Caral: La civilización más antigua de América

Escribe: betetos
Crónica de un viaje corto a Caral.

 

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Capítulo 1

Caral: La civilización más antigua de América

Caral, Perú — miércoles, 16 de abril de 2008

Hace algunos años, a través de una prima arqueóloga, me enteré de la existencia de Caral. Aparentemente se trataba de un conjunto de ruinas recientemente hallado en la provincia de Barranca, al norte de la ciudad de Lima, en el departamento de Lima. Pues bien, transcurrieron algunos años hasta que se avanzó con las excavaciones y se abrieron las visitas al público, señalándola como la "Civilización más antigua del América" por los últimos estudios realizados.

Entre que me enteré un poco tarde de la apertura al público y la falta de tiempo, recién me puse las pilas hace un par de semanas y mandé un mail a algunos amigos para ver quiénes se animaban a hacer un viaje relámpago a Caral, partiendo de Lima. Éramos 4: Lorena, Cynthia, Chino y yo.

Nos encontramos en casa del Chino a las 10:00 a.m. (Residencial San Felipe) y tomamos un taxi por S/. 12 hasta el terminal de buses de Fiori, en el cono norte de Lima. Marcamos como primer destino Puerto Supe, pues pensamos llegar lo suficientemente temprano como para ir a la playa, tomar un poco de sol y comer algo marino recién pescado (para ellos, pues no me gusta la comida marina). En fin, encontramos un bus de "Transportes Anita" que partió a las 11:20, y que por S/.10 y tres horas y media de viaje, nos llevó a la entrada de Puerto Supe (no es muy recomendable, pero tampoco es que haya una oferta alucinante de empresas de transportes). No conocía este pueblo, sólo sabía que la poeta Blanca Varela vivió su niñez ahí; sin embargo, no me encantó. Tal vez ese día estaba todo muy tranquilo o llegamos muy tarde o había pocos lugares abiertos a las 4 pm para ser un día sábado. No lo sé. Mis tres hambrientos amigos almorzaron en un restaurante ubicado en la misma plaza de armas (en palabras de ellos: barato y muy bueno).

Nos enteramos que el día anterior hubo una ceremonia de pago al mar de Áspero, una playa situada a 10 minutos de Puerto Supe (taxi de S/. 4) donde también se han encontrado ruinas, que si bien están abiertas al público, aún continúan en investigación. Lamenté mucho no haber salido el día anterior, pues me contaron que el día anterior hubo un campamento en la playa, fogatas, ceremonias en las ruinas, etc. De todos modos decidimos dar algunas vueltas a las ruinas y conocer su historia (la de pueblo pesquero artesanal, el saqueo y las explosiones de mediados del siglo pasado, y los descubrimientos actuales).

Teníamos que buscar un sitio para dormir y también para juerguear. La ciudad indicada era Huacho, en la provincia de Huaura; pero antes teníamos que llegar a Supe Pueblo (así lo llaman para diferenciarlo del puerto). Tomamos un taxi (S/. 2 por persona) que nos llevó hasta un restaurante llamado Charito donde dicen que se prepara el mejor ceviche de pato de Supe. Lamentablemente, parece que tiene tanta demanda que a la hora que llegué no quedaban ni los huesos. De todos modos, como no había almorzado, crucé la pista y entré a un restaurante chiquito y feito (no recuerdo el nombre, pero era color verde y viejo) y me pedí un plato llamado jerry de pato: simplemente sensacional!!!... Costó sólo S/. 7.00, incluida una sopa que cedí a Chino y Lorena.

