Cartagena de Indias, San Andrés y Panamá

Escribe: azignago
Salimos de Montevideo el 9 de marzo para llegar a Cartagena al anochecer. Nos instalamos en el Hotel Decamerón Cartagena, un buen hotel, tanto por la atención de todos los empleados como por la...

 

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Capítulo 1

Cartagena de Indias, San Andrés y Panamá

Cartagena de Indias, Colombia — sábado, 5 de abril de 2008

Salimos de Montevideo el 9 de marzo para llegar a Cartagena al anochecer. Nos instalamos en el Hotel Decamerón Cartagena, un buen hotel, tanto por la atención de todos los empleados como por la ubicación, un lugar céntrico, con la playa enfrente. Recorrimos esa noche de domingo la calle San Martín, y volvimos para cenar y disfrutar del show que todas las noches divierten a los huéspedes.

Al día siguiente hicimos el tour por la ciudad, visitamos los lugares más emblemáticos de la misma, y los disfrutamos al máximo: el cerro de la Popa, el fuerte, vimos las obras de ingeniería militar de Antonio de Arévalo, que son impactantes. etc. etc. Esto nos permitió conocer la ciudad histórica, que realmente es espectacular. De tarde lo dedicamos a descansar y programar el paseo a las Islas del Rosario del día siguiente. Fuimos a la isla del Sol, es un viaje de 1 hora, en lancha con dos motores fuera de borda, allí se pasa el día hasta las primeras horas de la tarde, en donde un viento persistente hizo que el viaje de regreso fuera más divertido. Todos los días fuimos a la ciudad vieja, en horarios distintos, de mañana, de tardecita y ya entrada la noche.

Ver desde el muro el atardecer es una imagen que jamás se te podrá borrar. Caminar por las calles silenciosas de noche, te transporta en el tiempo, al siglo XVIII. Espectacular. A pesar de que nos habían advertido de los vendedores callejeros, un no firme, alcanza para que no te molesten más, ahora, una duda sobre los productos que venden, pueden volverte loco. Partimos el jueves para la isla San Andrés. Nos alojamos en el hotel Decamerón San Luis, un tres estrellas de playa, con el máximo de comodidades que puede dar un hotel de estas características. Todo los temores que teníamos por comentarios que habíamos escuchado de San Andrés se terminaron apenas vimos la isla desde el aire. Parecían esas postales de Nacional Geographic; no lo podíamos creer. Una vez en tierra esa visión se confirmó plenamente y disfrutamos de 5 días maravillosos.

Las playas de San Luis, de un color verde transparente, bañándonos entre los peces, disfrutando de un buen trago y de la buena compañía, permitieron que disfrutáramos al màximo nuestras vacaciones. La gente de San Andrés, con la tranquilidad que suelen vivir estas comunidades caribeñas, en donde el tiempo parece ser lo que sobra, fueron tambièn muy atentas. Hicimos un paseo alrededor de la isla ( 4 horas alcanzan y sobran para conocerla) por 40 dólares, conocimos el hoyo soplador ( solo se puede ver como lo promocionan, arrojando agua en los meses de noviembre y diciembre). En cuanto a la cueva de Morgan, nos pareció mentira que teniendo un lugar que puede ser aprovechado muy bien en sentido turístico, sea tan malatendido por su gente, podrían haber cambiado a la gente que hablaba por una grabación que hubiese sido lo mismo. Los bailarines que supuestamente muestran un baile típico de la isla, se molestaron cuando debieron dejar de jugar al dominó para bailar para el grupo que había entrado, y en cuanto a la cueva propiamente dicha, aparte del enigma y de toda la imaginación que uno pueda poner para suponer que por allí entraba Morgan desde el mar, es tan mal presentada por el guía, que uno sale corriendo. En cuanto a la piscinita, la laguna, los distintos puntos de la ciudad, verla desde lo alto, etc., aún con las limitaciones de algo que está en desarrollo, son muy lindos, y hubo una demostración y un interés por los guías por mejorar y brindar mejores servicios al turista. Rocky cay es una playa en donde Decamerón tiene un restorán. Se puede disfrutar de la playa y de una buena comida en ese lugar, si previamente se reservó desde el hotel donde estás alojado.

De las compras ni hablar, a pesar de que íbamos a Panamá que sabíamos iba a ser el emporio de las compras, San Andrés también nos tentó con sus precios de puerto franco. Terminamos en Panamá, una ciudad de locos, un tránsito impresionante. Conocimos el canal, les recomiendo que dediquen un buen tiempo para poder ver el paso de un barco, disfrutar del video, y de las distintas salas que tienen las exclusas de Miraflores. Una hora no alcanza. La ciudad vieja tiene el encanto de todas las ciudades antiguas, aunque parecería que recién ahora están empezando a reciclar sus edificios, y después....... compras. Fuimos al Albrook, muy recomendable por lo grande, ya que se encuentra de todo lo que quieras y a buenos precios. Si uno dice que es extranjero y lo comprueba con documentos, evita, generalmente, pagar el impuesto del 5%. Los taxis y todo, es regateable. Nos alojamos en el hotel Paitilla Inn, recomendable Terminamos el viaje en la madrugada de Montevideo, habiendo disfrutado plenamente este paseo, y con las ganas de poder volver.


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