Venezuela y Ecuador: fascinante

Escribe: lozanam
VENEZUELAUn país al que llegas asustado por todo lo que cuentan de su inseguridad. Incluso la gente de allí te previene en todo momento, pero sólo en las ciudades grandes hay que ser precavido,...

 

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Capítulo 1

Venezuela y Ecuador: fascinante

Caracas, Venezuela — jueves, 31 de agosto de 2006

VENEZUELA
Un país al que llegas asustado por todo lo que cuentan de su inseguridad. Incluso la gente de allí te previene en todo momento, pero sólo en las ciudades grandes hay que ser precavido, según los lugares y las horas. Con ser prudente es más que suficiente.
En mi viaje nunca tuve el más mínimo problema y recorrí los siguientes lugares:

CARACAS: como capital latina, el caos circulatorio es mayúsculo. Ciudad grande, donde el taxi se hace imprescindible. Excelente terminal de autobuses para cualquier lugar del país. Los alojamientos dependen del barrio, el cual hay que elegir bien, pues en algunos no es recomendable salir por la noche. Bien comunicada con el aeropuerto pero siempre hay caravana hacia y desde el mismo, lo que hace que el viaje dure entre una hora y hora y media. El centro histórico interesante, con la catedral y demás, no es muy extenso pero tampoco es especialmente bello. Hay parques chulos y el metro funciona fantásticamente. Los precios asequibles.

VALENCIA: Poco llegué a verla. Otra ciudad grande con poco que ver y demasiado carro. Pocas zonas verdes vi. La atención de la gente que trabaja no es especialmente brillante. Ciudad de paso, diría yo. Eso sí, tiene un parque grandioso.

PARQUE NACIONAL DE MORROCOY: conjunto de cayos (islas) paradisíacos: Cayo Muerto, Cayo Sal, Cayo Sombrero.... Playas preciosas, palmeras, sol, calor, aguas verdes... Fácil alojamiento y precios muy asequibles. El traslado a los cayos es fácil y barato a través de lanchas. Muy recomendable.

CANAIMA - SALTO DEL ÁNGEL: impresionante. No hay que perdérselo. En avión hasta Ciudad Bolívar, y de allí en avioneta hasta Canaima. Conviene reservar sobre todo los vuelos. Sobrevolar la gran sabana, ir por el río con los tepuyes (mesetas) de fondo, dormir en los campamentos de allá o ver el Salto no tienen precio. Se organiza en excursiones de 3 días a través de agencias.

LOS ROQUES: paraíso de playas, sol y mucho calor. Al que no le guste esta combinación que no vaya. Conviene reservar en alguna posada. También hay disco los fines de semana. El agua verde y caliente, la arena blanca, los peces tropicales, el mar por todos lados... es un auténtico lujo poder verlo. Está invadida por italianos, se habla tanto español como italiano. Precios al estilo europeo. El buceo es fascinante y el snorkle en los corales también.

MÉRIDA: la ciudad no es muy bonita en sí pero el sitio en el que está sí es privilegiado. Un valle precioso. El teleférico debe ser espectacular pero cuando yo llegué estaba en mantenimiento. Conviene reservarlo también. Se come bien. Buen ambiente tanto diurno como nocturno. Puerta de entrada a las excursiones a Los Llanos donde me han dicho está garantizado que se ven animales. Un bonito lugar sin duda.

ECUADOR
En este país conocí Quito, Otavalo, el Parque Cotopaxi, Ambato y Riobamba.

La capital, ubicada entre montes, es larguísima por lo que algunos trayectos se hacen eternos. Tiene un centro histórico realmente histórico, bien vale un día de visita. Los precios muy económicos, tanto de alojamientos como en taxis o restaurantes. La gente muy amable. La Basílica es fascinante. La zona de La Mariscal tiene muchos sitios para quedarse por un buen precio y la marcha nocturna es total.

Otavalo alberga los miércoles y los sábados la mayor o por lo menos la más famosa feria (mercado) indígena del país. Allí hay que saber regatear porque se alcanzan precios fantásticos por todo tipo de productos: jade, hamacas, artesanías, ajedreces, bisutería, ropa... visita imprescindible para la compra de regalos.

El Cotopaxi es un glaciar a 5.000 y pico metros de altitud. Está retrocediendo por efecto del calor y cada vez queda menos nieve, pero aún está bien. Se trata de una excursión de día desde Quito. Más de dos horas en carro (en parte por un camino infernal) hasta un parkeadero y luego una durísima subida de una hora. Resaltar que los que vivimos en ciudades a baja altitud lo notamos muchísimo. Se trata de un fuerte desnivel a una gran altura, por lo que se hace un gran esfuerzo. Una vez arriba se llega a un refugio y desde allí se contempla el glaciar. Los que quieren llegar al pico deben caminar 8 horas más y de noche (por el día hay deshielo).
Si me preguntan si merece la pena, bueno, yo me alegro de haber estado pero no lo repetiría.

Cuando llegué a Ecuador justo acababa de erupcionar el volcán Tungurahua, a 150 kms. de la capital, por lo que mi destino fue acercarme lo más posible para ver el espectáculo. Así que me dirigí al mirador de Ambato. Y posteriormente a Riobamba. Aquí se toma el tren de la Nariz del diablo, muy recomendable. Y desde aquí, con un taxista del lugar, nos llegamos hasta la falda del volcán (había explotado hacía 4 días). El espectáculo fue algo aterrador pues donde había casas ya no quedaba nada. Se veían los cascajos, los flujos, el puente tirado... impresionante.
Para otro viaje dejo las playas del Pacífico, Cuenca y Las Galápagos.

SAN ANDRÉS: después del país andino dirigí mis pasos a una isla colombiana caribeña famosa por sus playas: San Andrés. Se llega pasando por Bogotá. Es otro de los paraísos playeros por excelencia. Muchísimo comercio, altos precios porque allí todo depende del turismo. Mucha actividad de todo tipo. Cayos de lujo adonde se llega en lanchas contratadas.: Jhonny Cay, Haines Cay... En este último tuve la suerte de poder nadar entre rayas. El sueño de todo buceador.



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VENEZUELA Y ECUADOR: BELLEZAS LATINAS

   

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