En lugar de mantenerla con el esplendor y la gloria que tuvo en la antigüedad, los romanos la demolieron y sus ruinas son lo único que perviven hoy en día. Hay seis puntos principales y para verlos lo mejor es tomar el TGM, un tren que recorre la zona.
El mejor sitio para comenzar el recorrido es la colina de Byrsa, desde donde se nos regala una maravillosa vista. En su base está la catedral de San Luis, de descomunales proporciones. Fue construida por los franceses en 1890 y dedicada a los santos mártires de las cruzadas en este país. El Museo Nacional es un gran edificio blanco que está a las espaldas de la catedral. El Anfiteatro romano está al oeste de Byrsa, a unos quince minutos del Museo. Fue uno de los mayores en su tiempo y algo de su grandeza todavía se percibe entre los restos. Atención a las magnánimas cisternas al noreste del Anfiteatro.
Los baños de Antonino impresionan sobremanera por su tamaño. Con el Santuario de Tophet acabamos el recorrido y ya vamos más que servidos de recuerdos de esta época. Espacio oficial para sacrificios, fue el lugar donde los pequeños cartagineses pagaron con su sangre el cambio de dominadores.