormente cuando los lugareños tenían que cruzar ese cerro, y no había carreteras solo sus mulas, muchas de ellas morían e inclusive algunos hombres también porque les llevaba varios días cruzarlos, y debido que las temperaturas arriba descienden mucho, si actualmente para cruzar ese cerro en un vehículo lo normal son de tres a cuatro horas, cuánto tiempo seria en mulas, mucho tiempo.
El cerro de la muerte tiene una altura de 3.800 metros, que desde la cima del mismo se observan las cordilleras de Salamanca, que son las cordilleras que tiene Costa Rica, empezamos a subir el cerro, las carreteras bien amplias no están cerca del precipicio pero de todas maneras hay que conducir con mucha precaución, cuando comenzamos a subir no se notaba mucho, ya para eso de las seis de la mañana, nos detuvimos en el camino para sacar fotos y tomarnos un café, encontramos una cafetería, la cual también se hacen empanadas, no tienen el mismo sabor que las empanadas Argentinas pero estaba bien ricas, la masa en vez de ser de harina son de maíz, tomamos un café con empanadas, mientras charlaba con la dueña de la cafetería y también charle con el florista que tiene su negocio al lado, el paisaje del lugar donde estábamos era espectacular se podían observar las nubes de cerca, todo la parte de abajo cubierta de nubes, eso sí se empezaba a notar el cambio de clima, en Cartago, era caluroso y lluvioso, en el cerro también lluvioso pero frio, hasta tuvimos que abrigarnos bien.
Luego de terminar el cafecito, continuamos viaje, continué sacando fotos, muchísimas variaciones de vegetación, flores silvestres unas más bonitas que las otras, los arboles con unas formas únicas, continuamos un tramo más adelante y ya era medio día, nos detuvimos frente a un restaurante donde almorzamos, y desde la ventana del mismo se podía observar todo el paisaje y uno que otro mono saltando de rama en rama, eso si había que ser paciente para poder observarlos pero la recompensa era gratificante, luego de comer, continuamos nuestro camino cerro arriba, cada vez mas alto, íbamos todo en subida, y ya en la parte de arriba se podían observar las cordilleras de Salamanca, y el frio se hacía notar.
Cuando comenzamos las bajadas, los frenos empezaron a fallar, y se comenzaron a calentar, y por eso motivo no tenían la suficiente fuerza para frenar, tuvimos que pararnos en unos de los espacios que hay en la ruta, y esperar a que los frenos se enfriaran, para poder continuar, muy despacio, hasta llegar hasta el pueblo y encontrar un mecánico, mientras esperábamos se detuvo una camioneta de policía de forense, y nos dijo que continuáramos viaje despacio y el se iba a ir detrás, por si pasaba algo, se hizo el intento, pero no se pudo, no frenaba, solo se podía hacer con el freno de mano, entonces dijo el señor que buscaría ayuda.
Mientras tanto seguíamos esperando y la ayuda no llegaba, luego se paró un camionero, pero tampoco brindo mucha ayuda, luego de una larga espera decidimos continuar, despacio y encomendándonos a Dios, Él nunca nos había abandonado y tampoco lo iba a ser en estos momentos, en donde nuestras vidas estaban en peligro, ya que nos quedaba muchos kilómetros de bajadas, y así continuamos parándonos hasta que los frenos se enfriaran, y logramos llegar ya casi a la mitad de camino, para llegar a destino, nos detuvimos en un restaurante, que estaba de paso, en el cual nos encontramos con unos turistas de Estados Unidos, luego de comer y esperar a que los frenos se enfriaran y que tampoco nos podíamos comunicar con las personas que nos estaban esperando, que supuestamente íbamos a llegar a las nueve de la mañana, y ya eran las cuatro de la tarde, y nos teníamos que apresurar de llegar rápido al pueblo, porque a las seis ya oscurece.
Decidimos hacer el último intento hasta el pueblo, ya nos habían informado las personas oriundas de la zona que venían bajadas pero no eran peligrosas, pero de todas maneras había que tener mucho cuidado.
Seguimos viaje, muy despacio, para que los frenos no se calentaran tan rápido, cuando salimos del lugar se vino una lluvia que no se veía nada, pero marcha atrás no podíamos, asique había que continuar ahora era más riesgo, con muy pocos frenos y con lluvia, pero seguíamos confiando en el Señor, asique adelante, anduvimos como dos kilómetros y e vuelta los frenos se calentaron otra vez nos detuvimos, y esta vez en una subida, que era la última, y también la última bajada ya que el camino que continuaba era recto.
Pero parece que los problemas no nos querían dejar, porque al venir muy de despacio y frenando constantemente, se consumió demasiada gasolina, y al ser un vehículo grande y pesado para poder subir tiene que tener la gasolina suficiente para tener fuerza, cuando estábamos subiendo, se quería parar y no tenía fuerza ya que la gasolina era muy poca, y se aceleraba a todo lo que aba y mis hijos decían ”go, go, tu puedes”, hasta que gracias a Dios, llegamos y luego bajamos si ningún problemas, hasta que llegamos al pueblo.
Lo primero fue cargar gasolina, luego entramos a un taller de reparación de ruedas, y nos prestaron las herramientas para ajustar los frenos, y mirar comió estaban, ellos solo se dedican a parchar ruedas, pero llegó un camionero que nos ayudó a ajustar los frenos, si bien no se arreglaron del todo, pero por lo menos ayudaba a frenar un poco, luego de eso nos fuimos a la Iglesia, donde nos estaban esperando, esa noche dejamos la motor home parqueada afuera ya que por la altura no podía entrar, a nosotros nos habilitaron unos de los apartamentos que la iglesia posee, al día siguiente cuando yo me levante y fue a la motor home a buscar algunas cosas y me encuentro con las sorpresa de que nos habían robado, al principio fue una decepción grande ya que nadie nos había advertido que en esa zona robaban.
Se llamó a la policía pero tardo mucho en venir ya que la denuncia se tenía que hacer personalmente, mientras estaba esperando que llegara algún patrullero para que determinaran lo que se habían robado yo chequee algunas cosas que nos habían sustraído, fue lo siguiente una computadora personal, una cámara digital fotográfica, tres mochilas, una guitarra, un par de zapatillas, y comida, pero de todo esto siempre se aprende algo nuevo, el hecho que nos hayan robado, comprendí que hay que aprender a ser más cuidadosos y no estar confiados.
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