Desde ahí tomamos un bus a Huacho (me parece que costó S/. 2.50 o S/. 3.00) y en casi una hora -fue cueteado, como decimos acá- llegamos. Nos instalamos en el hostal California, que cobró S/. 35.00 por cada habitación matrimonial con cable (S/. 17.50 por cabeza). Luego de bañarnos, fuimos a comer pollo a la leña en "El Chaparral": buenísimo! Un pollo entero cortado en cuatro partes, con papas fritas, ensalada y una gaseosa de litro y medio por S/. 30. Los cuatro quedamos más que satisfechos (eso se debe también a que Cynthia estaba a dieta). Ya cerca de la medianoche, fuimos a visitar los lugares de juerga de esta ciudad, pero no eran tan atractivos. Me habían hablado de dos: Ma'ax'o y Mantra. La primera estaba muy llena de gente, con colas interminables en la puerta, así que fuimos a Mantra, donde había una fiesta auspiciada por una nueva cerveza limeña. Tomamos unas cuantas chelas, conversamos y nos fuimos al sobre.

Al día siguiente teníamos que llegar a Caral, así que salimos temprano hacia Supe, pero esta vez en taxi (S/. 20 por los 4) y desde ahí tomamos un taxi colectivo hasta la trocha que conduce a Caral (S/. 3.50 por persona). Aquí deben decirle al taxista que los deje en el puente, pues de lo contrario los pueden dejar muy atrás y hay que caminar más. Hasta el centro arqueológico de Caral habrá que caminar de 20 a 30 minutos -según las condiciones de ese día-, cruzando un puente de palos sobre un río no muy caudaloso, al menos en el mes de marzo. Aquí vale la pena recordarles llevar bloqueador solar, gorra y agua (aunque ahí hay una señora que vende unos chups -o adoquines- de piña excelentes).

En fin, llegamos a la boletería. La entrada cuesta S/. 11 para el público en general y S/. 3.50 para estudiantes y docentes. La visita sólo puede ser guiada, por lo que debe contratarse un guía por S/. 20 por un grupo de hasta 20 personas. Si llegas solo, puedes esperar a juntarte con otros y contratar a un solo guía para que no pagues solo. La visita dura como una hora y media, y vale la pena. El guía que me tocó fue extremadamente amable y muy metido en su tema, pues trabaja en las excavaciones junto con Ruth Shady (la arqueóloga que está al frente del patronato de las ruinas). Me parece que, de alguna u otra forma, todos los guías trabajan en las excavaciones o investigaciones.

Bueno, las ruinas son sorprendentes por el tiempo transcurrido, aunque su arquitectura está bastante deteriorada en algunos lados y mejor conservada en otros. Además, no deja de impresionar el hecho que esa civilización no se haya extendido más allá de la zona norte de Lima con todo su desarrollo. Se da cuenta de viviendas, centros ceremoniales, anfiteatro y pirámides cuya profundidad está en proceso de determinación.

Para salir debe caminarse hasta el pueblo de Caral (a unos 30 minutos desde el puente de troncos) y esperar a que pase un taxi colectivo que vaya a Supe. En nuestra caminata nos cruzamos con el funeral de un poblador, cuyo cuerpo -en su ataúd- paseaba cargado por sus familiares y amigos, que lo llevaban al cementerio. Tuvimos que pasar por en medio de la gente para llegar al taxi (no es que haya muchos, así que teníamos que aprovechar la ocasión o terminaríamos durmiendo bajo un árbol, pues ahí no hay donde hospedarse). El taxi nos quiso cobrar S/. 6 por persona, pero le regateamos hasta S/. 4.50 y llegamos a Supe. Desde ahí subimos al primer bus que encontramos camino a Lima y a las 8:00 p.m. ya estábamos de vuelta en Lima. 8:30 en mi casa; 10:00 bañado y comido; 11:00 durmiendo.

Aún falta mucho por descubrir ahí, pero es una visita que vale la pena hacer, además de visitar las playas (si bien no pude ir esta vez, conozco las playas de Barranca a sólo una hora de Supe), comer rico y escapar del ambiente citadino de todos los días!
Un abrazo!!!

Referencia: US$ 1.00 = S/. 2.72


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